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Saturday, June 1, 2013

Libro I - Capítulo III: CINCUENTA SOMBRAS DE GREY - Anastasia y Christian


Al diablo con el papeleo

Traducido y editado por:  Stephanie Gutierrez


No puedo sacar su rostro de mi mente. Esa mirada aplastante que tenia, y el corazón roto que podía verse en su semblante como si hubiese perdido un familiar. No me agrada lo que le dije. Pero es por su propio bien. Ella es demasiado inocente. Demasiado dulce. Se merece mucho mas de lo que yo puedo ofrecerle. Pero hay algo en su presencia que me atrae hacia ella. Me siento destruido por dentro con este tornado de emociones. Simplemente no puedo introducirla mi mundo oscuro. Ella se merece algo mejor; necesita a alguien que mueva su mundo y le de corazones y flores, lo cual claramente es lo que ella desea. Pero entonces la idea de alguien más tocándola me  mata por dentro.  


Roberta Flack - Killing Me Softly

Odio este sentimiento tan extraño que me consume por dentro, pegándose a mi alma. Odio estar de esta manera. Soy cortante con todo el mundo, a tal forma que hasta Taylor quien generalmente tiene su cara de Póquer, luce incomodo. Estoy en el borde de perder el juicio.

Ha pasado casi una maldita semana. Y yo me mantengo vigilándola en la distancia como un adolecente. Su rutina es ir a la universidad y luego al trabajo, mientras yo consigo a duras penas manejar mi mundo de negocios desde el hotel Heathman en Portland. Puedo dirigir mi compañía desde aquí hasta que complete mi responsabilidad en la ceremonia de graduación en WSU, donde se supone debo participar en la entrega de diplomas de todos los graduandos. Incluyéndola a ella… Anastasia.  ¿Por qué no puedo sacarla de mi mente? ¿Qué acaso soy un maldito adolecente? Diversión… necesito algo de diversión. Pero nada llama mi atención, excepto ella. Es como si su cuerpo me llamara, su  espíritu, su sangre, su ser. No puedo escapar de este maldito  sentimiento. 

Notion by Kings of Leon

Tengo que hacer algo que le demuestre que estoy interesado en ella. Pero aun así siento la necesidad de advertirle. Según me dijo, le gustan los clásicos Británicos, fue específica al mencionar a Hardy. Decido enviarle Tess la de los D’Urbervilles, primera edición con una nota. Estoy seguro que ya lo ha leído. Quiero que mantenga su distancia, pero no la quiero lejos. Solo quiero darle una advertencia. Si  me rechaza finalmente creo que quizás podría seguir adelante…quizás…

Le escribo una nota a mano:

¿Por qué no me dijiste que había peligro?

¿Por qué no me advertiste?

Las mujeres saben de que cuidarse, porque leen novelas que le hablan de estos trucos.

Ordeno la primera edición del libro y la hago enviar a su casa con mi nota de advertencia, esperando que ella entienda que ante todo le deje saber del peligro que represento, pero una parte de mi espera fuertemente que no se intimide por la advertencia. Nunca antes había deseado tanto a alguien, nada si quiera cercano a esto, y la verdad puedo decir que he tenido bastantes mujeres. Me digo a mi mismo que pudiera elegir cualquier mujer que desee, casi cualquier mujer, pero no, yo no quiero a cualquier mujer, ¡la quiero a ella! Quizás si puedo aguantar esto hasta su graduación y verla en ese momento, quizás entonces pueda declararle mis deseos. ¡Maldita sea estoy perdiendo mis cabales! Ella me ha hechizado en mente y cuerpo, y no quiero estar lejos de  ella. 

Bruce Springsteen - I'm on Fire

Es viernes por la noche y mi hermano me acompaña para la cena en mi habitación de hotel. Elliot trajo algunas ropas para mi, dadas las circunstancias, en primera instancia no había planificado quedarme por tanto tiempo. Mi teléfono suena. Miro el identificador de llamadas y es ella. ¡Es Anastasia! Contesto el teléfono en el segundo timbre casi sin aliento, sorprendido pero suavemente pregunto: “  ¿Anastasia?”

