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Sunday, January 12, 2014

Libro I - Capítulo XXX: CINCUENTA SOMBRAS DE GREY - CHRISTIAN Y ANASTASIA

CAPITULO XXX
CUANDO TE FUISTE

 Traducido y editado por: Patricia Pinto



Un sudor frío me despierta a pesar de que estoy aferrado a Anastasia y nuestro calor corporal ha aumentado.   Las luces suaves del cuarto caen suavemente sobre su rostro. Apacible, hermosa, e increíblemente inocente... y es mía. Yo desenredo mis miembros de su torso y me muevo lentamente para no despertarla. Agarro mis jeans y rápidamente me los pongo. No quiero que pasemos la noche en la sala de juegos. Cubro su cuerpo con las sábanas y en voz baja la levanto de la cama para llevarla al dormitorio. Le prometí que ella podría dormir conmigo en mi habitación y yo no voy a romper esa promesa.

Poco a poco me dirijo a la habitación tratando de no despertarla. Ella suspira un par de veces en su sueño, sus brazos me buscan y yo la levanto un poco más alto para que ella pueda envolverlos en mi cuello. Estoy en paz en este momento con ella en mis brazos. No estoy perdido, la tengo aquí y tengo este fuerte deseo de mantenerla a salvo, y protegerla, y amarla de forma indefinida.   

Now We Are Free – Gladiator soundtrack

Una vez que llego a mi habitación, cierro la puerta suavemente empujándola con mi talón. La acuesto en la cama y ella está aferrada a mí como un bebé estaría con su padre. ¿Acaso no me gusta  cuando ella está aquí? ¿Acaso me gusta ser un planeta perdido en busca de su sol, sin objetivo, sin propósito, y absolutamente miserable?   Me acuesto a su lado en la cama frotando su cabello, haciéndola caer en un sueño profundo. Una vez que estoy seguro de que esta completamente dormida, después de observar los movimientos de sus ojos detrás de sus parpados, me levanto lentamente de la cama, las luces de la ciudad se filtran débilmente en el dormitorio. Son casi las 4am y no tengo sueño. Salgo del dormitorio y voy a la cocina, tomo un vaso de jugo de naranja y camino hacia la sala de estar. 

Estoy en la pared de cristal mirando la ciudad, con sus luces que brillan tenuemente contra la oscuridad del cielo nocturno, es un magnífico espectáculo para la vista. Lo que Anastasia dice de mí es verdadero, estoy atrapado en mi torre de marfil mirando gente debajo de mí. Parecen hormiguitas. Me gusta estar aquí. Lejos de la mierda y de lo malo que el mundo tiene que ofrecer, aunque Dios sabe que a menudo la mierda hace su camino hasta mi puerta. No quiero volver a estar allí de nuevo. Nunca jamás. Cuando estás ahí, eres tú contra el mundo. Es una lucha dura. No sólo tengo capas sobre capas de barreras, sino que también soy como una isla. Aun sigo lejos de los que están más cerca de mí. Anastasia es a la única que le permito penetrar en la pared, e incluso a ella la limito, la dejo entrar con control. Me desconcierta y estoy agradecido con Dios cada día porque ella vino a entrevistarme, porque de otra manera nunca nos hubiéramos conseguido en circunstancias normales, nunca se hubiera encontrado en mi camino.  Me siento triste sin embargo. Ella quiere más... más de mí. Ella quiere tocarme y Dios sabe que yo quiero que lo haga. Pero tengo miedo, un miedo muy arraigado que yo nunca  admitiría, ni a ella ni a nadie. 

El toque hace que la bilis llegue a mi garganta y me hace sentir náuseas como si estuviera siendo violado, es como si yo volviera a tener cuatro años de edad, bajo las manos del chulo de la puta morena y siendo torturado, quemado, pateado bajo sus botas. La imagen de su cinturón siempre presente en su mano haciéndome sufrir y ver a mi madre sollozando, ahogada, mientras se encoje y trata de hacerse más pequeña en un rincón. Mientras eso sucede, yo me tapo los oídos y me escondo… quisiera hacerme invisible, pero nunca lo logro, el proxeneta siempre me encuentra. Tiene un olor desagradable a licor barato y cigarrillos, mezclado con una poción asquerosa inclinándose sobre mí y con voz amenazante gritarme: ven aquí pedazo de mierda  y empieza a golpearme, apaga sus cigarrillos en mi cuerpo mientras su bota gigante me mantiene pegado al piso, unas veces en mi pecho, otras en mi espalda. Yo grito y nadie, ni siquiera mi propia madre viene a ayudarme. No puedo volver a ese estado mental. He trabajado tan duro para evitarlo, es difícil de superar y siempre, siempre me va a aparecer en mis sueños, siempre escondido en lo más profundo de mi alma desgarrada.

Me preocupa que pueda hacerle daño a Anastasia o perderla o marcarla de alguna manera como debo haber hecho con Leila, aunque lo que sentí por Leila estaba fuera de lugar acerca de lo que siento por Anastasia. Nunca tuve  sentimientos por Leila. Ni por ninguna otra. Ella sólo fue mi sumisa, al igual que muchas y ella lo entendía. Tuvo otros dominantes antes que yo, yo no fui el primero. Yo no le enseñé nada a ella, ni le presenté esta forma de vida. Esta manera de vivir fue su elección. Fue una sumisa muy obediente, juguetona y hermosa. Incluso creo que se parecía a Anastasia ¿Pero entonces por qué ahora no aceptó que no había más, así como yo acepté a Anastasia?

Ahora que lo pienso… ¡Leila se parece mucho a Anastasia!  Podría ser una hermana gemela, pero yo no me fijé en Ana por eso. Eso sería superficial, aunque bueno la superficie de Anastasia es exquisita.  He tenido y conocido mujeres de gran belleza por la que no sentí ningún deseo o algún tipo de apego, sólo fue una relación Dom/Sum, un contrato, como cerrar un negocio. Yo nunca me vi afectado por la belleza de ninguna. Era una norma mínima para mí. Nunca busqué en una sumisa una relación de “más” siempre pensé que eso estaba fuera de mi vida. Ellas estaban tan jodidas como yo y por eso la relación funcionaba. Incluso la relación con Leila fue a largo plazo porque ella conoció todas mis reglas y aceptó todas mis condiciones, de que la relación se limitaría a Dom/Sum y nada más.

¿Por qué entonces hago una excepción con Anastasia? ¿Por qué ella no es como las otras? ¿Por qué? ¿Por qué? Me Sigo devanando los sesos por la respuesta. Su inocencia… eso es lo que más me atrae… ella es un ángel ¿Por qué siento esta emoción sin nombre por ella, esta fuerza, este deseo por ella? Y la respuesta viene a mí en una cita de Catherine Earnshaw cuando estaba hablando con su enfermera Nelly, acerca de si casarse con Linton o Heathcliff:

Esto es lo que me agrada de  casarme con Heathcliff, nunca sabré cuanto lo amo, y  no es porque sea guapo, Nelly, sino porque él es más, es lo que nuestras almas se hacen, la suya y la mía son las mismas. Linton es tan diferente es como un rayo de luna, o la escarcha del fuego.”

Anastasia tiene un alma pura que llama a la mía, como si hiciera un intento por salvarla de la destrucción. 

All I Believe In - Magic Numbers

¿Alguna lo intentó de la manera más eficaz?  Mi respuesta es no. Pero Anastasia no tiene ni siquiera que intentarlo. Eso es algo natural en ella. De lo que las almas están hechas, ahora caigo en cuenta, ¡la mía y la de ella son iguales! Somos el Yin y el Yang. Somos la mitad de la otra; piezas perdidas que se encontraron y ahora nos completamos. No soy nada sin ella. Pero, no estoy tan perdido en la causa como Catalina Earnshaw estaba, al actuar de la misma manera para la elección de una persona a causa de su estado, o de la belleza por sí sola. Mi alma ha sido llamada y su respuesta fue contestar al llamado.  No busqué ninguna coincidencia con Anastasia. ¡Ninguna! Después de que mis ojos se abrieron a ella, se cerraron a todas las demás. La luz que buscaba para que me guiara alrededor de mi universo la encontré y me centré en ella nada más. No estoy en busca de amar lo que otros tienen. Anastasia tiene todo lo que quiero y me refiero a todo. Yo la deseo con todo mi corazón y mi alma oscura. Si trato de evitarla, estoy perdido, soy un miserable ansioso y en las puertas de mi propia destrucción. Si estoy en la misma ciudad con ella, por no hablar de la misma casa, estoy tan centrado en ella que pierdo todo pensamiento, y el deseo, de estar a su lado... Me consuela saber que está en mi mismo universo, en el mismo plano que yo estoy. Cuando ella está en la misma habitación, quiero tocarla, y cuando la toco, quiero amarla, hacerla mía, y reclamarla como si no hubiera mañana y como si este es el único momento que tenemos. Sólo me he dado cuenta de que estoy viviendo desde que la encontré. La vida sin ella sería un abismo, ¡yo simplemente no puedo vivir sin ella! ¡Yo no quiero vivir en el umbral del infierno!  Ella es mi cielo, ella es mi paz, ella es todo y ¡más!

