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Saturday, February 1, 2014

Libro II - Capítulo III: CINCUENTA SOMBRAS DE GREY - CHRISTIAN Y ANASTASIA

CAPITULO III
YO SE LO QUE QUIERES



Traducido y editado por: Patricia Pinto

Llevo a Anastasia a un pequeño e íntimo restaurante francés llamado Le Picotin. Yo particularmente no lo he elegido, sino que es el único que está cerca, ya que no puedo soportar que Anastasia siga sin otro bocado. Así que nos conformaremos con este.  Me hubiese gustado llevarla a un restaurante más exclusivo, con una buena comida y una gran selección de vinos, pero mi tiempo se agota.  

_ Este lugar tiene que servir, le digo refunfuñando. No tenemos mucho tiempo.

El restaurante es de color rojo oscuro como el color de mi cuarto de juegos, con sillas de madera, manteles de lino y con espejos colocados aleatoriamente entre velas blancas y pequeños jarrones de rosas blancas. Ella Fitzgerald canturrea acertadamente la canción  "Esta cosa llamada amor" que suena suavemente en el fondo haciendo el ambiente romántico.


This Little Thing Called Love by Ella Fitzgerald


La anfitriona nos lleva a una pequeña mesa para dos en un aislado rincón y Anastasia se sienta frente a mí aprensiva y francamente estoy bastante nervioso porque no me ha dado ninguna indicación hasta ahora que me demuestre que ella me quiere de vuelta, excepto responder a mi beso en el callejón. Por otra parte, nuestros cuerpos están tan en sintonía el uno con el otro, que casi hablan una lengua exclusivamente suyas.

_ No tenemos mucho tiempo, le digo al camarero en el momento que se acerca. Cada uno de nosotros comerá solomillo al punto con salsa bearnesa si lo tienen, papas fritas y verduras, lo que tenga el chef y tráigame la carta de vinos.

_ Ahora mismo señor, dice medio sorprendido, pero estoy acostumbrado a este tipo de respuestas,  es la misma reacción que se da cuando tomo el poder de la situación rápidamente y mi objetivo es hacer eso esta noche. Pongo mi Blackberry sobre la mesa. Anastasia está casi ceñuda en silencio. Entonces ella habla.

_ ¿Y si no me gusta el solomillo? Dice ella haciéndome suspirar. Dios mío dame paciencia.

_ No empieces, Anastasia.

_ No soy una niña pequeña Christian, sisea en voz baja inclinándose sobre la mesa.

_ Bueno, deja de actuar como tal, le respondo inmediatamente. Ella se echa automáticamente hacia atrás con una mirada de incredulidad en su rostro, parpadeando ante mí. Los dos estamos agitados, nerviosos, y esto no va en la forma en que imaginé.

_ ¿Soy una niña porque no me gusta el solomillo? Murmura en un tono herido.

¿Cómo puedes ser tan obtusa Anastasia? ¡Me volviste loco! Casi me dio un ataque al corazón, cuando el fotógrafo te abrazó. ¡Eres mía!


Love You Long Time - PTX




_ Por darme celos a propósito. Es infantil hacer eso. ¿Tampoco te importan los sentimientos de tu amigo, para manipularlo de esa manera? Le digo presionando mis labios en una línea delgada con el ceño fruncido y justo en ese momento el camarero vuelve con la carta de vinos. Todavía estoy vibrando de celos, pasión y de ira, todo envuelto en uno. Anastasia se ruboriza. Es bueno que se arrepienta, lo cual estoy agradecido.

Bueno, ella quiere tener opciones, voy a dejarla a elegir el vino si ella quiere. Estoy seguro de que puedo vivir con su elección. 

_ ¿Te gustaría elegir el vino? Le pregunto levantando una ceja, porque sé que no sabe nada de vinos. 

_ Escoge tú, ella contesta de mal humor, pero escarmentada.

_ Dos copas de Shiraz del valle de Barossa por favor, le digo al camarero.

_ Err... sólo vendemos ese vino por botella señor, dice el camarero. ¿Se supone que tengo que tratar con él también?

_ Pues traiga una botella, le digo de mal humor.

_ Señor, dice obedientemente y se retira. Anastasia escucha el intercambio y me frunce el ceño.

_ Estás de muy mal humor, observa. ¿En serio? ¿Lo crees?

La miro impasible.

_ Me pregunto por qué será.

_ Bueno, está bien establecer un tono adecuado para una discusión íntima y honesta sobre el futuro, ¿no te parece? dice sonriéndome dulcemente.

Estoy afligido por Anastasia, una vez más. Aprieto mi boca en una línea dura. Entonces me doy cuenta de que estoy permitiendo que mis emociones tomen el control, algo que no deseo entregar. Luego de mala gana trato de esbozar una sonrisa.

_ Lo siento, me disculpo.
_ Disculpas aceptadas, y me complace informarte que no he decidido convertirme en vegetariana desde la última vez que comimos, dice ella, y puede que sea cierto, pero ya que no ha comido nada desde la última vez que nos vimos, ese comentario significa poco.

_ Puesto que fue la última vez que comiste, creo que ese es un punto discutible.

_ Ahí está otra vez esa palabra, discutible.

_ Discutible, la palabra sale de mi boca, pero mis ojos se suavizan. La desesperación cae sobre mí de nuevo poniéndome nervioso.  Paso mis manos por el pelo y mi corazón se va estrechando una vez más. 

_ Ana, le confieso, la última vez que hablamos me dejaste. Estoy un poco nervioso. Ya te he dicho que quiero que vuelvas y tú has dicho… nada, le digo con toda la intensidad de mis emociones que salen por mis poros.