La verdad ella no suena muy bien que digamos. ¿Estará enferma? Inmediatamente me encuentro alerta y atento a su voz. Su voz se derrumba.

“Grey…” suena como apagada… “¿Por qué tu… (Hipo) me enviaste los libros?”

Inmediatamente estoy preocupado. Mi ánimo cambia a un modo protector, porque ella no se encuentra bien. Definitivamente algo malo esta sucediéndole.

“¿Anastasia estas bien? Suenas apagada, extraña…”

Sin más se ríe de manera derrumbada otra vez “No Grey, el extraño es usted, no yo”

Definitivamente ¡Esta ebria!

“Anastasia ¿Has estado tomando?” le pregunto incrédulo.

“Ese no es asunto tuyo, ¿Por qué debería de …de imp…imp…” la siento batallando para completar su oración… “…Importarte?”

“Solo me causa curiosidad. Dime ¿Dónde estás?”

Se ríe, en realidad esta riéndose. “En un bar” dice como si fuera lo más obvio del mundo.

“ ¿En cuál?”

“Uh umm… es un bar en Portland”

“ ¿Cómo volverás a casa Anastasia?”

“No lo sé” escucho un hipo otra vez “Encontrare la manera”

“ ¿En cuál bar estas Anastasia?”

“ ¿Por qué diablos me enviaste los libros de Tess de los D… Durb… D’ Urbervilles Christian?”

“Anastasia…” digo tan calmado como mi ira, que ha subido a punto de ebullición,  me lo permite. “ ¡Dime donde estas!” mi calma plagada de enojo.

“Eres tan mandón, un hombre, persona controlador…”

“ ¿Dónde demonios estas Ana?, Dios me ayude te encontrare de una manera u otra”

“Oh muy lejos de donde… donde… donde tu estas. Si lejos de Seattle”

“Ana por favor, ¿Dónde estás?"

“ ¡Buenas noches Christian!” y así sin más me colgó. ¡Me colgó a MÍ!

“TAYLOR” grito. Mi hermano parece divertirse. Nunca antes me había visto seguir a una mujer, por lo tanto todo esto es un espectáculo para sus ojos.

“ ¿Si señor?” pregunta al entrar a la habitación.

“Necesito que localices la ubicación del teléfono celular de Anastasia Steele, ¡Ahora!”

“Señor”

Taylor tiene para sí mismo un pequeño centro de comandos instalado aquí con capacidad para comunicarse en el espacio, encontrar a la Srta. Steele es tarea fácil. Unos minutos más tarde tengo la localización en mis manos. Elliot abre la boca para decir algo, pero lo detengo con un gesto de mi mano. El sonríe sosteniendo sus manos hacia arriba en señal de derrota.

“ ¡Taylor, vámonos!” digo al momento que Elliot también toma su chaqueta, viniendo con nosotros. Lo miro de manera directa y cortante. Y él responde con una sonrisa…. “Oye hermano, toda esperando por algo como esto, la verdad ya casi creía que eras homosexual, ¡esto tengo que verlo!” aprieto mis dientes pero lo dejo venir con nosotros.

 Nos apresuramos conduciendo durante la noche, desde el hotel hasta el bar. Llamo nuevamente a Anastasia con satisfacción a medida que aceleramos la velocidad.

“ ¿Hola?” responde ella algo asustada. Así es, debes estar asustada.

“Voy por ti” es todo lo que digo antes de colgar.

El bar no se encuentra muy lejos asi que en diez minutos después de que le llamara a Anastasia, estamos allí. La encuentro rápidamente frente al bar donde el fotógrafo trata de hacer su movida con ella y ella trata sin muchos resultados de alejarlo. Quiero golpearlo hasta sacarle la mierda a ese maldito. Elliot está conmigo.

“Ve por su compañera de habitación, es una linda rubia y responde al nombre de Kate Kavanagh”

“ ¿Linda rubia? ¡será un placer! Sonríe él y sinuosamente entra al bar.