Tal vez todo el mundo está más conciente, de que yo simplemente estoy enamorado de ella.    

Have You Ever Really Loved A Woman - Bryan Adams

Tal vez estoy forzando mis sentimientos. Si lo que Elena y el Dr. Flynn dicen  es correcto, si lo que siento es amor, puede ser que sea para mi detrimento. Me tengo que mantener dentro de los límites de mis reglas. Es lo que yo sé, y mis reglas han dado orden a mi vida, aunque no tengo ningún problema con un poco de compromiso.

¡Vete a la mierda! ¡Tengo un tormento en mi cabeza entre lo que sé y lo que quiero! Lo que siento por Anastasia es tan fuerte, que me da miedo en lo más profundo. Lo que sí no puedo permitir es que Anastasia se ponga en peligro como Leila, una mujer destrozada, debilitada.   Pero, yo les he dicho desde el principio que esto es lo que yo busco, y nada más. ¡Ellas lo entienden! Ellas voluntariamente se comprometen a mí. Sería un gran error y falta de honradez si vienen con motivos ocultos que no sean los que acordamos, mientras que yo siempre he sido sincero y comunicativo en todo lo que me gusta y lo que no de una relación.

La pesadez de estos sentimientos me ahoga de nuevo, y me encuentro yendo a mi piano para drenar toda mi miseria que está tratando de ahogarme. Bajo la tapa del piano para no despertar a Anastasia y empiezo a tocar, Chopin Opus 28, número 4 en mi menor. 

Chopin’s Opus 28, Number 4 in E Minor

La música ha sido mi otro mecanismo de supervivencia,  desde que tenía seis años de edad. Lo que no puedo decir con palabras, lo digo con música. Dejo que mis dedos hablen a través del piano derramando las emociones que nublan mi mente, las que me consumen. Repito una y otra vez las notas, y la pequeña luz que está por encima del piano, me envuelve en su burbuja como el resto de la casa que está en la oscuridad, estoy solo con mi pobre alma desgarrada de miseria.

Me siento perdido... perdido en mis sentimientos, evité por tanto tiempo que entraran en mi vida, estoy en una lucha entre lo que quiero, lo que sé y no dañar a los demás ¿Cómo un hombre como yo, que tiene  aparentemente todo, puede ser tan miserable? No es tan difícil si se es cincuenta tonos jodido para empezar, un pedazo de mierda, como dijo el proxeneta. ¡Sin valor! Hoy Leila necesita mi ayuda, pero se ha perdido. También me preocupa que ella pudiera inadvertidamente amenazarme. Yo no creo que ella me perjudique, pero ella podría hacerle daño a Anastasia. ¡Maldita sea! ¿Dónde diablos está?

Cuando estoy a punto de ahogarme aún más en mi miseria como cuando un borracho encuentra consuelo en el licor, siento su mirada tirando de mí hacia atrás, la inyección de la vida... esa mirada que promete solo cosas buenas, será amor… no, no puede ser amor... una especie de afecto... sí, eso es todo,  afecto. Y el dulce sobresalto de su proximidad traen mis sentidos al aquí y ahora. Pero, ¿por qué está despierta a esta hora? Ella necesita descansar. Me encuentro con el ceño fruncido y todas las emociones que estaban tratando de llegar a la superficie, su presencia las ahuyentó.

_ Deberías estar durmiendo, le regaño suavemente.

_ También tú, ella replica.

_ ¿Me estás regañando, señorita Steele?

_ Sí, señor Grey, lo estoy haciendo, ella responde.

_ Bueno, no puedo dormir, dije frunciendo el ceño con irritación y el enojo con mi inminente problema, así que tengo toda la intención de protegerla de eso.

Ella se acerca al banco del piano, y poco a poco se escabulle a mi lado; colocando su cabeza en mi hombro desnudo viéndome tocar. A medida que mis dedos se deslizan sobre las teclas del piano con pericia y con facilidad, ella me mira hipnotizada.


_ ¿Qué fue eso? Me pregunta en voz baja.

_ Chopin. Opus 28, número 4. En mi menor, si estás interesada, murmuro en respuesta a su pregunta.

_ Siempre estoy interesada en lo que haces. Ella siempre tiene una respuesta a todo.

Me doy vuelta y suavemente presiono mis labios contra su pelo.

_ No quise despertarte, digo sinceramente.

_ No lo hiciste. Toca la otra, dice ella.

_ ¿La otra?

_ La pieza de Bach que tocaste la primera noche que me quedé.

_ Oh, el Marcello.

Bach’s Marcello played - Alexandre Tharaud

Me pongo a tocar la pieza Marcello lenta y decididamente. Es una pieza triste y hace aflorar todas las emociones que no puedo expresar sino a través de mis dedos y de alguna manera dan voz a mis penas y mis gritos silenciosos. Las conmovedoras notas, lenta y tristemente llenan la sala y rodean nuestros corazones, haciéndose eco a través de las paredes, pero también haciéndose eco los sonidos y los gritos de mi alma que no puedo pronunciar. Es mi lamento que nunca dejaré escapar a través de mi voz. Cuando termino la pieza, abre los ojos lentamente. 

_ ¿Por qué sólo tocas música tan triste?

¿Cómo puedo decirle a Anastasia que mi alma está sangrando, llorando, tratando de llenar el vacío en mi ser y que nunca seré capaz de cerrarla? Tal vez esta es mi verdad para simplemente ser... salir...

Pero mi respuesta a ella es sólo un encogimiento de hombros, mientras se sienta erguida y levanta la cabeza de mi hombro mirándome. Mi expresión es cautelosa, yo no quiero descifrarle esta mierda que hay en mí... No es para ella, ella es demasiado pura para esta mierda.

_ ¿Así que sólo tenías seis años cuando empezaste a tocar? Me pregunta.

Asiento con la cabeza pensando a dónde esta conversación nos llevará.  El Piano fue mi primera herramienta para afrontar mi mierda. Si hablo de ello, es posible que caiga algo de información en respuesta a su inquisición. Ella me mira expectante.

Finalmente me ofrezco voluntariamente a hablar.

_ Me lancé a aprender a tocar el piano para complacer a mi nueva madre.

_ ¿Para encajar en la familia perfecta?

_ Sí, por así decirlo, digo con evasivas. A mi madre perfecta le gusta que sus hijos sobresalgan en algún instrumento musical, idiomas y artes marciales. Yo haría cualquier cosa para hacerla feliz. Ella me salvó de un destructor y de una vida de mierda. Ella me mostró que había otra forma de vida que no sabía que existía en mi corta vida de abusos.   

_ ¿Por qué estás despierta? ¿No necesitas recuperarte de los esfuerzos de ayer? Le pregunto tratando de distraerla de su inquisición.

_ Son las 8:00 de la mañana para mí. Y tengo que tomar mi pastilla, dice ella.

Alzo las cejas con sorpresa. Me alegro de que ella esté siendo responsable, pero también me sorprendo que haya comenzado en una hora estándar de la costa Este y vivimos en la costa Oeste. Sólo ella puede sacarme de mis miserias con sus actitudes.

_ Bien que lo recordaste. Sólo tú empezarías un tratamiento de control de natalidad con píldoras en una zona horaria diferente. Tal vez deberías esperar media hora y luego otra media hora mañana en la mañana. De modo que eventualmente puedas tomarlas a una hora razonable.    

_ Buena idea, me dice. Entonces, ¿qué deberíamos  hacer por la próxima media hora? Dice parpadeando inocentemente hacia mí. ¡Oh nena! ¿Cómo  haces eso?

_ Puedo pensar en algunas cosas, digo sonriendo.

_ Por otro lado, podríamos hablar, sugiere.

Mi frente se arruga con decepción.

_ Yo prefiero lo que tengo en mente y la subo a mi regazo.

_ Siempre preferirás el sexo que hablar, se ríe cuando ella trata de mantener el equilibrio agarrándose de mis brazos.

_ Cierto. Especialmente contigo, le digo acariciando su cabello y paso un rastro constante de besos desde debajo de la oreja hasta el cuello. Tal vez en mi piano, le susurro.

Siento que todo su cuerpo se aprieta con la anticipación. La reacción que yo esperaba.

_ Quiero dejar algo claro, susurra. Me detengo un momento para escucharla antes de continuar mi asalto sensual en mi novia.

_ Siempre tan ávida de información, señorita Steele. ¿Qué necesitas aclarar? Respiro contra su piel en la base de su cuello, sin romper mis suaves besos.

_ Nosotros, susurra mientras cierra sus ojos.

_ Hmm... tarareo, ¿Qué pasa con nosotros? Le digo, cuando me detengo en el camino de besos a lo largo de su hombro.

_ El contrato, dice ella.

