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Friday, May 16, 2014

Libro II - Capítulo XVII: CINCUENTA SOMBRAS DE GREY - CHRISTIAN Y ANASTASIA

CAPITULO XVII
FUEGO Y HIELO



Mis deseos por ver a Anastasia y no haber podido hablar con ella hoy tanto como hubiera querido, me ponen nervioso y trato de terminar mi entrenamiento rápidamente.  Desde que la conocí mi mente siempre está ocupada con y por ella. Mi obsesión por el control ha tomado una nueva dimensión.   

(Every Breath You Take Sting & The Police)   

Mientras estoy pateando al maniquí que está en frente de mí, Taylor está corriendo a toda velocidad en la caminadora. ¡Ese hombre puede correr más rápido que un galgo! Él tiene la formación, resistencia y también se mantiene al día con todas sus operaciones encubiertas tanto como sea posible.  Puede correr diez kilómetros en treinta y ocho minutos cincuenta y cuatro segundos con cincuenta libras de peso en la espalda. Lo que más me impresiona de Taylor no son las condiciones físicas de un militar como él es, sino que siempre puede con más y seguir adelante. Él no sabe cuándo parar. Eso es algo que yo entiendo; porque no me gustan los cobardes, no trabajo con los que se rinden.


Taylor es un empleado leal, confío en él implícitamente; de hecho yo le confío a él mi vida.  Él me ha visto en algunas de las posiciones más comprometedoras. No es que me importara; lo contraté por sus habilidades. Él siempre se mantuvo muy profesional y sabía cómo hacer mutis si por casualidad me encontraba follando a una sumisa atada tendida en la mesa del desayuno, y si había alguna urgencia, él tenía que esperar a que yo terminara mi follada tipo emergencia. Siempre se las arregló para mantener una cara seria y mirar para otro lado sin distraerse de su tarea. No me importaba si me interrumpía, ni con quien, pero el juego ha cambiado desde que Anastasia entró en mi vida. No quiero que nadie la vea desnuda, o en la agonía del éxtasis, eso es solo para mis ojos. 

(Sólo para sus ojos)


Le he dejado muy claro a Taylor que cuando yo esté en privado con Anastasia,  no me moleste y si es muy necesario, que lo haga por otros medios. No está autorizado a verla desnuda bajo ninguna circunstancia. Debo haberla amado desde que la conocí, porque nunca le impuse esta regla a Taylor antes. ¡Nunca! Y Anastasia es la primera chica que dejé que  me tocara. Ella no sabía eso, porque yo nunca se lo dije. El contacto físico es algo que evité a toda costa. Pero el toque de parte de ella ha sido muy valioso para mí. No importa qué tan rizado, crudo o carnal sean nuestras relaciones, siempre he estado haciendo el amor con Anastasia. En el pasado solo follaba, ahora no. Nunca sentí una conexión emocional con ninguna otra mujer. Fue horrendo para mí. Nunca busqué a alguien que no estuviera en la escena dominante/sumisa. Nunca quise enseñar a nadie. Siempre busqué a todas las sumisas ya establecidas, para que no hubiera sorpresas en lo que estaban haciendo. Y las requería con paciencia y capaz de soportar toda la mierda pervertida que quería hacer con ellas y para ellas. Una sumisa débil que a los quince minutos de una escena, me dijera rojo, no era para mí. La pondría en frente de la puerta al segundo de desabrocharle sus esposas y con ropa en mano. Sin embargo, no me importa que Anastasia odie los azotes y la mierda extrema que yo solía disfrutar. Yo quería hacer aquellas cosas con ella, pero a la segunda que lo hice me dejó; y todos esos sentimientos se fueron por la ventana. Yo quería con ella mucho más que la mierda pervertida, de eso me di cuenta inmediatamente que se fue. No podía respirar y por primera vez en mi vida, me sentí culpable por querer practicarlas con ella. Me disgusté conmigo mismo por azotarla. Anastasia me posee en cuerpo y alma. ¡Ella es como ninguna! Una de sus sonrisas puede hacer que un hombre llegue al cielo y si llegara a darme un trato frío, movería cielo y tierra para cambiar eso y conseguir su gracia. No puedo pensar en un mundo donde ella no exista. ¡Yo no podría existir! ¡No sin ella!

Incluso Taylor es aficionado a Anastasia, y si yo no supiera que él está enamorado de la señora Jones, estaría celoso, y dispararía su culo aun siendo el mejor empleado que tengo. Aunque sé que su amor es casi el mismo que yo siento por mi hermana, todavía no puedo evitar sentir una punzada de celos, especialmente cuando Anastasia muestra algún tipo de interés hacia él, incluso si ese sentimiento es paternal. El pensar en eso hace que patee el maniquí con más ahínco que casi se dobla al suelo devolviéndose con fuerza muchas veces. Taylor voltea a verme, impasible mientras sigue corriendo. Me dirijo a la caminadora y ajusto la cinta hasta ponerla en la inclinación y la velocidad deseada. El blackberry de Taylor debe haber sonado porque él expertamente se desliza de la caminadora y va a toda velocidad.

_ Taylor, responde y en pocos segundos voltea su mirada hacia mí. Salto inmediatamente de la caminadora.

_ Welch,  él me dice y yo extiendo mi mano para agarrar el teléfono.

_ ¿Qué pasa Welch? Le pregunto con aprensión. Después de que Anastasia insistió en ir a Nueva York con su jefe, me encargué de que Welch profundizara más sobre este tipo, mi intuición rara vez me falla y a este Hyde lo tengo como una piedrita dentro de mi zapato.

_ Señor Grey, traté de localizarlo por su teléfono, pero como no contestaba, llamé a Taylor.


_  ¿Qué has encontrado?

_ Voy mandarle un informe a la brevedad señor. Pero quería informarle de mis entrevistas con las ex Asistentes del Sr. Hyde. Son siete en total las que ha tenido en los últimos quince meses. La Señorita Steele es la octava.

Me estremezco, pero yo ya estaba al tanto de esta información.

_ Sí, ya estaba consciente de ello, eso salió en la investigación inicial. ¿Qué has encontrado de nuevo?
_ Señor, personalmente fui a entrevistar a todas estas jóvenes. Tienen un denominador común. Son jóvenes, de unos veintitantos años, recién graduadas de la universidad, o han tenido trabajos previos por muy poco tiempo. La única asistente que trabajó para él por más tiempo, duró tres meses. Las demás han trabajado menos tiempo. Eso despertó mi interés y en el momento que tuve con ellas una conversación informal preguntándoles acerca del poco tiempo que trabajaron con él, todas tenían el mismo guión, las respuestas fueron casi textuales, como aprendidas.

_ ¿Cómo te presentaste a ellas?

_ Les dije que Jack Hyde estaba siendo considerado para una posición más alta en la empresa y que estábamos tratando de ver si era capaz de manejar un mayor número de empleados ya que había tenido muchas asistentes que no se quedaron en la empresa. Les pregunté ¿qué tan difícil era trabajar con él? ¿Por qué creían que había cambiado tanto de asistente? ¿Si el trabajo era de mucha presión?

_ Interesante. ¿Qué te dijeron?

_ Lo mismo, señor. Que su jefe era exigente, que requería la perfección de una asistente. Pero que con él se trabajaba muy bien. Que era muy profesional. Todo un guión. Entonces les pregunté que si era la mejor persona para trabajar ¿Por qué no se quedaron en SIP? ¿Por qué no tuvieron recomendaciones de él? Y algunas de ellas se sintieron incómodas con estas preguntas. Algunas ni siquiera siguieron trabajando en editoriales a pesar de que se especializaron en esa carrera. Una cosa es la que dicen, pero lo que demuestran con su lenguaje corporal es otra cosa.

_ ¿Qué has descubierto? Le pregunto en silencio, casi amenazador.

_ Señor tengo la sensación de que mienten. La sonrisa fue falsa cuando hablaron de que su jefe era muy bueno, tenían los ojos dilatados, hablando rápido cuando yo las presionaba.

_ Explícame más.

_ Bueno, sentí que estaban un poco enojadas o agitadas mientras las presioné. Si la respuesta era la correcta no era necesario enojarse. No eran capaces de quedarse tranquilas, estaban muy intranquilas. Las respuestas eran con monosílabos. Cuando les preguntaba sobre el trabajo, respondían sin problemas, pero cuando le preguntaba sobre él específicamente, mostraban muy poca emoción, se congelaban, podía ver por sus miradas que no respondían con naturalidad. Cerraban los puños, tan fuertes que sus nudillos se ponían en blanco, sus rostros palidecían, su respiración aumentaba, se cruzaban de brazos.

Welch se aclaraba la garganta y continúa.
_ El signo físico de la mentira. Les hice una simple pregunta ¿Qué clase de jefe era Jack Hyde? La respuesta de cada una fue idéntica. Cada una comenzó respondiendo con dificultad y cambiando su entonación de voz. Una sonrisa forzada plasmada en sus rostros y sus gestos no coincidía con lo que decían.

Entonces oigo el movimiento de un papeleo por el teléfono como si Welch está buscando algo.

_ Ah, sí, dice, y se aclara la garganta otra vez, como si va a decir un punto importante. Asistente número 3, Victoria, tenía un gran ceño fruncido en su rostro mientras me decía que es un placer trabajar para Jack Hyde. Como podía ser un placer trabajar para él cuando su cara demostraba desagrado y casi tratando de vomitar. Ya sabe que la lengua puede mentir, pero se necesita ser un experto para que coincida con sus gestos. Claramente estás niñas no tienen la práctica, se veían como malas actrices.  

