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Saturday, July 26, 2014

Libro II - Capítulo XXIII: CINCUENTA SOMBRAS DE GREY - CHRISTIAN Y ANASTASIA

CAPÍTULO XXIII


Yo tengo que decirte que me haz embrujado en cuerpo y alma y me encanta… me encanta… Te amo. Y nunca quiero separarme de ti a partir de hoy...
(Fitzwilliam Darcy)




Miro la palabra Sí, parpadeando en mi mano. Es como si estuviera diciendo SÍ, SÍ, SÍ, SÍ reiteradamente, eso significa que Anastasia quiere casarse conmigo. ¿Demasiado bueno para ser verdad? ¿Realmente se va a casar conmigo? Mi respiración se tranca y mi corazón está a punto de salir de mi corazón. Quiero oírlo de sus propios labios.

_ ¿Significa esto que te casarás conmigo?

Ella responde asintiendo con la cabeza. Está ansiosa y se ruboriza profusamente. ¡Por favor que esto sea real!

_ Dilo, le ordeno con una voz apenas audible; todo mi cuerpo está tenso, esperando su respuesta. Quiero que me lo declare. Quiero que me diga que me quiere.  

_ Sí, me casaré contigo.


Esas cuatro palabras ensartadas en una sola la frase, es lo más importante que he escuchado en mi vida. Es lo único que me da esperanza, ganas de vivir y me da un futuro, haciéndome una persona completa. No hay suficiente aire para llenar mis pulmones, para satisfacer este anhelo que siento por ella. ¡Ella dijo que sí! ¡Me dijo que sí, a mí! ¡Santa María madre de Dios! La agarro por la cintura en profundo éxtasis y la levanto para girar sobre mis pies lleno de puro gozo. He tenido el peor día de mi vida. Me encontré cara a cara con la muerte, yo habría sobrevivido cincuenta veces más a lo que pasé hoy, por solo decirle oír Sí acepto, como lo acaba de hacer. 

Muchos hombres dicen ser los más felices del mundo porque acepta su propuesta de matrimonio la persona de su afecto. Podrán ser felices a su manera, pero para mí, es distinto. No hay palabras para describir lo que siento. Me dan ganas de reír y llorar al mismo tiempo. Es como si todas las preocupaciones han sido alejadas. Como si la mano de Dios bajó y dijo “váyanse” ¡La amo más que a mí mismo!  Quiero amarla hasta que este anhelo se haya ido de mí. La pongo en el suelo y la abrazo fuertemente, la beso con todo el amor y el deseo que tengo. Pongo mis manos en su cara y mi lengua se sumerge en su boca como Conan el Bárbaro, listo para conquistarla, listo para excitarla hasta la médula. Yo consumo sus labios; mi beso es insistente, exigente, deseándola. 

_ Oh, Ana, respiro contra sus labios. Mi deseo por ella, mi gran amor me está dejando indefenso; lo único que me calmaría es dejar mi marca en ella.

_ Christian, realmente pensé que te había perdido, susurra Anastasia al mismo tiempo en mis labios. Ella también quiere sentir mi presencia. No hay nada más caliente, más sexy y más deseable que una mujer que está enamorada de ti y tú de ella. No quiero que ella se preocupe por nada y mucho menos por mi encuentro cercano con la muerte. Nada puede eclipsar esta euforia. Todo lo que importa es que ahora estamos juntos, abrazados y celebrando que ella consintió en ser mi esposa.

_ Nena, hará falta algo más que un 135 para que me aleje de ti, le digo mirándola con ojos tranquilizadores.

_ ¿135?

_ El Charlie Tango. Es un Eurocopter EC135. Está clasificado como el helicóptero más seguro de su clase, le digo con inquietud. Es el más seguro de su clase, y debido a las características propias de seguridad, me las arreglé para aterrizar. 

Pero perder los dos motores al mismo tiempo y la pérdida de algunos de los componentes electrónicos huele a juego sucio. Eso me preocupa. No puede ser Leila. Ella con seguridad está siendo atendida en un centro de salud mental. ¿Quién sería capaz de atentar contra mi vida? Tengo un buen número de admiradores, pero también una gran cantidad de enemigos. Pero yo no quiero pensar en eso ahora. Quiero disfrutar este momento y vivirlo plenamente.   

Incluso cuando cierro los ojos, veo el parpadeo  de la palabra ¡Sí! del llavero. Es como cuando vez directamente a la luz y al cerrar los ojos se queda grabada en tu retina esa luz. El mejor regalo de cumpleaños que he recibido. Fue una larga y ardua espera para abrirlo. ¡Mucho tiempo de espera! Miro el parpadeo ¡Sí! En el llavero que tengo en mi mano. ¡Espera un minuto! Ella me dio esto antes de que visitáramos a Flynn. ¿Me quería decir algo? Yo frunzo el ceño tratando de descifrar el significado.

_ Espera un segundo. Me diste esto antes de que fuéramos a ver a Flynn, le digo levantando el llavero. Ella solo asiente con la cabeza cuidadosamente. ¿Qué? ¿Ella ya sabía la respuesta antes de ver a Flynn? ¿De todos modos se iba a casar conmigo? Y Estoy seguro que Flynn no influyó en su decisión. Estoy sorprendido. ¿Y si tomó la decisión equivocada?

Ella sólo se encoge de hombros.

_ Te lo di antes de que viéramos a Flynn porque quería que supieras que cualquier cosa que él dijera no había ninguna diferencia para mí Christian, dice ella.  

Me rasco la frente, parpadeando varias veces con incredulidad. 

_ Así que la noche de ayer, mientras yo te suplicaba una respuesta ¿tú ya la sabías? Jugó conmigo como el gato con el ratón. Si hubiera visto mi corazón abierto, se habría dado cuenta que yo estaba al borde de un ataque, preocupado porque ella podría dejarme y más preocupado aún, pensando que no me amaba tanto.  Oh señorita Steele, sin duda puedo cobrar en especie. Estrecho mis ojos hacia ella. Ella me hizo rogarle y yo estaba dispuesto a hacer lo que fuera porque ella me dijera que sí.

_ Toda esa preocupación… y ella se encoje de hombros como disculpándose. Oh no intente hacerse la niña ingenua conmigo señorita Steele… Ahora mismo tengo ganas de…  

La verdad es que quiero follarla hasta el próximo domingo hasta llevarla a la sumisión. Pero yo no puedo hacer eso con ella. Ella tiene todo el poder sobre mí. Es la única persona que realmente me puede hacer daño. Esa respuesta que no me dio a tiempo, estuvo a punto de colapsarme ¡por amor a Dios!

_ No puedo creer que me dejaras con la duda, le digo. Pero si alguien sabe como conseguir las cosas, ese soy yo. Dulce venganza… Sí. Sé exactamente que hacer. Rizado pero adecuado. Le doy una sonrisa lasciva. Sus ojos brillan con el cambio de mi expresión. 