“ ¡Creo que la señorita dijo que No!” Digo con veneno en mis palabras apretando los dientes, mientras salgo de la oscuridad. Está tomando todo mi autocontrol el no saltar sobre el y golpearlo hasta la muerte. En ese momento el la suelta.

“Grey” dice el cómo probándome.

Como si fuese algo planeado, en ese mismo momento, Anastasia se inclina y expulsa todos los contenidos de su estomago sobre el concreto del patio, salpicando al maldito quien salta hacia atrás diciendo alguna cosa rara en Español. Ella a penas parece estar en condiciones de ponerse de pie. Me apresuro a sostenerla desde su cabeza, sosteniendo su cabello hacia atrás. La atraigo hacia las flores donde las salpicaduras son menores, además de que la oscuridad oculta un poco mas el hecho de que sigue vomitando.

“Si vas a vomitar, hazlo aquí” le digo. Ella continua vomitando por un tiempo y aun cuando todo el contenido de su estomago parece haber sido expulsado, se le nota mal. Le alcanzo mi pañuelo. Ella lo toma avergonzada, mientras que su maldito atacante, esta parado junto a la puerta como un gato que ha derramado toda su leche.  El le murmura que la vera dentro y se marcha. ¡Se marcha! ¿Qué clase de amigo primero trata de sobrepasarse con su amiga, y luego la deja al cuidado de un completo extraño? Ana esta muy mal, pero encuentra la manera de disculparse “ Disculpame”.

“ ¿Por qué te disculpas Anastasia?” le pregunto. Mejor será que esto sea bueno.

“ Oh, ¿quieres la lista? La llamada telefónica, vomitar, pero mas que nada la llamada”, ella luce como si hubiese recibido una lección mientras tiene la mirada gacha concentrándola en sus manos.

“Todos hemos pasado por esto, en un momento u otro, quizás no tan mal como tú,” al decirle eso, ella me mira como si la hubiese acacheteado. Pero sigo insistiendo, “ ¿Es habito tuyo el presionar tus limites de esta manera? No me mal entiendas, a mi me encanta presionar limites, solo que no esta clase de límites”

Ella está enojada ahora y desafiante.

“Nunca antes me había embriagado, y…” sosteniendo su cabeza tratando de mantener el equilibro, añade, “Y no tengo intenciones de hacerlo una vez mas” Al verla tambalearse, la sostengo hacia mi pecho ahora que el peligro de sus vómitos seso.

 “Ven te llevare a casa” le digo.

“ ¿Cómo me encontraste?” pregunta ella petulantemente.

“Rastree tu teléfono”

En ese momento me mira con una expresión que indica no solo su confusión pero también cierta diversión al mismo tiempo.

“Debo ir por mi bolso y mi chaqueta” anuncia ella, además quiere decirle  su compañera que se marchara. Le digo que mi hermano Elliot está adentro bailando con Kate. Esto la sorprende, pero de todas maneras quiere entrar. La apresuro a entrar al bar, pero no quiero que se enferme más de lo que esta. Así que la llevo a la barra, pido un trago para mí y un gran vaso de agua helada para ella. La hago tomarla, tomarla toda. Puedo ver cómo me acusa de ser mandón con la mirada y la verdad, siento que eso es erótico. Ella me opone resistencia hasta con la mirada. Una vez que ella a terminado con su agua, la acerco a mi e inhalo su olor personal, ya sé lo que es una combinación de vainilla, jabón limpio, y algo así como espacios al aire libre. De alguna manera, con su aroma personal esto se vuelve un coctel intoxicante para mis sentidos. Me cuesta trabajo mantener mis manos lejos de ella. La dirijo hacia la pista de baile moviéndonos de un lado a otro hasta alcanzar a mi hermano Elliot y a la compañera de habitación de Anastasia, Kate quien esta como las moscas sobre la miel con mi hermano, bailando, moviendo su trasero energéticamente contra el y divirtiéndose. Ana le dice que la llevare a casa. Ella nos despide agitando su mano y sonriendo. Mientras trato de ayudar a Ana a salir del bar y el ruido ella empieza a balancearse y antes de que me dé cuenta… “ ¡Maldición!”.

