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Saturday, February 1, 2014

Libro II - Capítulo V: CINCUENTA SOMBRAS DE GREY - CHRISTIAN Y ANASTASIA

CAPITULO V
ELLA TOMÓ MI CORAZÓN Y MI ALMA



Una vez que ambos descendemos de nuestro éxtasis, Anastasia abre los ojos y me mira con  una expresión de... ¿Amor?

Heaven by Louis Armstrong and Ella Fitzgerald

Yo simplemente me siento en el cielo. Acaricio mi nariz contra la de ella y me aseguro de mantener mi peso apoyado sobre mis codos. Mantengo sus manos a los lados de su cabeza, para evitar que por un descuido me toque. Yo deseo mucho que lo haga, pero aún no estoy preparado para eso. Le doy un beso suave y dulce en los labios y salgo con lentamente de ella.

Aquí es donde quiero estar todo el tiempo y esta conexión es parte de lo que me he perdido toda esta semana. Nuestra unión corporal. De esta manera siento que las cosas se han arreglado entre nosotros.

_ He echado mucho de menos esto, le digo en un susurro entrecortado.

_ Yo también, me dice como una confesión. No me puedo imaginar a alguien estar con ella, abrazándola, dándole lo que le quiero dar, tomándola de esta manera, besándola... Soy muy egoísta y la idea me vuelve loco. Agarro su barbilla y la beso profundo y duro. Es un beso apasionado y suplicante. Quiero que sólo sea mía. No quiero que me deje de nuevo. Ella se mueve con el vaivén de mi beso y nos quedamos sin aliento.  

_ No vuelvas a dejarme,  le imploro. Le estoy rogando, no podría con el dolor si vuelve a hacerlo.  

_ Está bien, susurra y me sonríe. La miro con alegría, deleite y alivio. Me siento como un adolescente. 

_ Gracias por el iPad, dice ella.

_ A la orden Anastasia.

_ ¿Cuál es tu canción favorita de todas las que hay? Me pregunta.

_ Eso sería darte demasiada información. Le digo sonriendo. Creo que la mayoría me recuerdan diferentes momentos con Anastasia y sería difícil señalar una. Pero "Posesión" y "Every Breath You Take" estarían encabezando la lista.

Possession by Sarah McLachlan

 _ Vamos prepárame algo de comer muchacha, que me muero de hambre, le digo vertiginoso, incorporándome de repente y arrastrando a Anastasia conmigo.

_ ¿Muchacha? Ella pregunta risueña.
_ Muchacha comida ahora por favor, le digo como un hombre de la Edad Media.

_ Ya que lo pide con tanta amabilidad señor… la haré ahora mismo.

En su intento por bajarse rápidamente de la cama, la almohada se mueve y aparece el globo desinflado del Charlie Tango. Lo tomo en mis manos y miro hacia ella desconcertado.   Este es el globo que le envié junto con el Bollinger cuando ella y su compañera de piso Kate se mudaron aquí. ¿Ha mantenido el globo durante todo este tiempo?

_ Ese es mi globo, dice mientras alcanza su bata y se la pone.

_ ¿En tu cama? Murmuro mi pregunta.

_ Sí. Me ha hecho compañía, responde ella.

_ Qué afortunado Charlie Tango, le digo sorprendido.

_ Mi globo, dice y se da vuelta sobre sus talones, en dirección a la cocina.

Su sencilla declaración hace que me dé cuenta de que ella me ama de verdad, y ella me ha echado de menos todo este tiempo. ¡No era  yo solo! Mis sentimientos son correspondidos y Anastasia Steele me quiere tanto que ella se conformó con tenerme cerca a través de un simple globo desinflado. ¡Me tuvo cerca de ella, cerca de su cuerpo, cerca de su mente! ¡Ella me quiere! Descubrir esto me hace sonreír de oreja a oreja.

******

Cuando la comida está finalmente lista, Anastasia y yo nos sentamos en la alfombra en el suelo y comemos pollo salteado con fideos en unos cuencos de porcelana blanca tomando vino blanco Pinot Grigio, mientras suena el Buena Vista Social Club desde mi iPad, cantando  "Bésame mucho".  La miro con cariño cuando comienzo a comer.

Bésame Mucho - Buena Vista Social Club

_ Esto está bueno, le digo finalmente, apreciando la comida que Anastasia hizo para nosotros... para mí. Ella sonríe mientras se sienta con las piernas cruzadas a mi lado, comiendo finalmente con mucho apetito y contemplando mis pues descalzos.

_ Yo suelo hacer todo la comida. A Kate no le gusta mucho cocinar, comenta.

_ ¿Tu madre te enseñó? Le pregunto.

_ En realidad no, ella se burla. Cuando comencé a interesarme en la cocina, mi madre estaba con su marido número tres en Mansfield, Texas. Y Ray, bueno, habría sobrevivido a base de tostadas y de comida preparada a no ser por mí, dice ella. Ese comentario me sorprende. Cualquiera imaginaría que tras un divorcio los hijos se quedan con su madre.
_ ¿No te quedaste en Texas con tu madre?

_ Su marido Steve y yo, no nos llevábamos muy bien. Y yo echaba de menos a Ray. Su matrimonio con Steve no duró mucho. Creo que mi madre acabó recuperando el sentido común, añade en voz baja. Me pregunto qué habrá salido mal, con el padrastro de Anastasia que a ella lo disgusta tanto.

_ Así que te quedaste en Washington a vivir con tu padrastro, observo.

_ Sí, ella confirma.

_ Lo dices como su te hubieras ocupado de él, le digo en voz baja. Ella es una hija considerada.

_ Supongo, dice encogiéndose de hombros.

_ Estás acostumbrada a cuidar a la gente, concluyo. Ella me mira al notar mi doble intensión oculta en mi voz.

_ ¿Qué pasa? me pregunta sorprendida por mi expresión cautelosa.

La miro fijamente y me doy cuenta que ella ha cuidado de los demás durante toda su vida de joven. No sabe lo que significa ser atendida. Yo quiero cuidarla y eso es algo a lo que ella no está acostumbrada.

_ Quiero cuidar de ti, le declaro tratando de ocultar todo el amor y pasión que siento por ella.

_ Me he dado cuenta, susurra, con una respiración entrecortada.  Solo que lo haces de una manera extraña, añade con una pequeña sonrisa en su rostro.

Mi frente se arruga con su evaluación. 

_ No sé hacerlo de otro modo, le digo en voz baja. Y no cambiaría nada. Los dos tenemos nuestros problemas. Ella no está acostumbrada a ser atendida y yo no puedo dejar a un lado la necesidad que tengo de cuidarla, aunque mis maneras sean un poco extrañas. Mi objetivo final es tenerla segura, bien cuidada y amada.

_ Todavía estoy enojada contigo por haber comprado SIP, comenta.

_Lo sé, le digo sonriendo, pero no me iba a frenar porque tú te enfadaras nena. Necesitaba una manera de mantenerme alrededor de ti y cuando me conozcas suficiente sabrás que haré todo lo posible por mantenerte a salvo.

_ ¿Qué le voy a decir a mis compañeros de trabajo, a Jack?
Su nombre me hierve la sangre sabiendo lo que sé de él. Estrecho mis ojos hacia ella. 