Levanto la cabeza y la miro, un poco divertido y por último suspiro. Acaricio mis dedos con su mejilla.

_ Bueno, creo que el contrato ha quedado obsoleto, ¿no te parece? Le digo en voz baja y ronca, con la mirada suave.

_ ¿Obsoleto? Ella pregunta.

_ Obsoleto…  le digo sonriendo. Ella abre la boca con curiosidad.

_ Pero estabas tan interesado.

_ Bueno, eso era antes. De cualquier manera, las reglas no son discutibles,  siguen en pie, le digo con la expresión ligeramente endurecida. No voy a dejar ir mi control, o las normas que tenemos que repasar.

_ ¿Antes? ¿Antes de qué?

_ Antes de... digo haciendo una pausa, y mi expresión cautelosa está de vuelta con este territorio desconocido. "Más", le digo encogiéndome de hombros.

_ Oh, es su respuesta entrecortada.

_ Además, ya has estado dos veces en la sala de juegos y no has salido gritando por las colinas.

_ ¿Esperas que lo haga?

_ Nada de lo que haces es esperado Anastasia, le digo secamente, como ella siempre está fuera de las normas.

_ Entonces, déjame tenerlo claro. ¿Sólo quieres que siga las Reglas del contrato todo el tiempo pero no el resto del contrato?

_ Excepto en el cuarto de juegos. Quiero que sigas el espíritu del contrato en la sala de juegos, y sí,  quiero que sigas todas las reglas todo el tiempo. De esta forma sabré que estarás a salvo y podré tenerte todo el tiempo que desee.

_ ¿Y si rompo una de las reglas?

_ Entonces te castigaré, le respondo.

_ ¿Pero necesitarás mi permiso?

_ Sí, lo necesitaré.

_ ¿Y si digo que no? Ella contesta.

La miro por un momento. Sabiendo que Anastasia puede saltar las reglas a cada momento y siempre decir que no a un castigo.  Mi expresión es un poco confusa. No voy a renunciar a mis reglas, porque ella necesita saber que tengo que tener el control en todo momento.

_ Si dices que no, dirás que no. Voy a tener que encontrar una manera de persuadirte, le digo. Soy muy creativo a la hora de persuadir.

Ella inmediatamente se aleja de mí y está creando una distancia entre nosotros. Yo frunzo el ceño mientras me mira. La miro perplejo con su comportamiento y a la vez preocupado.

_ Así que el aspecto del castigo permanece, dice tratando de confirmar.

_ Sí, pero sólo si rompes las reglas.

_ Voy a tener que volver a leerlas, dice ella.

_ Te las traeré, le digo al igual que hago con mis negocios, simplemente  estoy tratando de limar los detalles de un contrato comercial.
Me levanto del piano y camino a mi estudio. Enciendo mi ordenador portátil, y abro el archivo pdf con su contrato modificado y le doy "Imprimir". Una vez que la impresora escupe el contrato, cojo los papeles y salgo del estudio, y regreso a mi sala de estar donde Anastasia está de pie con una expresión confusa plasmada en su rostro.

_ Aquí tienes, le digo y le entrego el contrato que acabo de imprimir. He tachado por supuesto las líneas con las que ella no está de acuerdo.



REGLAS

Obediencia:
La sumisa obedecerá inmediatamente cualquier instrucción dada por el Dominante, sin vacilación o reserva y de una manera expedita. La Sumisa estará de acuerdo con cualquier actividad sexual considerada apropiada y placentera por el Dominante, exceptuando las actividades que están explicadas como límites duros (Apéndice A). Ella lo hará con entusiasmo y sin dudar.        

Sueño:
La Sumisa se asegurará de mantener un mínimo de ocho o siete horas de sueño en una noche cuando no esté con el Dominante.      

Alimentación:

La sumisa debe comer con regularidad para mantener su salud y bienestar de una lista prescrita de los alimentos (Anexo 4). La sumisa no hará merienda entre comidas, con la excepción de frutas.

Ropa:            
Mientras esté con el Dominante, la Sumisa usará ropa sólo aprobada por el Dominante. El Dominante proporcionará un presupuesto para la ropa de la Sumisa, el cual la Sumisa deberá utilizar. El Dominante deberá acompañar a la Sumisa a comprar la ropa para dicho propósito.  

Ejercicio:     
El Dominante deberá proveer a la Sumisa de un entrenador personal cuatro tres veces por semana en sesiones de una hora de duración, a veces siendo de mutuo acuerdo entre el entrenador personal y la Sumisa. El entrenador personal informará al Dominante del progreso de la Sumisa.
           
Higiene personal / Belleza:
La Sumisa se mantendrá limpia, afeitada y/o depilada con cera en todo momento. La Sumisa visitará un salón de belleza elegido por el Dominante en el momento que elija el Dominante y se someterá a los tratamientos que el Dominante crea convenientes.
           
Seguridad personal:        
La Sumisa no beberá en exceso, ni fumará, ni tomará drogas por gusto, ni se pondrá a sí misma en peligro innecesario.          

Cualidades personales:  

La Sumisa no tendrá ninguna relación sexual con alguien que no sea el Dominante. La Sumisa se comportará de una manera respetuosa y modesta en todo momento. Debe reconocer que su comportamiento es un reflejo directo del Dominante. Ella se hará responsable de los delitos, faltas cometidas y la mala conducta cuando no esté en la presencia del Dominante. El incumplimiento de cualquiera de los anteriores, tendrá como resultado un castigo inmediato, cuya naturaleza será determinada por el Dominante.            

Ella lee cada línea con cuidado, con atención y con plena comprensión. Una vez que ha terminado de leer, levanta la cabeza y me pregunta:

_ ¿Así que la cosa de la obediencia sigue en pie?

_ Oh sí, le digo sonriendo. La obediencia es muy importante para mí. Sin ella, no tengo control. Ella niega con la cabeza divertida, más por costumbre que por intención, ella me pone los ojos en blanco y me enciende como un árbol de Navidad.

_ ¿Acabas de ponerme los ojos en blanco, Anastasia? Respiro con expectativa.

Ella tiene la cara de ¡qué momento de mierda! plasmada en su rostro. 

_ Posiblemente, depende de cual sea tu reacción, dice ella.

_ La misma de siempre, le digo sacudiendo ligeramente la cabeza y mis ojos están iluminados por la emoción de la posibilidad de darle nalgadas en su culo maravilloso.

Ella traga y mira a su alrededor para distraerse, o buscando una intervención divina.

_ Así que… dice ella en busca de una salida.

_ ¿Sí?

_ ¿Quieres pegarme ahora? Pregunta.

_ Sí y lo haré, le respondo naturalmente.

_ ¿Ah sí señor Grey? me reta, sonriendo hacia mí. Ella quiere jugar.

_ ¿Vas a detenerme?

_ Vas a tener que atraparme primero, dice ella, y mis ojos se abren y sonrío, levantándome lentamente a su reacción.

_ ¿Oh de verdad señorita Steele? Le pregunto.

Ella está ahora detrás de la barra de desayuno y no hay nada más entre nosotros. De hecho, yo puedo saltar para llegar a ella. Mi adrenalina está corriendo con entusiasmo y se muerde el labio inferior y eleva el nivel de entusiasmo que hay en mí.

_ Y te estás mordiendo el labio, yo respiro, mientras me muevo lentamente hacia mi izquierda y ella también se mueve en la dirección opuesta.

_ No lo harías, dice burlona. Después de todo, tú también pusiste los ojos en blanco, dice tratando de razonar conmigo. ¡Lindo! Sigo moviéndome al igual que lo hace ella.

_ Sí, pero acabas de subir el nivel de excitación de este juego, le digo con los ojos en llamas y una anticipación salvaje.

_ Soy bastante rápida, ya sabes, dice con indiferencia.

_ Yo también, le respondo.

La acecho en la cocina.

_ ¿Vas a venir tranquilamente? Pregunto.

_ ¿Cómo siempre?  Responde ella.

_ Señorita Steele, ¿qué quieres decir? Sonrío. Va a ser peor si tengo que ir por ti, le digo.

_ Eso es sólo si me atrapas, Christian. Y ahora mismo, no tengo ninguna intención de dejar que me atrapes, dice con valentía.

_ Anastasia, te podrías caer y hacerte daño. Lo que te pondrá en directa desobediencia de la regla número siete, le digo.

_ He estado en peligro desde que te conocí, Sr. Grey, con o sin reglas, responde ella.

_ Sí lo has hecho, yo digo haciendo una pausa considerando su declaración. Puse a las personas en peligro, incluso si las trato de buena gana.

De pronto me lanzo por ella y ella chilla. Ella logra escapar y ahora está con la mesa del comedor entre nosotros. Estoy emocionado como un depredador a la caza de su presa.

_ Desde luego, sabes como distraer a un hombre, Anastasia.

_ Nuestro objetivo es complacer, Sr. Grey. ¿Distraerlo de qué?

_ La vida. El universo, le digo agitando mi mano alrededor.