Esta de cabeza en el suelo. Esta es la tercera vez. ¿A caso siempre tendré que estarla recogiendo del suelo? De alguna manera, a pesar de que ella es bastante desafiante, odio verla caerse y lastimarse. La levanto y la llevo en mis brazos hasta el Audi. Taylor conduce hasta el hotel. Yo la llevo hasta mi suite en mis brazos como si se tratara del paquete más delicado y precioso, como si fuera una niña. Estoy hechizado con esta inocente chica, tomado completamente. Aquí esta ella en mi cama, y es como si yo no tuviera ninguna opción, en cuanto a ella se refiere, soy nada contra sus encantos. Contra esta bella  durmiente. 

Bewitched - Ella Fitzgerald

Despido a Taylor diciéndole “Eso es todo Taylor”

“Buenas noches Señor” me contesta y se marcha a su habitación.

Luego de levantar la manta, recuesto a Anastasia en mi cama. La observo por unos minutos, horas, no lo se. Simplemente no puedo quitarle los ojos de encima. Mi respiración se agita ante su aspecto pacifico. Me arrodillo junto a la cama y desato sus zapatos Converse. Se los quito junto a sus calcetines. Luego bajo el cierre de sus pantalones de mezclilla y al tirar de ellos termino revelando sus largas piernas con piel perfecta. La cubro con la manta nuevamente. Tomo asiento en una silla junto a la cama y la observo dormir en posición fetal respirando lentamente. Esto me concede una enorme paz, una paz que no había sentido en mucho tiempo. Simplemente quiero treparme a la cama junto a ella, y sostenerla toda la noche. Nunca antes había tenido a alguien junto a mi, en mi cama… para dormir al menos. Esta es la primera vez. Me quito mis pantalones y mi camiseta. Me coloco una camiseta de algodón para dormir y apago las luces de las lámparas junto a la cama. Por primera vez en mi vida duermo pacíficamente, sin pesadillas de la prostituta drogadicta que era mi madre, ni de su chulo*. Esta vez sueno con  Anastasia. 

Dream On - Aerosmith

Siendo la persona mañanera que soy, despierto temprano, luego de lo que para mi fue, la noche de mejor descanso en mi vida, junto a la hermosa Anastasia. Pudiera observarla por horas, pero necesito ir a entrenar, para deshacerme de toda esta energía sexual que ella hace fluir de mi. Me pongo mis pantalones de entrenamiento y dejo un vaso de jugo de naranja sobre la mesa de noche para darle algo de vitamina C a su sistema, junto a dos píldoras para la resaca. (La autora utiliza la marca Advil). Entreno bastante duro, el sudor sale a chorros de mi cuerpo. Luego de lo que pareciera una eternidad, regreso a mi suite y toco a la puerta de mi habitación antes de entrar, solo para no hacerla sentir incomoda. Ella esta despierta, sus ojos me observan siguiendo cada uno de mis movimientos.  Al notar las marcas de sudor en mi ropa, su respiración se acelera, y esa reacción causa un efecto en mi, y siento como empiezo a endurecerme.



“Buenos dias Anastasia” digo  “ ¿Cómo te sientes?”

“Mejor de lo que me merezco”, ella susurra tímidamente, entonces me mira con sus ojos azules y brillantes. Mientras me quito la toalla de mi cuello ella me observa con intensión en sus ojos y pregunta “¿Como llegue aquí?”

Voy al borde de la cama y tomo asiento. Estoy lo suficientemente cerca como para tocarla, pero no lo hago. No quiero decirle que quería observarla toda la noche, mientras trataba de descifrar si ella es lo que deseo. Así que opto por la explicación mas simple. 

“Dado que regaste todas las flores frente al bar, no quería arriesgarme a que hicieras lo mismo con los asientos de cuero del auto, así que te traje aquí en lugar de a tu casa, aquí era mas cerca” digo pasivamente.

Ella se muerde el labio inferior consiguiendo que mi respiración se acelere. “ ¿Tu me pusiste en la cama?”

“Si” le contesto con mi cara de póquer.