_ Ese hijo de puta más vale que lo vigile, le digo a través de mis dientes apretados.

_ Christian, me advierte. Él es mi jefe.

¡Si pudiera lo evitaría!  Pero no digo nada. Mi boca se aprieta en una línea dura.

_ No les digas a ellos, le digo.

_ ¿No les diga qué? Pregunta.

_ Que soy el propietario. El principio del acuerdo se firmó ayer. La noticia no se puede hacer pública hasta dentro de cuatro semanas, durante las cuales habrá algunos cambios en la dirección de SIP.

_ Ah... ella responde. ¿Me quedaré sin trabajo? Ella pregunta alarmada. No cuando sea dueño de la empresa.

_ Sinceramente lo dudo, le digo con ironía, tratando de reprimir una sonrisa. La compañía es mía para hacer lo que me plazca. ¡Nadie va a atreverse a despedir a mi novia si él o ella quieren mantener su puesto de trabajo! Ella frunce el ceño.

_ Si me voy y encuentro otro trabajo, ¿Vas a comprar esa empresa también? Pregunta ¿Qué? ¿Ya está contemplando dejarme porque compre SIP?

_ No estarás pensando en irte ¿verdad? Le pregunto un poco dudoso.

_ Posiblemente, no creo que me hayas dejado otra opción,  es su respuesta.

Bien entonces. ¡A jugar de esa manera!

_ Sí, voy a comprar esa compañía, también, le digo rotundamente. ¿Qué tan difícil es para ella entender? Voy a tomar cualquier medida para mantenerla a salvo y segura. ¡Ella es mi chica! ¡Mi mujer! ¡Mi novia! Estaré alrededor de ella siempre protegiéndola.

_ ¿No crees que estás siendo un poco sobre protector?

_ Sí. Soy plenamente consciente que eso es lo que parece, le digo.

_ Que alguien llame  al Dr. Flynn… murmura.

No quieras jugar ese juego conmigo Anastasia. Vas a perder. Dejo el cuenco vacío y me le quedo mirando. Ella suspira al darse por vencida. Se levanta y agarra mi tazón.  
_ ¿Te gustaría un poco de postre? Pregunta.

_ ¡Ahora te escuchó! Le digo dándole una sonrisa lasciva.

_ Yo no, ella me reprende. Tenemos helado. De vainilla dice ella con una risita al darse cuenta de su doble significado.

_ ¿En serio? Le digo con una sonrisa que se hace más grande. Creo que podríamos hacer algo con eso, le digo mientras me pongo de pie.

_ ¿Me puedo quedar? Le pregunto.

_ ¿Qué quieres decir?

_ Toda la noche.

_ Asumí que lo harías. Saber que tenía eso pensado me hace más que feliz.

_ Bueno. ¿Dónde está el helado?

_ En el horno, dice y me sonríe dulcemente. 

_ El sarcasmo es la expresión más baja de la inteligencia señorita Steele. Le contesto mientras la cabeza de mi polla se mueve hacia un lado.

_ Todavía puedo ponerte en mis rodillas, le digo con picardía. Ella pone los platos en el fregadero y se vuelve hacia mí.

_ ¿Tienes esas bolas de plata? Me dice con brillo en los ojos. 

Paso las manos por mi pecho, por el vientre, las meto en los bolsillos de mis pantalones, tratando de buscar.

_ Muy graciosa, no ando por ahí con un juego de recambio. En mi oficina no me sirven de mucho, respondo.

_ Me alegra mucho oír eso señor Grey, y pensé que habías dicho que el sarcasmo es la expresión más baja de la inteligencia, responde rápidamente.

_ Bueno Anastasia, mi nuevo lema es: si no puedes vencerles, únete a ellos.

Ella abre la boca con mi respuesta le sonrío de vuelta ante su reacción. Me volteo y abro el congelador y saco la caja de helado Ben & Jerry.

_ Esto servirá, le digo mirando a mi hermosa novia con los ojos oscuros. Ben & Jerry & Ana, le digo cada palabra lentamente, pronunciando claramente cada sílaba para que ella entienda mi intención.  

La expresión lasciva en mi cara hace que Anastasia se quede muda. Abro el cajón de los cubiertos y agarro una cuchara. Cuando subo mi mirada, estoy cargado de deseo por ella y no puedo evitar que mi lengua saboree mis dientes al imaginarme lo que voy a hacer con ella. Anastasia parece confundida, emocionada y deseosa.

I’ll Make Love to You - Boyz 2 Men 

_ Espero que estés calientita… le susurro. Voy a enfriarte con esto, ven, le digo extendiendo mi mano y ella pone la suya en la mía.

Cuando llegamos a su habitación, pongo el helado en la parte superior de la mesa lateral, saco el edredón y las almohadas y las lanzo al piso.

_ ¿Tienes sábanas de recambio verdad?  Ella asiente con fascinación. Sostengo el globo del Charlie Tango.

_ No te metas con mi globo, me advierte. Su reacción hace que sonría.

_ Ni se me ocurriría bebé, pero quiero meterme contigo bajo estás sábanas le digo y ella casi se convulsiona con mi declaración.

_ Quiero atarte, digo rotundamente. Sé que ella quiere tocarme y no quiero ningún tipo de sorpresa que dañe lo que tengo pensado hacer.

_ Está bien, susurra con anticipación.

_ Sólo tus manos. A la cama. Necesito que estés quieta.

_ Está bien, ella susurra de nuevo, incapaz de decir nada más. Todo mi cuerpo se fija en Anastasia y no tengo nada más que un inmenso deseo por ella. Camino a su lado sin apartar los ojos de los de ella.

_ Usaremos esto, le digo mostrándole el cinturón de su bata y yo deshago el nudo con lentitud, dejando la bata abierta. Anastasia me mira congelada bajo mi mirada sofocante y sin apartar mis ojos de ella, empujo la bata por sus hombros hasta que cae a sus pies.  Ella está gloriosamente desnuda frente a mí. Mi respiración se engancha con su belleza. Siento la necesidad de acariciarla así que paso mis nudillos lentamente por su cara y me agacho para darle un beso en sus labios.

_ Acuéstate en la cama boca arriba, murmuro mientras mis ojos se oscurecen con el deseo ardiente de ella.

Ella hace exactamente lo que se le dice, se tumba en la cama mirando hacia arriba en la penumbra de la habitación. La única luz es la de la mesa auxiliar que brilla débilmente. Me detengo en la cama mirando hacia abajo a esta belleza que es mi novia incapaz de romper la conexión.

_ Yo podría mirarte todo el día Anastasia, mientras me arrastro sobre la cama y me monto a horcajadas sobre su cuerpo.

_ Los brazos por encima de su cabeza, le ordeno.

Ato sus muñecas a la barra de metal de la cama una a la vez, comprobando que queden bien fijas para que no pueda tocarme.

Cuando ella está completamente atada, me mira y ahora estoy completamente relajado sabiendo que ella no será capaz de mover sus manos. Así que estoy en control. 