_ Creo que esto se merece algún tipo de retribución señorita Steele, le digo en voz baja. 

Se muerde el labio, y da un paso atrás, como si ella va a salir corriendo. ¡Voy a jugar Anastasia! Ella me hace sonreír.

_ ¿Así que ese es el juego? Porque te tengo en mis manos. En estos momentos soy un tigre centrado en su presa. Mis ojos están fijos en ella, mi deseo está en el nivel más alto y ella tiene cara de juguetona. –Además te estás mordiendo el labio – digo con voz amenazante. Nada me detendrá de tenerla.  Ella da otro paso atrás, y se da la vuelta para correr, pero con dos zancadas la atrapo, la rodeo con mi brazo por la cintura y la atraigo hacia mí, izándola hasta mis hombros mientras ella chilla de emoción.

_ ¡Christian! ella trata de recordarme en un susurro agudo que tenemos un huésped en la casa. Ella trata de aferrarse a mi torso, su cola de caballo cuelga boca abajo tocando mi espalda. Luego hace algo inesperado. ¡Me da una nalgada dura! Ay nena eso solo hace que me caliente más. Se la devuelvo inmediatamente haciéndola gritar. Uff estoy más que encendido y caliente que un verano en Phoenix. Pero tengo una manera de enfriar las cosas.

_ Hora de ducharse y hago  camino hacia mi habitación. 

_ ¡Suéltame! Grita luchando en mi hombro, pero yo sé que ella está emocionada porque no puede dejar de reírse. La voy a meter a la ducha con ropa y todo,  la quiero desvestir con la ropa mojada. Pensando en lo enamorada que Ros estaba de sus zapatos, le pregunto por los de ella.

_ ¿Le tienes mucho cariño a estos zapatos?

_ Ahora mismo preferiría que tocaran el suelo. Ella trata de parecer enojada pero fracasa miserablemente.

 _ Sus deseos son órdenes señorita Steele. Y se los quito hasta dejarlos caer en el suelo del baño. Aprovecho de vaciarme los bolsillos, sacando mi blackberry, la cartera, el llavero y mis llaves.  Me dirijo a la ducha en medio de sus protestas y abro la ducha fría al máximo. La meto para que caiga en su trasero, ella chilla pero de alguna manera se las arregla para bajar la voz, posiblemente pensando en la presencia del amigo. Francamente me importa una mierda. De hecho, lo estoy haciendo a propósito. Quiero que todos sepan a quién le pertenece, quien la hace gritar de placer y quien la lleva a las cumbres del éxtasis...  o sea ¡yo!

Ambos estamos empapados en agua y ella continúa a chillando y riendo. 

_ ¡No! Christian bájame y me da de nuevo en el culo. Dejo que se deslice por mi cuerpo empapado. Ambos, estamos empapados, la ropa pegada a nuestros cuerpos. Está completamente mojada hasta sus bragas, como a mi me gusta… Sonrío hacia ella y la realización de que estoy finalmente en casa  me golpea. ¡Ella ha consentido en ser mi esposa! ¡La señora Christian Grey!

Ella me tomará como su marido, y voy a dedicar todo mi amor y toda mi vida a ella, hasta el último aliento. Ella está aquí conmigo... a pesar de toda mi mierda. ¡Ella me ama! ¡A mí!  ¡A este hombre insignificante! Tengo miedo de ella. Esto cada vez me consume más. ¡No puedo vivir sin su amor! Mi amor por ella a veces es tierno, a veces áspero, a veces grosero, a veces sin límites, a veces ruidoso, pero entregando mi alma en todo momento. ¡La amo con locura, pero mi amor ya no es ciego! Ella me dio una nueva visión de la vida. Me enseñó que puedo amar y que había un lugar secreto en mi corazón donde estaba ese amor. Ella era la persona que tenía la llave y aun cuando abrió la puerta, incluso yo que soy el dueño de ese lugar secreto, no estaba consciente de su existencia. Pero al abrir mi corazón ella lo descubrió. Y yo veo con claridad que su alma y su amor son mi privilegio.

Yo tomo su cara en mis manos otra vez y sello nuestros labios para besarla suavemente, adorándola. Cuando nos besamos es como si estuviera leyendo su alma. Ella se convierte en todo mi universo en este momento, hasta que me quedo sin respiración. Es al mismo tiempo entregarme a ella y conquistarla; es a la vez  nuestra rendición final uno al otro. En los tiempos antiguos los amantes creían que un beso uniría dos almas, porque el espíritu de una persona estaba en el aliento. Eso espero, porque en este momento, ya no me importa nada más, estoy hechizado con sus labios y quiero dejar mi alma en este beso bajo la cascada de agua.



Las manos de Anastasia se mueven a mi camisa aferrada  a mi cuerpo y  la saca de un tirón de mi pantalón. Su vehemencia me hace gemir en su boca con nuestro beso en curso. Yo ahora soy un hombre en llamas. Ella se mueve alternativamente a mis gemidos, tratando de rasgar la camisa. Y de pronto los botones vuelan en todas las direcciones en su esfuerzo por desnudarme. Mis manos van a su vestido, y su esfuerzo para quitarme la ropa, obstaculiza mis esfuerzos para desnudarla. Se las arregla para bajar mi camisa hasta mis brazos, pero las mancuernas le impiden quitarla por completo. Levanto mis manos mostrándole mis muñecas y ella las quita con los dedos temblorosos y simplemente las deja caer al suelo.


Estoy sin pestañear, demasiado deseoso de ella de una manera carnal y lasciva. Observo cada movimiento bajo el agua. Sus dedos llegan hasta mis pantalones, pero yo niego con la cabeza. Ahora es mi turno y ella lleva demasiada ropa. La agarro por los hombros y le doy la vuelta y bajo la cremallera de su vestido. Aparto su cabello mojado por el hombro y corro mi lengua por su cuello húmedo desde la nuca hasta el nacimiento del cabello, mordiendo, besando, chupando. Ella gime de placer y yo simplemente no tengo suficiente de ella.


Poco a poco le bajo el vestido hasta sus pechos y continúo besándola por toda la espalda y su cuello. Desabrocho el sujetador y lo deslizo por los hombros. Sus pechos salen libres, erguidos, pidiendo atención. ¡Dios! ¡Se ve tan caliente! Extiendo mis manos y tomo cada uno de ellos acunándolos en mis palmas. No puedo dejar de susurrar lo hermosos que son. Ella está media restringida por su sostén y por su vestido colgando de los brazos. Voltea su cabeza a un lado para darme más acceso a su cuello y presiono sus pechos en mis manos que los acogen. Sus manos están lo suficientemente libres y ella las lleva hacia su espalda para tocar mi inmensa erección. Se me corta la respiración. Su toque es de fuego, mágico, y explosivo. Incluso el más pequeño toque hace que martille la pistola dispuesto para tomar posición y disparar. Empujo mis caderas en sus manos y disfruto de sus caricias mientras juego con sus pezones. Ellos se endurecen y se extienden bajo mis dedos. Sus manos y mis manos acordes a nuestros asaltos amorosos, yo disfruto de sus caricias sobre mi polla y ella disfruta de mis manos en sus pechos. Ella inclina la cabeza hacia atrás y gime de placer.