“ ¿Y me desvestiste?” dice en un susurro apenas audible mordiendo ese labio otra vez.

“Si” le respondo mirando directamente a sus labios.

“Y,  ¿nosotros… eh??” arque las cejas y se puso roja aun antes de poder bajar la mirada.

“No Anastasia, estabas completamente desmayada. No me gusta la necrofilia. Prefiero a las mujeres completamente receptivas y consientes” le respondo secamente.

Su cara se hace más roja al recordar y todo se refleja en su cara. Asi es, ¡Soy bastante heterosexual!

“Fue una experiencia bastante interesante el tenerte en mi cama”

“ ¿Dormiste junto a mi?”

“Es mi cama” digo simplemente, “Fue algo que no olvidare en un tiempo” le dije…Por un muy largo tiempo…

Entonces Anastasia me cuestiona sobre lo que ella llama, mis tendencias de acosador. A pesar de que suena como si quisiera darme una reprimenda también luce complacida.

“Deberías de estar feliz de que te acosara, porque en lugar de estar aquí, podrías haber despertado junto al fotógrafo ese, quien estaba presionando su movida contra ti anoche, de hecho de manera bastante brusca” digo recordando no muy complacido, la furia que empezó a crecer en mi pecho contra ese bastardo.

“Suenas como un caballero de la corte real” dice ella. Su inocente observación me saca de mi línea de pensamiento y me regresa a mis preocupaciones. No hay nada ligero con respecto a mi bebe. Todo es oscuro y jodido.

“Anastasia, no existe nada ligero sobre mi”, le digo, “quizás un caballero de la noche” ella me mira sin poderme creer. Le dedico una sonrisa de amargura. Es demasiado pronto para hablarle sobre mi alma oscura, o mejor dicho la falta de alma que tengo. Así que para mi beneficio cambio el tema de conversación.

“ ¿Comiste algo anoche?” le pregunto. Ella responde agitando su cabeza de manera negativa. Esto no me gusta nada, me siento apaleado.

“Anastasia, por eso vomitaste tan violentamente anoche, siempre debes comer, especialmente si tienes intenciones de tomar alcohol” la miro exasperado. Ella parece herida pero me responde.
“ ¿Continuaras regañándome esta mañana?”

“ ¿Estoy reganándote? “

“Definitivamente sonaste como si así fuera”, me responde con aire petulante.

Bueno, creo que mis palmas están picándome. “Alégrate de que es todo lo que estoy haciendo, si fueras mía no podrías tomar asiento en ese trasero tuyo por toda una semana, debido a tu comportamiento de anoche”

“ ¿Yo que hice?” me regaña ella a mí.  “ ¿Qué te pasa de todas formas?, ¿Quién te pidió que vinieras y te metieras a salvarme?”

 Su respuesta me hace sentir extrañamente herido, una vez más otro sentimiento con que no me encuentro familiarizado.

“Te comportaste muy mal. No comiste, tomaste en exceso, y te enfermaste, podrías haber sido hasta violada por eso que llamas amigo. Te pusiste a ti misma en una posición en la que lastimarte sería muy simple”

Una vez mas baja su mirada, luce avergonzada. “José es mi amigo, el no se atrevería a hacerme daño. Quizás el solo se salió de línea porque había tomado mucho”

“Quizás alguien debería enseñarle algunos modales” digo a penas conteniéndome a mí mismo. Quizás yo debería enseñarle una lección que nunca olvidara. Entonces alza la mirada y nuestras miradas se capturan.

“Eres todo un disciplinario Sr. Grey” me suelta de repente. OH bebe, no tienes idea… sonrío.

“ ¡Oh Ana, si tan solo supieras cuanto!” mi sonrisa se amplía aun mas. Algunas veces ella mira directamente a través de mi. Me pongo de pie y camino hacia el baño. “Voy a ducharme ahora, a menos que quieras ir primero” le pregunto de manera inquisidora. Ella jadea y contiene la respiración. Mi cuerpo responde como lo hacen los metales a los imanes. Camino hacia ella y suavemente tiro de su labio inferior, para que lo libere de entre sus dientes. Con mi pulgar acaricio su labio inferior mientras aquella corriente eléctrica pasa entre nosotros de manera fluida y constante. Quiero tomarla y hacer lo que me plazca con ella, justo aquí, ¡Justo ahora!