Finalmente me bajo de encima de ella dándole un pequeño beso en sus labios. Me quito mi camisa y mis pantalones y los lanzo al suelo. Estoy en mi elemento.

Yo también estoy desnudo ante ella y ella me está evaluando y le gusta lo que está viendo. Me muevo hasta el final de la cama y ​​agarro sus tobillos y halo con fuerza para tensar más sus brazos. Será incapaz de moverse. Solo lo hará cuando se lo indique.  

_ Así está mejor, murmuro.

Finalmente tomo el helado de vainilla Ben & Jerry y con suavidad me subo de nuevo a la parte superior de la cama a horcajadas sobre Ana. No hay nada entre nosotros que no sea nuestra piel. Lentamente quito la tapa el helado y sumerjo la cuchara.

_ Hmm... Todavía está bastante duro, le digo levantando las cejas. Saco una cucharada y lo pongo en mi boca. Delicioso, murmuro, lamiendo mis labios. Es asombroso lo bueno que puede estar esta vainilla sosa y aburrida.  ¿Quieres un poco?

Ella asiente tímidamente a mi pregunta. Saco otra cucharada y le ofrezco  y cuando abre la boca  la quito rápidamente y la pongo en mi boca otra vez burlándome de ella.

_ Está demasiado bueno para compartirlo, le digo sonriendo maliciosamente.

_ Hey, ella protesta.

_ Vaya señorita Steele, ¿le gusta la vainilla? Pregunto con doble sentido.

_ Sí, dice ella con fuerza y trata de tumbarme, envano por supuesto.  

_ Tenemos ganas de pelea ¿eh? Me río por su reacción ardiente. Yo no haría eso si fuera tú, le digo.

_ Helado, suplica.

_ Bueno, porque hoy me has complacido mucho señorita Steele, le digo y me rindo a ella ofreciéndole otra cucharada y dejo que sus labios se cierren alrededor de la cuchara. Saco otra cucharada y le doy una vez más.

_ Hmm, bueno, este es un modo de asegurarme de que comas: alimentarte a la fuerza. Podría acostumbrarme a esto.

Tomo otra cucharada y le ofrezco, pero esta vez ella mantiene sus labios cerrados y niega con la cabeza. Dejo que el helado se derrita en la cuchara y gotee lentamente por su garganta hasta el pecho. Me agacho y lo lamo lentamente de su cuerpo. Ella se enciende con deseo.

_ Mmm. Si viene de ti, está mucho mejor señorita Steele, le comento.

Anastasia tira contra sus ataduras y su pequeña cama cruje bajo nuestro peso. Sus ojos están llenos de ardiente deseo. Tomo otra cucharada y dejo que el helado se derrita de nuevo dejando gotas sobre sus pechos. Con el dorso de la cuchara, lo extiendo hasta llegar a sus pezones.

Sus pezones se animan y se endurecen bajo el frío del helado.

_ ¿Tienes frío? pregunto suavemente mientras me agacho de nuevo para chupar helado de sus pezones y pechos. Sus pezones están fríos, lo siento en mi lengua caliente, así que debe tener una sensación increíble mientras mis labios chupan y mi lengua lame. Es tortuoso y sensual todo al mismo tiempo. Poco a poco continúo con la deliciosa tortura de chupar y lamer los ríos de helado que corren por su cuerpo mientras ella se retuerce debajo de mí jadeando.

_ ¿Quieres un poco? Le pregunto  y antes de que me pueda responder, mi lengua invade su boca, comenzando deliciosos asaltos a la suya, haciéndola gemir de deseo.  

Mientras ella jadea me incorporo y vuelvo a ponerle helado, pero esta vez lo arrastro por todo su cuerpo hasta llegar a su vientre y hasta su ombligo donde deposito una gran cucharada.

_ A ver… no es la primera vez que haces esto, vas a tener que permanecer quieta o habrá helado por toda la cama. Su respiración se engancha con entusiasmo y expectativa, y me inclino hacia abajo para chupar cada uno de sus pezones que ya están bastante duros, a continuación, sigo la línea del helado por su cuerpo y sigo chupando y lamiendo.

Ella hace todo lo posible para permanecer inmóvil, pero mi tacto y los movimientos circulares de mi lengua hacen que ella siga el mismo ritmo atrapada en el hechizo. Voy bajando con mi boca y me como el helado que está por su vientre y agito mi lengua alrededor de su ombligo y ella gime en voz alta, pero no me detengo, sigo con mis movimientos seductores. Arrastro un pedazo de helado hasta su vello púbico y sobre su clítoris. Ella grita en voz alta totalmente excitada.

_ Oh... Dios Por favor... Christian.

_ Lo sé cariño, lo sé, le digo con mi lengua sobre su sexo. No me detengo y continúo trabajando su clítoris con mi lengua ella sube más alto y más alto. Luego deslizo un dedo dentro de ella y luego otro para tocar su punto G, comienzo a moverlos lentamente dentro y fuera.

_ Justo aquí, le digo cuando rítmicamente golpeo la pared frontal de su vagina y vuelvo a lamer y chupar su perla de placer para llevarla al límite. Ella rompe inmediatamente en un orgasmo alucinante que la hace retorcer y gemir. Joder me encanta cuando se corre. En ese momento detengo mis atenciones y me monto sobre ella, me pongo un condón y me deslizo dentro de mi mujer fuerte y rápido. Necesito sentir que sus paredes me atrapen.   

_ ¡Oh, sí! Gimo cuando me estrello contra ella. El helado que quedó está pegajoso entre nosotros, y crea una sensación de distracción diferente. Después de unos cuantos golpes, me salgo de ella y le doy la vuelta.

_ De esta manera, murmuro y rápidamente me deslizo dentro de ella de nuevo, pero esta vez, no empiezo mi ritmo inmediatamente. Me inclino y libero sus manos y traigo a Anastasia hacia mí, de manera que está prácticamente sentada en mi regazo. Mis manos se mueven hasta sus pechos y los capturo con mis palmas. Empiezo tirando sus pezones. Ella grita de placer y mueve su cabeza hacia mi hombro. Le beso su cuello, mordiendo, chupando y doblo mis caderas lentamente para entrar y salir de ella, metiendo toda mi polla hasta la empuñadura. Nunca había follado de esta manera con nadie. Anastasia me lleva a un nivel que nunca pensé que podría estar. ¡Yo no puedo dejar que se vaya nunca!

_ ¿Sabes lo mucho que significas para mí? Le digo en su oído.

_ No, dice ella con su jadeo entrecortado.

Le sonrío en su cuello y mis dedos van hacia su mandíbula y garganta la sostengo por un momento. ¡Ella tiene que saber lo mucho que significa para mí! Se lo he demostrado a una y otra vez.  ¡He estado en el infierno por ella! ¡Ella ahora es mi mundo!

_ Sí, lo sabes. ¡No voy a dejarte ir! le digo con fervor.

Ella gime al saber lo que quiero decir y tomo velocidad, golpeando, reclamándola una vez más.  No se trata sólo de follar. Yo pudiera conseguir un polvo decente si lo quisiera. Es el derecho que tengo sobre ella. Es mi declaración de amor. ¡Ella es mía y yo soy de ella! Estamos hechos el uno para el otro. ¡La amo más de lo que las palabras puedan expresar!