_ Sí cariño… le digo y la volteo hacia mí. Mis labios capturan los suyos una vez más. A medida que mis labios la consumen y mi lengua baila su tango con la de ella, le bajo el sujetador, el vestido y las bragas y las dejo de lado junto a mi camisa.

Anastasia toma el gel de baño y yo sé que ella me quiere lavar. Ella me mira directo a los ojos y vierte un poco en las palmas de sus manos para formar espuma. A continuación, sube las manos hasta mi pecho haciendo clara su intención. Un pequeño suspiro escapa de mis labios, mis ojos están muy abiertos, sin parpadear. Pero yo he deseado y he anhelado esto todo el día. De hecho, pensé que nunca volvería a verla durante los últimos ocho minutos de mi vida. Quiero esto. Quiero reafirmar que estoy vivo y que estoy con ella. Trago y mi boca se abre en un suspiro para tomar todo el aliento que puedo y asiento con la cabeza muy sutilmente.

Las manos de Anastasia hacen su camino hacia mi esternón y ella frota el jabón sobre mi pecho. ¡Esta es Anastasia! ¡Yo quiero esto! ¡Lo necesito! Respira Grey… respira. Mis labios se separan y elevo mi pecho mientras mi respiración aumenta. Pero estoy firmemente plantado en mi lugar.

_ ¿Estás bien? Me pregunta con voz susurrante.

_ Sí. Yo suspiro. Sí. ¡Porque, estoy vivo! Estoy con ella. Está bien. Sus manos van en pequeños círculos acariciando. Amando. Me sube los brazos hacia arriba y lava mis axilas y luego sus dedos se deslizan suavemente por mis costillas y mi vientre… ummm ¡Hoy hay open house nena! 

Si permito que ella toque cerca de mi polla, voy a explotar, y quiero que esto dure por mucho tiempo. 

_ Es mi turno ahora, nena, le susurro y tomo el champú. Le vierto un poco en la parte superior de la cabeza y comienzo a lavarle. Ella engancha sus dedos en las pretinas de mis pantalones. Me encanta la forma en que ella se conecta conmigo. Masajeo su cuero cabelludo largamente. Ella gime cerrando los ojos. Acuesta su cabeza en mis manos completamente relajada. Me encuentro a mí mismo sonriendo ante su reacción. ¿Te gusta? Le pregunto.

_ Hmmm... Es su respuesta y me hace sonreír. 

_ A mí también nena, le digo mientras y me inclino para besarle la frente y continúo con los masajes y lavo a fondo.

_ Date la vuelta, le ordeno. Pongo un poco de champú en mis manos y lavo sus largos rizos. Disfruto jugando con su pelo. Una vez que he lavado a fondo la pongo debajo del agua otra vez.

_ Inclina la cabeza hacia atrás nena. Ella inclina la cabeza y yo enjuago hasta dejar el cabello libre de espuma. Se hacen arroyos corriendo sin descanso por su espalda, entre sus piernas hasta finalmente llegar al piso de la ducha. Una vez que he terminado con su pelo ella ataca mis pantalones como un oso hambriento.
_ Quiero lavarte entero, me dice en un susurro. Ella me quiere igual que yo a ella. ¿Quién soy yo para negarme? Levanto mis manos en señal de rendición.  

_ Soy todo tuyo bebé, le digo sonriendo. Haz lo que quieras. Ella baja la cremallera de mis pantalones, junto con mis boxer en un movimiento rápido, como si no hubiera mañana. Mi erección la saluda.   Ella toma la esponja y el gel de baño, su mirada está fija en mi erección que está anhelando sus caricias.

_ Bueno señor Grey, parece que usted está muy contento de verme, murmura.

_ Yo siempre me alegro de verla señorita Steele, le digo sonriendo. 

Después de que hace espuma con la esponja, ella la pasa por mi pecho y bajo mi vientre. Sus manos tienen el placer de andar por mi camino feliz y cuando ella va por el premio mayor mi polla la saluda pidiendo toda su atención. ¡Dios quiero a esta mujer! Nada más que deseo carnal es lo que siento. Sus ojos se encuentran con los míos y ella deja caer la esponja y agarra mi hombría firmemente con las manos. La imagen de sus manos sobre mí, despiertan todos los sentidos que viajan por mi ingle sonando las campanas por todo mi cuerpo antes de que las ondas lleguen al cerebro. Cierro los ojos e inclino la cabeza hacia atrás para disfrutar de ella. Ella comienza deslizando sus manos hacia arriba y hacia abajo a lo largo de mí agarrando firmemente. Un sonido de placer sale desde mi garganta y empujo mis caderas en sus manos, que se siguen moviendo rítmicamente. ¡Cristo! ¡Me la quiero follar aquí, contra la pared y no tengo un condón de mierda! ¡Oh, espera! ¡Es sábado! ¡La espera ha terminado! Abro mis ojos como platos ardiendo de deseo y la miro fijamente con alegría.

_ ¡Es sábado! Exclamo y tomándola por la cintura la acerco hacia mí. No tengo nada prohibido y la beso con fuerza. Yo me estaba conteniendo todo este tiempo para llevarla a la cama y usar el condón más cercano, ¡pero hoy es sábado! ¡No necesitamos más esa mierda! Paso mis manos por todo su cuerpo, húmedo por dentro y por fuera.  Mis dedos encuentran su sexo, exploro, juego con el centro de su universo. Tengo mi boca sobre la de ella, al igual que Alejandro Magno conquistó Asia Menor, implacable, sin dejar nada sin tocar. Envuelvo mi otra mano en su pelo para mantenerla en su lugar con toda la fuerza de mi deseo, nada prohibido, todo desatado. Mis dedos no paran de provocarla en su interior y ella gime en mi boca. ¡Ahhh! Pero no quiero que se corra en mi mano, esta es mi señal para entrar en ella.

_ Sí, cariño… siseo entre dientes. Bajo mis manos hasta su trasero y la levanto del suelo. Envuelve tus piernas a mi alrededor nena, le ordeno. Sus piernas me atrapan como serpiente mientras sus manos se agarran de mi cuello como un mono araña. Sus ojos se cierran. La abrazo y la pego contra la pared de la ducha.