Pero en vez de eso digo…”Respira bebe” y suelto su cara. Siento su mirada pegada a mi mientras me dirijo al baño. Estoy enganchado.

Me ducho tan rápido como puedo, para no perderme ni un minuto  de su compañía. Tomo la ducha más rápida de la historia de mi vida, y salgo de manera casual con una toalla atada a mi cintura. Ella ya no está en la cama, solo camina de aquí para allá admirando la suite. Su mandíbula se cae al verme, pero una vez más a mí también me pasa lo mismo al verla casi desnuda. Una inocente mujer, quien te deja sin aliento y no sabe cuál es el alcance de su propia belleza. Ella se queda petrificada en su lugar  y aprovecho para decirle que sus pantalones estaban salpicados con vomito, y apunto a las ropas limpias que hice que Taylor le comprase esta mañana. Sus ojos brillan, y ella me observa a ‘escondidas’ mientras susurra “Tomare… umm esa ducha ahora” y camina hacia el baño.

Me visto con mis pantalones y mi camiseta blanca. Tomo el diario matutino para leerlo en la mesa mientras espero a que llegue el servicio de habitación con el desayuno. Diez minutos después tocan a la puerta. Servicio de habitación. Dejo que el mesero entre y coloque la comida en la mesa. Luego de despedirlo, voy hasta la puerta del baño y toco con mis nudillos, dejándole saber a Anastasia que la comida esta aquí. Ella me responde un nervioso “Ok” haciéndome sonreír. Estar junto a un hombre la pone nerviosa. Muy inexperta. De alguna manera esto me complace. Cuando finalmente sale de la habitación,  el solo mirarla me roba el aliento, tan inocente. Pero mi ceño se frunce al notar su cabello todo mojado. Y siento esta urgencia de que este sana y protegerla hasta de sí misma.

“No secaste tu cabello” le reprocho.

“No vi la secadora de cabello” ella murmura y yo ruedo los ojos. Ella no es mina, no es mía, ella no es mía, me corrijo a mí mismo. Por ahora…Pero me gustaría que lo fuera.

“Te vez genial en ese color” me encuentro a mi mismo diciéndole mientras no puedo apartar mi mirada de ella y eso la hace sonrojarse.

“Gracias por la ropa Christian” dice mordiéndose el labio. “Debo pagártelas”

Hago una mueca,  ¡no quiero que me pague nada! Puedo pagarlas. Siento como si debería cuidar de ella.

“Deberías simplemente agradecer los regalos,  elegantemente Anastasia” le digo firmemente.

“No puedo, veras, me has dado unos libros bastante caros” dice y luego añade rápidamente, “Los cuales intentare devolver por su puesto, pero ropa, no lo se, debería pagarte por ellas. Los libros, se que no puedo pagártelos” su voz se apaga, “Pero al menos puedo pagar la ropa”

“Puedo hacer esos gastos Anastasia, no tienes porque pagar nada” le digo a esta testaruda y hermosa chica frente a mí.

“Se que puedes Christian. Ese no es el punto. Me sentiría mejor pagándote, eso es todo” ella observa sus dedos como si en ellos pudiera leer las respuestas a algunas preguntas. Entonces alza la mirada y me cuestiona, “ ¿Por qué me regalaste esos libros Christian?”

Cierro mis ojos brevemente y respiro profundo. Cuando los abro nuevamente digo, “Porque sentí que necesitabas una advertencia. Cuando te sostuve, me miraste suplicándome que te besara, y,” digo pasando mis dedos por mi cabello en un gesto de nerviosismo. Por primera vez en mucho tiempo siento que no tengo palabras para responderle, pero ordeno mis pensamientos y le respondo, “y mira, yo no soy de esos hombres que pueden ofrecer corazones y flores. Yo no hago esas cosas. Mis gustos son un poco singulares. Deberías mantenerte lejos de mí, si sabes lo que te conviene. Aunque Dios sabe, yo no puedo mantenerme alejado de ti…” Cierro los ojos tratando de comprender este condenado sentimiento. No soy bueno con esto de los sentimientos, y si yo supiera lo que es bueno para mi, yo mismo me apartaría de ella. Su proximidad es hechizante, increíble, arrastrándome como una corriente de la cual no puedo escapar. Como una antorcha al fuego. Como si su alma llamara a la mia para ayudarla a encontrar un camino al estar perdida. Aun al cerrar mis ojos puedo sentirla.

Ella susurra, “Entonces, no te alejes de mi…” 

De alguna manera siento que debo de protegerla de mis 50 sombras de porquería; no quiero verla herida. Ella es tan inocente. Como nadie que jamás había conocido, y he conocido bastantes mujeres. Cierro los ojos una vez más.

“Anastasia no sabes lo que estas pidiendo”

“Dímelo entonces” ella me urge.

“Supongo que eso significa que no eres célibe” ella murmura. Eso me saca de mis pensamientos y mis ojos se oscurecen con pasión por ella, y mi deseo se intensifica. Le dedico una sonrisa maliciosa. “No Anastasia” digo divertido, “yo NO soy célibe”

“Oh” murmura ella y su respiración se entrecorta con deseo y puedo escuchar su corazón latiendo como el batido de las alas de un colibrí (o zumbador) tratando de escapar de su pecho. Eso afecta a mi cuerpo, haciendo hervir mi sangre. Simplemente no puedo dejarla ir ahora. Venga el infiero, o las aguas altas, ¡Tengo que intentarlo!, he tomado mi decisión.

“ ¿Cuáles son tus planes para los próximos días Ana?” le pregunto con ojos oscurecidos de deseo.
Ella me responde que trabajara hoy después del medio día.

“ ¿Qué tal mañana?” le pregunto inclinándome hacia adelante.

“Trabajare toda la semana y Kate y yo estamos supuestas a empezar a empacar, porque nos mudaremos a Seattle”

“ ¿Ya tienen lugar?”

“Si, un apartamento en el distrito de Pike Market” sonrío complacido, estará bastante cerca de mi.

“He aplicado a unas cuantas pasantías y estoy esperando respuestas”

“ ¿Aplicaste para mi compañía?” pregunto

“No, no lo he hecho” ella murmura.

“ ¿Qué tiene de malo mi compañía?” pienso en voz alta.

Ella sonríe, “ ¿tu compañía, o TU Compañía?”(en el segundo compañía se refiere a acompañamiento) Dios, ella me gusta. Tiene una boca sabelotodo, pero como nadie que conociera antes. Ella es un respiro de aire fresco. No tiene miedo a decirme lo que piensa.

“ ¿Te burlas de mi Anastasia?” le pregunto de manera lasciva. Su respiración se acelera y muerde su labio inferior. Simplemente ya no lo puedo soportar, “ ¡Dios como me gustaría morder ese labio!” digo en un gruñido. Su boca se abre, mientras ella jadea producto del deseo. Me gusta su respuesta. Apuesto a que ya esta toda mojada de excitación. La idea me hace desearla mas, pero no tanto como lo próximo que me dice… “ ¿Entonces por qué no lo haces?”.

Estoy decidido. No puedo alejarme de ella, pero aun asi ella necesita saber mis términos. “Porque no te tocare hasta tener un documento firmado por ti que diga que puedo hacerlo Anastasia,” le digo sonriendo.

“ ¿A qué te refieres?”

“Es bastante literal, necesito tu consentimiento por escrito antes de tocarte. Debo mostrarte. ¿A que hora sales del trabajo Anastasia?”  le pregunto y su respuesta es automática. “a las 8” entonces le digo que podría llevarla a Seattle esta noche para aclararle todo.

“ ¿Por qué no puedes decirme ahora?” ella pregunta.

“Porque disfruto de tu compañía, y no quiero que salgas huyendo de mi, aun” su mirada es de alguien que trata de resolver un acertijo, y definitivamente se encuentra indecisa. Varias emociones se pasean por su rostro pero al final se ve resuelta.