¿Qué esperaba? Estoy muy nervioso, ¡Nunca me pongo nervioso! He estado metido en grandes negocios de millones de dólares, acuerdos comerciales, contratos negociados en los cuales he ganado. No he estado nervioso entonces porque estaba en mi elemento. Con Anastasia, todo sale de mis manos. Mis emociones se apoderan de mi y mi corazón salta y mi cerebro se va de vacaciones cuando más lo necesito. La miro intensamente y expectante. Ella está desconcertada.

_ Te he extrañado... te he extrañado realmente, Christian. Los últimos días han sido...  hace una pausa para encontrar la palabra adecuada y se conforma con, difíciles. Ella traga, y en silencio me mira con una emoción sin nombre y continúa. Nada ha cambiado. No puedo ser lo que tú quieres que sea, dice ella, casi ahogándose con sus palabras.

_ Tú eres lo que yo quiero que seas, le digo con fervor, con voz enfática suave.

_ No, Christian,  no lo soy, ella contesta.

_ Estás molesta por lo que pasó la última vez. Me comporté estúpidamente, y tú... Sé que lo hice. ¿Por qué no me dijiste la palabra de seguridad Anastasia? Le pregunto directamente. He pensado mucho en esto. Siempre le he recordado la palabra de seguridad si se pone tensa la escena en la sala de juegos y ella no lo hizo. Ella me mira y, finalmente, no tiene nada que decir.

_ Respóndeme,  le pido.


Fields of Gold - Eva Cassidy


_ No sé, es su primera respuesta. Me sentí abrumada. Yo estaba tratando de ser lo que tú querías que yo fuera, tratando de lidiar con el dolor, y salí de mi mente. Ya sabes... se me olvidó, susurra mirando avergonzada, encogiéndose de hombros como disculpándose.

¿Qué? ¿Pasé por un infierno la semana pasada, porque ella simplemente se olvidó de usar la palabra de seguridad? ¡Oh Dios! ¡Estoy aplastado! ¡Avergonzado!

_ ¡Se te olvidó! Yo grito con horror, tan molesto que me agarro de los lados de la mesa mirándola. Ella se hunde en la silla. ¡Hemos pasado por este infierno, porque ella se olvidó de la palabra de seguridad!

_ ¿Cómo puedo confiar en ti Anastasia? Le pido en voz baja. ¿Podré confiar alguna vez? Confié en ella para usar la palabra de seguridad. Yo confié en que ella iba a seguir las reglas, se lo he dicho una  y otra vez. ¿Cómo no iba a hacer eso?

Justo en ese momento el camarero llega con el vino, mientras mantenemos un concurso de miradas. Vierte el vino en mi copa y automáticamente me tomo un sorbo.

_ Está bien, le digo con voz cortante.

El camarero llena nuestras copas, coloca la botella en la mesa y al darse cuenta de la tensión a su alrededor, se retira apresuradamente. Mi mirada se pega con la de Anastasia en una atracción tensa, puedo saborearlo en mi boca. Estoy sin palabras. Todo lo que puedo hacer es mirarla y, finalmente, Anastasia rompe nuestro contacto visual, coge su copa de vino y toma un largo trago para buscar el coraje que necesita.

_ Lo siento, susurra. ¿Qué? ¿Por qué? ¿Está diciendo lo mismo que el día que me dejó? ¿Está tratando de decir que esto no va a funcionar? ¡Tengo miedo! ¿Es esto?

_ ¿Lo sientes por qué? Le pido con voz alarmada.

_ Por no usar la palabra de seguridad, dice ella y siento un inmenso alivio. ¡Hay esperanza después de todo! ¡Gracias a Dios!

_ Podríamos habernos evitado todo este sufrimiento, murmuro.

_ Parece que tú estás bien, dice en forma acusatoria. ¿Estoy bien? ¡He muerto mil muertes todos los días! ¡Rebanado por mil cortes superficiales, sangrando lentamente hacia mi muerte! ¡Me arrancó el corazón y lo lanzo frente a mis pies!  ¡He perdido mi razón de ser! ¿Y crees que he estado bien, Anastasia? ¡Qué equivocada estás!

_ Las apariencias pueden engañar, le digo en voz baja. Estoy de todo menos bien. Siento como si el sol se ha puesto y no ha salido durante cinco días, Ana. Estoy en una noche perpetua aquí, digo con la voz quebrada. He pasado por un infierno, destrozado, roto y perdido...
_ Me dijiste que nunca te irías, sin embargo cuando las cosas se ponen difíciles agarras la puerta y te vas, le digo con reclamo.

_ ¿Cuándo he dicho yo que nunca me iría? Pregunta.

_ En tu sueño. Fue la cosa más reconfortante que escuché en mucho tiempo, Anastasia. Y me sentí relajado. Fue mi salvavidas, una esperanza a la cual me aferré.

Ella no dice nada. ¡Nada! Ella no me mira y toma su vino. ¿Sus sentimientos han cambiado? ¡Quiero saber!

_ Dijiste que me amabas, le susurro. ¿Eso pertenece ya al pasado? Le digo en voz baja atada de ansiedad. ¡Por favor di no! ¡Por favor di no!  Repito en mi cabeza en una oración ferviente. ¡Nunca he dejado de amarte!

_ No, Christian no, dice finalmente, y suelto un suspiro de alivio que no sabía que tenía contenido. Me aferro a esta esperanza que nace como una flor en mi corazón.

_ Bien, murmuro.