_ Abre los ojos. Quiero verte, le digo. Quiero experimentar todos los placeres que pasan a través de ella, cada orgasmo que pueda. Quiero verlo en sus ojos. Ella parpadea hacia mí y su deseo por mí cruza a través de sus ojos. Tiene hambre de mí, hambrienta de lo que yo puedo darle y yo muero porque ella se entregue a mí. Cuando nuestras miradas se encuentran, me deslizo palmo a palmo dentro de ella. No hay nada entre nosotros, piel con piel. Yo, completamente dentro de su sexo húmedo y caliente. ¡Encajamos a la perfección! ¡Es la cosa más dulce y sexy! Ella empuja contra mí, dejando que la llene en su totalidad, abriendo sus puertas y dándome la bienvenida. ¡Esta es mi mujer! ¡Esta es la elegida!

_ ¡Eres mía, Anastasia Steele! le declaro firmemente.

_ Siempre… responde ella. Sonrío como un conquistador. Hago un movimiento y empujo más adentro de nuevo. A ella se le corta su respiración.

_ Y ahora quiero que todo el mundo lo sepa porque dijiste que sí, le digo con veneración. Mis labios capturan los de ella, chupando y lamiendo mientras me muevo lentamente para explorar en su interior. Comienzo con movimientos lentos y ella inmediatamente combina los suyos con los míos. Así… lento… saboreándonos. Cierra los ojos e inclina la cabeza hacia atrás, perdida en la sensación de su cuerpo, rindiéndose a mí, disfrutando del placer que nos damos.  Mis dientes rozan su barbilla y ella arquea su cuello aún más, y mis dientes y lengua pasan por su cuello. ¡Joder esto es demasiado! ¡La sensación es exquisita! ¡Y ahora la quiero y necesito!  Cojo mi ritmo, moviéndome más rápido, más duro, sintiendo cada ondulación de su sexo. Coordinamos nuestros movimientos, dentro, fuera, dentro, fuera. Reafirmando que estamos juntos, que existimos en un solo cuerpo y no hay más nada que nosotros en nuestro universo. Estamos completamente absortos, saboreando, follando, haciendo el amor, gimiendo, jadeando y gruñendo. De repente Anastasia se aferra a mí con más fuerza, y se empuja hacia abajo sobre mi polla, lo cual me permite llegar a los puntos más profundos de ella y las ondas de su orgasmo pasan a través de su cuerpo y a través de mi pene, apretando a mí alrededor gritando mi nombre. Su éxtasis me empuja a mis límites y llego a un clímax intenso y vierto en ella todo mi amor. Mi cara se hunde en su  cuello sintiendo esa dulce sensación que por segundos nos hace completarnos y unirnos en cuerpo y alma. Me doy cuenta que tiene lágrimas que ruedan por sus mejillas y las beso una a una mientras nos hundimos poco a poco hasta el suelo y el agua finalmente lava todas nuestras preocupaciones. 

Everytime We Touch

Nos sentamos en el suelo de la ducha cuando la cascada de agua cae sobre nosotros.

_ Tengo los dedos morados, murmura Ana, ausente todavía y completamente relajada por el encuentro maravilloso que acabamos de tener. Su cabeza está en mi pecho y me encanta tenerla así. Tomo su mano y beso cada uno de sus dedos.

_ En realidad, deberíamos salir de la ducha, le recuerdo. Yo la quiero en mi cama. 

_ Yo estoy muy a gusto aquí, responde ella. Ella está encerrada entre mis piernas, cerca de mí. Me siento cómodo sosteniéndola. El sueño de tenerla en mis brazos me mantuvo enfocado, me ayudó a llegar a casa. Entonces de la nada, Anastasia comienza a reírse. El sonido más hermoso del mundo.

_ ¿Qué le hace tanta gracia señorita Steele? Pregunto cariñosamente.

_ Ha sido una semana muy intensa, responde ella. Cuánta razón tienes bebé.

_ Lo ha sido, sí, le respondo.

_ Gracias a Dios que ha regresado a casa sano y salvo señor Grey, susurra con estremecimiento. Inmediatamente me tenso recordando lo que pudo haber sucedido. Lo aterrorizado que estaba con la perspectiva de no volverla a ver otra vez. Eso me preocupó más que la pérdida de mi vida.

_ Pasé mucho miedo, lo confieso en voz baja.

_ ¿Cuándo… antes?

Sólo puedo asentir  recordando. 

_ ¿Así que le quitaste importancia para tranquilizar a tu familia?

_ Sí, le reconozco. Volaba demasiado bajo para aterrizar bien. Pero lo conseguí no sé como.

Sus ojos se abren rápidamente y me ve alarmada. 

_ ¿Qué tan cerca Christian? Ella pregunta, queriendo saber. 

Fue cerca muy cerca. Es un milagro que estemos vivos. 

_ Muy cerca, le digo haciendo una pausa. Durante unos minutos espantosos, pensé que no volvería a verte, le confieso recordando la agonía de haberla perdido. No tenerla de nuevo en mis brazos…

Ella me abraza en un agarre de acero. 

_ No puedo imaginar mi vida sin ti Christian. Te quiero tanto que me da miedo, me dice reflejando mis sentimientos por ella.

_ Yo también, cariño. Mi vida sin ti sería vacía, te quiero mucho,  y la abrazo más fuerte. Nunca voy a deja que te vayas.

(Cuando usted está soñando con un corazón roto por John Mayer) 

Anastasia ha estado en todos mis proyectos desde que la conocí. Ella ha sido la encarnación de cada sueño que he querido realizar y que nunca pensé que lo haría. De hecho no hay nada más real que ella en mi vida.

_ No quiero irme nunca, susurra cansada y besa mi cuello. Me inclino y la beso suavemente. 

_ Ven vamos a secarte y luego a la cama. Yo estoy exhausto y a ti parece que te han dado una paliza.  

Ella me mira con una ceja arqueada burlona en reacción a la elección de la palabra paliza.

_ ¿Algo que decir señorita Steele? Le pregunto y ella niega con la cabeza  y se pone de pie medio tambaleando.

Cierro el grifo y rápidamente nos secamos con toallas calientes. Nos vamos a la cama y le digo que se siente, le voy a secar el cabello. Yo no quiero que se enferme. Con una toalla caliente me seco el pelo a fondo. Cuando ya nos vamos a dormir, miro a mi prometida. Sí, ella es mi prometida. Me gusta mucho como suena. Aunque me gusta más como suena esposa. Tomo el llavero y niego con la cabeza, sin todavía creer que este pequeño llavero es la clave de mi felicidad.

_ Es fantástico. El mejor regalo de cumpleaños que he recibido nunca, le digo mirándola a los ojos. Mejor que el póster firmado de Guiseppe DeNatale, le digo sonriendo. 

Woke Up This Morning por Alabama 3

_ Te lo habría dicho antes, pero como se acercaba tu cumpleaños… ¿Qué le das a un hombre que lo tiene todo? Así que pensé en darme… yo.

Ella es el mejor regalo que jamás haya tenido. Pongo el llavero en la mesita y me deslizo en la cama; la abrazo y la atraigo hacia mí.

_ Es completamente perfecto. Al igual que tú. 