“Ok” dice determinada.

Hago arreglos para que un pilo en espera esté disponible para traerla de vuelta en Charlie Tango si ella decide que  mi oferta no es de su agrado y para desagrado MIO, nuestro breve encuentro habrá llegado a su fin. Pero de verdad espero que ese no sea el caso.

“Eres muy mandón” ella observa cuando cuelgo el teléfono. Estas tan en lo cierto, y aun así no tienes idea de que tan mandón puedo ser. No tienes idea en lo absoluto.

“Por alguna razón, no estoy seguro si por los nervios o por alguna clase de exitacion, ella no pudo comer todo su desayuno, y por su puesto yo odio que la gente desperdicie comida y le digo que coma. No puedo evitarlo. ¿A caso no sabe ella que existen personas muriendo de hambre cada dia?.

Cuando terminamos de comer, ella se dirige al baño para lavarse. Cuando regresa yo estoy al teléfono. Luego de unos minutos termino mi llamada y tomo su mano para caminar hacia afuera. Ella tiene algo que me atrae tanto a ella. Cuando ella está cerca de mi puedo sentir el aire cargándose. Impacientemente presiono el botón del elevador. En un minuto o dos las puertas hacen ding y se abren. Entramos al elevador y el aire entre los dos esta aun mas cargado y la corriente es mas pulsante e intensa entre los dos. Ella también lo siente y muerde su labio inferior. Nuestras miradas se interceptan y una vez mas somos como la antorcha y las llamas. Llamaradas de pasión quemándome por dentro, y siento como empieza a crecer mi erección.

“ ¡Oh al diablo con el papeleo!” 

Sex on Fire - Kings of Leon

digo con un gruñido y la aprisiono, empujandola hacia la pared del elevador, acorralándola y sosteniendo sus manos desde sus muñecas encima de su cabeza con una mano mientras con la otra inclino su cabeza hacia atrás sosteniéndola mientras mi lengua explora su boca. ¡Qué deliciosamente dulce exploración! Sus gemidos en mi boca, mientras nuestras lenguas danzan un tango a su propio ritmo, bailando, explorando y besando. ¡Ella me desea y yo la deseo a ella!

“Eres…lo. Mas. Dulce. Que. Jamás. He.  conocido!” 

Feeling Good by Michael Buble

Me encuentro a mi mismo enunciando. He perdido mi conciencia lo suficiente como para cogérmela en el elevador cuando de repente las puertas suenan y el aparato se detiene en su descenso en uno de los pisos, tres hombres aparentemente ejecutivos entran. Nos despegamos y al momento coloco mi cara de póquer mas sin embargo ella aun luce desarmada y deseosa. La observo desde mi visión periférica mientras lentamente respiro profundo exhalando la energía sexual que puse en uso. Los ejecutivos sonríen mientras salimos del elevador en el primer piso, yo tomo su mano y,  murmuro para mi mismo, “ ¿Qué tendrán los elevadores?”

Ella uso mi cepillo de dientes, puesto que su boca sabia a menta fresca, y me sonrió afirmativamente cuando le pregunte. Es única. Salimos del hotel. Estoy a su merced. Si tan solo ella supiera. De repente me siento lleno de júbilo con ella junto a mí. Solo tengo 27 años y por primera vez con Anastasia me siento joven. ¡Somos Jovenes! 

We are young by Fun ft Janelle Monae


*****
*Chulo: podría considerarse el agente de trabajo de una prostituta.




4 comments:

fanny rebellon said...

Maravilloso e inolvidable capitulo, lo del ascensor es genial, y cristian increíble como siempre y en medio de todo respetuoso y un caballero gracias Emine bello capitulo.

Erika Limon said...

Acabo de encontrar tu blog, gracias a Fanny Rebellon acabo de terminar el segundo capítulo.

Es buenísimo a seguir con la lectura.

Simoni said...

Fantástico...preenche lacunas e conhecemos os personagens envolvidos....

juanis said...

fantastico excelente


no me canso es precioso


muchas gracias

Saludos!!