_ ¡Eres mía, Anastasia! Le declaro.

Your Love is King - Sade 



_ Sí, soy tuya, dice jadeando.

_ Yo me ocupo de lo mío, siseo entre dientes y le muerdo la oreja posesivamente.

Ella grita.

_ Eso es, nena, quiero escucharte, le digo.

Paso mi mano por su cintura como una serpiente y le sujeto la cadera con la otra, me meto más duro y más rápido, como si no hubiera mañana haciéndola gritar de nuevo, no me detengo, mi respiración crece igual que la de ella.

En este momento, los dos estamos llenos de sensaciones, embriagados con la presencia el uno del otro, con nuestra manera de hacer el amor, es totalmente mágico. Ella es completamente mía y yo soy completamente de ella.

_ Vamos nena… gruño entre dientes y es como si nos comunicáramos con señas. Siento como su vagina me aprieta en un fabuloso orgasmo y de nuevo volamos juntos en unos segundos de éxtasis puro y total.

Los dos estamos acurrucados uno contra el otro y ella está en mis brazos entre sábanas pegajosas. Mi frente presiona su espalda y como de costumbre, mi nariz llega hasta su pelo, inhalando su aroma de mujer profundamente.

_ Lo que siento por ti me da miedo… susurra dejándome completamente inmóvil.

Es exactamente lo que siento por ella. En su presencia pierdo la razón. No hay otra cosa que me preocupe que no sea ella. ¡Ella es lo que me importa! Sin ella la vida es una noche perpetua, no hay luz a la vista. No hay esperanza. Con ella, siento que puedo conquistar el mundo. Ella es mi mayor fortaleza y mi mayor debilidad.
_ A mi también cariño, dije en voz baja reconociendo mis propios miedos.

_ ¿Qué pasa si me dejas? Me pregunta con voz horrorizada.

_ Yo no voy a ninguna parte. No creo que nunca me canse de ti Anastasia. No es sólo eso. Su presencia me relaja, me centra, como si yo hubiera sido un planeta perdido, y finalmente encuentro mi sol.

Ella se da vuelta para mirarme. Tengo una expresión seria, porque lo que le digo es en serio. Sonrío y alcanzo a meter un mechón de pelo detrás de la oreja.

_ Nunca había sentido lo que sentí cuando te fuiste Anastasia. Movería cielo y tierra para no volverme a sentir así. Le confieso triste y aturdido recordando la semana espantosa que pasé sin ella.

Ella me besa de nuevo y la fuerza de su beso me anima a preguntarle si quiere acompañarme a la fiesta que harán en casa de mis padres.

_ ¿Quieres venir mañana conmigo a la fiesta de verano en casa de mis padres? Es un evento anual de caridad. Yo dije que iría.

Ella sonríe, pero de repente se ve muy tímida.

Baby I Love Your Way by Big Mountain

_ Claro que iré, dice ella, pero su rostro se cae con cierta preocupación cuando lo dice.

_ ¿Qué pasa? Pregunto.

_ Nada, responde ella. Pero la conozco tanto. Ella es mi mujer, si tiene un problema debe decírmelo y yo seré capaz de arreglarlo.

_ Dime, insisto. De lo contrario, mi mente va a correr libremente y no me gusta lo que soy capaz de pensar.

_ No tengo nada que ponerme, responde ella. Ah bueno. Esto se puede resolver fácilmente. Pero recordando que todavía tengo toda su ropa y ella odia que le compre cosas, me siento incómodo.

_ No te enojes, pero todavía tengo toda esa ropa que compre para ti en casa. Estoy seguro de que hay un par de vestidos de allí, le digo.

Ella frunce los labios. ¿Ah si? murmura en voz sardónica. Pero ella se rinde y se levanta.

_ ¿A dónde vas? Le pregunto

_ A tomar una ducha, responde ella con dulzura.
_ En ese caso, ¿puedo acompañarte? ella sonríe.

_ Pensé que lo harías.

Cuando salimos de la ducha, ayudo a Anastasia a cambiar las sábanas pegajosas de la cama por otras limpias. Nos arrastramos en la cama y sentimos el olor de brisa primaveral de sábanas limpias. Anastasia se pone de frente a mí y yo tiro mi brazo alrededor de ella. Sus manos llegan hasta mi cabeza llevándome hacia abajo hasta su cuello. Mientras me acurruco en su cuello encuentro sus labios buscando los míos. Le devuelvo el beso, pero luego el beso se profundiza, se endulza y seguimos y seguimos. Es una necesidad de embebernos el uno en el otro. Nuestras lenguas jugando, bailando su propio tango suave. No hay manos, no hay caricias, solo respirando el uno del otro. Es una sensación indescriptible, estamos hechizados, sumergidos en un mar de sensaciones. Los dos nos quedamos sin aliento por un momento cuando me las arreglo para romper el beso. ¡Dios, Ana! ¿Qué me estás haciendo? Le pregunto.

_ Yo podría preguntarte lo mismo, responde ella.

_ Has tenido un día muy largo. Vamos a dormir nena, le digo. Tarareo una melodía suave para que se duerma. Muy pronto, los dos nos dejamos llevar por el sueño.

Lullaby - Dixie Chix 

Anastasia está completamente dormida en mis brazos, pero de pronto grita.

_ ¡No! Grita primero.

_ ¿Quién eres tú? ¿Yo? No soy nadie... ¿Eres nadie, también...? murmura en sueños.

_ ¡No, Dios! ¡No! Ella da un grito que me hiela la sangre.

_ ¡Ana! La sacudo pero ella no se despierta y sigue gritando como si ha visto la cara del diablo.

_ ¡Jesucristo! ¡Ana! ¡Despierta nena! La agarro por los hombros y la sacudo para despertarla. Apenas puedo ver su cara en la tenue luz que se filtra a través de las cortinas. Ella está inhalando un suspiro tembloroso, mirando a su alrededor con los ojos perplejos.

_ Cariño, ¿estás bien? Tuviste una pesadilla, le digo.

_ ¿Ah? responde ella. Prendo la luz de la lámpara de la mesa auxiliar para verla mejor y veo su cara de preocupación.

_ La chica, susurra.

_ ¿Quien? ¿Qué chica? Pregunto con dulzura para calmarla.
_ Había una chica fuera de SIP cuando salí esta tarde. Ella se parecía a mí... pero no tanto, dice ella y mi mente inmediatamente va hacia Leila.

_ ¿Cuándo fue eso? Le susurro, completamente consternado. Me incorporo mirándola  tratando de que me cuente toda la historia.

_ Cuando salí esta tarde. ¿Sabes quién es? Pregunta.

_ Sí, le digo mientras corro una mano por el pelo, exasperado.

_ ¿Quién es?

Mi boca se tuerce en una línea fina, pero no digo nada. No quiero hablarle de una ex y perderla de nuevo. No quiero a Anastasia huyendo de mí. No lo soportaría.

_ ¿Quién es? Pregunta con más fuerza.

_ Es Leila, le confieso finalmente.

Anastasia traga recordando quien es. Ella ha escuchado ese nombre antes. La chica que alteró mi selección de música en el iPod. Eso es lo que ella sabe. Estoy bastante tenso. Así, que Leila intentó comunicarse con Anastasia. Mis preocupaciones me demuestran tener la razón. Anastasia me mira para que le diga qué está pasando.

_ ¿La chica que puso 'Toxic' en tu iPod? pregunta ¡Oh, mierda! Ella recordó. Claro estúpido ella es una chica inteligente.  La miro con ansiedad.

Toxic - Britney Spears

_ Sí, le contesto. ¿Dijo algo? Pregunto.

_ Ella dijo, ¿Qué tienes que tú yo no tenga? Y cuando le pregunté quién era, me dijo: nadie.

Cierro los ojos horrorizado.  Esto confirma mi preocupación. Les hago daño a otras personas. Le hice daño a mujeres que tuvieron alguna vez en mi vida. He herido a Leila, y ella está en esta difícil situación por mi culpa. Tengo que encontrarla y darle la ayuda que necesita. Eso es lo menos que puedo hacer por ella teniendo en cuenta que es por mi culpa. Anastasia me mira con ansiedad mientras salgo fuera de la cama. Me pongo mis jeans y me dirijo a la sala de estar. Es muy temprano, ya son las 05am.

Ella sale de la cama detrás de mí y se envuelve en mi camisa. Ya he marcado a Welch. Él contesta al tercer toque.

_ ¡Welch! Suena atontado, pero, tan pronto como sabe quien lo llama, presta atención.

_ Sí, señor Grey, responde completamente despierto.
_ Leila intentó contactar a Anastasia en las afueras de SIP, le resumo.

_ ¿Anastasia? me pregunta, pero inmediatamente se da cuenta de quién estoy hablando. Ah, la señorita Steele. ¿Dijo fuera de SIP señor?

_ Sí, fuera de la SIP, ayer... temprano antes de anochecer, le contesto en voz baja. Cuando Anastasia va hacia la cocina, me dirijo a ella y le pregunto: ¿A qué hora exactamente?

_ ¿Más o menos como a las 5:50pm? Murmura en tono de pregunta. Mi mirada está sobre Anastasia y sin dejarla fuera de mi vista por un segundo. ¿Qué está pensando?

_ ¿Sabe cómo se enteró de la señorita Steele, o de su lugar de trabajo, señor?

_ Ese es tu trabajo. Descubre cómo...

_ Ella es muy astuta, señor. ¿Cree usted que la señorita Steele está en peligro por ella?

_ Sí... No me lo parecía, pero tampoco habría pensado que ella haría eso. Cierro los ojos pensando la situación. Leila puede hacerse daño, pero también puede tratar de dañar a Anastasia. El pensamiento es aterrador e inquietante.

_ ¿Qué acción desea que tomemos señor? Es evidente que ella no está en su sano juicio. ¿Qué cree que se podría hacer a continuación?

_ No sé cómo va a terminar esto... le digo.

_ Señor, creo que debería decirle a la señorita Steele que puede estar en peligro. Es importante vigilarla, Welch me advierte.

_ Sí, voy a hablar con ella... Estoy de acuerdo.

_ Esto es muy serio. Si ella ha sido capaz de encontrar el lugar de trabajo de la señorita Steele y nosotros no hemos podido dar con ella, a pesar de que hay una cantidad de personas tras ella, es porque tiene la intensión de hacer algo señor.

_ Sí... lo sé…

_ Vamos a seguir con la información que nos ha facilitado, y revisar las cámaras de seguridad de SIP, señor.

_ Averigua cuanto puedas y házmelo saber y encuéntrala Welch, tiene problemas, le digo y cuelgo.

_ ¿Quieres un poco de té? Me pregunta Anastasia.
_ En realidad, me gustaría volver a la cama, le digo para tratar de cambiar de tema y yo sé como hacerlo, lo menos que vamos a hacer es dormir. Después de lo que me acaba de contar, solo quiero olvidar todo y perderme en ella. Ella es la panacea para todos mis problemas.

Pero Anastasia, es una chica muy astuta por supuesto, no la convence mi mirada.

_ Bueno, yo necesito un poco de té. ¿Te tomarías una taza conmigo?    ¡Oh Dios! Aquí va la inquisición española. A ella le resbala mi petición de sexo. Me paso la mano por el pelo de nuevo, una vez más desesperado. 

_ Sí, por favor y mi irritación ya está en mi voz.

Siente mis ojos en ella. ¿Cuál será su reacción en este momento? Me molesta muchísimo que Leila se haya atrevido a acosarla en su trabajo.

_ ¿Qué pasa? me pregunta en voz baja.

Niego con la cabeza.

_ ¿No piensas contármelo? Pregunta.

Suspiro, y cierro los ojos.

_ No, le respondo. No quiero que nada se interponga en esta relación, y mucho menos preocuparla con mi mierda.

_ ¿Por qué? Insiste.

_ Porque no debería importarte, no quiero verte involucrada en esto, le respondo. Este es un problema mío y yo debería ser el que lo resuelva.

_ No debería importarme, pero me importa. Ella me encontró y me abordó en la puerta de mi oficina. ¿Cómo es que me conoce? ¿Cómo sabe dónde trabajo? Me parece que tengo derecho a saber lo que está pasando.

Me paso la mano por el pelo de nuevo, completamente frustrado sabiendo que tiene razón, y yo tengo una lucha interna entre decirle a Anastasia un poco de lo que está pasando o contarle todo. Yo no quiero que se vaya si no le gusta lo que le voy a decir.

_ ¿Por favor? me dice en voz baja. Finalmente sucumbo ante su insistencia.

_ Está bien, le digo, le digo resignado. No tengo ni idea de cómo te encontró. Tal vez por la foto de nosotros en Portland, no lo sé. Suspiro, completamente frustrado conmigo mismo por ponerla directamente en la línea de peligro.

Anastasia se queda en silencio y espera a que yo continúe mientra vierte el agua hirviendo en la tetera y yo camino de un lado a otro nervioso. Por último encuentro mi voz para explicarle lo que pasó mientras yo estaba en Georgia con ella.

_ Cuando yo estaba en Georgia contigo, Leila se presentó en mi apartamento sin previo aviso y le monto una escena a Gail.

_ ¿Gail? Ella pregunta confundido.

_ La Señora Jones.

_ ¿Qué quieres decir, conque le montó una escena? pregunta.

La miro tratando de pensar cómo voy a decirle.

_ Dime. Te estás guardando algo, dice en un tono enérgico. Parpadeo por su tenacidad, completamente sorprendido. 

_ Ana, yo… No quiero decirle más de lo que necesita saber, y hacerla partícipe de mis problemas.

_ ¿Por favor?

_ Ella hizo un torpe intento de cortarse las venas, digo ya sin resignación.

_ ¡Oh, no! Exclama.

_ Gail la llevó a un hospital. Pero Leila se escapó antes de que yo pudiera llegar allí.

Anastasia pone una mirada de pánico en su cara, con la boca abierta, sin saber qué decir.

_ El psiquiatra que la examinó dijo que era la típica llamada de auxilio.  Que no creía que corriera auténtico peligro. Dijo que en realidad no quería suicidarse. Pero yo no estoy tan seguro. Desde entonces he intentado localizarla para proporcionarle ayuda.  

_ ¿Le dijo algo a la señora Jones? pregunta Anastasia.

La miro fijamente. No me siento cómodo hablando con Anastasia de estas cosas. No lo hago con nadie. Excepto Elena claro. Además no sé cómo puede reaccionar. Tengo miedo de que tanta mierda a su alrededor la hagan huir de mí. ¿Cómo quedaría yo? Entraría en el mismo infierno de la semana pasada y yo no puedo pasar por eso otra vez.

_ No mucho, digo finalmente.

Anastasia comienza sirviendo las tazas de té. Debe estar pensando mil cosas en este momento, pero mantiene la compostura.

_ ¿No puedes localizarla? ¿Y que hay de su familia?

_ Ellos no saben dónde está. Tampoco su marido, le digo.

_ ¿Marido? Anastasia pregunta sorprendida.

_ Sí, ha estado casada más o menos por dos años, le respondo.

Anastasia se vuelve hacia mí bruscamente en una expresión completamente sorprendida.

_ ¿Estaba casada mientras salía contigo? Pregunta en alta voz.

_ ¡No! ¡Dios mío, no! Ella salía conmigo hace casi tres años. Luego se fue y se casó con este hombre poco después.

Ella da un suspiro de alivio visible. 

_ Entonces, ¿por qué está tratando de llamar tu atención ahora?

Sacudo la cabeza con tristeza, pensando que sería por algo que pude haberle hecho.

_ No lo sé. Todo lo que hemos conseguido averiguar es que ella huyó de su marido hace unos cuatro meses.

_ Déjame ver si entiendo. Ella no ha sido tu sumisa durante tres años, pregunta Anastasia.

_ Dos años y medio más o menos.

_ Y ella quería más, sondea de nuevo.

_ Sí, le respondo con sinceridad.

_ ¿Pero tú no?

_ Eso ya lo sabes, le contesto afirmativamente.
_ Así que te dejó, Anastasia concluye.

_ Sí, le confirmo.

_ Entonces, ¿por qué está viniendo a ti ahora? Ella hace la misma pregunta que me ha estado molestando todo el tiempo. ¿Por qué yo? ¿Por qué ahora? Y lo más importante, ¿qué he hecho?

_ No sé, le digo, pero por supuesto tengo una teoría.

_ Pero tu sospechas... dice Anastasia interpretando correctamente lo que quiero decir. Anastasia es demasiado inteligente o evidentemente yo nunca escuché a las demás.

Mis ojos se estrechan por la rabia que me da de que Leila la haya contactado. 

_ Sospecho que tiene algo que ver contigo, le digo. Quiero que Anastasia esté segura  y el hecho de que pueda estar en peligro por mi culpa, saca toda la ira a la superficie. Una emoción sin nombre cruza su rostro. Por supuesto está sorprendida. No aparenta tener miedo sino otra cosa. Ella me mira fijamente. Acabo de darme cuenta de que Anastasia se vio con Leila ayer y ella pudo haber tenido sospechas sobre quién es ella, a sabiendas de lo brillante que es. ¿Por qué entonces no me lo dijo cuando me vio?

_ ¿Por qué no me lo dijiste ayer? Le pregunto en voz baja.

_ Me olvidé de ella, dice en tono de disculpa.  Ya sabes las copas después del trabajo para celebrar mi primera semana. Luego llegaste al bar con tu arranque de testosterona y se me olvidó. Tú sueles hacer que se me olviden las cosas, explica con facilidad la verdad.

_ ¿Arranque de testosterona? Dije mientras mis labios se tuercen en una sonrisa.

_ Sí. El concurso de meadas, ella explica más.

_ Yo te voy a enseñar lo que es un arranque de testosterona, le digo.

_ ¿No sería mejor tomar una taza de té? pregunta. ¿Es eso una opción? En este momento, con el estrés que acaba de agregar, y viéndola con mi camisa que cae gloriosamente por su cuerpo, además sé que no lleva nada debajo, yo lo único que quiero es olvidar toda esta mierda y follar hasta la próxima semana.

_ No, Anastasia, no quiero, le respondo con deseo. Olvídate de ella, ven. Nos vamos a la cama y me aseguro de que los dos nos olvidemos de Leila y todo el tormento que me ha causado los últimos días.

Cuando las luces de la mañana se filtran a través de las cortinas, me encuentro envuelto alrededor de Anastasia, nuestras piernas enredadas. Anastasia ya está despierta, y cuando abro mis ojos para mirar los de ella, ella me sonríe y me saluda, culpable por algo. Tengo la sensación de que algo está pasando. ¿Qué ha hecho?

_ Hola, le respondo con cautela. ¿Qué estás haciendo?

_ Mirarte, dice ella pasando los dedos por mi camino feliz. Capturo su mano y estrecho mis ojos, y después sonrío. ¿Ha estado tratando de tocarme? ¡Eres pícara y una deliciosa chica irresistible!

Me muevo encima de ella en un instante y la presiono contra el colchón, con las manos sobre ella en un dulce de advertencia. Acaricio su nariz con la mía.

_ Me parece que ha estado haciendo algo malo señorita Steele, le digo en tono acusador, pero sin dejar de sonreír. Como yo no tengo pruebas, vamos a dejar las cosas así.

_ Me encanta hacer cosas malas cuando estoy contigo,  responde ella como una pequeña dulce y sexy diablita.  

_ ¿Te encanta? le pregunto besando suavemente sus labios. ¿Sexo o desayuno? Mi erección está cavando en ella como si tuviera una mente propia. A continuación, ella inclina la pelvis hasta encontrarse conmigo, haciendo su elección.

_ Una buena elección, murmuro contra la garganta de mi mujer, y empiezo arrastrando besos por su pecho.

********

Después de nuestra muy ocupada mañana de sexo, tomamos una ducha juntos sin poder mantener las manos fuera de nosotros. Cuando finalmente salimos de la ducha, nos secamos el uno al otro con toallas de Anastasia. Ella hace camino a su habitación envuelta en un pedazo de toalla, su pelo recogido y envuelto en otra toalla. Se viste y luego se pone delante de la peinadora, tratando de acomodar su cabello excesivamente largo. Ella mira mi cuerpo de manera apreciativa por el espejo.

_ ¿Con qué frecuencia haces ejercicio? Pregunta.

_ Cada día laborable, le respondo mientras me abrocho la bragueta.

_ ¿Qué tipo de ejercicio?

_ Corro, hago pesas, kickboxing, le digo encogiéndome de hombros.

_ ¿Kickboxing?

_ Sí, tengo un entrenador personal, un atleta ex olímpico me enseña. Su nombre es Claude. Es muy bueno. Te gustará.

Ella se da vuelta y me mira mientras termino de abotonarme la camisa.

_ ¿Qué quieres decir con que me gustará?

_ Te gustará como entrenador personal, le contesto.

_ ¿Por qué necesito un entrenador personal? Tú ya me mantienes en forma, dice ella sonriéndome.

Me paseo hacia ella, y envuelvo mis brazos alrededor de su cintura y nuestras miradas se encuentran en el espejo.

_ Pero quiero que estés en forma para lo que tengo pensado, le digo, y ella se tuerce; será recordando. Me mira fijamente con sus ojos con sus pequeños ojos azules.

_ Sé que tienes ganas… le susurro en el oído.  Aprieta los labios como si algo desagradable está nublando sus pensamientos. Yo frunzo el ceño ante ella.

_ ¿Qué?

_ Nada, dice sacudiendo la cabeza hacia mí.  Está bien voy a conocer a Claude, ella asiente.

Su respuesta me toma por sorpresa. 

_ ¿En serio?  Pregunto con mi cara iluminada de alegría. Su respuesta es una sonrisa brillante.  Me siento como si hubiera ganado el primer premio de todas las novias.

_ Sí, vaya… si eso te hace feliz, ella se burla.

Aprieto mis brazos alrededor de ella y la beso en la mejilla. 

_ No tienes ni idea, le susurro. ¿Y qué te gustaría hacer hoy?  

_ Me gustaría un corte de pelo y um... tengo que depositar un cheque y comprar un coche, dice ella.

_ Ah, le respondo mordiéndome el labio. Meto la mano en mi bolsillo y saco las llaves de su Audi.

_ Aquí tienes, le digo en voz baja, sin saber cómo va a reaccionar.

_ ¿Qué quieres decir con aquí tienes? Dice con creciente indignación.

_ Taylor lo trajo ayer, le respondo. Abre la boca y la cierra de nuevo. No puede conseguir las palabras. Ella la abre y la cierra una vez más, totalmente, sin habla, cosa que no pasa a menudo en Anastasia. Finalmente se mete la mano en el bolsillo trasero de sus pantalones vaqueros, y saca el sobre que le di con el cheque.

_ Toma, esto es tuyo, dice ella.

_ Oh, no. Ese es tu dinero, le digo.

_ No, no lo es. Me gustaría comprarte el coche, ella responde. ¿Qué pasa con ella y los regalos? ¿Por qué no puede simplemente tomar lo que yo le doy? ¿Tan repulsivos son mis regalos? Mi expresión cambia a una de furia.

_ No, Anastasia. Tu dinero, tu coche, rompo con ella. ¡Me estás matando aquí! ¡Toma el maldito auto!

Killing me Softly - Roberta Flack   

_ No, Christian. Mi dinero, tu coche. Te lo compraré, responde ella.

_ Yo te di ese coche por tu regalo de graduación, siseo ella.

_ Si me hubieras comprado una pluma, eso sería un regalo de graduación adecuado. Me compraste un Audi, responde.

_ ¿De verdad quieres discutir acerca de esto? Le pregunto. ¡Le voy a dar a mi novia lo que me dé la gana! ¿Por qué iba a poner limitaciones de lo mucho que puedo hacer por ella?

_ No.

_ Bueno aquí están las llaves, le digo y las pongo en la parte superior de su peinadora.

_ ¡Eso no es lo que quise decir! Grita.

_ Fin de la discusión, Anastasia. No me empujes, siseo a su vez.

Ella frunce el ceño, luego toma el sobre que le di y lo ¡rasga en dos!  ¡Nena, estás poniendo a prueba mi paciencia, y empujando mis límites! Pero, no vas a ganar este argumento. Me acaricio la barbilla, pensativo.

_  Como siempre, eres una mujer desafiante, señorita Steele, digo secamente. Pero, espera a ver lo que puedo hacer. Me devuelvo sobre mis talones, y voy a la sala de estar. Agarro mi Blackberry y presiono el botón de marcación rápida para llamar a Andrea.

_ Buenos días señor Grey, responde ella alegremente.

_ Andrea, tengo un trabajo para ti, y necesito que se haga lo más pronto posible.

_ Sí, señor, dígame.

_ Quiero que deposites veinticuatro mil dólares en la cuenta corriente de Anastasia Steele.

_ Sí, señor. Permítanme confirmar la cantidad. ¿Ha dicho que deposite veinticuatro mil dólares en la cuenta corriente de la señorita Anastasia Steele?

_ Sí, veinticuatro mil dólares. Directamente.

_ Confirmado señor. El lunes lo más temprano se hará el depósito. Me doy cuenta de que Anastasia ha entrado en la habitación y me mira con curiosidad, escuchando mi conversación.

Miro hacia ella con la mirada todavía impasible.

_ Bueno... el lunes.

_ Sí, señor, el lunes.

_ Excelente.

_ ¿Algo más que pueda hacer por usted, señor? Pregunta.

_ No, eso es todo, Andrea, le respondo antes de colgar.

_ Ingresado en tu cuenta el lunes. No juegues conmigo, le digo loco de ebullición.

_ ¡Veinte y cuatro mil dólares! Me grita. ¿Y cómo sabes mi número de cuenta? Estoy sorprendido por su reacción fervorosa.

_ Yo sé todo acerca de ti, Anastasia, le digo en voz baja.

_ Es imposible que mi coche costara veinticuatro mil dólares, sisea.

_ En principio estoy de acuerdo contigo. Pero todo se basa en conocer el mercado. Había un lunático por ahí que estaba dispuesto a pagar esa cantidad de dinero. Al parecer es un clásico. Pregúntale a Taylor si no me crees, le digo de manera convincente.

Ella me mira furiosa y yo también. Dos amantes enojados, obstinados evidentemente. De repente, la carga, la electricidad entre nosotros se hace más fuerte con las emociones aumentadas. La agarro y la empujo contra la puerta, mi boca sobre la de ella, poniendo con avidez mi mano detrás de su trasero apretándola contra mi ingle, y la otra mano se desplaza en la nuca de su cabello, y jalo la cabeza hacia atrás. Sus manos viajan en mi pelo, y me besa con fuerza. La pasión nace en mí de manera exponencial, y rozo mi cuerpo con el de ella, encarcelándola, mi respiración entrecortada va con todas las emociones aumentadas. ¡La quiero, y Dios quiero a esta mujer ahora! Nunca voy a tener suficiente de ella. ¡Todo lo que ella dice o hace me excita! ¡Incluso su desafío! ¡Todo! ¡Ella es mi dueña!

_ ¿Por qué, por qué me desafías? Murmuro entre nuestros besos calientes. Ella me devuelve el beso apasionadamente, coincide con mi fervor en su pasión.


_ Porque puedo, dice con una voz sin aliento. Su respuesta me hace sonreír contra su cuello. Presiono mi frente con la suya. Ella jodidamente me excita, y prende el fuego con cada palabra, cada movimiento, cada respiración de ella.

I’m on Fire by Bruce Sprinsteen   

_ Dios, quiero poseerte ahora, pero ya no me quedan más condones. Nunca me canso de ti. Eres una mujer enloquecedora y desafiante, le declaro.

_ Y tú me vuelves loca, susurra. En todos los sentidos, y ella tiene pasión debajo de su tono, y sospecho, que está caliente también. Tenemos el mismo efecto uno sobre el otro. Nos estamos quemando los dos por dentro.

Niego con la cabeza. 

_ Ven. Vamos a ir a desayunar. Y sé de un lugar donde puedes conseguir un corte de pelo, le digo.