_ Parecías muy preocupado mientras estabas tocando.

Me detengo y cruzo los brazos, divertido.

_ Podemos hacer esto todo el día, cariño, pero te atraparé y será peor para ti cuando lo haga.

_ No, no lo harás, dice ella con terquedad. En cuanto a mí, la tengo medida para cuando empiece a correr.

_ Cualquiera pensaría que no quieres que te alcance.

_ No, no quiero. Ese es el punto. Siento por el castigo lo mismo que tu sientes cuando te toco, dice ella y me detengo en seco como si me hubiese dado un puño en el estómago ¿Qué? ¿Cómo podría decir eso? ¿Le estoy haciendo algo con la misma intensidad y repulsión que me hicieron a mí? Esto me pone en el mismo nivel que el proxeneta. ¿Por qué nunca me lo dijo? Peor aún, ¿por qué diablos no me di cuenta de eso? ¡Qué idiota soy!

_ ¿Eso es lo que sientes? Apenas puedo susurrar, toda la voluntad sale de mí, horrorizado de que yo podría ser el que le infrinja algo tan agresivo y detestable. Siento como se drena toda mi energía dejándome sin vida. Ella frunce el ceño.

_ No. A mí no me afecta tanto como a ti, pero te da una idea, murmura, mirándome ansiosamente.

_ Oh, le digo completamente perdido. ¡Oh, mierda! ¡La primera vez que le pegué ella estaba casi destrozada! Y su compañera de cuarto casi pateó mi culo fuera. Por supuesto que sí, porque yo no sabía el daño que le estaba haciendo. ¡Vete a la mierda! ¡Vete a la mierda! ¿Qué clase de mierda soy? Yo… No sé cómo responder a esta revelación. Mi mirada se acerca a ella en blanco, desconcertado y perdido.

_ ¿Lo odias tanto? Respiro con un horror interior que se refleja en mis ojos. ¡Horror! por lo que le he infligido a ella a la única mujer que me ha gustado.
Se detiene en seco y poco a poco viene alrededor de la mesa del comedor.

_ Bueno... no, dice ella tratando de tranquilizarme. No lo tengo muy claro. No es que me guste pero tampoco lo odio.  

_ Pero anoche, en el cuarto de juegos parecía… digo con voz apagada.

_ Lo hago por ti, Christian, porque lo necesitas. Yo no. Anoche no me hiciste daño. El contexto era muy distinto y eso puedo racionalizarlo a nivel íntimo, porque confío en ti. Sin embargo cuando quieres castigarme me preocupa que me hagas daño.

¡Oh, Dios! ¡Aquí está el quid! ¡Realmente no quiero herirla! Nada más allá del límite que pueda soportar, sin embargo, eso no cambia el hecho de que me gusta hacerlo.  Y en este momento, más que nada. Estoy desgarrado por dentro. Mis ojos están ardiendo como un tornado... Soy incapaz de formar palabras para expresar mis pensamientos. No sé si el tiempo se detiene o se estira, pero siento  como que pasan años antes de que pueda abrir la boca de nuevo.

_ Yo quiero hacerte daño. Pero no más allá de cualquier cosa que no puedas soportar.

_ ¿Por qué? Pregunta.

Me paso la mano por el pelo y me encojo de hombros. Ella correría y nunca volvería si le digo la razón. Nunca me di cuenta de eso. ¡Nunca!

_ Porque lo necesito, le digo con pausa, mirándola con angustia y cierro los ojos y muevo la cabeza. Ella continúa mirándome para que le dé una respuesta.

_ No te puedo decir, le susurro.

_ ¿No puedes o no quieres? pregunta

_ No quiero.

_ Así que sabes por qué.

_ Sí.

_ Pero no me lo quieres decir, me dice buscando una confirmación.

_ Si te lo digo, saldrás corriendo de aquí y no querrás volver, le digo mirándola con recelo como si yo estuviera mirando a un conejo asustado. No puedo correr ese riesgo, Anastasia. Estoy con miedo, con temor y desesperado si no la tengo en mi vida.

_ ¿Quieres que me quede? dice tratando de confirmar lo que quiero.

_ Más de lo que puedas imaginar. No podría soportar la idea de perderte, le digo en voz baja.  Moriría si ella se va.

Miro hacia ella de repente con todo el miedo que corre a través de mí.  Me asfixio con el temor de que surja la posibilidad de perderla. La tomo en mis brazos y la beso con toda mi pasión, deseo, y  amor. ¡Dios mío! ¡Creo que la amo! Ella se sorprende por mi desesperación.

_ No me dejes, por favor, le ruego. Me dijiste en sueños que nunca me dejarías y me rogaste que nunca te dejara yo a ti, murmuro contra sus labios tratando de mantenerla conmigo con el temor de un niño perdido. ¡No puedo perder a Ana! ¡Me arranco mi propio corazón antes de que cualquier separación permanente se interponga entre nosotros! ¡No puedo vivir sin mi alma!

_ No me quiero ir, dice en voz baja. Ella me mira con todas mis emociones a flor de piel y mis barreras por el piso, con toda mi mierda desnuda... un pequeño niño que se pierde en su abismo incapaz de encontrar una luz hasta que ella entró en mi vida.

 Rolling the Deep by Adele

Mis ojos se amplían y finalmente, muestro el sentimiento torturado que siempre me ha consumido, especialmente en la oscuridad de la noche, cuando estoy solo. Ella me mira con cariño y amor.

_ Muéstrame, susurra.

_ ¿Mostrarte qué? Pido incapaz de comprender.

_ Muéstrame cuanto puede doler, dice ella y me impacta.

_ ¿Qué? ¿Qué me está pidiendo? Ella me dijo que lo detesta tanto como detesto ser tocado.

_ Castígame.  Quiero saber lo malo que puede llegar a ser.

Doy un paso lejos de ella porque no puedo creer lo que mis oídos escuchan. Seguramente mi cerebro está desvariando. No puedo poner en peligro mi relación con ella por una información falsa. Estoy confundido. Quiero oírlo de su boca de nuevo, para asegurarme.

_ ¿Lo intentarías? Pregunto incrédulo.

_ Sí. Te dije que lo haría,  dice ella.

Parpadeo con incredulidad. ¿A qué está jugando?

_ Ana, me confundes, es lo único que se me ocurre decir en este momento.

_ Estoy confundida, también. Estoy tratando de resolver esto. Así tú y yo sabremos de una vez por todas si puedo hacer esto. Si yo puedo manejar esto, entonces tal vez… ella dice y sus palabras se apagan. Mis ojos se abren. Creo que ella quiere tocarme, si tal vez ella puede soportar ser azotada, y si ella está dispuesta a hacer esto por mí, seguro que intentaría ser tocado por ella. Pero, yo no quiero que al tocarme se desvíe nuestra relación. Estoy un poco decepcionado. ¿Qué demonios? ¿Esta bella mujer está haciendo algo que detesta por el solo hecho de satisfacer mis necesidades y no voy a corresponder? ¡Claro que lo haré! Por fin con voluntad de hierro y determinación en todo mi ser, dejo que el sentimiento se asiente en mi cuerpo. Estrecho mis ojos hacia ella, mirando a mi novia especulativamente tratando de ponderar mis alternativas. Esto es lo que quiero y ella a cambio quiere algo de mí.

De pronto las palabras de Elena vienen a mi mente. Debes demostrarle como eres, lo que quieres, lo que necesitas y si ella esta dispuesta, pues bien, entonces me alegraría mucho por ti. Elena está en lo correcto, debo demostrarle de una vez por todas lo que me gusta, mis cincuentas sombras de mierda, ¿para qué esperar si me está dando la oportunidad? Tomo la decisión. La engancho en mi brazo en un apretón firme y la llevo directo a la sala de juegos.

_ Te voy a mostrar lo malo que puede ser y puedes hacerte una idea en tu mente, le digo pausado junto a la puerta. Hay una sensación en mi interior que me dice que corrobore y le dé la última oportunidad antes de entrar.

_ ¿Estás lista para esto? Pido fervientemente, en busca de una respuesta honesta y veraz.

Ella asiente con la cabeza, con los ojos firmes, segura de su decisión. Abro la puerta y sin soltar su brazo, agarro el cinturón que está junto a la puerta, uno de mis instrumentos de castigo favoritos y luego la llevo al banco rojo que está en la esquina más alejada de la habitación.

_ Inclínate hacia el banco, le murmuro en voz baja.

Ella se inclina sobre el cuero suave con su bata puesta.

_ Estamos aquí porque dijiste que  sí Anastasia.  Le digo esto para que entienda que fue ella la que tomó la decisión de entrar en la sala de juegos para ser castigada, porque sin su consentimiento nunca lo haría.

_ Y tú huiste de mí. Te voy a azotar seis veces, y tu vas a contar conmigo, le digo, enumerando las razones por las que ella está aquí y recordándole lo que no debe hacer. Es por eso que le hago contar el número de azotes que recibe para referencias futuras. 

Finalmente levanto el dobladillo de su bata de baño y acaricio suavemente su trasero, pasando la mano por todas partes y en ambas nalgas y hacia abajo hasta la parte superior de los muslos.

_ Estoy haciendo esto para que te acuerdes que no debes huir de mí, y aunque es muy emocionante, no quiero que corras de mí, le susurro. Incluso jugando, huir de mí es simplemente devastador. En este momento estoy entrando en mi trance, cuando voy a darles una paliza de mierda a chicas pequeñas de pelo marrón. Voy a la mierda dura que me gusta. A los castigos. Mujeres morenas como la puta dispuestas a recibir su castigo. Respiro profundo.

_ Además me pusiste los ojos en blanco. Sabes lo que siento por eso, le digo con mi voz firme de dominante. Mi personaje de Dom está de vuelta con toda su fuerza completamente asociado a esta sala.

Levanto la correa y aterrizo en su trasero lo más fuerte que puedo sin retener nada, dejando que muerda sus nalgas. Ella grita de dolor y conmoción con el primer azote y toma una enorme bocanada de aire como si sus pulmones estuvieran completamente vacíos.

_ ¡Cuenta, Anastasia! le ordeno. Al oír su conteo es un reconocimiento de mi dominación sobre ella. Es un giro enorme y lo que necesito.

_ ¡Uno! Ella me grita como si dijera, ¡vete a la mierda Grey!

La golpeo de nuevo y ya comienza a salir un ribete brillante en su trasero, en una línea larga y el sonido golpea en la habitación.

_ ¡Dos! Vuelve a gritar.

Su voz eleva mi libido diez veces en el límite y comienza mi respiración agitada y entrecortada. Levanto la correa y pico en su carne de nuevo.

_ ¡Tres! Ella grita y siento sus cálidas lágrimas que brotan pero ella no está protestando y tampoco me detiene.

La golpeo de nuevo. Esto es lo que hago. Esto es lo que me gusta hacer.

_ ¡Cuatro!... dice ella con voz ahogada más que enojada o deprimida. Su voz sale como estrangulada y su trasero ya está tan rojo como la bandera china, pero todavía no ha dicho la palabra de seguridad. Así que no me guardo nada y aterrizo el cinturón otra vez.

_ ¡Cinco!... ya casi termino… ya tienes tu merecido castigo madre de mierda… y por última vez suelto el cinturón con más fuerza.

_ Seis… susurra. Y he terminado… ¡Esto es lo que te mereces puta morena  de mierda por dejar que el proxeneta me golpeara y por abandonarme! cuando dejo caer el cinturón y salgo de mi trance, la tomo bajo mis brazos con compasión y sin aliento. ¡Ella soportó el castigo por mí!  Pero de pronto ella lucha por soltarse y no me deja alcanzarla.

_ Suéltame... no...   Dice, todavía empujando y luchando para alejarse de mí.  

Monster - Lady Gaga

¡Me empuja tratando de huir de mí! ¡Oh Dios! ¡No! ¿Qué he hecho?

_ ¡No me toques! Sisea con fuerza mientras se endereza y se me queda mirando. Estoy completamente desconcertado, mis ojos muy abiertos y asustados con el conocimiento de que ella puede abrir la puerta  y huir. Ella se limpia sus lágrimas con rabia con la parte posterior de sus manos mirándome.

_ ¿Esto es lo que realmente te gusta? ¿Verme así? Dice mientras se limpia la nariz con la manga de su bata de baño.

Miro con recelo incapaz de hablar. Bueno… no me gusta verla así, pero joder eso se sintió muy bien para mí.

_ ¡Bueno, eres es un jodido  hijo de puta!

_ Ana… la miro conmocionado. Yo no quería traerla aquí. Pero ella quería que la trajera de todos modos. ¿Qué he hecho? ¿Por qué estuve de acuerdo, incluso después de que ella declaró que detesta ser castigada? ¿Cómo diablos me equivoqué en esta decisión?

_ ¡No hay Ana que valga! ¡Tienes que solucionar tu mierda Grey! Dice sus últimas palabras completamente enojada y herida. Bueno claro, tiene razón,  yo tengo que solucionar mi mierda, lo que pasa es que la mía es esa clase de mierda que no se soluciona fácilmente. Y lo sé porque he ido de siquiatra en siquiatra y ni siquiera el Dr.  Flynn con el que he durado más tiempo ha podido. Me doy cuenta en este momento que en realidad daño a las personas. ¡Estoy jodido hasta la médula! Lastimo a las personas que se preocupan por mí. Le causé dolor a la única mujer que me ha gustado. Y en este punto de mierda no pudo hacer nada para que no se aleje de mí.

Ella agarra la manija de la puerta y en silencio la cierra detrás de ella, derrotada.

¿Qué hago? ¡No puedo vivir sin ella! ¡Es que no puedo! Soy un tipo de mierda, que no sirve para nada, no valgo nada y sin embargo quiero su cariño, quiero su amor, la necesito aquí conmigo. Haré lo que sea, cualquier cosa para que se quede conmigo.

Mis manos van a mi pelo con desconcierto, pero esta vez parece que mis dedos van agarrando y tirando de él con fuerza desesperado. ¡Oh, Dios mío! Yo sólo... Empiezo a híper ventilar. ¡Voy a dejar que se marche a la única mujer que he querido! ¿Qué diablos está mal conmigo?

¡Estoy completamente jodido! ¿Cincuenta sombras? ¡Soy la peor cosa que la maldita puta morena parió! ¿Qué he hecho? ¿Podré redimirme? Estoy congelado en el sitio sin poder moverme. ¿Qué hago?  Esta reacción no me la esperaba. Nunca jamás una sumisa actuó de esa manera. Y menos cuando te decían “gracias señor” después de una merecida paliza ¿verdad Grey? ¡Ella me odia! ¡Ella realmente me odia! ¡Por favor, Dios mío! ¡No puedo soportarlo! ¡Escúchame! ¡Ayúdame! No valgo nada, pero necesito tu ayuda ahora, por favor… ¡Sálvame de mi miseria!  Ella es la única persona que he querido y ahora ella me odia.

_ Por favor… se escapa de mis labios en voz baja. Por favor, Dios... No tengo a nadie para pedir ayuda. ¿Qué vas a hacer hijo de puta, vas a llamar a tu mami para que te ayude? ¡Ella nunca te ayudó en nada!

Finalmente encuentro la fuerza para moverme desde el punto en que estoy congelado y lentamente abro la puerta. Ella no está en la puerta. Me voy a mi habitación y entro en el baño principal y agarro un frasco de Advil y una botella de loción para calmar su trasero. Entonces voy en dirección a su habitación. Poco a poco me dirijo a la puerta y entro en su habitación. El amanecer está sobre nosotros, pero es como si el sol se ha puesto y no volverá a salir de nuevo para mí. Ella está acurrucada de lado en la cama, ya que su parte trasera está herida y ella está sufriendo, con la cabeza enterrada en la almohada y ella está llorando. Las palabras de su compañera de piso Kate vuelven a mi, "desde que te conoció, llora todo el tiempo" Estoy roto en mil pedazos. Ella realmente me odia... me odia.

Puse el Advil y la crema de árnica en la mesita de noche, y me siento en la cama detrás de ella, lo más cerca posible,  sus sollozos son fuertes.

_ Tranquila… No me rechaces Ana, por favor.  Ella está congelada en su sitio, rígida, completamente inflexible. Mi corazón se rompe de nuevo. ¡Yo la he dañado! No luches contra mí Ana, por favor, le susurro. No puedo soportarlo. Suavemente, la pongo en mis brazos, enterrando mi nariz en su cabello, besando su cuello. No puedo soportar la idea de perderla. ¡Es que no puedo!

_ No me odies, apenas puedo susurrar, por favor,  respiro contra su suave piel.  


Hard to Say I’m Sorry by Boys 2 Men

Mi alma está adolorida y estoy perdido. Ella comienza a llorar de nuevo en silencio. Sigo besándola suavemente, con ternura, pero soy cauteloso porque sé que ella no me quiere más.

Los dos nos quedamos juntos así durante mucho tiempo. No digo nada, estoy rogando en silencio que me perdone y que me deje de odiar. No hay palabras para explicar lo mucho que quiero arreglar esto entre nosotros. Ella finalmente se relaja y deja de llorar. El amanecer ya está aquí y las luces de la mañana avanzan suavemente en el cuarto.

_ Te traje un poco de Advil y un poco de crema de árnica, digo después de un largo rato.

Se vuelve muy lentamente sobre mis brazos haciéndome frente. Su cabeza está apoyada en mi brazo. La miro con cautela y espero que ella diga algo, cualquier cosa que me dé una pista de lo que va a hacer.

Ella me mira como si estuviera mirándome por última vez. ¡Oh, no! Trato de no separar mi mirada, manteniendo mis ojos en ella sin siquiera parpadear. Levanta la mano y me acaricia mi mejilla con las puntas de sus dedos. Cierro los ojos y dejo escapar el aliento que ni siquiera sabía que estaba sosteniendo.

_ Lo siento, susurra. ¿Qué? ¿Por qué? ¿Va a decirme que esto no funcionará?

Abro los ojos y la miro perplejo.

_ ¿El qué?

_ Lo que he dicho, ella dice. Tal vez no se irá. Tal vez podamos resolver esto.

_ No me has dicho nada que no supiera ya. Siento haberte hecho daño, le digo con honestidad.

Se encoge de hombros como respuesta.

_ Te lo he pedido yo. Entonces me mira y traga. Dios no por favor, que no hable más.

_ No creo que pueda ser todo lo  que quieres que sea, susurra. Mis ojos se abren de pronto y parpadeo con mucho miedo. No, no, no quiero oír sus excusas para marcharse.

_ Tú eres todo lo que yo quiero que seas, le digo. He esperado tanto tiempo por ella, para encontrarla y de alguna manera la Divina Providencia fue lo suficientemente amable para cruzar nuestros caminos.  

A Thousand Years by Christina Perri

Ahora, estoy a punto de perderla. Hay un agujero en mi pecho y no puedo taparlo. Ella está aquí, pero a millas de distancia. Ella se ve confundida.

_ No lo entiendo. No soy obediente y puedes estar seguro que jamás te dejaré hacerme eso de nuevo. Y eso es lo que necesitas, me lo has dicho.

Cierro los ojos y trato de pensar con la mejor parte de mi cerebro. Acabo de darme cuenta de que estoy enamorado de ella. No quiero obligarla a pensar que soy lo mejor para ella. ¿No me lo dijo el Dr. Flynn recientemente?  C'est cela l'amour, tout donner, tout sacrificatoire sans espoir de retour. Ahora lo entiendo y es demasiado tarde. El amor es darlo todo, sacrificarlo para no volver jamás.  Esta es mi peor pesadilla. Ella nunca podrá hacerle frente a mis necesidades extremas. Ella necesita un hombre mejor que yo. Me he estado engañando todo el tiempo. Debo dejar de ser egoísta. Haz por una  puta vez en tu vida algo bueno Grey  y déjala ir. Es casi imposible cambiar mi camino.

_ Tienes razón. Debería dejarte ir. No soy bueno para ti, afirmo completamente devastado.

You Know I’m No Good by Amy Winehouse

El amor es darlo todo sin esperar nada a cambio. Vas a dejar mi corazón y mi alma y voy a quedarme peor de lo que yo era cuando ella me encontró.

Sus ojos se abren con mi respuesta. No me quiero ir… susurra mientras las lágrimas nadan en sus ojos de nuevo. El alivio me inunda una vez más.

_ Yo no quiero que te vayas, le susurro con voz cruda. Froto suavemente su mejilla y quito una lágrima con el pulgar. Desde que te conozco me siento más vivo, apenas puedo pronunciar en voz baja. Mi pulgar traza el contorno de su labio inferior.

_ Yo también, susurra de nuevo. Me he enamorado de ti Christian, ella declara. Oigo estas palabras de su parte cuando está despierta y consciente. Lo que he estado esperando y ahora estoy aterrado. ¿Ella me ama? ¿A este pedazo de mierda de hombre? ¡No puede! ¡Ella no debe! ¡Soy un hombre depravado y jodido! No soy un buen hombre para ella. Mis ojos se abren con puro miedo. ¡Esto es muy malo! Malo para ella y malo para mí.

_ No, respiro como si hubiera oído lo peor declaración en el mundo. Me siento como si la vida se apagó en mí. Tú no puedes amarme, Ana. No... Es un error, le digo completamente horrorizado.

_ ¿Un error? ¿Qué error? Pregunta.

_ Bueno, mírate. No puedo hacerte feliz, le digo con voz angustiada.

_ Pero tú  me haces feliz, dice ella con el ceño fruncido.

_ No en este momento, no haciendo lo que quiero hacer. Y este es el quid de la situación, porque yo estoy jodido y  quiero hacerle daño. Se ve triste y desesperada.

_ Nunca conseguiremos superar esto ¿verdad? Susurra con voz temerosa entendiendo que somos incompatibles. Sacudo la cabeza con tristeza. Ella cierra los ojos, como si ella no pudiera soportar verme. ¡Yo soy un hijo de puta de mierda! ¿Por qué destruir todo lo bueno que viene a mí?

_ Bueno... Será mejor que me vaya entonces, murmura y hace una mueca mientras se sienta. Mira ahí tu obra Grey.

_ No, no te vayas, le digo en completo pánico.

_ No tiene sentido que me quede. La veo como si le cayera un peso encima. Salgo de la cama y la sigo.  

_ Voy a vestirme. Me gustaría un poco de privacidad, dice fríamente. Y me deja parado en el dormitorio.

¡Oh, Dios mío! ¿Qué demonios he hecho?  ¡Ella me está dejando! ¡Ella realmente me dejó! ¡No puedo respirar! Me paseo de ida y vuelta en la habitación ¿Qué puedo hacer yo? ¿Cómo puedo detenerla? Estoy completa y absolutamente destrozado... ¿no puedo yo, arreglarme para ella? 

Unbreak my heart by Toni Braxton

Voy a mi estudio y llamo a Taylor. Él responde a la primera llamada. Mi voz es tensa y perturbada y por primera vez en mucho, mucho tiempo, no puedo controlar mis emociones.

_ Taylor, le digo. Y con esta palabra, las campanas de alarma suben en él.

_ Ya voy, señor y entra en quince segundos exactos. Cuando él está en mi oficina está vestido y listo para cualquier cosa.

_ ¿Qué está pasando señor? ¿Está bien? ¿Está bien la señorita Steele?

_ Ella me está dejando Taylor. Quiero que la lleves a casa, le digo, ni siquiera reconozco la desesperación de mi voz cargada.  Quiero que estés preparado. Eso es todo, le digo con una voz carente de emoción. Ese es el único tipo de voz que puedo manejar.

Él sale de la oficina.

Tengo ropa de repuesto en mi oficina, así que me pongo mis jeans y una camiseta. Me quedo descalzo. Vuelvo a la sala de estar, a ver si puedo intentar persuadir a Anastasia por última vez.

Suena mi Blackberry. ¡Vete a la mierda! ¡En todo este tiempo y tiene que sonar justo ahora! Pero veo que es Welch y le dije que se comunicara conmigo.

_ Señor tengo noticias, dice.

_ ¿Qué ha pasado? Pregunto con impaciencia.

_ Hemos persuadido al marido de Leila y sacamos un poco de información, muy poca de hecho. Ella se comunicó con él y le dijo que algo trágico le sucedió, que necesitaba su ayuda. Pero él le dijo que resolviera sola que no le importaba lo que le pasara.

_ ¿Que ha dicho qué?  Le grito y veo a Anastasia por el rabillo de mi ojo sobresaltarse.

_ Pues nos podría haber dicho la puta verdad. Dame su número de teléfono necesito llamarlo. Welch esto es una cagada monumental. Miro hacia arriba y veo a mi chica con ojos melancólicos. ¡Encuéntrala! Termino diciendo y cuelgo.

Anastasia se acerca al sofá y recoge su mochila ignorándome por completo. Para mi horror absoluto, ella saca su Mac  y camina de vuelta hacia la cocina, colocándola cuidadosamente en la barra de desayuno junto con su Blackberry y la llave de su coche. Ella se vuelve hacia mí cuando yo la miro con mi rostro cargado de terror, completamente estupefacto. ¿Por qué los pone ahí? ¿Cómo voy a ser capaz de comunicarme con ella? Mis sumisas siempre se han llevado hasta la última braga que les he dado y ella no es mi sumisa ¡es mi novia! ¿O nunca lo fue? ¡No los quiero de vuelta! Entonces se vuelve hacia mí y fresca como una lechuga me dice:

_ Necesito el dinero que Taylor consiguió para mi escarabajo, dice con una voz clara y tranquila, completamente carente de emoción, todo en piloto automático. Conozco esa voz, la acabo de usar con Taylor.

_ Ana, yo no quiero esas cosas, le digo con incredulidad, casi incapaz de controlar la grieta en mi voz. Llévatelas, insisto.

_ No Christian. Las acepté a regañadientes y ya no las quiero.


_ Ana, sé razonable, le regaño.


_ Yo no quiero nada que me recuerde a ti. Sólo necesito el dinero que Taylor consiguió por mi coche, responde con una voz monótona.

Yo suspiro con incredulidad. Ella está tratando de apartarme de su vida de raíz. No quiere nada de mí, ni un recuerdo. ¡Dios mío no lo puedo creer!

_ ¿Intentas hacerme daño verdad? Está decidida a dejarme.


_ No, frunce el ceño, mirándome. El amor se encuentra todavía en sus ojos con profunda tristeza.  Estoy tratando de protegerme, y esa declaración  me duele más.

 I Have Nothing - Whitney Houston

_ Ana quédate con esas cosas por favor. ¿Cómo diablos voy a estar en contacto con ella?

_ Christian, yo no quiero pelear, sólo necesito el dinero.

Estrecho mis ojos hacia ella deseando tomarla. Ella sólo me mira, impasible, ni siquiera parpadea y no da marcha atrás. Está en modo inflexible. No puedo obligarla.

_ ¿Te sirve un cheque? Pregunto ácidamente.

_ Sí. Creo que podré fiarme. Ni en este momento su boca inteligente se calla.

Estoy teniendo el peor día de mi vida. El maldito marido de Leila ha tenido contacto con ella, y él no ha dado la información. Ella está ahí fuera en algún lugar dispuesta a hacerse daño y posiblemente a otros. Y mi novia, la única chica que he querido me está dejando hoy.

Voy a mi estudio y le hago a Anastacia el cheque por su coche. Lo meto en un sobre y vuelvo a salir a la sala de estar. Ella no va a creer el monto, pero fue el precio que Taylor consiguió.

_ Taylor consiguió un buen precio. Es un clásico. Se lo puedes preguntar. Él te llevará a casa. Digo asintiendo con la cabeza en dirección a Taylor. Ella se da vuelta y ve que Taylor está en la puerta listo para llevarla.

_ No hace falta. Puedo irme sola a casa gracias, responde ella. Se da la vuelta para mirarme y yo apenas puedo contener mi furia. ¿Por qué ella nunca me escucha? ¿Por qué no puede aceptar un último gesto de mi parte? ¿Por qué Ana? ¿Por qué me haces esto? 

_ ¿Vas a desafiarme a cada paso? Pregunto fríamente.

_ ¿Por qué cambiar un hábito de toda la vida? Dice tratando de disculparse.

Cierro los ojos con frustración y paso mis manos por mi cabello completamente exasperado.

_ Por favor Ana, deja que Taylor te lleve a casa, se lo ruego.

_ Voy por el coche señorita Steele, Taylor anuncia con autoridad. Tal vez lo escuche a él. Ella lo ve de una manera paternal. Asiento con la cabeza a Taylor y él sale a buscar el coche.


Ella se vuelve hacia mí. Estamos cerca de cuatro pies de distancia. Doy un paso adelante para abrazarla por última vez sabiendo que yo no seré capaz de dejarla ir, y ella retrocede automáticamente. Siento como si ella tomó mi corazón y lo estrelló contra el suelo. Me detengo. Ella está huyendo de mí, y estoy totalmente angustiado. ¡Oh Dios! Ella no me quiere. Eso duele más. La herí profundamente y ella ni siquiera quiere mi proximidad. El dolor es inmenso. Mucho, mucho dolor. Mis ojos arden de deseo y desesperación. ¡Sólo quiero correr hacia ella y abrazarla y nunca dejarla ir! ¡No me dejes Ana, por favor!

Run to You by Whitney Houston

_ Yo no quiero que te vayas, murmuro con una última súplica. ¡Por favor, bebé! No te vayas. Estoy lo suficientemente cerca como para tocarla, sin embargo, no puedo hacerlo, porque ella levantó muros entre nosotros.

_ No puedo quedarme. Yo sé lo que quiero y tú no puedes dármelo, y yo no puedo darte lo que necesitas, dice ella con voz desesperada.

Doy otro paso adelante, pero ella levanta su mano para detenerme.

_ No lo hagas, por favor. Verla retroceder de mí me desespera aun más. Ella ni siquiera puede tolerar mi toque. No puedo seguir con esto, finaliza.

Ella agarra su maleta y la mochila, y va de cabeza al vestíbulo. La sigo, pero mantengo una distancia prudente. Presiono el botón del ascensor y las puertas se abren. Ella sube directo.

_ Adiós, Christian, murmura.


_ Ana, adiós, le digo en voz baja. Sólo soy un hombre miserable, con un dolor agonizante en este momento. No sabía que se podía sentir tanto dolor y aún estar vivo. Estamos completamente destrozados, lo veo en su mirada cuando las puertas del ascensor de cierran y Ana desaparece fuera de mi vista y fuera de mi vida. Mi alma se ha marchado con Ana, aunque sé que nunca tuve una.

Take My Love With You - Bonnie Raitt

La única mujer que he amado me ha dejado... Me siento asfixiado. Siento como su alguien apagó la luz del sol y se la llevó lejos. Mis rodillas están temblando y es como si flaquearan por llevar un gran peso encima, el mundo sobre mis hombros. Y por primera vez en mi vida, entierro mis manos en mi cabeza y creo que voy a llorar. ¡No, no! ¡Yo no lloro jamás!

¡Esto es totalmente mi culpa! ¡Tú y las malditas ganas de superar tu mierda Grey!   Soy un hijo de puta pervertido. ¿Cómo coño no he podido sacar estar mierda fuera de mí y no manchar a nadie más?

Me levanto del suelo con una resolución, las lágrimas aún ruedan por voluntad propia.  Me tropiezo con la Señora Jones que está a punto de irse, pero la ignoro. Apenas puedo ver donde estoy caminando, mis ojos y mi mente están completamente nublados.

Entro en la habitación y voy directamente al baño todavía sollozando. Me quito la franela y los vaqueros. Abro el agua caliente y camino hacia la ducha. Agarro una esponja en el camino y formo espuma con gel de baño y empiezo fregar y lavar la suciedad que el proxeneta y la puta morena dejaron en mí, y que se quedó atascada, viviendo conmigo todos estos años. Me froto fuerte, trato de arrancar las marcas de cigarrillos, en todos los lugares que no he permitido que Anastasia me toque.  Me doy asco a mí mismo. ¡Me odio! Sigo frotando y frotando cada vez más fuerte. Mi pecho está rojo y luego lavo mis brazos y mis manos. Estas son las manos que le hicieron daño a Anastasia, continúo cada vez más fuerte. Necesito sacar la mierda que hay en mí.  No me detengo. No me puedo frotar la espalda, pero tengo un cepillo con mango largo. ¿Dónde está? Salgo de la ducha goteando y golpeo el maldito gabinete para buscarlo. ¡Ahí está! Le pongo un chorro de gel y froto mi espalda una y otra vez, una y otra vez, hasta que duele.

El dolor es bueno. Estoy familiarizado con él. Todavía no entiendo, como pasamos de casi hacer el amor sobre el piano a terminar de está manera tan espantosa.  La comprensión de que Ana me ha dejado choca contra mí otra vez, haciéndome temblar las rodillas una vez más y me desplomo en la ducha  de espaldas a la pared, doblo mis rodillas contra mi pecho y dejo que el dolor me consuma junto con  mi miseria,  como un avión fuera de control.

No veo nada, no se me ocurre nada, y no puedo reunir un pensamiento coherente a excepción de que Anastasia me ha dejado.

_ ¿Señor Grey? Oigo una voz vacilante en la puerta. No respondo. La voz es suave, pero distante. Yo no estoy aquí. Me siento como si he dejado mi cuerpo. Soy solo un observador a distancia, desde arriba me miro en el piso de la ducha  como un zombi en mi propia piel. 

Zombie by the Cranberries  

_ ¿Señor Grey? Esta vez la voz femenina está más cerca.

_ ¡Oh señor por favor!  Ahora la voz está ansiosa, preocupada y asustada. Sin duda, no es por mí...

_ ¡Taylor!  La voz es fuerte ahora.

_ ¡Jason Taylor! ¡Trae tu culo aquí! El lenguaje que utiliza está mujer… ¿Quién es?

Oigo pasos. Pisada rápidas cada vez más fuertes y finalmente se detienen ante la entrada de mi cuarto de baño. Alguien entra en la ducha. ¿Qué es esto? ¿Quién es este que entra a mi ducha sin invitación? ¡Qué grosería!

_ ¡Señor! ¡Señor! Grita. Señor, ¿me oyes?

Cierra el grifo y me doy cuenta que está en un traje oscuro empapado.

_ Gail, pásame un par de toallas por favor,  ladra una orden eficiente como un soldado.

De repente estoy siendo levantado sobre mis pies y una gran toalla esponjosa está envuelta alrededor de mi cintura y otra sobre mi torso.

_ Ve a mi oficina, en mi botiquín de primeros auxilios, ladra otra orden aguda. Luego responde a una pregunta que no pude oír.

_ Están etiquetados. Primeros auxilios para quemaduras.

Oigo pasos que corren alejándose.

_ Señor, lo voy a sentar en la cama ahora, me habla suavemente como si estuviera hablando con un niño pequeño. Asiento con la cabeza. Él me lleva a mi cama y hay una caja en mi almohada. Jason está a punto de quitarla, pero se detiene.
_ Esto es de la señorita Steele, dice en voz baja. Todos mis pensamientos vuelven a mí corriendo con todas sus fuerzas.

_ ¡Es mía! Digo quitando sus manos fuera de la caja. Como si él fuera a profanar un objeto sagrado.

Abrazo la caja y los ojos de Taylor se ven con una expresión nunca ante vista. ¿Será compasión? Cuando por fin puedo poner la caja sobre la cama, veo  en la parte superior de la misma, un papel desgarrado.

Esto me recordó un momento feliz.
Gracias.
Ana

Miro la caja por un largo tiempo. Oigo un ruido extraño. Un sonido ahogado. Miro hacia arriba y Taylor y la Sra. Jones están mirándose el uno al otro con expresiones preocupadas reflejo uno del otro. ¿Quién diablos está haciendo ese sonido? Cuando abro la caja que contiene un kit de un planeador para un Blahnik L23, me doy cuenta de que soy yo el que está haciendo el sonido ahogado.

Taylor se tambalea incómodo. Él asiente con la cabeza a la señora Jones y ella sale de la habitación con una mirada de preocupación en su rostro.

_ ¿Señor Grey? Taylor pregunta

_ Hmm... Es todo lo que puedo decir para responder.

_ Tengo que darle primeros auxilios señor, dice sin vacilar.

_ ¿Para qué?

_ Su piel está enrojecida señor, casi quemada. Debo curarlo.

_ Lo haré yo mismo Taylor, digo finalmente al encontrar mi centro, ordenándome, con tono firme. Me parece oír a Taylor escapar un suspiro de alivio. Si yo no puedo dejar que Anastasia me toque, menos puedo dejar que lo haga Taylor. Al final no lo tengo tan peor que el trasero de ella de  todos modos.

_ ¿Va a estar bien señor? Taylor pregunta vacilante.

No, lo creo. Yo nunca voy a estar bien sin Anastasia.

_ ¿Cómo se estaba la señorita Steele? Le pregunto.

_ Señor... vacila. Ella estaba... no muy bien, señor, dice lentamente. Lo miro para que me diga más. Él fue la última persona que tuvo contacto con la única mujer que he amado. ¡Quiero escucharlo todo, no importa cuan doloroso sea!

Duda.

_ Taylor, quiero que me digas, ¿Cómo estaba ella? ¿Cómo se veía ella? ¿Te dijo algo?

Taylor me mira como si él va a traicionar la confianza de Anastasia. Se queda tranquilo.

_ ¿Taylor? Le pregunto bruscamente.

_ Ella estaba devastada, señor. Lloró y lloró todo el camino a casa. Se puso en el asiento en posición fetal y sollozó muy duro. Sus palabras son como si apuñalara una herida fresca.

_ ¿Subiste con ella hasta su casa?

_ Ella no quiso ningún tipo de ayuda, señor... Ella sólo... hizo una pausa mirando a otro lado, ella sólo se alejó por su cuenta poco a poco.

_ Gracias Taylor, murmuro. Estaré en casa todo el día de hoy. Tengo este modelo de planeador para construir que Anastasia compró para mí. Por lo tanto, no vamos a la cena de esta noche. Has que la señora Jones arregle un almuerzo ligero, por favor.

_ ¡Sí, señor! Dice con un poco de entusiasmo. Taylor sale de la habitación. Tomo la crema que trajo la señora Jones y la froto en mi pecho, me visto de negro para enfatizar mi propia miseria.

Tomando mi caja de planeador Blahnik L23 en mi brazo, entro en la sala de estar. La señora Jones está ocupada preparando un sándwich.

_ ¿Qué le gustaría beber señor?

_ Vino, por favor, le digo.

Suena mi Blackberry en el desayunador. Corro para responderlo esperanzado de que fuera Anastasia y la señora Jones me mira esperanzada también.  

_ Ana… digo sin ni siquiera mirar la pantalla del celular.

_ ¡Hola Christian! Es Elena...

_ ¿Qué coño quieres? Respondo con mi tono en fragmentos de hielo.

_ ¿Te llamé en un mal momento? Pregunta.

_ ¡En el peor! Eres la última persona con la que quiero hablar en este momento Elena, le gruño.

_ Christian, ¿te he ofendido de alguna manera? Ella pregunta en voz baja.

_ ¡Si quieres saberlo! ¡Mi novia Anastasia me dejó!

_ Pero, ¿por qué? Pensé que se estaban llevando todo tan bien...  dice.

_ ¿Por qué? ¡Porque, yo soy uno jodido hijo de puta! ¡Por eso! Te lo dije, ella es un ángel, y yo soy el engendro del diablo. ¡Yo destruyo todas las cosas buenas! Hice como me dijiste Elena. Le mostré lo que me gusta y ella no lo soportó. No tengo necesidad de decirle lo que hice, ella ya lo sabe.

_ ¡Christian, no seas tan duro contigo mismo! No era una gran sumisa de todos modos. Yo sabía que no podía manejar nuestro estilo de vida. Intenté advertirte de eso. Mira ahora como estás. Te he dicho que el amor es una emoción inútil, y te descontrola todo querido... dice, y te lleva a la mierda, finaliza.

_ ¡Cierra la puta boca Elena! Si necesito una opinión, no será la tuya. Ya te lo he dicho mi novia me dejó, y me aconsejaste volcar su culo. Bueno, ¿adivina qué? Tu deseo ha sido concedido. Mi culo es el que ha sido objeto de una soberana patada y nunca he estado tan miserable en toda mi vida. Se llevó la luz de mi vida. Se llevó mi alma… ¡Estoy cayendo en un abismo! ¿Tienes alguna idea sobre el tormento que estoy pasando en este momento? ¡Por supuesto que no! Nunca has amado a nadie. Y ahora tienes la osadía de decirme que en buena hora  se ha ido.

_ Christian, pero...

_ No, hay peros Elena. ¡Ya he terminado con esa mierda! ¡Tengo que ordenar mi propia mierda! Ella es todo para mí. ¿Cómo puedo vivir sin ella?

_ ¡Lo siento Christian! ¡No puedo soportar verte de esa manera!

_ ¡Guarda tu lamento para otra persona! Me tengo que ir. Mi novia me regaló un modelo de planeador y tengo que armarlo. ¡No me llames hasta que te llame! Cuelgo.

La señora Jones está congelada en el sitio por un momento, pero ella trae el plato de comida a la barra de desayuno y un vaso de vino, y en silencio se aleja.

Tengo un planeador que construir hoy. Y, mañana, ya sea que tengo que encontrar una manera de distanciarme completamente de Anastasia... o... pero no puedo llevar el resto de ese pensamiento. ¿Cómo puedo pensar en ella con otra persona, tocándola, haciendo el amor con ella?

Esto es lo que voy a hacer. Centrarme en mi regalo. Y mañana, voy a ordenar mis cosas, y encontrar la manera de recuperar a mi novia. Todo es sombrío y sin valor sin ella, no valgo nada tal como estoy.

When You’re Gone by The Cranberries


El Final


8 comments:

aries said...

Gracias por el nuevo capitulo.

girasolito16 said...

ES EL CAPITULO MÁS TRISTE DE LA NOVELA. CADA QUE LO LEO, YA SEA EN EL LIBRO ORIGINAL O EN ALGUN FANFICT MI CORAZÓN SUFRE SIEMPRE LO MISMO, ES ALGO TAAAAN TRISTE.
EXCELENTE TRABAJO.
ESPERO CON ANSIAS LA CONTINUACIÓN DEL 2o. LIBRO.
GRACIAS POR ESTE TRABAJO TAN MAGNIFICO.

girasolito16 said...
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fanny rebellon said...

De los 3 libros es el capitulo mas deprimente, es triste que llegaran a esa situacion, pero hacia falta para que cristian se diera cuenta de los verdaderos sentimientos por ana,es lo que mucha gente no entiende que dicen que el es una abusador de mujeres y hasta cierto punto es así pero el cambia el no lo vuelve a hacer un verdadero mal-tratador no cambia nunca es mas les deja la cara marcada y hasta llegan a matar a su mujer, cristian no es así, gracias por terminar el 1 libro patricia excelente trabajo te admiro y te respeto por lo que haces gracias Emine un beso y espero que pronto sigas con el 2 libro de nuevo gracias.

Anonymous said...

cuando lei por primera vez este capitulo quede pasmada, es tan revelador poder saber de algun modo cuales fueron los sentimientos de cristian durante la separación y de como le escupe a elena sus sentimientos por anastasia, es muy triste, gracias por realizar esta estupenda versión y gracias tambien por traducir al español, la traducción no le hace justicia.

Cecilia Morales said...

los capitulos son super bueno, el ultimo del 1 libro super bueno y triste me hizo llorar iguel que el libro gracias sigue dando los el pensamiento de grey saludo

La abuela said...

gracias!!!!! me encanta leer a christian, y ver cuanto tiene que luchar con sus experiencias negativas..... pero al final el amor logra que el salga de ese oscurantismo gracias a la autora y a la traductora son un encanto-

nufu said...

Llore con este capitulo es muy triste y me encanta la forma en que se da cuenta que la ama oh por Dios este hombre con todo su pasado oscuro es perfecto lo amo definitivamente