Yo estaba caminando de un lado a otro.

_ ¿Les hiciste la pregunta principal que quería saber? Pregunto con voz fría y controlada.

_ Sí, señor, dice con solemnidad, y el tono confirma mis temores.

_ ¿Y?

_ Sólo tres de ellas asistieron a una conferencia con Hyde, señor. Y dijeron la palabra conferencia como un insulto.

_ ¿Qué pasó?

_ Me estoy enfocando en Victoria. Ella fue la primera en asistir a una. ¿Cómo fue la reunión? ¿Qué es lo que usted y su jefe hacían fuera de la conferencia? Le pregunté.  

_ ¿Cuál fue su respuesta? Pregunto con impaciencia.

_ Parecía distraída, como si estuviera tratando de no prestar atención a lo que le pregunté, hizo como un esfuerzo tratando de olvidar un mal recuerdo. Ella empezó a sudar como un luchador. Estaba claro que estaba perturbada. ¡La cantidad de sudor que salió de esa pequeña niña! Luego comenzó a mover su cuerpo con incomodidad, sus ojos me miraron desconcertada y luego los bajó, no quiso hacer más contacto visual, evitando mi escrutinio, su respiración aumentó y el tono de su voz se elevó. Finalmente se las arregló para decir ¿A qué te refieres?

_ Eso no quiere decir que está mintiendo.

_ Señor, las cuerdas vocales se contraen bajo presión. Tenía miedo de mí. Yo no era una amenaza para ella. La única vez que vi estas emociones en sus respuestas fue cuando me estaba dando información falsa acerca de su antiguo jefe. Empezó sentada encorvada. Mirando a la puerta como si quisiera irse en cualquier momento. Su rostro se enrojeció. La pregunta final que le hice fue: ¿está siendo sincera acerca de su ex jefe? La respuesta simple sería, 'sí', o 'por supuesto', o 'seguro', o incluso simplemente, «lo estoy». ¿Sabe lo que todas contestaron?  “ser mentirosa es la peor cosa que puedes hacer”. Excepto Victoria... Ella dijo “la mentira es una acción deshonrosa”

_ No todo el mundo responde en una o dos palabras, Welch. ¿Cómo  puedes concluir que estas respuestas demuestran, más allá de la sombra de una duda, de que ella estaba mintiendo?

_ Señor, por favor déme un poco de crédito. Mi antiguo entrenamiento incluyó expresiones corporales para saber detectar una mentira. Hacer estas pruebas a jovencitas entre 21 y 25 años no es nada para mí. He entrevistado funcionarios del gobierno, políticos, espías que han sido entrenados para no reaccionar ante una mentira. Esta es una de mis tareas y es muy simple.

_ Welch, yo conozco el contenido de tu curriculum. Lo que te estoy preguntado es simple. Quiero que me dejes absolutamente claro, sin sombra de dudas de que en realidad estaban mintiendo. ¿Me puedes proporcionar evidencia de ese hecho? ¿Cómo apoyas tu instinto? Pregunto con voz exigente.

_ El mentiroso nato responde a una pregunta con una voz plana. La mayoría de las chicas me pidieron que repitiera la pregunta; y eso por lo general es para retrasar su respuesta. Victoria me preguntó ¿por qué necesita saber eso? eso implica que también está diseñando su propia respuesta. Yo no la evalué, por lo que respondía. Porque eso individualmente puede significar poco o nada. Pero el comportamiento colectivo y sus expresiones corporales, me indican que están tratando de ocultar algo.

_ ¿Y por qué lo cubrirían a él?

_ Mi apreciación me indica que es miedo. Ellas tienen algo que perder. El señor Hyde tiene o sabe algo acerca de ellas. No sé qué es. Pero estas chicas claramente sentían miedo de él, a pesar de que sus palabras, decían todo lo contrario.

_ ¿Eso es todo?

_ Hasta ahora, sí, responde.

_ Está bien, quiero enterarme rápidamente si descubres algo más, le digo y cuelgo.

Estoy que hecho humo por la nariz como un torro en una corrida. Taylor se aclara la garganta.

_ Señor, ya es hora de ir a las duchas y luego ir a SIP. Estoy seguro de que podemos esperar a la señorita Steele allí, dice casi leyendo mi mente. Prefiero estar cerca de ella allá, que preocuparme aquí. Tengo que despedir a ese hijo de puta sin que Anastasia piense algo malo. He estado recopilando información sobre él de todos modos y las he compartirlo con Roach. No es suficiente para hacer que lo despidan. La única cosa que me está frenando es la reacción de Anastasia. Ya lo veremos. Voy a sondear esta noche su reacción y el último pedazo de información que tengo podrían inclinar la balanza. ¡No quiero que ese hijo de puta en ningún momento esté cerca de mi mujer! Él es un mujeriego. ¡Joder, quiero sacarle la mierda de este hombre! Me retuerzo de ira.

Me dirijo a Taylor, bien, a la ducha y luego nos vamos y él asiente con la cabeza solemnemente.


*****

Taylor estaciona la SUV en frente de  SIP. Está en la zona de negocios del centro. Es un edificio renovado que ahora parece nuevo. Por supuesto las ventanas de cristal dan un aire de modernidad. La entrada en forma de U tiene una gran pasarela, con una reja que enmarca el paisaje a ambos lados de la calzada y debajo, un largo pórtico que es el remanente de la construcción original.  Este conduce a la entrada de vidrio de gran tamaño que, por supuesto, tiene puertas correderas automáticas. Cuando Anastasia me dijo que le dieron trabajo aquí, mandé a Taylor a explorar la seguridad. Mi preocupación no era solamente por los empleados o por el hijo de puta de su jefe para el que trabaja, sino también por la gente de fuera. No se puede ser Christian Grey y no hacer un par de enemigos en el camino. Yo estaba preocupado por la lamentable seguridad del edificio. No hay suficientes cámaras para cubrir los puntos de entrada cruciales y fue muy fácil para Taylor entrar al edificio. Es algo que voy a corregir tan pronto como la orden de silencio sea levantada. Hay un restaurante italiano cerca, un sitio de bebidas, una tienda de recuerdos para los turistas, y un par de tiendas de ropa. Por supuesto la parada del monorriel también está cerca en una distancia a pie.

Estamos esperando justo delante del edificio frente a la doble calzada de la puerta de entrada. Verifico mi reloj. Ahora son las 06:30 y ella no ha salido todavía. ¿Debo entrar a buscarla? Le daré cinco minutos antes de que vaya. Desde que Anastasia ha entrado de nuevo en mi vida, me encuentro constantemente preocupado por lo que va a decir o pensar. ¡Soy como un gato sobre un tejado de zinc caliente! Empiezo a contar el tiempo: Cuatro minutos treinta y nueve segundos... Mis ojos están pegados a la puerta. Tres minutos once segundos... No hay movimiento. Me remuevo en mi asiento y mi mirada con la de Taylor se reúnen brevemente en el espejo retrovisor. Dos minutos ocho segundos, tengo la mano en la puerta. Cincuenta y cuatro segundos y las puertas correderas se abren, Anastasia sale fuera del edificio como si los cancerberos la están persiguiendo ¿Qué diablos pasó? Mientras llega a la mitad de la pasarela se queda sin aliento, como si no pudiera tener suficiente aire en sus pulmones y cae en el suelo de cemento. ¡Es como una pesadilla! Mi corazón se detiene primero cuando la recuerdo en su apartamento y Leila estaba apuntándola con una pistola y entonces comienza a latir a cien millas por hora con la adrenalina corriendo y abro la puerta de inmediato mientras Taylor sala de la camioneta a toda velocidad y vamos hacia ella. Cuando llego a ella la recojo en mis brazos, verifico con mis ojos que no hay alguna señal de sangre o de dolor… ¡Oh Dios! ¿Qué o quién le hizo daño? ¿Ella simplemente estará abrumada por todas las cosas desde el día anterior? ¿Acaba de darse cuenta de que ella no puede soportarlo? ¿Está enferma? ¿O es que acaba de ocurrir algo?

_ Ana, nena, ¿qué te pasa? pregunto fervientemente tratando saber lo que está mal con ella físicamente. Ella no contesta, sigue respirando con dificultad  ¿Qué pasa Ana? Pregunto en un tono de tranquilidad. Ella está en mi regazo; tomo su cara para que me mire, buscando. ¡Habla conmigo bebé! ¡Me estoy muriendo aquí! ¿Está herida, lesionada? Ella se hunde en mis brazos a punto de desmayarse. Estoy completamente alarmado y estupefacto. ¿Qué pasa con ella? 


La agito mientras la sostengo en mis brazos, ¿tendré que llevarla al hospital?

_ ¡Nena qué pasa! ¿Estás enferma? Sus ojos están rodando de nuevo como si fuera a vomitar. Con un brazo sostengo su espalda y con el otro levanto su cabeza para que me mire. Ana, habla conmigo nena. ¿Qué es lo que te pasa? Ella trata de enfocarse y parpadea un par de veces, tratando de ser coherente. Mi corazón late con fuerza que lo siento en mis oídos, el miedo me agarra. ¡No sé qué le pasa a mi novia! Un millón de cosas están pasando a través de mi mente, ninguna de las cuales es agradable. Ella abre su boca y solo suelta una palabra.

_ Jack… susurra.


Mi cuerpo se tensa y mi ira se intensifica y me sacude para convertirme en una furia asesina. Creo que Taylor también está sintiendo lo mismo. Mi cabeza voltea a mirarlo; cuando ve la furia ardiente en mis ojos, él sabe, y como un fantasma desaparece dentro  del edificio de SIP.

Mi cuerpo está vibrando con una violencia despiadada y  perniciosa. ¿Qué le dijo el hijo de puta a Ana que hiciera? ¿Él la violó? ¿La golpeó? ¿La tocó? Si él le hizo daño de cualquier forma, ¡voy a matar al puto bastardo! Cuando la sostengo con más fuerza entre mis brazos comienzo a balancearla para calmarla. ¡Vete a la mierda! ¡Vete a la mierda!

_  Ana, dime, ¿te hizo algo ese hijo de puta? La idea del desgraciado en el interior de Ana, hace que la bilis suba a mi garganta con fuerza y apenas me estoy conteniendo. ¡Tengo que averiguarlo! La reacción de Anastasia es de colapso nervioso. Ella empieza a reírse. 

_ Más bien qué le hice yo a él, dice entre risas nerviosas.

_ ¡Ana! ¿Acaso Jack Hyde te tocó? Le digo en un tono claro y amenazante.

_ Una vez, se las arregla para susurrar, sólo una vez.

La locura barre a través de mí. ¡Millones de megavatios de electricidad es poco para describir cómo me siento ahora mismo! Todo mi cuerpo se tensa. Saber que ese puto bastardo tocó a mi mujer es como si alguien metiera una brasa brillante en mi garganta mientras cae hacia abajo ácido nítrico. Mis entrañas se retuercen y el animal salvaje que he enjaulado cuidadosamente en mi cabeza se escapa. ¡Varias cabezas rodarán por esto! ¡Le sacaré la mierda con su propia polla si alguna vez intentó meterlo en mi mujer!

_ ¿Dónde está ese maldito bastardo, Ana? Le pregunto amenazadoramente. Oigo gritos, y puedo distinguir la voz de Taylor.

_ ¡Nunca más vuelves a tocar la señorita Steele!

Voy a sacarle la mierda a ese desgraciado. Ahora que sé que Ana está físicamente bien, ¡voy a cobrar mi deuda con ese hijo de puta! Ana, ¿Crees ser capaz de mantenerte de pie? Les pregunto cuando me levanto con un movimiento rápido y la levanto a ella. Ella asiente con la cabeza en sentido afirmativo.

_ Bien, le digo girando para entrar en el edificio SIP.

_ ¡No te vayas Christian! Por favor, no, me suplica con mi miedo.

_ Anastasia, entra en el coche ahora, le digo amenazadoramente.

Ella se aferra a mi brazo como una garrapata en la oreja de un perro… ¡No vayas, Christian, no!

Yo saco su brazo con fuerza y apunto con mi dedo en dirección del coche.

_ ¡He dicho que entres en el maldito coche Anastasia! ¡Hazme caso aunque sea una vez!

_ ¡Cristiano por favor, no vayas! ¡No me puedes dejar aquí sola!  La ira está vibrando a través de todo mi cuerpo. Apenas puedo contenerme. Yo le dije que no fuera a trabajar esta mañana. Se lo pedí, no, prácticamente le rogué que se quedara. Pero, no, ella tenía que ir. Le dije que yo me encargaría de ella. ¡No, tenía que ir y hacer su vida! Le pedí que se casara conmigo, para que yo poder cuidar de ella, protegerla y amarla. Pero, no, ella lo va a pensar. ¡Ahora, ella no quiere que entre a joder a ese hijo de puta! ¡Ahorita soy una bomba de tiempo de mierda a punto de explotar!  Voy a morir de un ataque al corazón antes de cumplir los 40 porque siempre estoy preocupado por ella, y ella constantemente desobedece, haciendo lo que sea que quiere. Cursos de exasperación pasan a través de mí, y yo corro las dos manos por el pelo tratando de controlarme, para que no haya una reacción de mi propio cuerpo.

Oigo gritos y ruidos de lucha fuertes procedentes del edificio y el ruido se detiene abruptamente. Me preocupo por Taylor, y tomo mi Blackberry.

_ Christian, Jack Hyde tiene un archivo con todos mis e-mails,  deja escapar.

_ ¿Qué dijiste? Le pregunto con una amenaza amplificado.

_ Todos los e-mails que te he enviado, quería saber en donde estaban todos los que tu me enviaste a mí.

¡Voy a matar a ese hijo de puta! No... ¡Voy a darle una coñaza y dejarlo con una pulgada de vida!  La muerte es demasiado buena para él... demasiada rápida. Necesito inflingirle dolor. Voy a acabar con él para que él se acuerde todos los putos días de su vida que trató de tomar lo que es mío y que lo jodí. ¡Anastasia, estoy tan jodidamente enojado contigo ahora mismo! Te lo he dicho y te lo repetí, no utilices tu correo electrónico del trabajo. ¡Y maldita sea no me escuchó! ¡Por el amor de Dios!   ¡Estás tomando todo el control de mi vida!

_ ¡Hijo de puta! Maldigo en voz baja en un tono feroz. Tener el control... cálmate Grey… cálmate. Cuando el temblor desaparece sólo por una fracción, tomo mi celular y le doy a la  marcación rápida # 3 para Barney.

_ Barney soy Grey. Necesito que accedas al servidor central de SIP y elimines todos los e-mails que la señorita Steele me ha enviado a mí. Después accede a los archivos personales de Jack Hyde, para comprobar que no están almacenados allí. Si lo están, elimínalos.

_ ¿Todos ellos, señor?

_ Sí todos. Ahora. Cuando esté listo házmelo saber.

_ ¡Estoy en ello, señor! Dice y cuelgo, inmediatamente después marco a Roach a su teléfono celular personal.

_ Habla Roach aquí, responde en un tono profesional mezclado con un poco de aprensión.

_ Roach es Grey. Hyde, lo quiero fuera.

_ ¿Qué?  Que… ¿Cuándo?  Dice tropezando con sus palabras.

_ Ahora. Ya. Llama a seguridad. Que vacíen inmediatamente su escritorio.

_ Pero, señor Grey. ¿Está diciendo en este momento? ¿Cuál es la causa?

_ El Tiene la justificación necesaria para darle la carta de despido. Quiero que le informes inmediatamente de su partida prematura, o lo primero que haré a primera hora de la mañana será liquidar esta empresa. ¡Confío en que va a hacer lo que se le pide que haga! Enfatizo claramente lo que sucederá si no lo hace.

_ Señor Grey, claro que entiendo la gravedad de su problema. Voy a llamar a seguridad de inmediato y hacer que lo acompañen fuera del edificio con el conocimiento de que sus servicios ya no son requeridos en el SIP ¿por una conducta poco profesional? ¿será?

_ Está bien, le digo y cuelgo.

Anastasia está desconcertada y la veo de pie asustada hasta la médula y temblando. Ella debería tener la paliza más grande de su vida, pero me prometí a mi mismo que los azotes no son un castigo y yo ando muerto de miedo preocupado por ella.  

_ ¡Usa la Blackberry! Siseo con la ira bullendo por todos los poros de mi cuerpo.

_ Christian, por favor, no te enfades conmigo, dice ella con voz suplicante, pero la ira ni siquiera empieza a cubrir lo que estoy sintiendo en estos momentos. La Furia letal tan sólo se le acerca.

_ Ahora mismo, estoy muy enojado contigo, le gruño mientras paso mis manos por mi pelo. ¡Entra en el coche!

_ Por favor... ella suplica tendiéndome la mano.

_ ¡Entra en el jodido coche Anastasia! No me obligues a tener que meterte yo personalmente, le gruño con mis ojos disparando dagas.

_No hagas ninguna estupidez por favor… me suplica con sus manos temblorosas y con una mirada de preocupación que cubre toda su cara. Tiene miedo y no por estar cerca de mí.

La ira estalla de mí como el monte Vesubio. ¡Sus palabras son como insulto! ¡Vierte la sal en la herida abierta ya!
_ ¿Estupidez? Voy con toda mi furia dirigida a ella.  Te dije que usaras tu jodida BlackBerry. A mi no me hables de estupideces. Entra en el puto coche Anastasia ¡Ahora! Le grito. Se queda congelada y salta de miedo.  

_ Está bien... Pero por favor, ten cuidado, Christian.  Mis ojos se centran en ella y mi boca se tensa en una línea fina. Estoy muy enojado. Ni siquiera quiero encadenar dos palabras juntas con el fin de evitar decir algo de lo que luego me arrepentiré. Sólo señalo el SUV agudamente.

Ella me mira con ojos suplicantes. 

_ Christian, por favor ve con cuidado, no quiero que te pase algo… me moriría, dice con todo su aliento. ¿No era esa mi preocupación? Si algo le pasa a ella y la pierdo… veo mi propia preocupación y mis demonios personales reflejados en sus ojos, mi corazón se desacelera y mi ira se desploma, convirtiéndose en amor en esta tormenta que me consume.

_ Tendré cuidado, le digo mientras tomo una respiración más profunda. Anastasia finalmente entiende mi comportamiento, abre la puerta y entra en la SUV.

Le doy una mirada de advertencia recordándole permanecer en el vehículo y me voy al edificio. Me las arreglo para mantener mi rabia justo debajo de mi piel para dispersar la ira. Marco el teléfono de Taylor y él responde al primer tono.

_ Señor, baje por el pasillo a la izquierda. Encontrará una gran área. Entre a la sala de reuniones número dos.

Eso es lo que me gusta de Taylor, va directo al grano, él sabe para que lo llamé.

_ Nos vemos allí, le digo y cuelgo.

Taylor me encuentra en frente de la puerta. Abre solo una rendija. Veo que Hyde está sentado en una silla con las manos esposadas. Mi mirada se encuentra con Taylor y él sale y cierra la puerta detrás de él.

_ Ya viene seguridad, necesito las llaves de las esposas. Mantenlos ocupados unos cinco minutos, le digo extendiendo mi mano de una manera sensata para que me dé las llaves.


Taylor escudriña mi cara tratando de asegurarse de que no voy a matar al hijo de puta. Él ve la ira hirviendo a través de mi piel. Mis ojos son glaciales con la venganza y la ira controlada como el Monte Etna y el Vesubio juntos, listo para matar. Poco a poco cambia su cuerpo para bloquear la puerta. Taylor ha trabajado para mí durante unos cuatro años. Él me ha visto lujurioso. Él ha visto cogerme a plena luz del día a una de mis sumisas suspendidas del techo de mi cuarto de juegos. Él me ha visto azotar a otra. Él me ha visto azotar a Leila con una paleta. Me ha visto con el control total en una sala de juntas con hombres poderosos de negocios. Él me ha visto enojado, loco, furioso; pero siempre en control. Me ha visto en posiciones comprometedoras. Me ha visto en estas situaciones más veces de las que puedo contar.  

Muchos de esos momentos que ha visto no me importan; pero  estar enamorado de Anastasia sí. Cuando se fue a Georgia pensando que podía olvidarme; él vio mi desesperación. Vio el dolor y el sufrimiento que me causó su partida, todas esas cosas me debilitaron. Taylor me ha visto en la mayoría de mis cincuenta sombras, pero nunca me ha visto con furia asesina.  Con la ferocidad apenas controlada y la violencia... la mano de Taylor se sitúa automáticamente en la manija de la puerta y se pone delante de ella, decidido a no dejarme entrar

_ ¿Está la señorita Steele bien, señor? me pregunta tratando de distraerme.

_ Ella está bien. Hazte a un lado Taylor,  le digo con una amenaza funesta en mi voz, toda la intensidad de mi mirada se centra en él. Taylor no se perturba. Él está muy decidido a impedir que yo cometa un asesinato esta noche.

_ Le saqué la mierda ya,  dice  y por primera vez me doy cuenta del aspecto desaliñado de Taylor. Él tiene un corte sobre su ojo, un labio hinchado y una mejilla amoratada. Cuando me ve mirándolo dice: el hijo de puta está peor señor y sonríe.

Mi mano todavía sube para tratar de entrar por la fuerza. 

_ Señor... dice con timidez, yo umm…

_ ¡Dilo de una vez  hombre!

_ Bueno, yo entiendo su rabia perfectamente, señor. No sé cómo decir esto... pero... él se me acerca murmurando algo en voz baja, tratando buscar palabras educadas y luego me mira a los ojos y dice: Ese pedazo de mierda no vale la pena señor, dice haciendo un gesto con la cabeza hacia la puerta, mientras sigue agarrando firmemente la manija. Él me mira por un minuto mientras trato de agarrar la manija con rabia.

_ Dicen por ahí que un indio gurú escribió en alguna parte que el infierno tiene tres puertas: la lujuria, la ira y la codicia, dice tratando de calmarme. Pensé que le gustaría saber y señala con el pulgar hacia afuera. Creo que sería un infierno para ella, también, señor, dice encogiéndose de hombros, y me detengo en seco por un breve segundo. 

_ Bueno Taylor, en ese caso, yo estaría entrando en el infierno por las tres puertas. ¡Todavía quiero meter su polla en su culo por tratar de asaltar a mi novia! siseo entre con los dientes apretados, hirviendo de veneno. Los ojos de Taylor están como platos, y su postura se pone más firme. Suspiro.

_ Mira, Taylor, agradezco tu preocupación, pero si tuviera que matarlo, yo no hubiera llamado a  seguridad. Estarán aquí dentro de poco para escoltarlo afuera. Pero yo quiero un tiempo con él. ¿No harías lo mismo por Gail? Le pregunto y él cambia de inmediato su postura.  ¡Voy a joderlo de manera que no arruine la vida de cualquier mujer otra vez! Pero no lo voy a poner bajo tierra, le digo con todo mi autocontrol tratando de controlar mi ira. Él asiente solemnemente y sonríe.

_ Al parecer la señorita Steele le pateó las bolas, señor, dice con orgullo. Entonces me doy cuenta de que es en realidad como Anastasia dijo; amor paternal. Él estaba maldiciendo por los codos mientras se agarraba las pelotas, dice en un tono impasible, aunque sus ojos se iluminan con una especie de alegría. De todos modos, es todo suyo, señor. Tome diez, voy a mantener a seguridad ocupado. El hijo de puta ha estado quejándose y quejándose de todos modos, dice y abre la puerta de par en par mientras me entrega la llave de las esposas. Cojo las llaves cuando entro en la habitación.

Después de entrar en la sala de reuniones, cierro la puerta y la bloqueo detrás de mí. Jack Hyde tiene la cabeza colorada, la mitad de su cabello espelucado, medio torcido el pendiente y me mira desafiante. Una sonrisa espeluznante le viene a su boca ensangrentada. Yo con cara impasible cubriendo mi  monte Vesubio con glaciares camino detrás de él para deshacer sus esposas.

_ Tu novia es una buscadora de oro, me dice en tono de burla. ¡Si no tuvieras más dinero que yo, estaría jodiendo conmigo ahora! ¡En cambio aquí estoy sosteniendo mis bolas pateadas! El dice la segunda oración mientras termino de desbloquear sus puños y  se frota las muñecas. Agarro su cola de caballo asquerosa y tiro la cabeza hacia atrás y de un golpe lo pego contra la mesa de madera. Escucho como se le rompe la nariz y la sangre brota inmediatamente de él.  Mis ojos están tan dilatados que siento como si los capilares están rompiéndose. Mis fosas nasales están ensanchadas como las de un toro, mi respiración se incrementa minuto a minuto, estoy listo para pelear y por un momento siento que no voy a ser capaz de controlar mi ira.

_ Ni siquiera se te ocurra mencionar su nombre, ni siquiera se te ocurra pensar en ella. ¡Te voy a despellejar vivo! Le dijo en un siseo mortal.

_ ¡Me partiste la nariz! Grita mientras trata de limpiarse con la manga de la camisa, se inclina hacia abajo en un intento de pellizcarse la nariz y detener el sangramiento. Levanta la cabeza mientras gruñe y se pone de pie rápidamente, lanzando un gancho de derecha que conecta a mi torso y yo lo esquivo. Se mueve y me aterriza un gancho izquierdo en las costillas e intenta otro golpe con el puño derecho, obligándome a dar un paso atrás para evitar una caída. Me doy cuenta de que tiene un morado alrededor de sus nudillos y se lo atribuyo a la pelea con Taylor. Sonrío. ¡Me encanta una buena pelea!

_ ¡Finalmente conseguiste a alguien de tu tamaño! ¿A cuantas jóvenes arrinconaste? Le digo en tono de burla.

Oigo ruidos afuera. Golpes fuertes en la puerta. Tengo un par de minutos para darle una buena paliza.

Hyde cierra el puño de nuevo, pero esta vez el factor sorpresa se ha ido. Él gira a la derecha, lanzando rápidamente un gancho de izquierda. Agacho mi cabeza mientras me balanceo a su izquierda, acomodo mi derecha apretando el puño con fuerza y mantengo el brazo en posición vertical. Por último le doy dos puñetazos en las costillas en rápida sucesión sacando el aire de sus pulmones y luego le doy otro puñetazo en la mejilla cuando él se agacha para tomar aire. Pude sentir el crujido de su mandíbula debajo de mi puño. Pongo mis manos sobre sus hombros y con la rodilla le doy en la ingle, le levanto la cara con ambas manos y le doy un golpe con la cabeza. Cuando finalmente va a desplomarse,  con un golpe agudo le entierro mi codo en sus costillas. Es entonces cuando seguridad irrumpe en la sala, rompiendo la puerta


Me inclino y le susurro en el oído en un  tono lento, frío y sanguinario.

_ Si se te hubiese ocurrido hacerle algo a ella, no lo estarías contando desgraciado. ¡Tuviste suerte hijo de puta!

Dos oficiales de seguridad entran violentamente viendo a Hyde en el suelo y yo a su lado.

_ Es todo tuyo, le digo finalmente nublando mi ira con hielo.

Lo pongo de pie con una mano y se lo entrego a los guardias de seguridad que me miran con los ojos muy abiertos.

_ Llévenselo, parece que se cayó y se golpeó, les digo y se lo entrego a los guardias de seguridad para que le administren los primeros auxilios. Entonces uno de los guardias le entrega un teléfono a Hyde. Mientras escucha la voz de Roach en el teléfono, se da cuenta de que está siendo despedido con su puto culo fuera de este edificio. Se pone blanco y parece que se va a caer. Los guardias lo agarran y finalmente le entregan una caja de cartón con todas sus pertenencias. Los oficiales se las arreglan para trabajar profesionalmente y actúan como si no hubieran visto nada.

_ ¿Qué les dijiste? Le pregunto a Taylor con voz tranquila señalando a los guardias con mis ojos.

_ Les pedí que le diera unos minutos, murmura con voz apenas audible.

_ ¿Simplemente que me dieran unos minutos?  Le pregunto con las cejas levantadas al interrogarlo.

Taylor se encoge de hombros. 

_ Los dos tienen novias... y hermanas. ¿Qué le puedo decir? Supongo que ninguno de ellos dejará a un canalla moverse en su propio territorio señor, dice con una cara impasible. 

Jack Hyde es escoltado a las puertas por uno de los guardias de seguridad mientras que el otro se queda dentro del edificio para limpiar el desorden. Veo a Taylor dándole la mano al guardia y al mismo tiempo le pasa discretamente unos billetes de su mano.

Salimos del edificio en una sola fila, Jack de primero hace su camino hacia el taxi que lo está esperando y el guardia se asegura de decirle que no puede volver más nunca. Luego salimos Taylor y yo detrás de él.

Nos dirigimos hacia la camioneta y Taylor me alcanza para entregarme las llaves, cuando se da cuenta que Anastasia está sentada en la parte delantera. Taylor se sienta en la parte de atrás. Todavía estoy enojado, todavía estoy humeante, y ni siquiera después de haberle sacado la mierda a ese desgraciado me siento mejor. No le digo nada a Anastasia. Ella solo me mira, pero tampoco pronuncia ninguna palabra. Mi blackberry conecta con el bluetooth del vehículo cuando empieza a sonar a través de las cornetas.  Tomo nota de la persona que llama.

_ Grey respondo.

_ Es Barney,  responde.

_ Barney, estoy en mi coche con otros pasajeros y estás en el altavoz, le digo para advertirle.

_ Señor ya está todo hecho, pero tengo que hablar con usted sobre otras cosas que he encontrado en la computadora del señor Hyde.

_ Te llamaré cuando llegue. Y gracias Barney, le digo.

_ Muy bien señor Grey dice y colgamos.

La mirada de Anastasia está quemando dentro de mí, pidiéndome que diga algo. Estoy demasiado enojado como para hablar. Ella ha sido muy desobediente, y debido a eso, casi mato a ese hijo de puta. ¿Y si él la lastimó? ¿Qué pasa si la hubiera violado? La idea me enfurece más.

_ ¿No vas a hablarme? Me pregunta en un susurro.

_ No, le respondí todavía meditabundo, la miro y volteo mi cara hacia la carretera. El resto del camino a Escala continúa en pleno silencio. Apenas pude contener mi rabia por Jack Hyde. ¡Pude haberlo matado! Lo habría matado, pero la muerte es demasiado buena para él. Me paro delante de Escala y salgo del coche. Rápidamente me dirijo hacia a Anastasia y le abro la puerta. Le tiendo mi mano para ayudarla a salir y ella levanta la suya rápidamente. Taylor tomó el coche y lo lleva al estacionamiento. No digo nada cuando llegamos a los ascensores. Mi mano está firmemente apretando la de ella.

_ Christian, no entiendo por qué estás tan enojado conmigo, respira en un susurro asustada.

_ Tú sabes muy bien porque le digo, y de un tirón entramos en el ascensor. Después de introducir el código, comenzamos a movernos hacia la última planta. Dios si te hubiera pasado algo, juro que a estas horas sería hombre muerto,  le digo en un tono asesino apenas contenido durante las últimas horas.

_ Créeme voy a arruinar su carrera profesional para que no pueda volver a aprovecharse de ninguna jovencita, nunca más, una excusa muy miserable para un hombre de su calaña. El miedo, la ira y la rabia pasan  a través de mí. El ¿qué pasaría si? está haciendo que se me revuelva el estómago. ¿Y si la hubiera lastimado? ¿Violado? ¿Dañado? ¡Estoy jodido ya! ¡Lo habría matado con mis propias manos! El miedo a perderla hace que la agarre y la encierre en la esquina del ascensor en un abrazo. ¡Dios Ana!  Le digo.

Quiero sentirla. Quiero tenerla en mis brazos, y ahuyentar a los demonios, ahuyentar los temores de que ella pudo haber sido herida. Los últimos dos días con dos intentos de salir lastimada ¡qué mierda! Tengo miedo de que a la tercera tengan éxito. El miedo me atenaza y estoy indefenso. Agarro el cabello de Anastasia y lo enrollo alrededor de mi mano levantando su cabeza. Mi boca cubre la de ella ferozmente, besándola con desesperación, con pasión, posesivamente. Quiero sentirla, quiero saber que los dos estamos vivos, que estamos los dos juntos, y que ella sigue siendo mía, que todavía puedo protegerla. Mi lengua se sumerge en su boca y conmocionada por mi actitud se queda congelada en el sitio. Pero pronto ella está respondiendo y me siento aliviado y la beso hasta que ambos nos quedamos sin aliento. La estoy sosteniendo con posesión, dentro de mi brazo y el peso de mi cuerpo la está empujando contra la pared del ascensor. Ella levanta la mirada buscando mis ojos y mi miedo está grabado ahí. Apenas puedo contenerme. Me siento aliviado y agradecido de que está a salvo. Trago saliva, y tomo el control de mis demonios personales que vienen a atormentarme, susurrando en mi mente lo que pudo haber sucedido.

 _ Anastasia, le susurro, mis labios rozando sus ojos, si te hubiera pasado algo… si él te hubiera hecho daño… el temor me sacude físicamente y un estremecimiento pasa a través de mí.

_ La blackberry, le ordeno en voz baja. A partir de ahora ¿entendido? Ella sólo puede asentir su cabeza en respuesta, incapaz de pestañear mientras nuestras miradas permanecen bloqueadas.

Cuando el ascensor se detiene y las puertas se abren, la tomo de la mano para salir.

_ Hyde dijo que le diste una patada en las pelotas, le digo. Se encoge de hombros. 

_ Sí. Ray estuvo en el ejército y me enseñó muy bien, dice ella, simplemente como si no fuera gran cosa. Siento una punzada de sonrisa en mis labios y mucho orgullo.

_ Bien, me alegro mucho de que lo hiciera, le digo complacido de que se las arregló para defenderse. Pero también me recuerdo a mí mismo, que no me gustaría tener una patadas en las pelotas por mi mujer. Así que arqueando una ceja le dejo saber que lo tomaré en cuenta.

_ Tengo que llamar a Barney, no tardaré,  y la dejo en la sala haciendo camino hacia mi oficina. Estoy muy curioso por ver lo que Barney ha descubierto.

Cierro la puerta de mi oficina y marco  a Barney cuando me dirijo a mi silla.

_ Habla Barney.

_ Es Grey ¿Qué has encontrado?

_ Le voy a enviar toda la información por supuesto, pero aquí hay algo muy interesante:

El Sr. Hyde tiene en su computador todas las direcciones donde su familia ha residido. Vamos a ver, dice mientras escucho el ratón haciendo clic a través del teléfono. Veo cinco direcciones en Seattle, y dos más no sé si son antiguas o actuales, pero hay dos propiedades que figuran, una en Detroit y otra en Michigan. También tiene historia de vida de todos los miembros de su familia. Del Sr. Carrick Grey, Elliot Grey, Dra. Grace Travelyan Grey, Mia Grey y de la señorita Anastasia Steele.

Me pongo tenso en mi asiento, y me doy cuenta de que estoy apretando mi Blackberry, mi otra mano se agarra fuertemente a mi escritorio.

_ ¿Eso es todo? Le pregunto en un tono bajo de silbido.

_ No señor, hay más. Tiene una serie de links de la red en donde aparece usted con la Dra. Grace y los demás miembros de su familia.

_ ¿Algo más?

_ Sí, señor, aún hay más. Él tiene una gran colección de fotos de todos ustedes. Cientos de ellas. Su padre, su madre, su hermano, su hermana, y usted señor. Eso es todo lo tiene, dice.

_ Mándame la información con copia a Welch Barney, gracias y cuelgo.

¿Qué está tratando de hacer este hijo de puta? Está claro que tiene algo en mi contra. Esto no puede ser por Anastasia ¿Por qué tiene esa información de toda mi familia?

Yo marco el número de Welch.

_ Welch, responde.

_ Grey.

_ Sí, señor.

_ Quiero que caves más profundo sobre Jack Hyde. Barney acaba de hablar conmigo y ha descubierto una información que no me gusta. Hyde ha estado buscando información mía y de toda mi familia. Revisa el email que Barney te va a enviar con toda la información y quiero que averigües todo sobre él. ¡Quiero saber quien era su maestra de Kindergarten, quiero saber qué desayuna, con quien se acuesta, quiero conocer sus resultados del SAT, quiero saber qué tipo de shampoo utiliza y su bebida preferida, quiero saber hasta el nombre del novio de su madre y quien es su jodido padre! ¡Quiero que no dejes piedra sin mover acerca de este hijo de puta!  Si tienes que entrevistar gente, hazlo. Hazlo con discreción ¿Entiendes?

_ Perfectamente claro, señor. ¿Algo más?

_ Infórmame  tan pronto como consigas cualquier información

_ Lo haré señor, dice y cuelgo.

Guardo mi blackberry en el bolsillo y me quedo estático en mi silla. Me aguanto la cara con ambas manos y finalmente paso mis dedos por mi pelo, tratando de apagar la mortificación y el resto de la ira de esta noche. Poco a poco me levanto de la silla ansioso por salir y estar con Anastasia.

Cuando voy de regreso a la gran sala, localizo a Anastasia sentada en la barra de desayuno, la señora Jones está arreglando la cena y ella está bebiendo vino blanco.

Voy directo al refrigerador para tomar una copa de vino y saludo a la señora Jones.

_ Buenas noches señor. En diez minutos está lista la cena.

_ Me parece muy bien, le contesto con una pequeña sonrisa. Después de servirme el vino, levanto mi copa para brindar. Por los militares que entrenan bien a sus hijas, salud, le digo.

_ Salud, contesta Anastasia en tono cansado. Su tono de voz me toma por sorpresa.  Sé que ella ha tenido una tarde dura, pero hay algo más que le sucede. Mis demonios personales prestan atención inmediatamente.

_ ¿Qué te pasa? pregunto rápidamente.

_ No estoy segura de si todavía tengo un trabajo, dice preocupada. ¿Eso es todo? Le doy un suspiro de alivio. 

_ ¿Todavía quieres un trabajo? Le pregunto ladeando la cabeza.

_ Sí, por supuesto, responde ella con fervor.

_ En ese caso, todavía lo tienes y sonrío. Ella me mira boquiabierto. Me encojo de hombros.

Gail pone dos manteles individuales para nuestra cena, y Anastasia comienza con su habitual inquisición española cuando nos ponen nuestros pasteles de pollo.

_ Entonces, dice ella con indiferencia. ¿Qué fue exactamente lo que Barney encontró en el ordenador de Jack?

_ Nada de importancia cariño, le digo impasible.

_ Ya veo. Si lo que encontró no era importante, ¿por qué no lo dijo por teléfono?

_ No sabía quien estaba conmigo. Come, que te debes estar muriendo de hambre y ella entrecierra sus ojos hacia mí.

_ No me vas a decir… dice dejando  su pensamiento colgar en el aire.

_ No, le respondo.  Ella suspira.

_ Después de todo lo que ha pasado hoy, se me olvidó decirte que José me llamó.

Mi tenedor se detiene en el aire cuando levanto la cara para mirarla. ¿Ah, sí? Le digo en tono de pregunta.

_ Quiere traer tus fotografías el viernes.

¡Otro hijo de puta que tiene los ojos en mi mujer! Estoy seguro de que está haciendo la entrega personalmente para ver a Ana.

_ ¡Wow! Una entrega personal, qué cortés de su parte,  murmuro en voz baja.

Anastasia finge que no me oyó. 

_ Quiere salir. A tomar algo. Conmigo. ¿A dónde va con esto? ¿Me está pidiendo permiso, o mi opinión?

_ En serio...

_ Kate y Elliot deben también estar de vuelta en la ciudad, dice rápidamente. Pongo mi tenedor en mi plato y me giro y la miro fijamente.

_ Anastasia, ¿qué me estás pidiendo exactamente? Le pregunto alzando las cejas.

_ No te estoy pidiendo nada. Te estoy informando de mis planes para el viernes. Mira, yo quiero ver a José y él necesita un sitio para dormir. Puede que se quede aquí o en mi apartamento, pero si se queda allá, yo debería quedarme también, lo dice en un suspiro como si estuviera siendo perseguida o que no va a ser capaz de decir todo si no lo dice rápido. ¡Estoy sorprendido! Después de todo lo que ese hijo de puta le ha hecho y casi la hubiera violado, ella todavía quiere verlo… Y no sólo verlo, quedarse con él.

_ Intentó propasarse contigo, le recuerdo.

_ Eso fue hace varias semanas Christian. Para entonces los dos estábamos borrachos. Tú lo solucionaste, no volverá a pasar.   ¡José no es Jack por el amor de Dios!

_ Ethan está aquí, él puede hacerle compañía, le digo de mala gana. ¿No estuvo a punto de ser casi violada? Y he aquí otro hijo de puta que trató de forzarla y mi novia quiere pasar un rato con él. ¿Por qué se me está haciendo más difícil protegerla?  

_ Christian, José quiere verme, no a Ethan. ¡Concédeme paciencia Dios! La miro con muecas.

Ella toma una expresión suplicante. 

_ Christian, José es sólo un amigo, eso es todo.

_ No me hace ninguna gracia.

_ Es amigo mío Christian, no le he visto desde la exposición y estuve muy poco tiempo. Yo sé que tú no tienes ningún amigo, a parte de esa espantosa mujer, pero yo no me quejo de que la veas.

¿Cuándo se convirtió este tema en Elena? ¿Ana no quiere que yo vea a Elena?

_ Christian, quiero ver a José, no he sido una buena amiga.

Pero todavía estoy atascado con el tema inicial. 

_ ¿Eso es lo que sientes?

_ ¿Lo que pienso de qué?

_ Sobre Elena. ¿Preferirías que no la viera? Yo sé que ella la odia, y se pone celosa de que tenemos un pasado, pero no pensé que ella no querría que la viera nunca más.

Ella suspira y se detiene por un minuto, midiendo mi reacción con sus ojos azules.

_ Exacto. Preferiría que no la vieras, dice con fervor.

_ ¿Por qué no lo dijiste antes? Pido acusadoramente. Aclaro mis sentimientos para que ella haga lo mismo.

_ Porque no me corresponde a mí decirlo. Tú la consideras tu única amiga. Del mismo modo que no te corresponde a ti decir si puedo o no puedo ver a José. ¿Es que no te das cuenta? Dice levantando los hombros exasperada.

Mi mente calcula rápidamente las concesiones que puedo hacer. Vamos Grey escoge bien tus batallas. Dios sabe que me molesta ver al fotógrafo. Pero dejar a Anastasia en su apartamento con dos hombres que al mismo tiempo babean por ella no es una opción. Por otro lado si él se queda aquí, se dará cuenta que es mi mujer y yo puedo mantener un ojo en él. Por mucho que me desagrade esta será la mejor opción.

_ Puede dormir aquí supongo, así podré vigilarle, murmuro con disgusto.

_ Gracias, Christian. ¿Sabes? Si yo también voy a vivir aquí… dice dejando sus pensamientos flotando en el aire. Así que no es que falte espacio precisamente y hace un gesto con la mano, sonriendo. 

_ ¿Se está riendo de mí señorita Steele?

_ Desde luego señor Grey, dice mientras recoge los platos. Yo le digo que la señora Jones hará eso, pero ella me ignora y lo hace. 

_ Ana, tengo que  trabajar un rato,  y veo su rostro para ver si se siente bien.

_ Está muy bien. Yo buscaré algo que hacer, responde ella.

_ Ven aquí nena, le ordeno en un tono suave y seductor, mis brazos están abiertos esperándola. Rápidamente ella viene a mis brazos, y envuelve los suyos alrededor de mi cuello. Tomo una inhalación brusca y aprieto alrededor de su cuerpo. Cierro los ojos teniéndola cerca y aspiro su aroma. ¿Estás bien? Le susurro.

_ ¿Qué quieres decir? Ella pide.

_ Después de lo que ha pasado con ese cabrón. Después de lo que pasó ayer. Quiero saber que estás bien, le digo preocupado. 

_ Sí, ella susurra de nuevo.   Cierro los ojos con alivio, y agradecido por su capacidad de recuperación y la abrazo fuertemente entre mis brazos una vez más, besando su cabello repetidamente. 

_ No peleemos, por favor, le suplico entre mis besos. Tomo una profunda inhalación de su aroma. Hueles divinamente como siempre Ana, le susurro.

Ella llega y me besa el cuello.

_ Tú también responde. Y le digo que la veré en un par de horas. Ella asiente con la cabeza sonriendo.

 Voy a mi oficina y cierro la puerta detrás de mí.

Verifico mi correo electrónico inmediatamente para ver el correo de Barney.
_____________________________________________
De: Barney Sullivan
Asunto: Jack Hyde
Fecha: 15 de junio 2011 21:37
Para: Christian Grey
Sr. Grey:
He compilado una lista de artículos que encontré en el ordenador de SIP de Jack Hyde. El contenido real están en los servidores FTP de  GEH como los contenidos originales que son demasiado grandes. Utilice el enlace que le estoy ofreciendo para acceder y descargar los contenidos relacionados con usted y los suyos.

Casa direcciones Familia Grey:

Cinco propiedades en Seattle, WA zona (varias direcciones que han tenido la familia y el hermano) Dos propiedades en Detroit.

Hojas de vida detalladas para:

Sr. Christian Grey
Sr. Carrick Gris
Sr. Elliot Gris
Dra. Grace Trevelyan-Gris
Señorita Mia Gris
Srta. Anastasia Steele

Los artículos de prensa y publicaciones en línea relacionados con:
Sr. Christian Grey
Sr. Carrick Gris
Sr. Elliot Gris
Dra. Grace Trevelyan-Gris

Fotos:
Christian Grey (1 archivo)
Señorita Mia Grey (archivo 2)
Dra. Grace Trevelyan-Gris (archivo 3)
Sr. Carrick Grey (archivo 4)
Sr. Elliot Grey (archivo 5)

Utilice el siguiente enlace de FTP para acceder a dichos archivos. Puede usar sus datos de acceso para descargar.

https://geh.com/ftpclient/account/login.htm

Lo comprobaré por supuesto, para ver si hay otros archivos ocultos en el ordenador, o cualquier lugar en el servidor SIP. Le informaré cuando lo que encuentre.

Barney Sullivan
Jefe de TI, GEH
_____________________________________________

Me conecto con el servidor y  descargo la información que Jack Hyde tiene sobre mí y mi familia, que abarcan un gran número de años.
Examino la información. Parece que él está en una misión. ¿Qué está haciendo recopilando esta información? ¿Por qué mi familia? Durante la hora siguiente, voy a través de todo en los archivos. El hombre está obsesionado con mi vida. Tengo la sensación de que esto es totalmente sobre mí. Está reuniendo información sobre mi familia, MIS propiedades, MI novia... ¡Mi novia! Él la atacó hoy y pudo herirla gravemente si no hubiera sido por la formación que Ray le dio.  Dejo mi portátil de inmediato con un deseo de encontrar Anastasia y tenerla en mis brazos una vez más. Cuando voy al salón,  ella no está allí. Me dirijo a mi habitación, pero no hay ni rastro de ella tampoco.  Me acerco a lo que solía ser su cuarto y tampoco está allí. Esta vez voy a la biblioteca y está oscura y vacía. ¿Dónde más podría estar?

Me doy vuelta y miro hacia arriba y veo la luz que se filtra por debajo de la puerta desde la sala de juegos. No me acuerdo de haber dejado la puerta abierta.

Poco a poco me dirijo hacia allá. Anastasia está curiosamente mirando en los cajones donde guardo algunos de los juguetes sexuales. ¿Qué hace ella aquí? Ella toma un consolador anal del cajón y ladea la cabeza y lo mira como si fuera un elemento del Museo de Ripley aunque usted no lo crea. Luego agarra otro por el extremo y lo examina, completamente desconcertada sin saber su función. Siento una sonrisa arrastrarse por mis labios. Su inocencia es completamente adorable. Ella levanta la cabeza con la sensación de que mi intensa mirada está sobre ella y me ve de pie en el umbral.

_ Hola,  dice  con timidez, mirando mi mirada ardiente.

_ ¿Qué estás haciendo aquí? pregunto en voz baja. Su presencia aquí me despierta y me asusta. El recuerdo de ella aquí dejándome, aún está fresco y yo no sé si la quiera de nuevo en esta habitación. Pero también, hemos tenido algunas horas muy agradables, follando aquí. Bueno… haciendo el amor, con ella yo siempre hago el amor. Mis sentimientos se confunden y se desploman en esta  sala de juegos. Ah, sí, ahora recuerdo, yo estuve aquí antes, preguntándome qué debía hacer con esta habitación. No estoy muy seguro de si ella quiere que la deje, pero sin embargo, aquí me sorprende por completo una vez más.

_ Umm estaba un poco aburrida y sentí curiosidad, dice encogiéndose de hombros, como si esa explicación es suficiente. Así que aquí estoy, dice avergonzada y con una sonrisa. Entro en la habitación y la cierro sin hacer ruido; corro mi dedo índice sobre los labios tratando de no reirme.

_ Curiosa y aburrida es una combinación peligrosa señorita Steele, le digo con mirada lujuriosa. Ella traga saliva, sabiendo lo que está detrás de mi mirada.

_ ¿Y exactamente sobre qué le entró curiosidad señorita Steele? Tal vez te pueda ayudar.
_ Bueno… la puerta estaba abierta, dice ella nerviosa.

Cuando finalmente llego hasta ella, descanso mis brazos sobre la cómoda y pongo mis manos apoyando mi barbilla.

_ Supongo que me olvidé de cerrar la puerta cuando yo estuve por aquí preguntándome qué hacer con todo esto, le digo un poco molesto conmigo mismo por no pasar el seguro a la puerta.

_ ¿Ah, sí? Ella pregunta con sorpresa.

Ahora, tengo curiosidad. Ella está aquí, en esta habitación. Es evidente que hay algo que le gusta de ella. Pero, ¿qué? 

_ Pero ahora estás aquí, curiosa como siempre,  Anastasia me mira sorprendida.

_ ¿No estás enfadado?  Susurra casi asustada.

_ ¿Por qué iba a enfadarme?

_ No lo sé. Tal vez porque estoy invadiendo una propiedad privada y tú siempre estás enfadado conmigo, dice encogiéndose de hombros como si yo fuera un misterio. Esta apreciación me sorprende. No siempre me enojo con ella, ¿verdad? No. Sólo cuando se pone a sí misma en un peligro innecesario.

_ Sí, la estás invadiendo, pero no estoy enojado contigo. Espero que un día vivas aquí conmigo y todo esto, le muestro con mi mano, será tuyo también. Por eso entré aquí antes. Intentaba decidir qué hacer. ¿Así que siempre me enfado contigo? Esta mañana no estaba enfadado contigo, le digo con picardía y ella sonríe.

_ Tenías ganas de diversión. Me gusta el Christian juguetón.

_ ¿Te gusta eh? Digo arqueando las cejas con una sonrisa de satisfacción.

Por último recuerda que tiene un juguete en la mano, ella lo sostiene con curiosidad y me pregunta qué es.

_ Siempre ávida de saber señorita Steele. Eso es un dilatador anal, lo compre para ti.

_ ¿Para mí? me pregunta con voz chirriante. Asiento con la cabeza, pero ahora estoy cuidadoso con su reacción porque ella frunce el ceño.

_ ¿Compras juguetes nuevos… umm para cada sumisa? Pregunta nerviosamente.

_ Algunos de los juguetes, sí.

_ ¿Dilatadores anales?

_ Así es.

Traga saliva, incómoda. Ella saca otro juguete con una disminución gradual de esferas.

_ Un rosario Anal,  le contesto. Ella simplemente lo deja caer en el cajón, como si  tocó el fuego con una expresión de horror en su rostro. Ella niega con la cabeza, como para borrar una imagen desagradable de su mente.

_ Causan un gran efecto si las sacas a mitad de un orgasmo, le digo encogiéndome de hombros. Para mí no son más que juguetes.

_ ¿Esto es para mí?

_ Para ti.

_ ¿Este es el cajón de los juguetes anales? Pregunta sonrojada.

_ Sí así quieres llamarle. Y ella lo cierra enseguida.

_ ¿No te gusta el cajón de los juguetes anales? Pregunto con indiferencia.

Se aclara la garganta. 

_ No estaría entre mis regalos favoritos de navidad, dice ella inocentemente y me hace sonreír de oreja a oreja.

Ella toca el siguiente cajón, pero tiene miedo de encontrar lo que está en él. Yo le digo que el siguiente cajón contiene vibradores. Lo cierra inmediatamente y pregunta por el otro cajón.

_ Ese es más interesante. Son pinzas genitales, le digo, y su expresión vale más que mil palabras. Ella comienza a ver dentro del cajón inmediatamente.

_ Algunas son para provocar dolor, pero la mayoría son para provocar placer, le explico en una voz suave.

Ella toma otro elemento, y me pide que lo identifique.

_ Pinza para pezones, son para el dolor y el placer, le explico. Siente curiosidad por ellas y le hago una demostración con su dedo meñique.
_ La sensación es muy intensa, pero resulta más doloroso y placentero cuando las retiras.  

_ Esto tiene buena pinta… murmura con timidez.

_ ¿No me diga señorita Steele? Qué te puedo decir. Ella asiente y distraídamente se muerde el labio. Mi mirada se oscurece y mi deseo por ella ya está en pleno apogeo en esta habitación. Me acerco y tiro de su barbilla liberando el labio de la cautividad de sus dientes.

_ ¿Sabes lo que eso me hace? le digo sombríamente.

Cuando ella pone las pinzas en el cajón, le muestro otro par. 

_ Estas son ajustables, le muestro.

_ Ajustables ¿cómo?

_ Puedes llevarlas muy ajustadas o no, depende del estado de ánimo, le digo sin romper mi mirada mezclada con un deseo lascivo. Su respiración se incrementa, ella traga, y se ruboriza,  se afana por encontrar otro juguete en el cajón.

_ ¿Para qué necesitas un cortador de galletas? Pregunta inocentemente.

Sonrío. 

_ Eso se llama un molinete de Wartenberg,  y ella me mira interrogándome. Extiendo la mano y la tomo. Abre tu mano, le digo mientras mis pulgares acarician sus nudillos. A medida que nuestros cuerpos se conectan, una sacudida de energía surge a través de los dos, nos estremecemos. La miro con  unas ganas. Cuando ella voltea su mano, corro el molinillo por encima de su palma. Ella gime ¡Ah! Pero pone una mirada de sorpresa en su rostro por la forma en que se siente.

_ Imagina esto sobre tus pechos, le susurro al oído licenciosamente. Ella  hecha su mano hacia atrás, sonrojándose. Sólo hay una línea muy fina entre el dolor y el placer, Anastasia, le digo mientras coloco el molinete en el cajón.

_ ¿Para qué utilizas las pinzas de la ropa para?

_ Se pueden hacer muchas cosas con pinzas de ropa, le digo con deseo abrasador.

Ella se inclina sobre el cajón, empujándolo y lo cierra. Adivina… nuestro demostración ha terminado.

_ ¿Eso es todo? Le pregunto divertido para ver su reacción.

_ No, dice ella y abre otro cajón donde se encuentra la mordaza de bola. 

_ Para que estés callada, le digo pensando en su boca inteligente.

_ Límite tolerable… murmura.

_ Lo recuerdo. Pero puedes respirar, los dientes se clavan en la bola le digo demostrándole. Me pregunta si he usado una y le digo que sí.  

Ella por supuesto lo asocia con el dolor de nuevo, pensando que la había usado para enmascarar mis gritos. Suspiro, una vez más.

- Es un tema de control Anastasia, ¿Sabes lo indefensa que te sentirías si estuvieras atada y no pudieras hablar? ¿El grado de confianza que deberías mostrar, sabiendo que yo tengo todo ese poder sobre ti? ¿Qué yo debería interpretar tu cuerpo y tu reacción, en lugar de oír tus palabras? Eso te hace dependiente y me daría a mí el control absoluto.

Ella inclina su cabeza y examina mi expresión, casi triste.

_ Suenas como si lo echaras de menos.

_ Es lo que conozco, le confieso. Todo lo demás es nuevo y esta ha sido mi forma de vida durante mucho tiempo. 

_ Tú tienes poder sobre mí, ya lo sabes… murmura.

_ ¿Lo tengo? Tú me haces sentir… inadecuado, expuesto, impotente, indefenso… vulnerable le digo finalmente. Eso lo resume todo.

_ ¡No! ¿Por qué piensas eso? Pregunta fervientemente.

_ Porque tú eres la única persona que realmente puedes hacerme daño, lo confieso. Herirme sin posibilidad de reparación. Me sentí impotente cuando ella me dejó. ¡He muerto miles de muertes ayer pensando que sería asesinada! ¡Y hoy, alguien trató de hacerle daño! Ella simplemente me puede destruir si no esta conmigo.

_ Oh, Christian, eso es así tanto para mí como para ti, sí tu no me quisieras… dice mirándose los dedos anudados con nerviosismo. Ella se estremece como si un viento frío paso a través de la habitación. Lo último que quiero es hacerte daño, yo te amo, susurra. Todavía no puedo entender por qué ella me ama. No soy digno de ser amado. Ella pasa su mano por mi cara y su tacto es celestial. Cierro los ojos y me encuentro apoyándome en su caricia. Dejo caer el último juguete en el cajón con aire ausente y lo cierro. Todo lo que quiero hacer es mantener a mi niña en mis brazos y sentir su presencia. Paso mis manos como serpientes por su cintura y la acerco hacia mí.

_ ¿Hemos terminado ya con la exposición teórica? Le pregunto con voz suave y lasciva.  

_ ¿Por qué? ¿Qué quieres hacer?  Pregunta cuando me inclino y la beso suavemente, ella sólo moldea mi beso, y se mueve en vaivén, mientras que ella se sostiene con fuerza en mis brazos.

_ Ana, hoy han estado a punto de agredirte. Quiero saber que estás bien.

Se encoge de hombros. 

_ ¿Y? ¿Cuál es el problema? Me echo hacia atrás para mirarla.

_ ¿Qué diablos quieres decir con Y? Siseo enfadado.

_ Estoy bien, Christian, dice totalmente imperturbable. La abrazo aún más.

_ Cuando pienso en lo que podría haberte pasado, me ahogo... ¡Habría matado al hijo de puta! Trato de sentir a Anastasia con el tacto, el gusto y el olfato.  

_ ¿Cuándo aprenderás que soy más fuerte de lo que aparento? susurra contra mi cuello.

_ Sé que eres fuerte nena, le susurro. Pero eso no es suficiente para que me sienta seguro. No quiero complacer a mis demonios esta noche. Beso su pelo otra vez, soltándola. La mente de Anastasia siempre está curiosa y atrapa otro juguete del cajón. Ella lo levanta y lo mira con curiosidad.

Ese es otro dispositivo de control que me gustaría utilizar en su momento. 

_ Es una barra separadora con restricciones para los tobillos y  muñecas, murmuro mientras mi mirada se oscurece con pasión.

_ ¿Cómo funciona? Ella pregunta con los ojos brillantes.

_ ¿Quieres que te enseñe? Respiro y le doy gracias a Dios por la curiosidad de esta mujer. Cierro los ojos en una breve súplica. Ella me quita el aliento con una pregunta simple, y  despierta mi dios del sexo como nadie más.

_ Sí, quiero una demostración. Me gusta estar atada, susurra con timidez y casi exploto. Inhale, exhale Grey.

Pero mi deseo es de corta duración, ya que esta sala es dolorosa para mí. No puedo tenerla aquí. El recuerdo de lo que sucedió en esta sala está demasiado fresco.

_ Oh, Ana. Aquí no, le digo con voz atormentada.


_ ¿No? ¿Por qué?

_ Porque te quiero en mi cama, no en esta habitación. Vamos, le digo agarrando la barra y sacándola de la habitación, donde el último recuerdo que tengo es que ella me abandonó. Me dejó adolorido y el recuerdo que me atormenta lo dejaré en este momento dentro de los confines de esta sala de juegos.



*****
Fuego y Hielo

Algunos dicen que el mundo terminará en fuego, 
Algunos dicen que en hielo. 
Por  el deseo que he experimentado 
tengo que favorecer al fuego. 
Pero si tuviera que sucumbir dos veces, 
creo que sé que el odio es suficientemente grande 
para decir que será destruido por hielo.


2 comments:

fanny rebellon said...

Waw que capitulo mi hermana, muy intenso, que problema con los humanos, el Yack culpa a medio mundo por su vida, siendo un hombre inteligente, y sin embargo la usa para la maldad, el prácticamente violaba a sus asistentes,que horror y quiso hacerlo con Ana por venganza como si ella tuviera la culpa de sus males, no sabe en que se metió, es una rata de alcantarilla, y se merece todos los males del mundo hacen el mal los meten presos o los hieren y tiene los riñones de preguntar porque a el,los malos nunca entienden, , y de grey le doy la razon de estar molesto con Ana por lo del celular, debió hacer caso, Ana no le para en muchas cosas a Cristian y esa es una gran falla, una cosa es que conserve su independencia y otra es ser estúpida, no tiene instinto de conservación, mas bien a tenido mucha suerte.Gracias Emine fabuloso como siempre y patricia que te puedo decir sino que te AMOOOOOO. UN BESOTE MUAAAAA.

fanny rebellon said...


MarjoreAle MendOri ohhhhh fanny gracias! esperaba este capitulo!!! que maravilla hace emine al escribir tan detalladamente la historia desde la perspectiva de nuestro amado Grey
16 de diciembre a la(s) 11:59 · Me gusta · 1

Analia Cesar Wow!!!! Christian's naked soul!!
16 de diciembre a la(s) 12:43 · Me gusta

Wendy Blandon Es simplemente maravilloso!!!
Siento tanta emoción con cada capítulo que leo como cuando leí los libros por primera vez.
Gracias Emine y Patricia
16 de diciembre a la(s) 13:09 · Me gusta

Patricia Aurora Excelente capitulo!!!! Gracias Emine y Patricia
16 de diciembre a la(s) 13:38 · Me gusta

Yudii Moràn Oh uno de los mejores capítulos de la historia y Emine nunca decepciona, gracias Emine y Patricia
16 de diciembre a la(s) 13:43 · Me gusta

Yudii Moràn Ok Fanny gracias..
16 de diciembre a la(s) 14:08 · Me gusta

Alejandra Moyano Lo leere mas tardecito !!!
16 de diciembre a la(s) 14:11 · Me gusta

Rosyta Garcia Klderon Wow
16 de diciembre a la(s) 14:25 · Me gusta

Francisca Rodriguez Fernandez Es buenisimo como leer otro libro
16 de diciembre a la(s) 14:30 · Me gusta

Niyireth Urrea Gutierrez Wow gracias me encanta chicas
16 de diciembre a la(s) 14:48 · Me gusta

Andrea Valenzuela Ulloa me encanta la manera que describen los sentimientos que el tiene cuando le van sucediendo las cosas...el libro es un poco superficial en esto(aunque lo ame)....pero ver su vision y lo que el siente en cada paso de su relacion es fantastico....me encanto el capitulo......gracias
16 de diciembre a la(s) 14:50 · Me gusta

Daniela Avellaneda Muy bueno! Felicitaciones a las que hacen esto posible
16 de diciembre a la(s) 14:55 · Me gusta

Maria Gabriela Seco Avila fabuloso! siempre tan emocionate como la primera vez q lei el libro
16 de diciembre a la(s) 15:41 · Me gusta

Maritza Cordova oh maldito Jack lo odio, gracias como siempre es un placer leer estos capitulos
16 de diciembre a la(s) 15:58 · Me gusta
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Maritza Cordova
16 de diciembre a la(s) 16:23 · Me gusta
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Nuris Fuentes Peñaranda excelente gracias Emine y patricia son las mejores
16 de diciembre a la(s) 16:26 · Me gusta

Sonia Valdez wooooooooooooooow
16 de diciembre a la(s) 16:41 · Me gusta

Claudia Henao Gracias Emine y patricia muy bueno
16 de diciembre a la(s) 16:52 · Me gusta

Leidy Diana Bedoya ahh que ataque de nervios en esta parte con lo de Jack desgraciado, bien por Ana que le dio en la bolas jajaja, y amo a Jackson por querer tanto a Ana y defenderla tan ferozmente y que decir de Christian como se preocupa y la protege, es extraordinario lo detallado de estos capitulos.... Gracias Emine y Gracias Patricia...
16 de diciembre a la(s) 17:02 · Me gusta

Nancy Fica Soto muy bueno como siempre emine y patricia
16 de diciembre a la(s) 18:03 · Me gusta

Noelia Palma Fuentes Muy bueno
16 de diciembre a la(s) 18:19 · Me gusta

Alejandra Moyano Jack casi la toca y grey sacando la furia y ana que le gusta jugar con los juguete del cuarto rojo ... Y christian como buen maestro enseñando a la alumna jaja . Estubo buesimo gracias enime y patricia...
16 de diciembre a la(s) 18:23 · Me gusta

Liliana Rodriguez Wowww q buen capitulo.
16 de diciembre a la(s) 20:49 · Me gusta

Sandriita Sarmiiento Cada dia me enamoro mas de Grey !!!!!!
16 de diciembre a la(s) 21:49 · Me gusta

Giselle Sanchez Rodriguez Me encanto pero no encuentro la segunda parte!
16 de diciembre a la(s) 23:44 · Me gusta

Vita Garcia Rangel que buen pero que buen capitulo
17 de diciembre a la(s) 1:26 · Me gusta

Teresa Dahlin Precioso, me encantaaaaa
17 de diciembre a la(s) 3:06 · Me gusta

Jennifer Denisse Pino Arce Oooh ! Que capitulo. Fue intenso
Gracias chicas, como siempre, fue un placer leer
17 de diciembre a la(s) 15:55 · Me gusta

Dori Crespo Genial chicas como siempre me encanta
18 de diciembre a la(s) 3:39 · Me gusta

Begoña Fraile Toribio me encanta