_ Está bien, asiente, y nuestra lucha  efectivamente terminado.

*******

Después de nuestro desayuno, la camarera trae la cuenta, y Anastasia la toma rápidamente.

_ Pago yo, dice ¿Por qué no deja que me ocupe de ella?

_ Tienes que ser rápido señor Grey, dice.

_ Tienes razón, le digo con una nota amarga, para burlarme de ella. Ella me pone caliente, ella me vuelve loco, y ella me hace enamorarme de ella cada segundo que pasa.

_ No pongas esa cara. Tengo veinticuatro mil dólares demás está mañana.  Me lo puedo permitir, dice mirando la cuenta, y añade: veintidós dólares con sesenta y siete centavos para el desayuno.

_ Gracias, le digo a regañadientes.

_ ¿Dónde vamos ahora? Pregunta.

_ ¿De verdad quieres un corte de pelo?

_ Sí, mira esto, dice mostrándome las puntas de su cabello.

_ Estás preciosa, como siempre, le digo con sinceridad. Mi respuesta la hace sonrojar y ella se queda mirando hacia abajo a sus dedos sobre su regazo. 

_ Y esta noche es la gala benéfica de tus padres. ¡Oh, mi dulce mujer!  ¡Quiere lucir lo mejor posible!

_ Recuerda que es de etiqueta, le digo.

_ ¿Dónde es?

_ En casa de mis padres. Tienen gran carpa y toda la parafernalia. 

_ ¿para qué fundación benéfica es?

Pues bien, la caridad es en realidad por mi honor. Mis padres la crearon. Me froto las manos por mis muslos, incómodamente.

_ Se llama Afrontarlo Juntos. Es una fundación que ayuda a los padres con hijos jóvenes drogadictos, le digo.

_ Suena como una buena causa, responde ella en voz baja.

_ Bien vamos, me paro, terminando el tema con eficacia. Le extiendo mi mano  y pronto sus dedos tocan los míos, cierro los dedos sobre los de ella con fuerza. La llevo fuera del restaurante, y camino por la calle. El clima es perfecto. Es una mañana suave. El sol está brillando, el aire huele a café a y pan recién horneado de las pastelerías cercanas.

_ ¿A dónde vamos? Pregunta.

_ Sorpresa, le respondo.

Caminamos unas dos cuadras más y me detengo frente a un salón de belleza llamado Esclava. Abro la puerta para ella. Yo realmente soy dueño de este lugar; junto con Elena. Entramos al salón y en el mostrador de recepción de color blanco puro se sienta una mujer rubia joven con un uniforme blanco. Ella levanta la vista y me reconoce.  

_ Buenos días, señor Grey, dice ella.

_ Hola Greta, le respondo.

_ ¿Lo de siempre señor? Me pregunta cortésmente. Recordando todo el tratamiento que se vienen a hacer mis sumisas aquí.

_ No, digo con rapidez y miro nerviosamente a Anastasia esperando que ella no entienda el significado de esta pregunta.

_ La señorita Steele te dirá lo que quiere, le digo, tratando de esquivar la bala. Anastasia me mira. Ella es demasiado inteligente como para perder el sentido. ¡Maldita sea!

_ ¿Por qué aquí? Sisea hacia mí.

_ Soy dueño de este lugar, y de tres más como este, le digo con la esperanza de desviar su atención.

_ ¿Eres dueño? Ella jadea con sorpresa inesperada.

_ Sí. Es una actividad secundaria. Cualquier cosa, todo lo que quieras te lo pueden hacer aquí. Es por cuenta de la casa. Todo tipo de masajes, sueco, shiatsu, piedras volcánicas, reflexología, baños de algas, tratamientos faciales, todas esas cosas que le gustan a las mujeres, todo. Aquí te lo harán.

_ ¿Depilación? pregunta.

Me río de su pregunta. Completa, le susurro al oído con complicidad y por un momento ella se ve incómoda. Anastasia mira a Greta un poco ruborizada.

_ Me gustaría un corte de pelo, por favor, dice finalmente.

_ Por supuesto señorita Steele, Greta le responde.

Greta comprueba la pantalla de su ordenador, y dice: Franco estará libre en cinco minutos.

_ Franco es muy bueno, le digo a Anastasia para tranquilizarla. Él es excelente en realidad.  De repente volteo la mirada y veo a Elena hablando con una de las estilistas. ¡Mierda se supone que ella no debería estar aquí! Se supone que debería estar en otro salón. 

Elena está en su impecable corte de pelo rubio platino y tiene su habitual uniforme de trabajo negro.

- Perdona,  murmuro mientras me apresuro a llegar hasta Elena.

Cuando llego,  Elena se da cuenta de mi presencia y me sonríe cálidamente.

_ ¡Hola Christian! ¡Qué agradable sorpresa!  Dice mientras llega hasta mí, besándome en ambas mejillas. La última vez que hablé con Elena fue cuando le grité  por teléfono el día que Anastasia me dejó.

_ Hola Elena, le digo con ansiedad sabiendo que Anastasia la odia y que está aquí. Elena se da cuenta de la presencia de Anastasia y su mirada inquieta la detalla.

_ ¿Tienes una nueva sumisa?  Pregunta.

_ Yo no tengo una nueva sumisa. Esa es mi novia, Anastasia, le digo. Elena la mira para darle otro vistazo a Ana, sonriéndole amablemente.

_ Supongo que ustedes dos se arreglaron. Estoy tan feliz por ti Christian. ¡Me gustaría conocerla!  Dice dando un paso.

_ ¡Elena no lo hagas! ¡No quiero que la conozcas! Ella simplemente no está interesada en conocerte. De hecho, ¿podrías desaparecer mientras le cortan el pelo? No quiero una escena, y ella no puede saber que estás aquí, digo.

_ Pero, ¿por qué Christian? Si ella me conoce seguro nos llevaríamos bien.

_ ¡No ahora Elena! No quiero tener un problema el día de hoy. ¡Deja las cosas así! Simplemente desaparece, ¿ok? Digo.

_ Por supuesto, Christian, dice ella, levantando sus manos de acuerdo y sonriéndome. Tu amistad es muy importante para mí. Si esto te va a hacer feliz, por supuesto, yo respetaré tus deseos, dice ella. Le sonrío y entonces miro a Anastasia que tiene una mirada de horror en su rostro. ¡Ella sabe que estoy hablando con la señora Robinson! ¡Mierda! ¡Estoy hundido en la mierda! ¡Está enfadada y está herida! ¡Puta madre lo he hecho otra vez!

Heartbreaker - Taio Cruz


2 comments:

aries said...

Muchas gracias por el nuevo capitulo. Que pesada es la Sra. Robinson, y que enamoradisimo esta Christian. Un saludo.

fanny rebellon said...

La verdad es que después de una escena de sexo como esa nadie mas nunca vera el helado vainilla igual, es formidable, cuando se cansaría una pareja con esa variedad de como dice grey POLVOS ¡nunca!y la verdad es que hay que tener una muy buena imaginación, y en cuanto a Elena definitivamente es una bruja. gracias Emine y Patricia amiga gracias mil tu trabajo genial como siempre un besote y saludos a tu grey je je.