Sé que me asusté cuando ella finalmente dijo que me amaba, completamente lúcida y me sentí indigno de su amor, pero me di cuenta que me gusta estar con ella, me gusta el amor que tiene para darme. ¡No puedo vivir sin él! ¡Lo necesito como necesito el aire para respirar!

El camarero llega con la comida y coloca los platos delante de nosotros rápidamente dándose cuenta de que la tensión sigue en la mesa.

_ Come, le mando. Yo quiero que ella se mejore. Ella mira hacia su comida perpleja, sin querer tomar un bocado. ¿Por qué no está comiendo? ¡Te estás derritiendo ante mí como un bloque de hielo en el calor del desierto! Mi ira se enciende de nuevo.

_ Que Dios me ayude, Anastasia, si no comes, te llevaré sobre mis rodillas aquí en este restaurante, y no tendrá nada que ver con mi gratificación sexual. ¡Come! Le ordeno fuerza.

_ Está bien, voy a comer. Calma los picores de tu mano suelta por favor, dice ella.

Sigo mirándola. Quiero que empiece a comer en estos momentos. Ella mira su comida de nuevo. Agarra el tenedor y el cuchillo. Finalmente rebana su carne y toma su primer bocado. Después de que ella comienza a masticar, siento un alivio que recorre sobre mí. Luego agarro mis cubiertos y ambos comemos en silencio. Ella levanta la vista hacia mí y me pilla observándola mientras come. Estoy loco por esta mujer. ¡Localmente enamorado! ¡Loco por ella! ¡Loco por todo lo que hace! Ella y yo tenemos un vínculo que ya no se puede romper.

_ ¿Sabes quién está cantando? Dice sacándome de mis ensueños. Por primera vez, presto atención a la canción que está de fondo. Nunca he oído hablar de la cantante o la canción, pero es hermosa.

_ No... pero es buena, sea quien sea, dije sonriendo.

 
Arms - Christina Perri

_ ¿Qué? Ella pregunta.

Niego con la cabeza. Come,  le digo.

_ No puedo más. ¿He comido lo suficiente para el señor? Me dice después que se ha comido la mitad de su comida.

Me le quedo mirando impasible. Realmente me gustaría que ella terminara toda su comida, porque ella está demasiado delgada. Pero no quiero seguirla fastidiando con ese tema. No respondo y tengo que verificar si ya Taylor llegó. Si no trataré de que coma un poco más.  

_ Estoy muy llena, añade y toma un sorbo de vino.

_ Tenemos que irnos en breve. Taylor está aquí y mañana tienes que levantarte temprano para trabajar.

_ Tú también, ella contesta.

_ Yo funciono habiendo dormido menos tiempo que tú Anastasia. Por lo menos has comido algo. Me siento mejor el saber que ella tiene algo en su estómago.

_ ¿No vamos de vuelta en el Charlie Tango?

_ No, creo que me tomaré otra copa. Taylor nos recogerá. Además, así por lo menos te tendré en el coche para mí solo durante al menos unas dos horas. ¿Qué podemos hacer sino hablar? le digo. Quiero que esto funcione y voy a hacer todo lo que esté en mi mano para que ella me dé la oportunidad de hablar y escucharme.

Llamo al camarero para pedirle la cuenta. Entonces agarro mi teléfono y llamo a Taylor. 

_ Estamos en Le Picotin, Tercera Avenida Sudoeste, le doy la dirección y cuelgo.

Anastasia me mira sorprendida por mi conversación abrupta.

_ Eres muy brusco con Taylor, de hecho, con la mayoría de la gente.

_ Simplemente voy al grano Anastasia.

_ Esta noche no has ido al grano Christian. Nada ha cambiado, dice ella. Ahí es donde se equivoca. Todo ha cambiado y mi objetivo es corregir todos mis errores.

_ Tengo una propuesta para ti, le respondo.

_ Esto comenzó con una propuesta, dice casi burlona.

_ Una propuesta diferente, le digo. Una buena propuesta que yo espero no sea capaz de resistirse.

El camarero vuelve con la cuenta y yo le entrego mi tarjeta, impaciente por salir de aquí. La miro especulativamente. No quiero pensar si no le gusta mi propuesta, ¿qué pasaría si no? Voy a hacer los cambios esta noche. Mientras el camarero está cargando mi tarjeta de crédito, el teléfono vibra y lo miro, es un texto de Taylor. Dice que está afuera. Yo firmo mi recibo y me levanto tomando la mano de Anastasia.

_ Ven. Taylor está afuera.

_ Yo no quiero perderte Anastasia, digo con vehemencia, la beso en los nudillos con ternura. Nuestra conexión está hecha un hervidero con todo tipo de emociones y mucho deseo.

Cuando salimos, mi Audi está esperando. Tomo la mano de Anastasia y la ayudo a subir. Voy al lado del conductor y Taylor, sabiendo que le pediré algo sale del vehículo.

_ Taylor, necesito hablar algo en privado con la señorita Steele, así que te agradecería que utilizaras tu iPod y lo sincronices con el coche hasta que te diga lo contrario.

_ Sí, señor, dice y se conecta los auriculares en el oído en mi presencia.  

_ ¡Vamos!

_ Sí, señor.

Después de darle las instrucciones a Taylor, vuelvo a mi asiento junto a Anastasia. Ella me mira con curiosidad, pero estoy mirando al frente, pensando cómo comienzo el contrato más grande que he hecho en toda mi vida: la recuperación de Anastasia.

Veo en mi visión periférica que ella me está examinando con la mirada, memorizando mis características físicas como si fuera la última vez que me verá. Dejo que vea todo lo que quiera de mí, porque no me perderá si puedo evitarlo.  