_ Estoy lejos de ser perfecta Christian, responde ella. Y yo sé que ella está sonriendo. Ella no puede esconderse de mí.

_ ¿Está sonriendo señorita Steele? Pregunto.

_ Tal vez, ella contesta riéndose. ¿Puedo preguntarte algo Christian?

_ Por supuesto, cariño, le digo acariciando su cuello. 

_ No llamaste de regreso a Portland. ¿Fue en realidad por culpa se José? ¿Te preocupaba que me quedara a solas con él?

Yo no quiero que esto se vuelva en mi contra. Pero es la verdad. No me detuve y me apresuré a llegar a casa. Pero, yo no quiero incriminarme. Se da la vuelta y me mira con reproche. 

_ ¿Sabes lo ridículo que es, Christian? ¿De lo mal que nos lo has hecho pasar a tu familia y a mí? Todos te queremos mucho, murmura en regaño. 

Nunca me di cuenta de que todo el mundo estaría tan preocupado por mí. Parpadeo un par de veces. 

_ No tenía la menor idea de que se preocuparían tanto, le contesto. 

_ Oh, Christian, ¿cuándo vas a meterte en esa cabeza dura que te amamos? Muchísimo...

_ ¿Cabeza dura? Digo sorprendido. 

Ella asiente con la cabeza. 

_ Sí, cabeza dura. 

_ No creo que los huesos de mi cráneo tengan una dureza significativamente mayor que cualquier otra parte de mi cuerpo, respondo.

_ ¡Estoy hablando en serio! Deja de hacer bromas. Aun estoy un poco enfadada contigo, aunque eso haya quedado parcialmente eclipsado por el hecho de que estés en casa sano y salvo. Cuando pensé… dice casi ahogándose con sus palabras. Después de una pausa continúa... bueno, ya sabes lo que pensé.

Llego hasta ella en completo asombro de su amor por mí. Le acaricio la mejilla. 

_ Lo siento ¿de acuerdo? Respondo. 

_ Y tu pobre madre. Fue muy conmovedor verte con ella, susurra. 

Sonrío al recordar. Mi madre siempre ha respetado los límites que he construido a mi alrededor y nunca hemos tenido este tipo de conexión. 
_ Nunca la había visto de ese modo. Sí, ha sido realmente impresionante. Por lo general es tan serena… Resultó muy impactante.

_ ¿Lo ves? Todo el mundo te quiere, me dice sonriendo. Quizás ahora comiences a creértelo, se inclina y me besa. ¡Feliz cumpleaños, Christian! Estoy tan contenta de que estés aquí para compartir tu día conmigo. Y no has visto lo que te tengo preparado para mañana… umm para hoy, dice a modo de picardía.

¿Qué? ¿Ella tiene algo más en fila? Se las arregla para sorprenderme en cada esquina. ¿Qué puede superar el regalo que me dio? 

_ ¿Hay más? pregunto con asombro. Sonrío de oreja a oreja.

_ Oh, sí, Sr. Grey, hay más. Pero usted tendrá que esperar hasta entonces, dice. La beso suavemente, dulcemente, completamente eufórico. 

_ Buenas noches bebé, duerme ahora. Te amo, le digo.

_ Yo también te amo, Christian. Doy vuelta y apago la luz. 

(Sweet Dreams)
*****

Me despierto con la sensación de ausencia. Mis manos la buscan y no está.  Anastasia no está aquí. Las luces de la mañana se filtran a través de la ventana. La echo de menos, yo la quiero. ¿Dónde está mi niña? Me levanto y me pongo mis pantalones y una franela. Estoy seguro de que José el admirador ya se ha levantado y está a su alrededor. Quiero ver lo que está haciendo Anastasia. Poco a poco me dirijo a la sala de estar. Las voces vienen de la cocina. Uno de ellos es de Anastasia, la otra de José. 


_ Vaya vista hay aquí, dice José. Escucho. 

_ Si. Es muy especial. ¿Quieres un auténtico desayuno para hombres? Le pregunta con voz burlona. ¿Por qué demonios están jugueteando? Me hierve la sangre. Respira Grey, respira.

_ Me encantaría, él responde. ¡Claro que sí! ¡Cabrón!

_ Hoy es el cumpleaños de Christian. Voy a llevarle el desayuno a la cama, dice Ana. Mi corazón se derrite. Ella quiere hacer algo especial para mí.

_ ¿Está despierto?  ¡Sí, lo estoy hijo de puta!

_ No. Creo que está bastante cansado por lo de ayer. La oigo abrir la nevera y tomar algo. 

_ ¿De verdad te gusta, no? Le pregunta finalmente con su mayor preocupación.  Tengo curiosidad por escuchar su respuesta sincera también.

_ Le amo José, ella responde con sinceridad genuina en su voz. Lo siento por el hijo de puta, pero no tanto. La verdad no me gustaría ser el receptor de esa respuesta. Es un rechazo para él. Pero él le devuelve a ella una respuesta burlona.

_ ¿Cómo no vas a quererle? Le dice gesticulando alrededor de mi apartamento.

Anastasia responde con el ceño fruncido. 

_ ¡Vaya, gracias! Si no fuera por Anastasia, estaría pateando el hijo de puta fuera de mi casa por la forma en que está hablando con ella. 

_ Hey, lo siento Ana, es broma, dice apesadumbrado. Anastasia no responde. Yo sé que está silencio con el ceño fruncido. Ella está enojada y decepcionada.

_ En serio, estoy bromeando. Nunca has sido esa clase de chica. Aunque yo lo sé, al oírlo de la boca del cabrón que la conoce más tiempo que yo, me hace sentir eufórico. Mi chica realmente es un ángel. Única en su clase. Yo la amo también por eso. Así que decido que es momento para interrumpir y mostrarle al cabrón quien es el macho alfa en esta sala. Me quito la franela y me bajo aun más los pantalones de mi pijama.

_ ¿Quieres una tortilla? le pregunta. 

_ Sí, responde José. 

_ Y yo también, le digo mientras hago mi camino a la cocina. Ya la he dejado sola mucho tiempo con ese cabrón. Los ojos de Anastasia se ensanchan cuando me ve sin camisa, con mis pantalones de pijama enseñando mi camino feliz. Ella me mira como si me ha visto por primera vez en su vida. Sus ojos se centran en mi abdomen, en lo que muchas mujeres llaman “la tableta de chocolate” me complace ver que puedo dejar perpleja a mi mujer.

_ José, saludo a su amigo. 

_ Christian, responde con frialdad. 

Anastasia me ve como si estuviera perdida en otra dimensión, sin dejar de ver mi cuerpo. Sonrío al ver su expresión. Ella entrecierra los ojos en un intento de castigarme por mi comportamiento escandaloso. La culpa es mía... nena, ahora me importa una mierda. Quiero declarar mi territorio. Estamos dos hombres en una habitación enamorados de la misma mujer. Aquí el macho alfa soy yo. Y como no puedo pelearla a coñazos, tengo que demostrarle que es a mí a quien eligió.

_ Te iba a llevar el desayuno en la cama. 

Me acerco hacia ella y paso mis brazos a su alrededor, le levanto la barbilla y le planto un beso con toda pasión.

_ Buenos días Anastasia, le digo con picardía. Hoy es mi cumpleaños, así que no será capaz de reprenderme.

_ Buenos días Christian. Feliz cumpleaños, dice sonriendo con timidez.

_ Espero con ansías mi otro regalo, digo con mucha expectativa en mi tono y Anastasia se vuelve carmesí. José del otro lado parece que se tragó algo desagradable. Creo que quiere estar en cualquier sitio menos aquí. Sí he hecho el amor con ella anoche. ¡Harías bien en recordar eso! Anastasia toda avergonzada comienza a preparar el desayuno.

Me siento en mi taburete como de costumbre y me vuelvo hacia José.

_  Entonces, ¿Y cuáles son tus planes para hoy José? 

_ Me voy a ver a mi padre y a Ray, el padre de Ana, dice. Su respuesta de alguna manera me hace fruncir el ceño. ¿Cómo es que lo conoce? Esto me da una punzada de celos porque sabe más de Anastasia y está involucrado con su familia. Yo frunzo el ceño.

_ ¿Se conocen? Pregunto con curiosidad mal disimulada. 

_ Sí, estuvieron juntos en el ejército. Perdieron contacto hasta que Ana y yo nos conocimos en la universidad. Fue algo bastante curioso y ahora son verdaderos amigos. Vamos a ir de pesca.

_ ¿De pesca? Le pregunto. Me encanta la pesca. Me voy a pescar con mi hermano mucho. 

_ Sí, hay piezas muy buenas en estas aguas. Unos salmones enormes, me explica. Yo le creo porque nosotros hemos pescado piezas grandes también.

_ Es cierto. Porque  mi hermano Elliot y yo pescamos uno una vez de quince kilos.

_ ¿Quince kilos? No está mal. Pero el record lo tiene el padre de Ana con uno de diecinueve kilos, exclama.

_ ¿En serio? No me lo había dicho, le digo recordando nuestra conversación acerca de la pesca. Eso es impresionante. Debe ser un buen pescador. 

_ Feliz cumpleaños, por cierto, dice con sinceridad genuina. 

_ Gracias José. ¿Y a ti, dónde te gusta pescar?

_ Tenemos unos cuantos puntos. Cambiamos en las estaciones. Pero no es secreto. El padre de Ana es como un imán para los peces. En realidad no importa a dónde vamos, él siempre los consigue. Es como si le susurrara a los peces: vengan a mí y agarra los más grandes, dice sonriendo. Yo no soy tan bueno por supuesto, pero me gusta ir a pescar con él.

*****

Después del desayuno, regreso a mi habitación y me cambio con mis pantalones vaqueros y una camiseta. José decide irse tratando de no correr, probablemente no con ganas de dejarnos solos, pero no le queda de otra.

Me aseguraré de que no se despida demasiado en torno a Anastasia. Puedo ver el anhelo en sus ojos y la decepción de haberla perdido. 

_ Gracias por dejarme dormir aquí, dice sacudiendo la mano. 

_ Cuando quieras, le respondo sonriendo. Bueno, eso puedo decirlo ahora, porque estoy con la certeza de que Anastasia será mía legalmente.

_ Cuídate Ana, le dice y le da un ligero abrazo.

_ Claro. Me alegro de verte José. La próxima vez saldremos por ahí, le responde ella.  

_ Te tomo la palabra, dice saludando desde el ascensor. Una vez que la puerta del ascensor se cierra y ya José se aleja nos volvemos adentro.

_ Mira, él no es malo, dice Anastasia.

_ Sigue queriendo acostarse contigo Anastasia, pero no lo culpo.

_ ¡Christian, eso no es cierto! Dice en completa negación. 

_ ¿No te enteras de nada verdad? Sonrío hacia ella. Te desea. Muchísimo. Le digo.

Yo soy un experto lector de expresión corporal de mierda. Utilizo mucho mi experiencia en mi trabajo. No por nada he tenido que entender expresiones corporales de mis sumisas cuando las tenía atadas, amordazadas y con los ojos vendados. Tenía que leer sus cuerpos. Cuando abracé y besé a Ana sé que él quería estar en mi lugar. El hecho de que Ana esté completamente ajena a él lo debe tener mal. Mientras conversábamos, me di cuenta como la miraba fugazmente. No podía resistirse. Se le nota en su cara. A mí no me engaña. Pero Ana es muy inocente. Ella todavía no se percata que es una mujer que cualquier hombre quisiera tener. Pero mejor así. No quiero que ella sienta compasión por él. 

Anastasia me frunce el ceño. 

_ Christian, que es sólo un amigo, un buen amigo, defiende su postura. Muy bien, lo haremos a tu manera. Después de lo de ayer, no quiero discutir con ella. Levanto mis manos en gesto conciliador.

_ Yo no quiero pelear nena, le digo. No por esto. 

_ Yo tampoco, responde.

_ No le dijiste que nos íbamos a casar, le digo con decepción en mi voz. ¿Por qué? ¿Ella no quería herir sus sentimientos?

_ No. Pensé que debía decírselo a mi mamá y a Ray primero,  dice ella. ¡Oh muy bien! ¡Qué tonto de mierda soy! ¡Por supuesto, ella tiene que informarle a sus padres primero! Asiento con la cabeza. 

_ Sí, tienes razón, por supuesto. Y, yo, eh... Debería pedírselo a tu padre. Quiero hacer esto desde el principio. 

Ella se ríe de mí. 

_ Oh, Christian, esto no es del siglo XVIII, dice ella. 

_ Es la tradición.  ¿No se da cuenta de que quiero hacer las cosas bien por ella?  

_ Vamos a hablar de eso más tarde. Quiero darte tu otro regalo. Una pequeña sonrisa se arrastra en mis labios. ¡Me siento como el bastardo más afortunado del mundo entero! Ella me mira y distraídamente se muerde el labio. 

_ Te estás mordiendo el labio. Sin decir una palabra, ella toma mi mano y me lleva a mi dormitorio. Cuando llegamos a mi lado de la cama ella suelta mi mano y se va a su lado. Se inclina y saca debajo de la cama dos cajas. ¡Guau!

_ ¿Dos? Le pregunto sorprendido. Me esperaba una. 

Ella toma una respiración profunda.

_ Compré esto antes del uhm... incidente de ayer. Pero, no estoy seguro de eso ahora. Me entrega una de las cajas de regalo. La miro y la incertidumbre me preocupa. 

_ ¿Seguro que quieres que lo abra?  Ella asiente con la cabeza. Puedo leer la ansiedad en su rostro.

Arranco el envoltorio como un niño pobre esperando su regalo de Navidad. El contenido de la caja toca mi corazón. 

_ Es Charlie Tango, me susurra. Es una réplica de madera de Charlie Tango con las palas del rotor de energía solar. Me encanta que ella recuerde pequeños detalles de cómo  me gusta este tipo de energía y que me encanta volar y me encanta Charlie Tango. 

_ Con energía solar… murmuro. Me siento en la cama y rápidamente comienzo a montar las piezas, enganchado todo con prisa. Finalmente un Charlie Tango azul está en la palma de mi mano. Lo saco por la ventana para dejar que absorba el sol. Los rotores comienzan a girar y la miniatura del Charlie Tango emprende vuelo sobre mi palma.

_ Mira esto… Es increíble lo que ya es posible hacer con esta energía, le digo mientras miro las aspas girar en la palma de mi mano. Esto me da docenas de ideas de cómo puedo aplicar esto en mayor escala. Tal vez una mejor celda solar... Incluso las plantas lo hacen mejor. Ideas... Ideas...

_ ¿Te gusta? Pregunta Anastasia. 

_ Ana, me encanta. ¡Gracias! le digo con entusiasmo y la beso con rapidez y con pasión. Entonces vuelvo a ver como giran los rotores de nuevo. Lo pondré en mi despacho al lado del planeador. Ella sonríe de oreja a oreja a mi respuesta. 

_ Me hará compañía hasta que recuperemos el Charlie Tango, le digo con cierta tristeza.

_ ¿Se podrá recuperar? Pregunta.  Recuerdo el fuego en el rotor, las aspas rotas, la parte electrónica dañada. Tiene que ser examinado y evaluado.

_ No lo sé. Yo espero que sí. De lo contrario lo echaré de menos. Mis ojos están puestos en la otra caja. Quiero abrirla. ¿Qué podría ser?

_ ¿Qué hay en la otra caja?

_ No estoy segura si este regalo es para ti, o para mí, dice ella, y ahora la curiosidad me inunda.

_ ¿De verdad? Eso sólo pude significar una cosa.  Está nerviosa como el infierno. ¿Por qué estás tan nerviosa? Le pregunto y ella se sonroja como un tomate. Una sonrisa licenciosa se arrastra sobre mi cara. Creo que quiere jugar... 

_ Me tienes intrigado, señorita Steele, susurro. Y ella distraídamente mueve su abdomen. Solo hace eso cuando está encendida. Tengo que decirte Anastasia que estoy disfrutando con tu reacción. ¿En qué has estado pensando? Le pregunto sabiendo que ella puede hacer un sin número de cosas. Ella no contesta. Tomo la caja y la muevo. El traqueteo es fuerte. La destapo y hay una pequeña tarjeta y por debajo el regalo envuelto en papel azul pálido.

Lo que ella escribió con su puño y letra me impacta. 

¡Quiero que me hagas cosas groseras!



_ ¿Qué te haga cosas groseras? Pregunto en un murmullo. Ella asiente con la cabeza, tragando saliva. ¿Qué es lo que ella quiere que haga? Yo quiero hacer esas cosas, pero yo ni siquiera me atrevería a pensarlo. Me sentiría muy preocupado si ella me deja. La cabeza de mi polla va hacia un lado. Necesito evaluar su reacción. Ella me da señales contradictorias. ¿Cómo podría el corazón de un hombre tomar todo esto? Me cortaría primero las manos antes de hacerle algo que no le guste, o que piense que mi mierda pervertida es demasiado para ella. Lo primero que veo en la caja es una máscara. Bueno ella quiere jugar y quiere que le tape los ojos. Luego veo las abrazaderas para los pezones, un dilatador anal, mi iPod y mi corbata gris favorita, con la que comencé todo esto. Y lo último que encuentro, y mi corazón se acelera, es la llave de mi cuarto de juegos.

La miro. Yo la quiero y quiero hacer de todo con ella. Pero tengo miedo. Miedo de que pudiera hacerle daño. Que esto sea el interruptor y que luego me arrepentiré.  

_ ¿Quieres jugar? Le pregunto con una voz suave. 

_ Sí, dice con voz entrecortada.

_ ¿Por mi cumpleaños? ¿Será que piensa que es lo que quiero?  Yo no quiero hacer nada que ella no quiera hacer. Esto tiene que ser algo que ella quiera. 

_ Sí, dice ella y volteo mi cara hacia otra parte. Mi corazón se contrae de dolor. La última vez que estuvimos en mi cuarto de juegos me dejó. La perspectiva me asusta como el infierno. ¡Esto me asusta! La amo tanto, que no creo que pueda vivir sin ella. Por otro lado, quiero  conocer todas sus necesidades. Quiero ser la persona que le proporcione todo su placer sexual, de manera que ella no tenga que buscar por otro lado. Porque seamos claros, Ana es una chica con un nivel sexual alto. De eso me di cuenta desde la primera vez que lo hicimos. Se enciende rápido y cada polvo entre nosotros ha sido maravilloso. Yo sé que a ella le gusta mi perversión sexual, ya me lo dijo, la pregunta es ¿Cuánto? Estoy ansioso pensando en qué pasaría sí y eso simplemente me molesta. ¿Qué pasaría si pierdo el control en ese momento? ¿Qué pasaría si disfruto mucho y mi viejo modo de dominante aparece? Y si…

_ ¿Estás segura? Pregunto. ¡Joder qué tentación!

_ Sin látigos ni esas cosas, responde ella.

_ Eso ya lo entendí. Yo no quiero volver a tocarla con eso de nuevo. 

_ Pues entonces sí, estoy segura, responde ella. ¡Ella quiere! ¡Ella realmente lo quiere! ¿Bueno y quien soy yo para negarme? Mi objetivo es complacer y es lo que mejor hago.

Niego con la cabeza y miro de nuevo el contenido de la caja ¿Qué he creado aquí?  

_ Loca por el sexo e insaciable. Creo que podré hacer algo con estas cosas, murmuro.  Tengo una cosa en mente y el objeto de mi afecto está justo frente a mí. Si mi mirada pudiera quemar, ella estaría en llamas en estos momentos. Mi sonrisa es carnal. Tomo su mano en la mía.

_ Ahora y no es una petición, le ordeno y la llevo fuera de la habitación directo al cuarto de juegos.

Hago una pausa antes de entrar. Quiero estar absolutamente seguro de que esto es exactamente lo que quiere. No para mí, sino para los dos. Quiero que ella quiera. No voy a perderla por una idea equivocada.

_ ¿Estás segura de esto? Pregunto ansioso. 

_ Sí, murmura sonriendo tímidamente.

_ ¿Hay algo que no quieres que haga? Hace una pausa por un segundo y responde.

_ No quiero que me tomes fotos.

¿Qué? ¿Por qué dice eso? Nunca le he tomado fotos en la sala de juegos. Me congelo en mi lugar por un minuto. He tomado fotos de mis sumisas antes. ¿Ha hurgado en mi caja fuerte? ¿Será posible que hubiera visto esas fotos? Muevo mi cabeza hacia un lado de forma especulativa. Pero ahora no me voy a detener en eso. Ella prendió la mecha y yo también quiero.

_ Está bien, asiento. Abro la puerta, aunque todavía estoy nervioso. Doy un paso a un lado para que ella entre y cierro. Mis ojos están sobre ella.  Pongo la caja de regalo sobre la cómoda. Saco el iPod y lo prendo. Voy por mi lista de música. Abro las puertas que se deslizan silenciosamente y sincronizo mi iPod con la música y finalmente los sonidos de un tren subterráneo llenan todo el cuarto de juegos.

(Canto Gregoriano por Enigma)

Me dirijo a Anastasia para mirarla. Ella se encuentra en el centro de la habitación, con la boca ligeramente abierta; su pecho subiendo hacia arriba y hacia abajo en rápida sucesión. Ella finalmente se muerde los labios y pone mi libido a arder.  Me acerco a ella y libero su labio inferior. Yo no quiero que este juego sea corto.

_ ¿Qué es lo que quieres hacer, Anastasia? Murmuro. Quiero establecer los límites de nuestras fronteras. No quiero asustarla. Le beso la comisura de su boca, porque hacer más de eso simplemente pondría mi sangre a dar carreras.  Sus labios  tratan de hacer su camino a mi boca, pero yo mantengo los dedos en su barbilla para evitar que eso suceda. 

_ Es tu cumpleaños. Haremos lo que tú quieras, susurra. Paso suavemente mi pulgar por sus labios. Ella está aquí por mí. Justamente lo que temía. Si alguna vez vamos a hacer algo aquí, tiene que ser porque ella lo quiere, no porque ella piensa que lo necesito. 

_ ¿Estamos aquí porque crees que quiero estar aquí? Le pregunto en voz baja tratando de obtener la información correcta de su parte. Miro sus ojos con mucha atención. Quiero saber que me está diciendo la verdad. No lo que ella cree que yo quiero oír.

_ No, ella susurra con timidez. Yo también quiero estar aquí. Sus ojos se dilatan y su mirada lo justifica. Ella no tiene miedo, está deseosa, libidinosa. Sus labios abiertos, ruborizada, su pulso acelerado. Ella me quiere aquí. ¡Maldita sea! ¡Ella me quiere! Su lenguaje corporal hace que me encienda rápidamente oscureciendo mi mirada. Ella está casi suplicando que me la folle aquí. Quiere estar aquí para darnos lo que necesitamos. Quien lo diría.

_ Oh, hay tantas posibilidades señorita Steele. Estoy emocionado de nuevo. Algo en Anastasia está encendido y ella quiere reunirse conmigo en esa zona gris donde ya hemos estado. Una zona carnal, sensual, lujuriosa, pervertida y oscura.  Pero, ella parece estar demasiado abrigada.

_ Empecemos por desnudarte y tiro del cinturón de su bata de seda que inmediatamente se abre, exponiendo su camisón de seda. Me siento en la silla Chesterfield. 

_ Quítate la ropa despacio, le ordeno. 

(Demi Moore Striptease)

Ella traga y contrae sus muslos apretando su vientre. Su expresión corporal simplemente me enciende hasta el punto de ser insoportable. Me calienta demasiado pronto y mi pene simplemente no responde a mi cerebro sino a sus movimientos. ¡Joder yo simplemente estaría a cada rato metido dentro de ella! Ella saca la bata fuera de sus hombros con sus ojos fijos en los míos. La bata cae al piso en silencio y cae a su voluntad en sus pies. Mis ojos están puestos en ella y paso mi dedo índice por los labios para calmarme y no lanzarme sobre ella. Los finos tirantes de su camisón caen dulcemente por sus hombros y luego, como si estuviera vertiendo miel con lentitud, cae por sus curvas hasta llegar a sus pies. Ella está gloriosamente desnuda ante mí. Demasiado desnuda. Creo que le falta algo y es uno de mis regalos. Regojo la corbata gris, la paso a través de mis dedos y me paro en frente de ella.

_ Me parece que lleva usted muy poca ropa señorita Steele, murmuro. Pongo la corbata alrededor de su cuello y poco a poco lo ato con un nudo Windsor. Aprieto el nudo como lo haría para mí y mis dedos rozan la base de su garganta. La corriente siempre está presente entre nosotros, nos atraviesa y ella jadea. Anhelo esta electricidad, esta conexión. Luego dejo que el extremo más ancho de la corbata cuelgue hasta su vello púbico, que solo muestra lo caliente que es mi mujer. 

_ Ahora mismo está usted fabulosa señorita Steele, le susurro y la beso rápidamente en sus labios, porque no me puedo contener. Ella se ve completa e irresistiblemente follable.

_ ¿Qué vamos a hacer contigo? Pero mi control me traiciona una vez más. Cojo la punta de la corbata y de un tirón la atraigo hacía mí de manera que su cuerpo desnudo está al ras con el mío. Mi mano pasa por su pelo y tiro con fuerza hacia atrás y la beso apasionadamente. Soy exigente en mi beso. Mi lengua se sumerge en su boca, acariciando ferozmente, declarándole que es mía. Mi otra mano se desplaza hasta la nalga, frotando, amasando. Solo la suelto cuando mis pulmones no pueden funcionar por falta de aire y me aparto jadeando mirándola. Estoy completamente enamorado  y lleno de amor y lujuria por ella. Una combinación que jamás sentí con nadie. ¡Es completamente excitante!

_ Date la vuelta, le ordeno en un tono suave y ella obedece rápidamente. Tomo su cabello y le hago una trenza. Su cabello huele delicioso y es muy suave.  

_ Tienes un cabello hermoso Anastasia, murmuro inclinándome y besando su cuello. Cuando quiera que pare solo tienes que decírmelo. ¿Lo sabes verdad?  Le susurro contra su garganta. Ella asiente con la cabeza, con los ojos cerrados llena de placer sensual. Tiro de nuevo de la corbata y la llevo a la cómoda. Vamos, le digo y tomo la caja con los juguetes que ella me dio para nuestro disfrute.

_ Estos objetos no me parecen muy adecuados Anastasia, le digo mostrándole el dilatador anal en primer lugar. Este es demasiado grande. Una virgen anal como tú no puede empezar con este. Optaremos por empezar con esto y le muestro mi dedo meñique. Anastasia jadea y su cara se contrae en shock. Sonrío nada más de imaginarme lo que está pensando. No los voy a meter todos. Solo uno. Además recuerdo lo que decía en su tarjeta. Quiero que me hagas cosas groseras. Estamos para complacer nena.

_ Un dedo… solo uno, le aseguro. Su mirada se sorprende por mi explicación. Es que en su cara está escrito todo. La puedo leer fácilmente.

Las abrazaderas que eligió son para el dolor. No es aconsejable comenzar con esas. