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Wednesday, April 1, 2015

Libro III - Capítulo XIII: CINCUENTA SOMBRAS DE GREY - CHRISTIAN Y ANASTASIA

CAPITULO XIII
Incendio premeditado


 Abro los ojos con las primeras luces del día y me encuentro envuelto alrededor de Anastasia como la bandera de la victoria. Disfruto viendo a mi esposa dormir, la forma en que su cuerpo busca el mío incluso dormida, acurrucándose hacia mí aunque esté acalorada.  Yo no soy diferente a ella. Mi cuerpo busca el de ella día y noche, dormido o despierto. La sostuve entre mis brazos no sé por cuanto tiempo, hasta que decidí a regañadientes levantarme, darme una ducha y afeitarme para enfrentar el día.  

Estoy frente al espejo con una toalla alrededor de mi cintura, mientras me coloco espuma de afeitar en la cara. Cuando voy a comenzar con la tarea de afeitarme, Anastasia entra al cuarto de baño. Verla aquí me ilumina inmediatamente.

_ Buenos días, señora Grey, le digo en broma.

_ Buenos días para ti, dice sonriendo. Levanto la barbilla para comenzar y paso la máquina de abajo hacia arriba en una larga carrera y hago varios movimientos, cuando bajo mi labio superior para afeitarme entre el espacio del labio y la nariz, observo por el espejo que ella está imitando mis movimientos.  Me doy vuelta y sonrío con la mitad de la cara afeitada.

_ ¿Está disfrutando del espectáculo? Pregunto.

_ Uno de mis momentos favoritos, murmura ella con los ojos brillantes como si yo soy el espectáculo más emocionante que nunca ha visto. Me inclino y la beso con rapidez frotando crema de afeitar en su cara.

_ ¿Debería hacerlo por ti de nuevo? Le susurro lascivamente y levanto la máquina recordándole la experiencia muy agradable que fue afeitar su agradable sexo, que nos condujo a resultados satisfactorios.

_ No, ella frunce los labios tratando de ponerse de mal humor, pero fallando miserablemente. La próxima vez me haré la cera, dice.

_ Pero eso fue divertido, le digo con maldad. Realmente lo fue. Me caliento sólo de pensarlo.

_ Quizás para ti, responde medio brava, pero no me puede engañar, ella amó cada segundo de las secuelas.

_ Creo recordar que después fue muy satisfactorio, le digo y me volteo para continuar con mi afeitado. Ella mira sus manos sonrojándose. Esta es nuestra luna de miel, yo no quiero que se sienta tímida y mucho menos conmigo.
_ Hey, sólo estoy  bromeando. ¿No es eso lo que los maridos que están perdidamente enamorados de sus esposas hacen? Digo volviéndome hacia ella.  ¿Qué está pensando? ¿Está molesta al respecto? Trato de descifrar su expresión, el temor siempre presente en la parte de atrás de mi cabeza se asoma diciéndome que ella puede ser infeliz por algo. Pero, su expresión cambia a una de juguetona.

_ Siéntate, murmura.

¿Qué? ¿Qué está tratando de hacer? Ella suavemente me empuja hacia el taburete del baño. Confundido, me siento, tratando de entender lo que quiere hacer, o por qué ella quiere que me siente medio afeitado. Ella me quita la máquina de afeitar de mi mano ¡Oh mierda! ¡Me quiere afeitar!

_ Ana, le digo en un tono de advertencia. Ella se inclina y me besa en respuesta.

_ ¡Venganza señor Grey!  susurra.

¿Puedo confiar en ella con una navaja en la mano? Ella  no pudo ni siquiera afeitarse por sí misma correctamente. ¿Podrá afeitarme tan cerca de mi yugular?

_ Ojo por ojo, señor Grey, dice confirmando mis pensamientos. ¿En serio señora Grey? Me quedo mirando a mi esposa con incredulidad, pero divertido.

_ ¿Sabes lo que estás haciendo? Le pregunto en voz baja. Ella niega con la cabeza lentamente a propósito, tratando de enseriarse. Bueno, señora Grey, si me voy a morir, bien podría ser en sus manos.  Cierro los ojos y sacudo la cabeza, inclinándome en total rendición.

Su mano izquierda se mete en mi cabello húmedo por la frente y me sostiene con fuerza para mantenerme quieto. Cierro firmemente los ojos e inhalo profundamente.  Siento el suave toque de la hojilla, entonces ella pasa suavemente la máquina como una caricia desde mi cuello hasta mi barbilla. Siento el frescor del aire al salir de mi rostro la espuma. Suelto el aliento que tenía sostenido.  

_ ¿Crees que te iba a hacer daño? Me pregunta en voz baja.

_ Nunca sé lo que vas a hacer, Ana, pero no, no intencionalmente, respondo con sinceridad.

Siento la navaja corriendo por mi cuello de nuevo.

_ Yo nunca te haría daño intencionadamente Christian, ella murmura. Al oír la verdad en sus palabras, abro los ojos, y la abrazo mientras ella corre suavemente la navaja sobre mi mejilla otra vez.
_ Lo sé, le respondo y le doy mi mejor ángulo para que termine de afeitarme. Dos pases de la máquina más y listo. Terminó el trabajo.

_ Todo hecho, y ni una sola gota de sangre derramada, ella sonríe con orgullo.

Mientras la miro, la encierro en la cautividad de mis piernas y nuestros cuerpos al tocarse crean una melodía. Paso mi mano por sus piernas de abajo hacia arriba empujando su camisón. La atraigo y la hago sentarse a horcajadas sobre mí. Sus manos rodean mi cuello para mantenerse en equilibrio. Está tan cerca, que nuestros rostros no están a  más que dos centímetros de distancia.

_ ¿Puedo llevarte a algún lugar hoy?

_ ¿No vamos a tomar el sol? Pregunta ella arqueando la ceja. Paso la lengua por mis labios con nerviosismo, porque sé que no será capaz de tomar el sol para el resto de nuestra luna de miel.

_ No. Pensé que tal vez prefieras algo más.

_ Bueno, ya que me has cubierto de chupones y efectivamente dado al traste con eso.  ¿Por qué no? Dice ella con acritud que ignoro.

_ Es lejos, pero vale la pena una visita por lo que he leído. Mi papá recomienda que la visitemos. Es una aldea montañosa llamada Saint Paul de Vence. Hay algunas galerías allí. Pensé que podríamos escoger algunas pinturas o esculturas para la nueva casa, si encontramos algo que nos guste.

Ella inmediatamente se inclina hacia atrás y me mira inquisitivamente.

_ ¿Qué? Pregunto confundido.

_ No sé nada de arte, Christian, responde ella en voz baja.

Me encojo de hombros y sonrío con cariño. 

_ Sólo vamos a comprar lo que nos gusta. Esto  no es para invertir, respondo. Sus ojos se ensanchan.

_ ¿Qué? Pregunto de nuevo incapaz de descifrar su expresión facial. Ella niega con la cabeza en respuesta.

_ Mira, sé que sólo nos dieron los planos arquitectónicos el otro día, pero no hay nada de malo en mirar la ciudad, es un lugar antiguo medieval, le digo. En el peor de los escenarios no compramos nada y hacemos un poco de turismo nada más. Ella frunce el ceño y me mira molesta incluso. Ah, es tan difícil de comprenderla a veces. Me gustaría que fuera más explícita.

_ ¿Y ahora qué? Exclamo. Sacude la cabeza dispuesta a no decir lo que está pensando. Nunca he experimentado esto antes. Tuve todo lo que quería incluyendo respuestas. ¡Oh mierda! Tal vez está molesta por la follada castigo.

_ ¿Todavía estás molesta por lo que hice ayer? Le pregunto. Suspiro metiendo mi cabeza en uno de mis lugares favoritos en el mundo: sus pechos.

_ No. Tengo hambre, murmura. Ella se pone de mal humor cuando no come. ¡Por supuesto!

_ ¿Por  qué no  lo dijiste? Me paro inmediatamente para irnos a comer.

 ****    *****


Cuando lleguemos a Saint Paul de Vence, siento alivio al ver a mi esposa completamente sorprendida con el pueblo. El pueblo es una de las ciudades medievales más antiguas de la Riviera francesa situado en una colina. Está lleno de historia, cuenta con un paisaje exquisito, y hay abundantes cantidades de galerías de arte moderno. Anastasia está completamente extasiada. Caminamos tomados del brazo, mientras su mano está en el bolsillo trasero de mis pantalones cortos. Taylor y Philippe están caminando detrás de nosotros a una distancia casual. Los ojos de Anastasia se posan en tres ancianos jugando petanca en una plaza arbolada. 



La plaza está llena de espectadores, tanto los lugareños y los turistas por igual. No me gustan las multitudes, y tampoco le gustan a Taylor. Así que, yo suavemente la saco de la plaza y nos vamos hacia los pequeños callejones de época medieval. Llegamos a un patio con hermosas fuentes de piedra, esculturas antiguas y modernas, y pequeñas boutiques y tiendas. 






Una galería de fotos me llama la atención a primera vista. Es una exposición y venta de fotos eróticas. Me distraigo por un minuto. Me quito las gafas y comienzo a examinar las imágenes. Las obras pertenecen a una artista llamada Florence D'elle. Las fotos son de mujeres en varias poses eróticas. Algunas se parecen a las que le he tomado antes a mis sumisas.





(Las imágenes de arriba son por Florencia D'elle)

_ No es exactamente lo que tenía en mente, Anastasia murmura después de que ella me observa examinando las fotografías.

_ Yo tampoco, le contesto, sonriéndole después de notar sus celos. Tomo su mano y nos vamos a la siguiente galería. Este artista ha pintado el arte figurativo, como frutas y verduras y los colores son muy vivos.

_ Me gusta ese, murmura Anastasia, y puedo escuchar el alivio en su voz. Me recuerdan cuando cortaste las verduras en mi departamento, dice con voz risueña de niña. Recuerdo ese tiempo muy bien. De hecho me acordaré de él hasta el día de mi muerte. Fue el día en que tuve devuelta a mi chica de nuevo en mi vida. Trato y fallo miserablemente al ocultar mi diversión.

_ Pensé que lo había hecho bien, murmuro. No lo hice tan rápido de todos modos, le digo mientras la acerco a mí con un abrazo. Tú me estabas distrayendo. ¿Dónde lo pondrías? Le pregunto para ver si se decide por la pintura.

_ ¿Qué? Me pregunta asombrada.

Yo acaricio su oreja con mi nariz.

_ Las pinturas, ¿dónde las pondrías? Le pregunto bajito  y le muerdo el lóbulo de su oreja. Ella presiona sus piernas y las junta.

_ Cocina, murmura con voz entrecortada.

_ Hmm... Buena idea, señora Grey, respondo. Cuando Anastasia se da cuenta del precio, ella jadea.

_ Cinco mil euros cada uno, susurra.  ¡Son muy caras!

_ ¿Y? La acaricio de nuevo. Quiero poner el mundo a tus pies. Tienes que acostumbrarte a ello Ana.

Yo no quiero que le falte nada. Me siento feliz cuando puedo hacerme cargo de ella también y satisfacer todos los deseos de su corazón. Camino a la oficina de ventas donde una mujer joven vestida toda de blanco está de pie y con la boca abierta. Conociendo Anastasia sé que está observando la reacción de la empleada y casi puedo imaginármela volteando los ojos en respuesta por ver como la mujer me come con los ojos. De alguna manera, saber que ella se pone celosa por mí, me hace feliz. Pago por las pinturas y abandonamos la tienda.





Saint Paul de Vence está en la Riviera francesa. El pueblo se construyó alrededor de la vieja iglesia de Saint Michel du Puy y el castillo está en la cima de la colina. Así fue como, se desarrolló una posición defensiva militar del castrum de San Pablo.




Llevo a Anastasia al Hotel Le Saint Paul para almorzar. Desde el patio del restaurante del hotel se puede ver la hermosa vista de la campiña. Las mesas están colocadas  estratégicamente alrededor del patio de piedras cubiertas con sombrillas y adornadas con flores naturales recién cortadas. Los antiguos muros de piedra están cubiertos  de una exuberante hiedra verde apiñada con flores  de colores vivos y las colinas están salpicadas de girasoles que forman un mosaico fascinante. Las casas de campo francesas se entremezclan en este hermoso paisaje.   Hay un buen tiempo y el mar Mediterráneo que se ve a distancia lanza destellos de color turquesa. Anastasia está mirando a lo lejos, perdida en sus pensamientos. No quiero sacarla de sus ensueños. 





 
_ Me preguntaste por qué te trenzaba el cabello, le digo suavemente, sintiéndome culpable. Algo en mi tono la alarma y se voltea inmediatamente.

_ Sí, responde ella con los ojos muy abiertos.

_ La perra drogadicta me dejaba jugar con su cabello, creo. No sé si es un recuerdo o un sueño, le digo. La miro con ojos profundos, pero mis emociones están mezcladas. Yo no quiero recordarme de la puta. No en estos momentos.

_ Me gusta que juegues con mi pelo, dice con voz vacilante. No estoy seguro de si lo dice de verdad.

_ ¿De verdad? Yo sondeo más.

_ Sí, dice con sinceridad. Se apoya en el respaldo de la silla y agarra mis manos. Creo que amabas a tu madre biológica Christian, dice mirándome. Me doy cuenta que mis ojos se abren mucho. No quiero pensar que amaba a esa puta. Ella no me amó. ¿Por qué iba yo a amar a una mujer que  no  me amó ni me protegió? Estoy confundido. ¿Y si hay algo de verdad en lo que me dice? ¿Y si realmente amaba a la puta morena? No quiero que sea verdad. ¡Ella  no  me protegió... en absoluto! Yo fui indigno de su amor. ¿Cómo puedo amarla?

Miro nuestras manos entrelazadas y el miedo nace de nuevo en mí. Me siento como de cuatro años otra vez.  

_ Di algo, susurra Anastasia, porque el silencio hace que las tormentas aumenten en mi interior. No quiero hablar de esto ahora. No en mi luna de miel. No quiero ir a ese territorio. Es demasiado oscuro y profundo. No voy a arrastrar a Anastasia conmigo. Lo hecho, hecho está y ya se acabó.

Libero  la mano de Anastasia, y me levanto.

_ Vamos, le digo.



Una vez que estamos en la calle, suspiro lentamente y miro alrededor de las calles estrechas alineadas con los edificios de piedra. Me obligo a centrarme en el ahora, en mi luna de miel. Finalmente tomo la mano de Anastasia y la entrelazo con la mía.  

_ ¿A dónde quieres ir? Pregunto.

Oigo Anastasia soltar el aliento, aliviada. Se encoge de hombros.

_ Me alegro de que me estés hablando, dice ella.

_ Sabes que no me gusta hablar de toda esa mierda. Está hecho. Terminado, le digo en voz baja.

Cuando esos recuerdos llegan a la superficie, no me hace ningún bien. Me arrastra hacia abajo a lugares en donde no quiero estar. Ha pasado un largo tiempo. Tengo que esconderlos y no dejar que surjan de nuevo. Ahora, ella está silenciosa y contemplativa. Ella  no es  el tipo de mujer que se da por vencida fácilmente. ¿Qué estará pensando?

La miro divertido y desconfío de su expresión, porque sé que siempre hay algo que se está gestando bajo esa hermosa cabeza. Yo no sé lo que es. Pero sé que puede ser algo que me dé vida y emoción o un infarto. Niego con la cabeza y meto a mi esposa debajo de mi brazo, trayéndola tan cerca como sea posible de mí. Caminamos a través de los turistas hacia donde Philippe dejó el coche. Anastasia mete la mano en el bolsillo trasero de mis pantalones cortos, apretando mi nalga. Su gesto íntimo me hace feliz.

Antes de llegar al coche, veo una pequeña boutique donde venden joyería fina. Miro la vidriera y veo algunas piezas hermosas que se están vendiendo. Quiero que mi esposa tenga una de ellas. Agarro su mano libre y en su muñeca hay una línea roja de las marcas que dejaron las esposas. Paso mi pulgar por encima de la marca. Viéndolo de esta manera me hace sentir como una mierda. La marqué. No quiero hacerle daño a mi esposa. Tengo que compensar esto.

_ No duele, Anastasia dice en un tono tranquilizador.

Me giro a su alrededor y tomo la otra mano. Las marcas están tapadas por la correa del reloj que le di en Londres. Examino ambas manos y la visión es peor de lo que pensaba. ¡Soy un marido de mierda! ¿En algún momento pensará que no sirvo para ella? Libero sus manos y le levanto la barbilla para escudriñar su expresión. ¿Tendrá resentimiento hacia mí? ¿Me odiará? La idea me está torturando el alma. Me duele interiormente herir a mi esposa.

_ No me duelen,  repite. Yo sostengo sus manos hasta mis labios y beso el interior de sus muñecas en tono de disculpa.

_ Vamos, digo y entramos a la tienda.

Elijo una hermosa pulsera de platino para ella. Cuando doy mi tarjeta para pagar los quince mil euros del valor de la pulsera, los ojos del vendedor se ensanchan y se oscurecen medio celoso. ¿Cuál es su problema? ¡Mi esposa vale cada centavo! Atraigo a Ana más cerca de mí.

_ Aquí, le digo.  La pulsera es una pieza exquisita con filigrana de delicada manufactura en forma de pequeñas flores con diamantes en su corazón. Es muy fina y  hermosa; apropiada para ella. La coloco alrededor de su muñeca e inmediatamente tapa las marcas que están en su muñeca.



_ Eso está mejor, me quejo, un poco aliviado.

_ ¿Mejor? Susurra, mirándome a los ojos.

_ Sabes por qué, le contesto con incertidumbre. Me siento muy mal por haberla marcado. Me está comiendo.

_ Yo no necesito esto, dice sacudiendo la muñeca y la pulsera  se mueve. 

_ Yo sí, le digo con toda mi honestidad.  Tengo que rectificar mis caminos.

_ No, Christian, tu no.  Ya me has dado mucho. Una luna de miel mágica, Londres, París, Cote D'Azur... y tú. Soy una chica muy afortunada, susurra.

Ella derrite de mis entrañas.

_ No, Anastasia, yo soy un hombre muy afortunado, respondo. 

Nunca imaginé que iba a encontrar a alguien con la que pudiera tener este tipo de intimidad. Dejarme tocar y compartir en mayor medida mi pasado, mis demonios personales y nunca pensé que me gustaría, que sentiría esta pasión. Jamás pensé que algo de esto fuera posible. Y aquí está, delante de mí. A veces pienso que voy a parpadear y se ha ido, o desaparecido y que todo lo que estoy viviendo es un sueño.  

_ Gracias, dice ella y se estira de puntillas, poniendo sus brazos alrededor de mi cuello y me besa, tomando mi aliento.

_ ¿Gracias por qué? Pregunto sonriendo una vez que nos liberamos de nuestro beso. Se encoge de hombros con un brillo en sus ojos.

_ Por ser mío, responde ella sonriendo.
 ****      *****

Finalmente regresamos al Mercedes. Es de tarde en la Riviera francesa. Miro por la ventana, observando los girasoles que se mueven con la brisa en el campo. No puedo deshacerme de este sentimiento de mierda. He marcado a Anastasia. Le hice daño. A todas mis sumisas las marqué, me gustaba hacerles eso. Mostraba mi dominio sobre ellas. Yo era el Maestro y debían someterse a mí. Su mal comportamiento no lo toleré nunca y con rapidez trataba el asunto, castigándolas con varios métodos. Pero Anastasia  no es  mi sumisa. Ella es mi esposa y yo la amo y pensar que la marqué de esa manera es aborrecible, sobretodo sabiendo que le desagrada. Ella me saca de mis pensamientos apretando mi mano. Me volteo a verla y suelto su mano para acariciar su rodilla. Anastasia está usando una corta falda azul y blanco y una camisa azul sin mangas ajustada.

Mi mano se desplaza hasta la rodilla, y de repente quiero comprobar si sus tobillos están marcados también. Con mi toque persistente, siento que el aliento de Ana de congela. Agarro un tobillo y monto su pierna encima de mi regazo, forzando a Ana a girar sobre su trasero y ponerse frente a mí.

_ Quiero que el otro también, le digo en voz baja.

Los ojos de Anastasia viajan a la parte delantera del coche donde Philippe y Taylor mantienen sus ojos en la carretera como los profesionales que son. Ella coloca la otra pierna en mi regazo y yo presiono el botón de privacidad subiendo la ventana. Ahora estamos en nuestra pequeña burbuja y en una intimidad familiar.

_ Quiero ver tus tobillos, le explico tranquilamente. Al ver las marcas bajo las correas de las sandalias me aflijo. Yo froto suavemente el pulgar sobre su empeine derecho, y ella se retuerce. Ella es muy delicada; su respuesta me hace sonreír. Deshago la correa del calzado y lo dejo caer al suelo. Acaricio sus tobillos y al ver las marcas evidentes me hace sentir como una mierda otra vez. Miro por la ventana sin ver. Cuando me desafía, me hace perder el control y quiero castigarla, pero luego me siento como una mierda.

_ Oye… ¿Qué esperabas? Anastasia me pregunta en voz baja. Volteo mi mirada hacia ella y me encojo de hombros.

_ No  esperaba sentirme como me siento mirando estas marcas, le confieso.
Collide - Howie

_ ¿Cómo te sientes? Pregunta.

Con los ojos desolados la miro fijamente. 

_ Incómodo, resumo mis sentimientos en un murmullo.

Anastasia se desabrocha inmediatamente el  cinturón de seguridad  y se acerca más a mí; sus pies están todavía en mi regazo. Ella se acerca tanto como sea posible que sus piernas quedan flexionadas. Sospecho que está intimidada por Taylor y Philippe. Toma mis manos y finalmente habla.

_ Son los chupones lo que no me gustan, dice en un susurro. Todo lo demás... lo que hiciste… dice bajando la voz con complicidad, con las esposas… eso me gustó. Bueno, más que disfrutarlo... fue alucinante. Puedes hacerme eso otra vez, en cualquier momento. Y su declaración es como una inyección de adrenalina.

Me muevo en mi asiento para mirarla directamente, ver su expresión facial, y sentir la verdad en su declaración.

_ ¿Alucinante? Pregunto.

_ Sí, responde ella sonriendo. 

Flexiona los dedos de sus pies descalzos en mi creciente erección. ¡Mierda! Estamos en el asiento trasero del coche acompañados y mi esposa caliente está sentada junto a mí  ¡acariciando mi polla! Una inhalación brusca llena mis pulmones y abro mis labios.

_ Realmente debe usar el cinturón de seguridad, señora Grey, digo en voz baja, pero su cercanía es algo que no quiero dejar ir. Siento que mi Blackberry vibra en mi bolsillo, y miro mi reloj. Sólo puede ser una emergencia del trabajo, porque todavía no es hora laborable en Estados Unidos. Deben ser como las cinco de la mañana allá. Agarro mi celular y miro quien llama.  

_ Barney, contesto.

Anastasia intenta quitar los pies de mi regazo, pero mis dedos aprietan sus tobillos firmemente.

_ Sr. Grey. Mi disculpas señor. Tengo que informarle que hubo un incendio en la sala de servidores muy temprano esta mañana, dice en un suspiro.

_ ¿En la sala de servidores? Pregunto con total incredulidad.  ¿Se activó el sistema de supresión de fuego? Pregunto. Es un sistema muy caro, que él mismo me pidió que contratáramos recientemente.

_ Sí, señor, y funcionó muy bien. Inmediatamente se suprimió el fuego.

Al oír la palabra fuego, Anastasia baja sus pies y se pone nerviosa a juguetear con su brazalete, yo dejo que los baje. Aprieto el botón de pantalla de privacidad. Necesito que Taylor escuche esta noticia también.

_ ¿Algún herido?  Pregunto.

_ Ningún lesionado señor, no hay daños de que hablar.

_ ¿Cuándo?

_ Hace una hora. La línea de emergencia se activó inmediatamente, y llamó a mi teléfono. Llegué a Grey House lo más rápido que pude y me aseguré de que todo estuviera controlado. Miro mi reloj otra vez, y me paso la mano por el pelo exasperado. No es hora de que esté la oficina con empleados, bueno de hecho solo el personal de seguridad y el equipo de limpieza.  

_ ¿Quiere que el señor Welch informe al departamento de bomberos o la policía?  Y sólo para enfatizar una vez más, el fuego ha sido suprimido inmediatamente por el nuevo sistema.

_ No. No a los bomberos ni a la policía. No todavía, le digo. Veo a Taylor que se voltea para escuchar la conversación.

_ Welch y su equipo han estado aquí desde la segunda alarma del teléfono. Están cuidando de todo; comprobando registros, revisando el video de seguridad, a los empleados que estaban de guardia, y a cualquiera que haya tenido acceso al edificio. No está  dejando salir a nadie hasta que se les interrogue. Está tratando la escena como un atentado y el equipo forense ya está aquí recopilando pruebas y tratando de conseguir alguna huella.

_ ¿Sí? Bien.

_ Aparte de lo que le he informado, señor, no hay más nada que decir. Está muy reciente todo y aún no hay evidencias de nada. Tan pronto como Welch me permita pasar, revisaré la sala de servidores. Haré un informe de los daños señor.  

_ Bien. Quiero un informe detallado. Y un resumen completo de todos los que tuvieron acceso en los últimos cinco días, incluyendo el personal de limpieza. Localiza a Andrea y dile que me llame.  

_ Lo haré, señor. El nuevo sistema contiene argón y minimizó el daño tal como le dije que lo haría. Se hizo una gran inversión inicial, pero nos hemos ahorrado millones de dólares en daños colaterales. Fue una muy buena inversión, señor. Me siento bien de que usted accedió a que se instalara.  

_ Sí, el argón fue muy eficaz, vale su peso en oro.

_ Tan pronto como termine el informe se lo enviaré señor. Aún es demasiado pronto para comenzarlo.

_ Me doy cuenta de que muy temprano…

_ ¿Me podría dar cuatro horas?

_ No. Envíame un email en dos horas...  respondo con firmeza.

_ No va a ser detallado señor, cuatro horas me permitirían reunir toda la información, dice, pero lo interrumpo.

_ No,  necesito saber.

_ Muy bien, señor. Voy a hacer mi mejor esfuerzo para ofrecerle la información más completa que tenga.

_ Gracias por llamarme, le digo y cuelgo.

Siento los ojos ansiosos de Anastasia, y la mirada decidida de Taylor hacia mí. Marco el número de Welch.

_ Welch... responde al segundo repique. 

_ Sr. Grey, estoy en Grey House, señor. Todo está bajo control, dice en un tono tranquilizador.

_ Bueno...

_ Déjeme obtener un poco más de información  y luego le daré todos los datos recogidos hasta el momento, en una hora.

_ Una hora entonces…

_ Estamos sacando los servidores para almacenarlos en otro lugar hasta que el equipo complete la investigación. Yo recomendaría mayor seguridad en el nuevo sitio.

_ Sí, de acuerdo...

_ ¿Por cuánto tiempo? Pregunta.

_ Veinticuatro siete en la tienda de datos fuera del sitio…

_ Ya estoy en eso señor. Voy a hablar con usted en una hora después, dice.

_ Bien,  le respondo y cuelgo.

_ Philippe, tengo que estar a bordo en una hora, le ordeno.

_ Monsieur, responde y acelera.

Miro a Anastasia y ella se ve preocupada. Pongo mi cara como si nada grave está pasando y borro toda la preocupación.

_ ¿Algún herido? Me pregunta en voz baja. Niego con la cabeza. 

_ Muy pocos daños, le contesto.  No te preocupes por esto. Mi equipo está en eso, le contesto. Sus ojos se agrandan con miedo en su cara.  Me acerco a ella y la tomo  de la mano y la aprieto para tranquilizarla. Yo soy el jefe, el director general, el comandante de mi nave. Anastasia no tiene que preocuparse por esto en absoluto.

_ ¿Dónde fue el fuego?

_ En Sala de Servidores.

_ ¿En Grey House?

_ Sí, le respondo dándole tan poca información como sea posible para evitar preocuparla.

_ ¿Por qué hay tan poco daño?

_ La sala de servidores está equipada con un sistema de extinción de incendios de técnica de supresión.

Ella asiente con la cabeza imperceptiblemente, en silencio, preocupada y molesta.

_ Ana, por favor... no te preocupes, le digo en un tono tranquilizador.

_ No estoy preocupada, dice mintiendo. Ella no es muy buena mintiendo. Ella está demasiado preocupada, demasiado molesta por eso. Estoy preocupado por lo mismo. Primero Charlie Tango, y ahora esto. Tengo que llegar al fondo de todo y pronto.

_ No sabemos a ciencia cierta si fue un incendio provocado, digo expresando su preocupación y ansiedad. Su mano llega inmediatamente a su garganta sintiendo miedo. Ella está aterrorizada. Lo que me preocupa es quien está haciendo esto. Quien esté tratando de hacerme daño, podría tratar de hacerle daño a ella, y ella es mi mundo. Si alguna vez llegan a ella, me gustaría simplemente morir. Tengo que averiguar y solucionar ya.

 ****      *****

Tan pronto como llegamos a bordo del barco, asiento con la cabeza a Taylor para que me acompañe e informarle sobre el incendio de la Sala de Servidores en Grey House.  Una vez que le informo él habla.

_ ¿Alguna cosa que se pueda hacer en este momento señor?

_ No, yo voy a hablar con Welch en pocos minutos. Es mejor que mantengas un ojo en la señora Grey por si quiere ir a la ciudad. Que coordine contigo, le digo y lo despido.

Me encierro en el estudio en conferencia con Welch.

_ ¿Qué han encontrado hasta ahora?

_ Los resultados preliminares no señalan nada, señor. Los detalles son vagos. He visto los videos de seguridad. Y la película muestra a un individuo no identificado en ropa deportiva y con gorra de béisbol dentro de la sala de servidores. Ese hombre de mierda no debería estar ahí. Aunque podría ser una mujer, eso no lo hemos descartado todavía.  

_ Quiero que me contestes con la verdad. ¿Crees que esto no fue un accidente? ¿Alguna subida de tensión de energía, una avería en alguna batería de los servidores, una sobrecarga de datos, algún problema técnico?

_ Sr. Grey, actualmente estamos recopilando los datos. Hemos hablado con Barney, porque él quiere comprobar todas las computadoras, anular cualquier problema técnico. Nos dijo que ninguna alarma técnica se prendió. Si fuese algo técnico, se habría creado un registro de errores, lo cual no sucedió. Barney ya se ha conectado con los servidores y verificó todo. Él está ahí junto con uno de los miembros de mi equipo y están revisando todo. Estamos seguros de que por nuestros equipos no fue.

La confirmación de Welch hace que se me caiga el alma.

_ ¡Mierda!

_ En pocas horas tendré más evidencia.

_ ¿De la huella parcial del Charlie Tango, alguna coincidencia?

_ Ninguna coincidencia hasta el momento señor. Todavía estamos recopilando pruebas. Es muy pronto para una coincidencia. Esa es una de las cosas que estamos buscando aquí: otra huella. Pero, es muy plausible que el asesino usara guantes y seguro no dejó una huella en esta ocasión. Vamos a recoger las huellas de todos los empleados, para ver si alguna coincide. Comprobaremos el paradero de cada uno en el momento del incidente e iremos descartando sospechosos. Empezaremos por los empleados que tienen acceso a la sala de servidores.
_ ¿No ha generado Barney algún informe todavía?

_ Está trabajando en ello señor y se lo enviará inmediatamente termine. No hay ningún daño que se haya causado por el fuego. En esta sala el fuego se apagó  automáticamente. Así que todos los datos aún están protegidos. Todo estará en orden en breve.

_ ¿Ha llegado Andrea al trabajo?

_ Sí, señor. Le informaré que lo llame.

_ Welch, no quiero ninguna participación de la policía hasta que confirmemos que el incendio fue provocado. Quiero mi propio investigador en la escena.

_ Él estuvo en Seattle recientemente con el incidente de Charlie Tango, y luego salió del país. No sé si puedo encontrarlo ahora, pero lo intentaré.

_ Quiero que hagas algo mejor que eso. Quiero que lo encuentres  inmediatamente. ¡Quiero al sospechoso capturado ayer!

_ ¡Sí, señor!

_ Quiero aumentar la seguridad para mis padres, mi hermano y hermana, 24/7. Y quiero una seguridad adicional dispuesta para mi esposa. Búscate a un personal femenino. Quiero a alguien que sea capaz de entrar al baño con ella si es necesario que lo haga. Coordina con Taylor y mantenlo informado.

_ ¿Eso es todo, señor?

_ ¡No! Quiero que los servidores en SIP sean revisados, la seguridad se tensó, quiero un personal  establecido ahí. Nadie pasea en SIP sin mi conocimiento.

_ Sí, señor.

_ Quiero que compruebes el paradero de la señora Lincoln, y de Leila Williams en el momento del incidente, o los que estén cerca de ellas.

_ Me he  tomado la libertad de iniciar esa investigación, señor.

_ Bien, hago una pausa. ¡Dile a Andrea que me llame ahora!

_ Como usted diga, señor, y colgamos. Todavía estoy hirviendo de la ira, ansioso y asustado, no por mí sino por Anastasia.

Cuando estoy revisando mis mails, Andrea llama.

_ Buenas tardes, señor Grey, ella saluda en su comportamiento profesional habitual.

_ Andrea, quiero que me digas lo que sabes sobre el incendio.

_ Yo  no estaba  aquí cuando ocurrió, señor. Barney me llamó y me vine al trabajo tan pronto como pude. Ahora esto es un caos ordenado. El equipo de Welch está investigando desde la entrada, hasta la sala de servidores, tratando de conseguir alguna huella. Otro grupo está revisando a los empleados, mientras que otros revisan los videos de vigilancia.

_ ¿Dónde está Ros?

_ Su asistente me informó que ella está ayudando a Welch a supervisar la investigación. Una alarma también se reflejó en su teléfono, y ella llego igualmente de rápido.

Oigo un golpe en la puerta de mi estudio. Levanto la cabeza y Anastasia entra en la oficina.

_ Un momento por favor, murmuro con expresión seria. Levanto la vista hacia Anastasia cortésmente expectante. Ella está de pie en la puerta, tímida al principio, luego me da una amplia sonrisa.

_ Me voy de compras. Me llevo a uno de seguridad conmigo.

_ Claro, vete con uno de los gemelos y con Taylor también, le respondo. Ella asiente con la cabeza, y se queda allí esperando algo.

_ ¿Algo más? Pregunto. Necesito terminar todas estas llamadas para luego volver con ella. Quiero resolver este problema ya.

_ ¿Puedo ofrecerte algo? Me pregunta en voz baja. Le sonrío en respuesta. Mi bebé siempre pensando en mí. No, cariño, estoy bien. La tripulación cuidará de mí, le respondo.

_ Está bien, dice ella con voz entrecortada. Entonces ella se pasea hacia mí, y camina detrás del escritorio,  se inclina y planta un beso en mis labios, me sorprendente y me despierta.

_ Andrea, te llamo de vuelta, murmuro y cuelgo. Pongo el teléfono sobre la mesa y abrazo a Ana para darle el beso que se merece: apasionado, caliente y deseoso, vertiendo todo mi amor, preocupación y angustia. Cuando la libero, estoy totalmente excitado y listo para follar. Si no tuviera esta emergencia en Seattle, que pudiera afectar a Anastasia, abandonaría todas estas llamadas y me llevara a Anastasia a mi suite y perderme en ella. Pero esto tengo que resolverlo.

_ Tú me estás distrayendo. Tengo que resolver esto, así podré volver a mi luna de miel, le digo pasando mi dedo por la cara y su barbilla. Ella se me queda mirando.

_ Bueno. Lo siento, responde ella disgustada.

_ Por favor, no se disculpe, señora Grey. Me encantan tus distracciones, le digo besando la comisura de su boca. Quiero que mi esposa esté feliz y esta es nuestra luna de miel. Una vez que encuentre al hijo de puta que está interrumpiendo nuestras vidas, voy a hacer que se arrepienta del daño que trató de hacernos.

_ Ve y gasta algo de dinero, le digo y la libero.

_ Lo haré, responde ella, sonriendo, y sale de mi estudio.

Llamo a Andrea de nuevo ansioso por resolver este problema. Cuando llevo como diez minutos hablando con Andrea, oigo el sonido de la moto de agua. Es evidente que Taylor no va a tomar el Jet Ski, ni ningún miembro de la tripulación.  La única que lo puede hacer es Anastasia. ¡Joder están montando la moto!

_ ¡Andrea, luego te llamo! Y cuelgo inmediatamente, corriendo por las escaleras hasta llegar a la cubierta con mi celular en la mano. Cuando llego veo a mi esposa rondando el yate en la moto. ¡Por lo menos lleva chaleco salvavidas! Doy un suspiro de horror con el corazón en mi garganta. Ella me ve en la cubierta y suelta uno de las manillas y agita su mano hacia mí con entusiasmo.

_ ¡No te sueltes de la moto! Le grito, pero ella no me escucha y sigue saludándome. El personal de seguridad está como idiota atrapado en medio del mar esperando que ella termine su divertido viaje.

Llamo a Taylor.

_ Sí señor Grey, responde.

_ ¡Taylor! ¿Qué diablos hace la señora Grey manejando el Jet Ski? Pregunto con los dientes apretados.

_ Uhm... tartamudea. La Sra. Grey me dijo que usted le dio el permiso, responde en un tono avergonzado.

_ Bueno, no le he dado ningún permiso. ¡No puede usar la moto si no estoy montado con ella! ¿Está claro?

_ Perfectamente claro, señor, dice.

_ ¿Le enseñaste cómo usarla? ¿Cómo detenerse? ​​

_ Sí, señor lo hice.

_ Estoy conciente de que eres el único responsable de traerla de vuelta en una pieza sana y salva, grito y cuelgo. Voy a la sala de control buscando al Capitán.

_ Necesito un par de binoculares, digo y extendiendo mi mano.

_ Por supuesto señor, dice, y me da el par que ha estado usando. Voy corriendo a la cubierta de nuevo, y veo el Jet Ski llegar al muelle y a Taylor ayudándola a bajar de la moto de agua y habla con ella. Una vez que está en tierra marco su Blackberry.

Con los binoculares casi pegados a mis ojos, veo que toma el Blackberry de su bolso y contesta el teléfono.

_ Hola, me dice con voz tranquila, y con un solo saludo el alivio me inunda.  

_ Hola, le contesto.

_ Voy a volver en el bote. No te enojes, dice ella de inmediato sorprendiéndome. Yo me imaginaba que iba a discutir conmigo. Jadeo atónito.  

No puedo encadenar una frase coherente.

_ Umm… solo puedo decir.

_ Fue muy divertido, sin embargo, ella susurra, completamente eufórica. ¿Quién soy yo para quitarle su diversión? Es nuestra luna de miel y tengo que quedarme aquí tratando de resolver un problema de trabajo. Suspiro.

_ Bueno, lejos de mí restrinja su diversión señora Grey. Solo ten cuidado por favor, le contesto con alivio.

_ ¡Lo haré! ¿No quieres algo de la ciudad? Me pregunta toda alegre.

_ Sólo que regreses en una sola pieza.

_ Voy a hacer mi mejor esfuerzo para cumplir, Sr. Grey, dice ella.
_ Me alegro de oírlo, señora Grey.

_ Nuestro objetivo es complacer, ella responde con una risita hasta hacerme sonreír. Uno de los mejores sonidos del mundo para mí es su risa. Oigo otra llamada entrante, y esta vez se trata de Ros.

_ Tengo otra llamada. Nos vemos bebé, le digo odiando el hecho de que tengo que colgar.

_ Nos vemos Christian, responde ella y yo cambio la línea.

_ ¿Sr. Grey?

_ Ros...

_ Llamé para ponerte al día con los acontecimientos. Pero sé que estás de luna de miel, así que voy a informarte sobre lo que es nuevo y luego te enviaré un email. Así podrás evaluar todo.

Cuando Ros comienza a hablar, de vuelta al estudio, oigo que mi  teléfono vibra con un nuevo correo.
____________________________________________________________________
De: Anastasia Grey
Asunto: Gracias
Fecha: 17 de agosto 2011 16: 54
Para: Christian Grey

Por no ser tan gruñón.
Tu amorosa esposa.
XXX

Creo que fue Taylor quien tuvo que manejar la peor parte de mi mal humor. Otro correo electrónico llega y es de Barney esta vez con los informes preliminares. Echo un vistazo por encima de todo rápidamente y luego vuelvo al mensaje de Anastasia y escribo una respuesta para ella.
____________________________________________________________________
De: Christian Grey
Asunto: Tratando de mantener la calma
Fecha: 17 de agosto 2011 16:58
Para: Anastasia Grey

De nada.
Regresa en una sola pieza.
No es una petición.
X

Christian Grey
Gerente General y marido sobre protector Grey Enterprises Holdings Inc. 
____________________________________________________________________


Paso la mayor parte de la tarde en el teléfono y en los correos. Ya han pasado varias horas desde que Anastasia se fue y me parece oír que la lancha llega. Reviso los informes iniciales de los empleados que fueron interrogados. Suena mi Blackberry.

_ Grey, respondo.

_ Habla Welch señor. Ahora tengo la confirmación de que el ataque fue en realidad un incendio provocado.

A pesar de que lo sospechaba, siento que el mundo se derrumba a mi alrededor. Me siento como si me hubieran dado un puñetazo.

_ ¿Señor? Me pregunta sobre mi silencio.

_ Te estoy escuchando, le digo secamente. 

_ Ya hablamos con cada uno de los empleados que tiene acceso a los servidores. Solo hay una persona en el video y esa persona no trabaja en Grey House.

_ ¿Qué más? Pregunto con los dientes apretados.

_ Eso es todo lo que tengo por ahora. Lo voy a actualizar a medida que salga más información. Hasta ahora eso es solo lo que podemos confirmar.  

_ Me pondré en contacto contigo, le digo y cuelgo. De repente yo extraño a mi esposa. Tengo que encontrarla, abrazarla y amarla. Mi cabeza está dando vueltas… ¿Y si…? No puedo ni siquiera pensarlo. ¿Y si quieren llegar a mí a través de ella? Yo mataría a esa persona pedazo a pedazo.

¡Tengo que encontrar a mi esposa! Me dirijo a nuestro camarote. La encuentro arreglando un paquete de regalo. La miro fijamente durante un largo momento. Me doy cuenta de que ella está aquí. Ella está aquí... Ella está aquí... Respira Grey...

_ Te fuiste un largo rato, digo en voz baja. Anastasia se sobresaltó al oír mi voz. Cuando ella me mira, puedo ver que ella está emocionada acerca de algo. Su actitud me distrae momentáneamente de los acontecimientos del día. Mis ojos están puestos en ella con toda su intensidad.
_ ¿Todo bajo  control en tu oficina? Pregunta ella tentativamente.

_ Más o menos, le contesto frunciendo el ceño con disgusto porque esto está sucediendo en nuestra luna de miel.

_ Hice un par de compras, murmura.

_ ¿Qué compraste? Pregunto.

_ Esto, dice ella poniendo su pie en la cama, mostrando su nueva tobillera.

_ Muy bonito, le digo, caminando hacia ella, y toco las campanillas que cuelgan. Me doy cuenta de la marca roja en su tobillo y mis dedos pasan a lo largo de ella. Un escalofrío recorre su cuerpo.

_ Y esto, dice ella tendiéndome una caja.

_ ¿Para mí? Pregunto sorprendido. Me compró un regalo. Ella asiente con la cabeza tímidamente. Tomo la caja en mis manos y la sacudo. Sonrío lo más amplio posible. Mi bebé pensó en mí. Me hace sentir querido. Me siento a su lado en la cama, agarro la barbilla de Anastasia y la beso.

_ Gracias, le digo, encantado.

_ Todavía no lo has abierto.

_ Me va a encartar independientemente de lo que sea. No consigo muchos regalos, le digo mirándola, con los ojos brillando de adoración. 

_ Es difícil comprarte cosas. Lo tienes todo.

_ Te tengo a ti, le digo. Ella es mi mejor valor, lo más amado y adorado que tengo.

Inmediatamente arranco la envoltura de papel, y revelo la caja. Es una cámara.

_ ¿Una Nikon? Le pregunto con una expresión de desconcierto. ¿Por qué ella quiere que yo tenga una cámara profesional?

_ Sé que tienes tu cámara digital, pero esto es para... umm... retratos y cosas por el estilo. Viene con dos lentes.

¿Por qué una cámara profesional? Parpadeo, completamente confundido. No entiendo el significado de este regalo especial.
_ Hoy en la galería te gustaron las fotografías de Florencia D'elle. Y recuerdo lo que dijiste en el Louvre. Y, por supuesto, también estaban esas otras fotografías, dice medio apenada. Claramente se está refiriendo a las fotos que tomé de mis sumisas. ¡Mierda! Mis ojos se abren. Ella quiere que tome fotos de ella. ¡Imágenes eróticas!  ¡Yo no puedo hacerle eso a ella! Ella es mi esposa. Eso sería degradarla y no puedo… no debo hacer eso.

_ Pensé que podrías, umm... sacar fotografías de mí…

¡Mierda!

_ ¿Fotografías? ¿De ti? Pregunto boquiabierto.  Nunca podré poner a mi esposa en esa posición. Esas imágenes no fueron hechas por placer.

Ella asiente con la cabeza en respuesta; está ansiosa y nerviosa. Ella me mira con las pupilas dilatadas. No sé qué decir. Esta es la mujer que amo. Esta es mi esposa. No podré tomar fotos de ella sin recordar por qué las he tomado antes. Trago y miro hacia la cámara, completamente desconcertado. Con aire ausente paso mis dedos trazando las líneas de la imagen de la cámara en la caja. Necesito saber por qué ella quiere que yo haga esto. ¿Será porque ella piensa que podría preferir a las sumisas? ¿Es porque ella piensa que yo quiero que se comporte como ellas?

_ ¿Por qué crees que quiero esto? Pregunto preocupado.

_ ¿No lo quieres?

Tomo una respiración profunda inestable.

_ Para mí, las fotos como esas han sido una póliza de seguros Ana. Sé que he deshumanizado a las mujeres por mucho tiempo, le digo. 

_ Y piensas que tomarme fotos a mí es umm… ¿deshumanizarme? Me pegunta con su cara tan blanca como un fantasma.

Estoy desgarrado. No sé exactamente por qué ella quiere esto, pero el significado de esas fotos representan para mí algo con lo que no quiero asociar a mi esposa. Yo arrugo los ojos.

_ Estoy tan confundido, le digo en un susurro. Cierro los ojos. Si tomo esas fotos de Ana ¿Dónde nos llevaría? ¿Qué diría de mí como esposo? Sé que la posición de sumisa no es algo que ella quiere y eso es lo que esas imágenes representan. Cuando abro los ojos otra vez soy cauteloso.

_ ¿Por qué dices eso? Susurra con pánico en su voz.
¿Por qué? ¡Porque ella lo odiará! Puede que sólo quiera hacerlo, porque en su mente siente que no es lo suficientemente buena para mí, o ella piensa que a mi me gustaría hacerle eso. Esas cosas podrían hacerla correr lejos de mí y yo nunca correría ese riesgo. ¡No con ella! Incluso dejarla marcada por perder el control me tiene mal.

Me encojo de hombros respondiendo a su pregunta, y no puedo dejar de mirar hacia abajo hacia las marcas que le dejé en sus muñecas.

_ ¡Christian, esto no importa! Dice ella levantando su muñeca. El brazalete se desliza hacia abajo revelando la roncha roja ahora decaída, y la visión me apuñala una vez más en el interior.

_ Me diste una palabra de seguridad ¡Mierda! Fue divertido… lo disfruté. Deja de meditar sobre ello. Me gusta el sexo duro, ya te lo he dicho antes, dice sonrojándose tanto como puede.

Miro su rostro, su expresión, sus ojos, escrutando su significado. ¿Qué quiere decir esto? ¿O es  sólo que está de calmar mi ego?  Yo continúo evaluándola.

_ ¿Es por el fuego? ¿Crees que está conectado de alguna manera con Charlie Tango? ¿Es por eso que te preocupa? ¡Habla conmigo, Christian! ¡Por favor!

Los tornados se están gestando dentro de mí. Tormentas emocionales que azotan mi cordura. ¡Sí! Tengo miedo de que alguien pueda llegar a mi esposa, porque quieran hacerme daño. Tengo miedo de que yo sea el motivo. ¡Ayer le hice daño! Yo he deshumanizado a mujeres. Yo no quiero que mi esposa sea una de ellas. ¡Estoy jodidamente asustado! Soy un hombre acostumbrado a tener el control en todo, y no tener ningún control sobre estos eventos que me están asustando. ¡La amo tanto, yo no sé lo que haría si alguien fuera a hacerle daño!

_ No  sobre analices esto Christian,  me regaña en un tono tranquilo. Ella llega hasta mi regazo, y tomando la caja, la abre. La miro con los ojos pasivos. Me tiene en sus manos, y estoy hipnotizado por sus simples movimientos. Quita la tapa de la cámara, y me apunta. Ella presiona el botón, y lo mantiene presionado. Puedo escuchar el obturador capturar mi imagen en rápida sucesión. Ella toma un mínimo de diez fotos de mi expresión de alarma.

_ Te voy a deshumanizar entonces, murmura, al pulsar el disparador. Ella sigue tomando fotos hasta que hago una mueca de una sonrisa. Trato de sonreír mientra ella sigue tomando fotos. Finalmente me decido a posar para ella, y hago un puchero apropiado para un humor juguetón. Ella toma mi foto, y se ríe. Su risita levanta mi estado de ánimo.

_ Pensé que era mi regalo, señora Grey, murmuro en tono malhumorado, burlándome de ella.

_ Bueno, se suponía que era divertido, pero aparentemente es un símbolo de opresión para las mujeres, dice continuando con las fotografías ahora a cierta distancia de mí. Ella se acerca y trata de capturar una imagen más cerca mi cara.

_ ¿Quieres ser oprimida?

_ No. No oprimida, murmura ella hacia mí, sin dejar de tomar fotos.

_ Puedo oprimirla mucho tiempo señora Grey, la amenazo como un depredador.

_ Sé que puedes, señor Grey. Y lo hace, con frecuencia.

¡Oh, mierda! ¡Que hago! Mi cara se cae. ¿Qué estoy haciendo mal con mi esposa? ¿Soy un marido de mierda? Anastasia baja la cámara, y sólo se me queda mirando, exasperada.

_ ¿Qué pasa, Christian? Ella sondea. Niego con la cabeza, sin decirle nada. Vuelve a subir la cámara y comienza a tomar fotos de nuevo.

_ Dime, dice con insistencia.

_ Nada, le contesto, pero esta vez, con un rápido movimiento la acuesto en la cama. Me siento a horcajadas sobre ella en una de mis posiciones favoritas para follarla.

_ ¡Hey! Exclama, y sigue tomando más fotos de mí. Le quito la cámara y comienzo a tomar fotografías de ella y tomo un sinnúmero de fotos.

_ Entonces ¿Usted quiere que le tome fotos señora Grey? Le pregunto en un tono divertido. Bueno, para empezar, nena, creo que te debes estar riendo y comienzo a hacerle cosquillas sin piedad. Ella chilla y se ríe debajo de mí. Intenta alcanzar mi muñeca pero es un esfuerzo infructuoso para detenerme. Me encanta cuando ella lucha conmigo. Es una de mis fantasías. Cuando ella se retuerce debajo de mí, cuando ella se defiende, ¡me vuelve completamente loco! Mi sonrisa se ensancha, y renuevo mis esfuerzos con el cosquilleo al mismo tiempo que sigo sacando fotos.

_ ¡No! ¡Alto! Grita.

_ ¿Estás bromeando? Gruño. Pongo la cámara a un lado de nosotros en la cama, para poder hacerle cosquillas con ambas manos.

_ ¡Christian!  Ella balbucea y jadea protestando.   Nunca le había hecho cosquillas y es muy divertido tenerla debajo de mí de esta manera; riendo y luchando, simplemente feliz. Ella trata de empujar con ambas manos, pero yo soy inflexible y disfruto de nuestra alegría.

_ ¡Christian para! Suplica, y de repente me detengo. Agarro sus dos manos y las mantengo pegadas de la cama a ambos lados de su cabeza y solo me acuesto sobre ella. Ella está jadeando sin aliento, toda sonrojada y la forma en que se ve en este momento me hace feliz. ¡Estoy excitado! Mi respiración es reflejo de la de ella. ¡Me encanta esta mujer! ¡La adoro! ¡Quiero adorar todo su cuerpo!

_ Eres. Tan. Hermosa, le digo sin aliento.

Ella se me queda mirando. No puedo dejar de sentirme atraído por ella. Quiero perderme en su cuerpo. Quiero hacer el amor con ella. Me inclino hacia abajo y cerrando los ojos la beso completamente enamorado. Libero sus manos y mis manos pasan alrededor de su cabeza enredando su cabello en mis dedos. La abrazo suavemente para mantenerla en su lugar y empiezo a besarla con dulzura y ternura. La beso largo y devotamente, cuidándola; pero ella mueve su cuerpo para exigir más de mí y sus labios y su lengua responden a mi beso. Nuestro beso se transforma en uno carnal devorándonos el uno al otro. Mi lengua se sumerge en su boca capturando la suya con ganas de poseerla completamente. Inhalo fuertemente y gimo. Ella es mi perdición. Ella me altera completamente.

_ Oh, qué me haces… me quejo.

Mi sentimiento es crudo y carnal. Quiero dejarle claro que ella es mía y que yo soy de ella. Me muevo rápidamente presionándola contra el colchón, nuestros cuerpos rozando el uno al otro. Siento como mi pene presiona su sexo. Paso la mano por su cuello hasta llegar a su barbilla besándola y con la otra mano, paso el contorno de sus pechos, de su cintura, sus caderas, sus nalgas. ¡Es toda mía! Es una sensación de electricidad que recorre todo mi cuerpo, que me da un placer indescriptible. Ella jadea y soy correspondido con sus manos en mi pelo, ella devolviendo cada caricia, cada movimiento. Meto mis piernas entre las suyas apartándolas y le levanto una rodilla. La longitud de mi erección está luchando por salir contra mis pantalones y contra ella. Me trago sus gemidos y sus jadeos, alimentándome de ella, absorbiéndolo todo. El deseo que siento por ella es abrumador. La necesito más que mi próximo aliento en este momento. No es sólo un deseo. Es una necesidad de ella. No puedo vivir sin estar dentro de ella. Así es como me comunico. Así es como expreso mi amor, mis preocupaciones, mis deseos, mis miedos, mi rabia, mi pasión, y todas mis emociones juntas. Este soy yo, Christian Grey, en crudo.

Anastasia me besa con la misma pasión y sentimiento, sigue retorciéndose, frotando su sexo con el mío, sus manos en mi pelo, devorando mi lengua, con la conciencia de que la necesito.
En un instante, me detengo, me pongo de pie y la saco fuera de la cama, quedando parada delante de mí completamente aturdida. Deshago el botón de sus pantalones cortos y me arrodillo rápidamente bajándolos por sus hermosas piernas junto con sus bragas.  Y ante de que pueda inhalar su próximo aliento la acuesto de nuevo en la cama. Desabrocho mi bragueta y me hundo en ella sin preámbulo. ¡Tan exquisita, tan resbaladiza, tan húmeda para mí!  Ella grita con la sensación de saciedad, pero no puedo parar. Mi aliento silba fuera de mis dientes apretados.

_ ¡Sííí! Es lo único que puedo decir.

Estoy en mi lugar favorito, dentro de ella, profundo. Giro mis caderas y salgo para profundizar más, ahora entro hasta la empuñadura. Me quedo quieto; mi pene enterrado profundamente dentro de ella, marcándola como mía, sintiendo sus profundidades. Me encanta cuando la cabeza de mi pene toca cada ondulación, cada fibra de su sexo. Ella gime en respuesta.

_ Te necesito, gruño; mi voz es ronca y baja. Pero también es mi súplica hacia ella. Yo simplemente no puedo vivir sin ella. Paso mis dientes sobre su mandíbula, mordiendo y chupando en el camino. Entonces la empiezo a besar de nuevo, esta vez más fuerte. Anastasia envuelve sus piernas alrededor de mi culo, me acuna, tirando de mí hacia ella, y me sostiene duro, invitándome a llenarla más. Me quiere dar y tomar todo. La sensación de su sumisión a mi cuerpo es embriagadora. Se apodera de mi mente y comienzo a moverme como un loco desesperado, a un ritmo enloquecedor.

Empujo más y más profundo en ella, pero lo que busco no es solo la liberación de nuestros cuerpos, sino también de nuestros miedos, emociones, deseos y esa conexión fantástica que tenemos. Ella gime en voz alta, jadeando y yo estoy gruñendo en su oído. Ambos acoplados a nuestro ritmo, encontrándonos con cada empuje. Siento como los músculos internos de Ana, aprietan alrededor de mi polla, como succionando, llevándome a la dulce delicia que buscamos.  Nuestra respiración es dura y profunda.

Ella está en combinación conmigo, ambos escalando abrumadoramente, gimiendo a puntos de llegar a la meta.

_ Vente conmigo, Ana, le pido jadeando y llevándola al borde. Ella cierra los ojos lista  recibir su orgasmo, pero la necesito aún más.

_ Abre los ojos, necesito verte, le pido con urgencia.

Sus ojos se abren y su mirada se conecta con la mía. Me encanta cuando se corre. ¡Me siento triunfante! Ella grita y arquea su espalda cuando su orgasmo es inminente, lo que hace que yo me rinda ante ella.

_ Oh, Ana, exclamo, y simplemente me dejo ir dentro de ella, dejando hasta la última gota de mi ser. Colapso en su cuerpo saciado y satisfecho y la abrazo con fuerza. Ruedo en la cama sin romper nuestra conexión hasta que ella queda sobre mí y yo me aferro firmemente a ella. Ella besa mi pecho a través de mi camisa y puedo sentir su mirada a pesar de que tengo los ojos cerrados.

La amo, y tengo miedo de que por mi culpa alguien pueda ser capaz de hacerle daño.

_ Dime, Christian, ¿qué está mal? Me pregunta en voz baja, ansiosa. Yo no digo nada. ¿Cómo puedo expresarle mis temores? ¿Cómo una palabra puede decirle la profundidad de mi amor por ella y cuan grande es el abismo que sostiene mis miedos? No puedo expresarlas. Temo que si lo digo en voz alta, podría convertirse en realidad. Nunca puedo correr ese riesgo. Yo apenas la tengo en mis brazos con fuerza, y aspiro su olor, manteniéndome dentro de ella, tratando de sentir todo lo que pueda.  Ella es mi lugar seguro. Ella está en casa. Ella es todo. Ella es mi sol. Ella es mi vida. 


Christina Perri - Arms

  **** ♡ *****

8 comments:

numafu said...

Hay que buen capitulo ya extrañaba esta historia

Andrea Valenzuela said...

no imaginan cuanto extrañaba los capitulos magnifico y magico como siempre mi christian grey con sus miedos y ternura absolutamente adorable muchas gracias

Andrea Valenzuela said...

amo la historia la extrañaba mucho muchas gracias adoroa gry sus miendo y su pasion

Andrea Valenzuela said...

no imaginan cuanto extrañaba los capitulos magnifico y magico como siempre mi christian grey con sus miedos y ternura absolutamente adorable muchas gracias

Anonymous said...

Gracias Patricia por volver te adoro, se extrañaba muchísimo, Emine que decir eres fantástica. Andrea Argentina.

fanny rebellon said...

Maravillosa luna de miel, lastima que fue empañada por el incendio. Cristian no se hasta cuando siente tantos temores, se que sabe el peligro que corre Ana, pero sobre todo es su inseguridad respecto al amor de Ana por el, aveces duda. Pobre teylor tremendo regaño el que se lleva, ahi Ana fue maluca ella conoce a su esposo y sabia de antemano se reacción. Me encanta cada vez que grey hace el amor con Ana, es muy intenso y romántico y su adoración por Ana es increíble. Gracias Emine capitulo bellisimo y mi querida amiga Patricia mil gracias, me alegro que te acordaras de nosotras, un besote y espero que ya este muy bien de tu dedo.No vuelvas a abandonarnos por tanto tiempo madre.

fanny rebellon said...

Maravillosa luna de miel, lastima que fue empañada por el incendio. Cristian no se hasta cuando siente tantos temores, se que sabe el peligro que corre Ana, pero sobre todo es su inseguridad respecto al amor de Ana por el, aveces duda. Pobre teylor tremendo regaño el que se lleva, ahi Ana fue maluca ella conoce a su esposo y sabia de antemano se reacción. Me encanta cada vez que grey hace el amor con Ana, es muy intenso y romántico y su adoración por Ana es increíble. Gracias Emine capitulo bellisimo y mi querida amiga Patricia mil gracias, me alegro que te acordaras de nosotras, un besote y espero que ya este muy bien de tu dedo.No vuelvas a abandonarnos por tanto tiempo madre.

Anonymous said...

Súper bueno capítulo empañado x los acontecimientos ocurrido a pesar de eso tiene miedo de q le pase algo a. Ana extrañabsa sus capítulos grax emine y pathy