Cuando finalmente Taylor sincroniza su iPod con el sistema de sonido del coche, un aria de Puccini suave comienza a reproducirse. 


O Mio Babbino Caro - Angela Gheorghiu

Taylor se incorpora al tráfico en dirección hacia la I-5, y esa es mi señal para comenzar a hablar con Anastasia, así que me volteo para vernos cara a cara.  

_ Como te estaba diciendo Anastasia, tengo una propuesta para ti, le digo. Cuando hablo, ella mira a Taylor nerviosamente, por vergüenza a hablar frente de él.

_ Taylor no te oye, le aseguro, pero está dudosa.

_ ¿Cómo?

_ ¿Taylor? Le hago un llamado, pero él no responde. Lo llamo otra vez, y una vez más, sigue sin responder. Me apoyo y le toco en el hombro en ese momento Taylor se saca uno de los auriculares, y, finalmente, da una respuesta a mi contacto físico.

_ Sí, señor, me pregunta cortésmente.

_ Gracias, Taylor, no pasa nada, sigue escuchando.

_ Señor, responde.

_ ¿Estás contenta? Él está escuchando su iPod. Puccini. Olvida que está presente, como yo, le digo con indiferencia.

_ ¿Tú le has pedido expresamente que lo hiciera?

_ Sí, lo hice, le contesto.

Ella niega con la cabeza como para despejarse  de algún pensamiento errante. 

_ Está bien, ¿tu propuesta?

Esto es todo. Tengo que poner todas mis cartas, y tengo que presentar mi mano ganadora. Estoy haciendo un negocio en la que no tengo intensión de perder, pero no debo olvidar que ella es una muy buena negociadora también.

_ Deja que te pregunte algo primero. ¿Quieres una relación vainilla convencional y sosa sin sexo pervertido ni nada?   Le pregunto. Nunca hemos tenido problemas hasta ahora, pero quiero aclarar las cosas de una vez por todas. Ella no puede negar que cada polvo entre nosotros ha sido fantástico, como un bono extra. Pero quiero aclarar lo que le dicta su corazón, necesito oírlo directamente de sus propios labios.

_ ¿Sexo pervertido? Chilla sorprendida y avergonzada, menos mal que Taylor no puede oír nada.  

_ Sexo pervertido, le confirmo. 

Lost - Bruno Mars

Eso es lo que es, y lo voy a llamar por su nombre real.

_ No puedo creer que hayas dicho eso, dice nerviosamente mirando a Taylor.

_ Pues sí.  Respóndeme, le pregunto con calma y firmeza. Tengo que espantar todos los aspectos de nuestra relación, como ella no es tan comunicativa, necesito saber, porque no voy a dejar ninguna piedra en el camino sin mover para que esta relación marche al cien por cien.

Ella trata de asimilar lo que le digo y mira hacia sus manos con timidez.  Y la verdad es que ¡me encanta esa inocencia de ella!

_ Me gusta tu sexo pervertido, dice en un susurro, lo que confirma mi primera impresión.  Casi que doy una voltereta de entusiasmo. Esa es una victoria, pero necesito saber más.

_ Eso es lo que pensé. Entonces, ¿qué no te gusta? Pregunto tratando de comprender por completo sus gustos y disgustos. Ella me mira y suspira. Toma una respiración profunda como para calmar su ansiedad y yo la miro fijamente sin pestañear. 

_ La amenaza de un castigo cruel e inusual, dice ella. Pero, esa expresión significa diferentes cosas para diferentes personas. Tengo que saber lo que significa para ella.

_ ¿Qué significa eso? Pregunto.

_ Bueno, tienes todas esas varas y fustas y esas cosas en tu sala de juegos que me dan un miedo espantoso. No quiero que uses eso conmigo.  Ya les he destruido de todos modos, así que ese paso ya lo he dado.

_ Está bien, así que nada de fustas ni varas… ni cinturones, se lo digo porque fue la causa de nuestra separación.  

Ella me mira desconcertada, y tratando de confirmar si ella me ha oído bien, completamente perpleja.

_ ¿Estás tratando de redefinir los límites duros? Me aclara.

_ En absoluto. Solo intento entenderte, tener una idea más clara de lo que te gusta o no, le explico. 

_ Fundamentalmente, Christian, lo que me cuesta más aceptar, es que disfrutes haciéndome daño y pensar que lo harás porque he pasado alguna línea arbitraria, dice en un suspiro.

_ Pero no es arbitraria; hay una lista de normas escritas, le refuto.

_ Yo no quiero una lista de normas, dice ella. Eso es lo que yo pensaba. Un hombre todavía puede tratar de negociar sin revelar que va a hacer concesiones.

_ ¿Nada en absoluto? Pido tratando de confirmar.

_ Nada de normas, dice sacudiendo la cabeza. ¡Bendita mujer! Debería trabajar para mí con esas habilidades de negociación. Si ella supiera que me puede hacer caer de rodillas, y eso no lo hace nadie.

_ ¿Pero no te importa unos azotes? Le pregunto, todavía puedo soñar…

_ ¿Unos azotes con qué? Ella pregunta entornando los ojos, seria, tratando de conseguir su mejor trato. Y eso es bueno, porque ella también está en la mesa de negociaciones y también está jugando su mejor mano.

_ Con esto, le digo levantando la mano. Su comportamiento cambia inmediatamente. Ella se retuerce contra su voluntad en una emoción contenida, o bien por el recuerdo de los emocionantes momentos que hemos pasado juntos simplemente usando las manos para pegarle por diversión, o por el contexto sexual.

_ No, no realmente, ella responde con timidez  ruborizada. Sobre todo con esas bolas de plata... Su respuesta me hace sonreír. Yo tenía razón, ella disfruta de los azotes en un contexto sexual.

_ Sí, eso fue divertido, le digo recordando.

_ Más que divertido, murmura de acuerdo conmigo.

_ ¿Así que puedes tratar con un poco de dolor? confirmo. Se encoge de hombros con indiferencia.

_ Sí, supongo, responde ella. Su respiración se hace menos profunda y más rápida; su pecho subiendo y bajando rápidamente.

Hmm... Hay esperanza para nosotros todavía y mi corazón da un vuelco de emoción. Le acaricio la barbilla, pensando mucho cómo redactar mi propuesta para obtener la mejor respuesta de ella.

_ Anastasia quiero empezar de nuevo, pasar por la fase vainilla primero y luego, cuando confíes en mí y yo confíe en que tú serás sincera y te comunicarás conmigo, quizás podamos ir más y hacer alguna de las cosas que a mí me gusta hacer.  

Ella me mira como si me ha oído mal, completamente aturdida con una expresión en blanco. Me parece que este no es el compromiso que ella estaba esperando. No sé lo que está pensando. Su cara está desprovista de cualquier expresión. Parece que no cree en mi proposición. Finalmente su mente reacciona.

_ Pero, ¿qué pasa con los castigos?

_ No hay castigos, digo sacudiendo la cabeza. Decidí hacer esa concesión desde el día que me dejó.

_ Nada, le digo confirmando.

_ ¿Y las reglas? Ella pregunta.

_ No hay reglas. Nena no sabes de lo que sería capaz con tal de mantenerte en mi vida. No tienes idea de lo mucho que te quiero y me preocupo por ti.  

_ ¿Nada en absoluto? Me pregunta incrédula. Pero tienes necesidades, insiste.

_ Te necesito más, Anastasia. Estos últimos días han sido un purgatorio. Todos mis instintos me dicen que te deje ir, que no te merezco, digo suspirando.

_ Esas fotos que el chico tomó... que José tomó, me corrijo. Yo puedo ver cómo te ve. Te ves hermosa y relajada… no es que ahora no te veas preciosa, pero estás aquí sentada y veo tu dolor. Es duro saber que he sido yo quien te ha hecho sentir así. 

_ Pero, yo soy un hombre egoísta. Te he deseado desde que te caíste en mi oficina. Eres exquisita, honesta, cálida, fuerte, ingeniosa, seductoramente inocente y la lista es interminable. Me tienes cautivado. Te deseo, e imaginar que te posea otro es como si un cuchillo hurgara en mi alma oscura.

La boca inteligente de Anastasia se queda sin palabras por un momento.  Su pecho está aumentando y es como si sus pulmones se han quedado sin aire. De pronto ella reacciona y comienza a hablar a borbotones.

_ Christian ¿por qué piensas que tienes un alma oscura? Yo nunca diría eso. Triste tal vez, pero eres un buen hombre. Puedo ver que... eres generoso, eres amable, y nunca me has mentido. Y yo no lo he intentado realmente en serio.  Me impacta su apreciación.

_ El sábado pasado fue una terrible conmoción para todo mi ser. Fue una llama de atención. Me di cuenta que tú habías sido condescendiente conmigo y que yo no podía ser la persona que tú querías que fuera. Entonces, después de que me fui, me di cuenta de que el dolor físico que me infligiste no fue tan malo como el dolor de perderte.   Sí, quiero complacerte, pero es difícil, ella pronuncia.

_ Tú me complaces todo el tiempo, le susurro a ella. ¿Cuántas veces tengo que decírtelo?

_ Nunca sé lo que estás pensando. A veces eres tan cerrado... como una isla. Me intimidas. Es por eso que me callo. No sé de qué humor vas a estar. Vas de  norte a sur y viceversa en un nanosegundo. Eso me confunde y no me dejas tocarte y yo quiero demostrarte mucho cuanto te quiero. Su declaración me sorprende completamente. 

Pensé que ella había dejado de quererme,  porque no me había dando ningún indicio desde que la recogí y yo he estado abrumado con toda esta preocupación. Pero lo que acaba de decir me llena de una completa serenidad, comienza a calmarse el tornado que había en mí desde que se fue. Por primera vez en una semana, me siento eufórico, y verdaderamente feliz. ¡Si este no es el cielo, yo no sé que será! Parpadeo en la oscuridad y soy cauteloso, incapaz de comprender por completo si esto es exactamente lo que he oído. Ella desabrocha su cinturón de seguridad y se monta en mi regazo, sorprendiéndome. Toma mi cabeza entre sus manos.

_ Te amo, Christian Grey. Y si tú estás dispuesto a hacer todo esto para mí. Yo soy la que no te merece y simplemente siento no poder hacer todas esas cosas para ti. Tal vez con el tiempo... no sé... pero sí, acepto tu proposición. ¿Dónde firmo?

Si me llegara la muerte en este momento ¡moriría feliz! ¡Ella nunca dejó de amarme! Ella está dispuesta a hacer concesiones, satisfacer mis necesidades. ¡Oh, Dios! ¡Gracias! ¡Gracias! ¡Gracias por escucharme! ¡Me encanta mucho esta mujer! Al final me doy cuenta que no es un sueño, ni que mi mente me está haciendo una jugada, Anastasia me quiere de verdad ¡A mí! ¡A este hombre indigno de ella! La abrazo fuertemente sin quererla soltar.

_ ¡Oh, Ana! Le digo y entierro mi nariz en su pelo, inhalando su aroma, besándola. Nos sentamos abrazados el uno del otro, se escucha una música de piano suave, completamente reflejando lo que estamos sintiendo en este momento, un tono tranquilo. 


Bella’s Lullaby - Twilight

Ella se acurruca en mi pecho apoyando la cabeza en el hueco de mi cuello. Termino por acariciar su espalda calmando nuestras almas devastadas por los acontecimientos de la semana pasada. Pero no puedo olvidar que todavía estoy muy jodido, a pesar de que quiero, deseo y necesito su tacto.

_ El tacto es un límite duro para mí, Anastasia, le susurro. Mi gran deseo es que ella me toque, que podamos unirnos completamente el uno al otro sin ninguna restricción, pero todavía no puedo y me mata tener que negarme.

_ Lo sé. Me gustaría entender por qué, susurra.   Suspiro. Ella merece saberlo. Ha hecho tantas concesiones conmigo y quiero comunicarme abiertamente con ella. A nadie le he hablado de esto, sólo al Dr. Flynn que conoce y puede tratar con toda mi mierda. Recordarlo, hace que me estremezca, pero creo que Anastasia también necesita saber, no todo, porque sería capaz de dejarme de nuevo, pero alguna de mis cincuentas sombras de mierda por lo menos.

_ Tuve una infancia terrible. Uno de los proxenetas de la puta adicta al crack, mi voz se va apagando. La tensión vuelve a mi cuerpo con el recuerdo de las torturas, castigos y palizas por parte del proxeneta. Recuerdo que… susurro tembloroso. Ella toma una bocanada de aire, preocupándose por mí, y aprieta sus brazos alrededor de mi cuello, como para tranquilizarme, calmarme y consolarme. Es la reacción más humana, más bienvenida que he recibido de ella. ¡Ella me ama!

_ ¿Era abusiva? Tu madre, quiero decir, me pregunta en voz baja mezclada con emoción.

_ No que yo recuerde. Ella era negligente. Ella no me protegía de su proxeneta, digo recordando.

_ Creo que fui yo quien la cuidó. Resoplo al decírselo. Cuando finalmente se suicidó, tomó cuatro días para que alguien nos encontrara... Recuerdo que… digo. De hecho eso es una pesadilla recurrente casi todas las noches.

Anastasia jadea con horror. Eso es bastante jodido, susurra.

_ Cincuenta sombras, murmuro. Ahora ella tiene una idea de mis problemas, y compartir esa información tumba algunas paredes entre nosotros. Anastasia responde presionando sus labios contra mi cuello, ofreciéndome consuelo y  amor en su beso. Ella me inspira, en busca de una conexión, tocando mi alma. Estoy completo con ella. Aprieto mis brazos a su alrededor y le beso el cabello. Soy un hombre feliz cuando estamos envueltos en los brazos del otro. No hay otra cosa ni persona que quiera en este momento que no sea a Anastasia acunada en mis brazos.

Mientras la abrazo, ella se acomoda lentamente en mi regazo y pacíficamente cae en un sueño. La observo unos largos minutos. Despejo el cabello de su cara y paso mi mano lentamente por su rostro. Es tan hermosa… Su pequeña nariz, sus labios rojos y carnosos. Le doy pequeños besitos con ternura porque no me resisto. Acaricio mi nariz con la de ella, me encanta lo suave que es. ¡La quiero muchísimo! Y huele delicioso, a perfume natural de mujer, jabón limpio y su marca única de perfume: Ana. ¡Lo que yo  haría por ella! Saber que ha vuelto a mí, me devuelve a la vida. No sé si llorar o dar una voltereta de alivio.

Nos dirigimos así todo el camino a Seattle y Anastasia finalmente se despierta cuando estamos conduciendo por la ciudad.

_ Cariño… le digo en voz baja a su mirada soñolienta.

_ Lo siento, se disculpa  parpadeando  tratando de acomodarse. Todavía está en mis brazos y no tengo ninguna intención de dejarla ir.

_ Puedo verte dormir siempre Ana, le digo.

_ ¿He dicho algo? Me pregunta recordando sus otras confesiones nocturnas.

_ No, ya casi estamos en tu casa, le digo y se sorprende.

_ ¿No vamos a ir a tu casa? Pregunta.

_ No, le respondo.

Se sienta mirándome, tratando de descifrar mi cara como si fuera una pieza de rompecabezas complicada.   ¿Por qué no? Me inquiere.

_ Porque tienes que trabajar mañana. Le afirmo y es la verdad, aunque no del todo.

_ Oh, dice haciendo un mohín. A pesar de que ella puede faltar al trabajo, y puede llamar para decir que está enferma, prefiero esperar. Ella fue la que no me dejó que la tocara el día que se fue. Así que es justo que me ruegue para que lo haga de nuevo. Será una tortura para los dos, pero al fin y al cabo una dulce tortura, porque luego haremos el amor más intenso y apasionado.  

Sonrío al ver su expresión. ¿Por qué, tienes algo en mente? Le pregunto maliciosamente.

Ella me ve. Sí, ella tenía otras ideas. 

_ Bueno, tal vez, responde ella.

Me río con su respuesta. Anastasia, yo no te voy a tocar de nuevo, no hasta que me ruegues  que lo haga.


 Everything - Michael Buble

Este dato le sorprende.

_ ¡Qué! Exclama.

_ Así vas a empezar a comunicarte conmigo. La próxima vez que hagamos el amor, vas a tener que decirme exactamente lo que quieres detalladamente.

_ Oh, ella dice. Yo la bajo de mi regazo cuando Taylor se detiene frente a su edificio de apartamentos. Salgo del coche y mantengo la puerta abierta para ella.

_ Tengo algo para ti, le digo y paso al maletero del coche,  saco una caja de regalos grande que contiene sus pertenencias; la laptop, el Blackberry, el iPad y las llaves del coche. Ella me mira de forma especulativa, curiosa.

_ Ábrela cuando entres, le digo.

_ ¿No vas a entrar? Me pregunta sorprendida.

_ No, Anastasia, le contesto.

_ ¿Cuándo voy a verte? Me pregunta y yo he anhelado escuchar esa pregunta de su parte. 

_ Mañana, le respondo. Y aunque mañana no es lo suficientemente cerca para mí, yo quiero que piense en mí todo este tiempo y me ruegue.

_ Mi jefe quiere que vaya a tomar una copa con él mañana, dice, y automáticamente  mi cara se endurece. ¿Eso quiere? Le digo amenazadoramente. Bastardo de mierda ya se está moviendo hacia mi mujer.


Next Contestant - Nickelback

 _ Para celebrar mi primera semana de trabajo, añade rápidamente. Hay miles de mujeres que trabajan para hombre y no las invitan a tomar una copa su primera semana de trabajo, a menos que el jefe quiera meterse en sus bragas.

_ ¿Dónde? Le pregunto.

_ No lo sé.

_ Te podría recoger  allí, le respondo.

_ Está bien... te voy a enviar un e-mail o texto.

_ Bueno.

Yo la acompaño hasta la puerta del vestíbulo, y espero a que pesque  sus llaves en esa cartera tan grande. Viéndola aquí, en mi presencia, me hace sentir cosas por dentro. Pongo mi mano en su barbilla y le inclino la cabeza hacia atrás. A medida que mi boca se cierne sobre ella, cierro los ojos y corro un camino de besos desde el rabillo del ojo a la boca, pero no llego a los labios. Un gemido deseoso escapa de ella.

_ Hasta mañana, le digo.

_ Buenas noches Christian, susurra cargada de necesidad. Está funcionando.  Me hace sonreír.

_ Entra, le ordeno y ella camina por el vestíbulo.

_ Hasta luego, cariño, le digo y hago mi camino de vuelta al coche completamente aliviado. Estoy muy curioso por saber lo que va a pensar y cómo va a reaccionar a mis disculpas y mi declaración indirecta de amor por ella. Espero que ella entienda lo que no puedo decir en voz alta. ¿Por qué me cuesta tanto creer que esta felicidad me está sucediendo a mí?

Taylor acelera para llevarnos a Escala. También él se relaja visiblemente después de los horrores de la última semana y la tensión que él y la señora Jones tuvieron que soportar. Él me deja.

_ Gracias Taylor, le digo y una sonrisa sincera se arrastra sobre su rostro.

_ A la orden señor, responde.

Subo a mi apartamento. Arrojo la ropa y me pongo unos pantalones de pijama. Voy y me sirvo una copa de vino, y hago mi camino hacia el piano. Por primera vez en mucho tiempo, me siento tocando algo alegre.

Escucho un zumbido en mi Blackberry que está en la parte superior del piano. Es Anastasia.
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De: Anastasia Steele 
Asunto: IPAD 
Fecha: 09 de junio 2011 23:56 
Para: Christian Grey

Me has hecho llorar de nuevo. 
Me encanta el iPad. 
Me encantan las canciones. 
Me encanta la aplicación de la Biblioteca Británica. 
Te amo. 
Gracias. 
Buenas noches.

Ana xx
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Su sencilla respuesta me hace feliz al instante. 
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De: Christian Grey 
Asunto: IPAD 
Fecha: 10 de junio 2011 00:03 
Para: Anastasia Steele

Me alegro de que te guste. Compré uno para mí. Ahora, si yo estuviera allí, te limpiaría las lágrimas a besos.

Pero yo no estoy, así que ve a dormir.

Christian Grey 
CEO Grey Enterprises Holdings Inc.
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Me gustaría estar allí para abrazarla, para ver su reacción,  besar sus lágrimas. Pero tendrá que esperar.


Possession - Sarah McLachlan
   
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De: Anastasia Steele 
Asunto: Sr. Gruñón 
Fecha: 10 de junio 2011 00:07 
Para: Christian Grey

Suenas posiblemente como un gruñón habitual,  Sr. Grey. 
Sé de algo que podría aliviar eso. Pero no estás aquí y  no dejarías que me quede y esperas que ruegue.

Sueña señor.

Ana xx

PS: Veo que también has incluido la versión de Stalker, "Every Breath You Take", disfruto mucho de tu sentido del humor, ¿pero lo sabe el Dr. Flynn?
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He echado de menos su boca inteligente, estoy contemplando las formas creativas y placenteras en que podría hacerle algún tipo de castigo agradable.


Every Breath You Take - the Police

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De: Christian Grey 
Asunto: Tranquilidad tipo Zen
Fecha: 10 de junio 2011 12:10pm 
Para: Christian Grey

Mi Queridísima señorita Steele,

En las relaciones vainillas, también existen los azotes ¿sabes? Normalmente consentidos y en un contexto sexual… pero yo estaría muy contento en hacer una excepción con usted. Te tranquilizará saber que el Dr. Flynn también disfruta de mi sentido del humor.
Ahora, por favor vete a dormir, si no mañana no servirás para nada.
Por cierto suplicarás… créeme. Y lo estoy deseando.

Christian Grey 
Presidente tenso de Grey Enterprises Holdings Inc.
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Golpeo enviar y ahora más que nunca me gustaría que estuviera aquí. Pero, la paciencia es una virtud, y en este momento, yo no quiero que ella me ruegue, porque sino voy a ser yo quien termine yendo a su casa.
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De: Anastasia Steele 
Asunto: Buenas noches, dulces sueños 
Fecha: 10 de junio 2011 12:12 
Para: Christian Grey

Bueno, ya que los has pedido con tanta amabilidad y como me encanta tu deliciosa amenaza, me acurrucaré con el iPad que me has regalado con tanto cariño y me quedaré dormida ojeando la biblioteca británica y escuchando la música que habla por ti. 

Ana xxxx
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Me encanta cuando ella consiente. Me encanta cuando ella discute. Me encanta cuando ella está enojada. ¡Me encanta cuando ella me está amando! ¡Simplemente la amo! ¡Soy un hombre enamorado!
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De: Christian Grey 
Asunto: Una petición más
Fecha: 10 de junio 2011 doce y cuarto 
Para: Anastasia Steele

Sueña conmigo

Christian Grey 
CEO Grey Enterprises Holdings Inc.
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Y por primera vez en una semana, la imagen de Anastasia en mi cabeza ahuyenta las pesadillas, y tengo un sueño tranquilo, desprovisto del proxeneta y de los horrores que me infligió. Sueños sólo entre Anastasia y yo.


Dream On - Aerosmith
  





3 comments:

fanny rebellon said...

Amiga como siempre excelente traducción, estoy fascinada por tenerte de amiga y sobre todo porque ambas estamos en la misma nota CRISTIAN GREY, es genial contar con alguien para reírse y comentar del tema que nos gusta, pues otras personas nos dirían locas ja ja de nuevo gracias y igualmente para Emine, es divino ver los pensamientos de cristian por ana, como se confiesa su grandioso amor por ella, es lo que muchas no entienden, y lo ven como un mal tratador, y no es asi el lo hacia en un contexto sexual nada mas, los que verdaderamente maltratan lo hacen a la hora que les de la gana y son violentos a tal extremo que habeces matan a su propia mujer las marcan el cuerpo como el rostro son unos desgraciados. cristian no pero cuesta hacerla cambiar de parecer.un beso madre,

Unknown said...

hola!!! me encanta la traduccion, devoré todos los capitos... y quiero mas!!!! les pido por favor por su trabajo de traduccion, se que no es facil y que lleva tiempo, pero quiero leer mas... me encanta la mirada de cristian... saludos!!!

fanny rebellon said...



Marta Raquel Cabdespi Gracias EMINE por tan buena historia desde la perspectiva de Cristhian y gracias PATRICIA por la excelente traduccion...
Ayer a las 11:20 · Me gusta · 1

Leidy Diana Bedoya ahhh sentía una gran nostalgia por como la estaban pasando estas dos pobres almas.... tanto amor y terminar separados por unos días que para mi fue un sufrimiento total... Emine logras meternos en la piel lo que a sentido Christian es impactante y hermoso.... a Patricia por su trabajo y dedicación. Gracias a las dos.
Ayer a las 12:09 · Me gusta

Piedad Garcia Mendoza Muy romántico felicidades
Ayer a las 12:45 · Me gusta

Niyireth Urrea Gutierrez Gracias cada vez que lo lee o me enamoro mas
Ayer a las 12:57 · Me gusta

Analia Cesar The best thing I did was reading this three chapters one after another. You keep me fascinated! Thank you! Patricia, un trabajo impecable! Como agradecerlo?
Ayer a las 13:03 · Me gusta

Vita Garcia Rangel Me enamore nuevamente... que gran capitulo Emine
Ayer a las 13:10 · Me gusta

Daniela Avellaneda Hermoso
Ayer a las 13:18 · Me gusta

Andrea Valenzuela Ulloa Notable,dulce y hermoso como el ....haces que uno lo ame mas
Ayer a las 13:21 · Me gusta

Angie Maurin Ortuño Gracias!!!!!
Ayer a las 14:27 · Me gusta

Liliana Rodriguez Lindo capitulo, amo las reconciliaciones
Ayer a las 14:55 · Me gusta

Paola Baez cada capitulo esta mejor buenísimo gracias
Ayer a las 15:04 · Me gusta

Yenny Valero me encanto
23 h · Me gusta

Nancy Fica Soto que romantico ea christian con ana lo amo genial como siempre emine y patricia
23 h · Me gusta

Dori Crespo Gracias chicas un su trabajo esta parte siempre me emociona me encanta
20 h · Me gusta

Ricsely Albornoz Siempre dejándonos con ganas de más emine.. me encanta tu trabajo y si decides escribir tu propio libro seré una de las primeras en leerlo! Y gracias Patricia por tu tiempo empleado para que nosotras podamos disfrutar de este fanfiction
19 h · Me gusta

Nuris Fuentes Peñaranda Ah que buen capitulo
18 h · Me gusta

Ana Silvia Rosales Gracias Emine, Gracias Patricia, muy bien logrado este fabuloso capítulo, me siento romántica,
15 h · Me gusta · 1

Paola Xochitl Perez Najera exelente capitulo muchas gracias
14 h · Me gusta

Silvana Daniela Vera enamorda
14 h · Me gusta

Giselle Sanchez Rodriguez Cada día me gusta mas son geniales!
13 h · Me gusta

Patricia Aurora Excelente, muchas gracias!!
13 h · Me gusta

Jeannifer Pino Arce gran trabajo como siempre
Gracias chicas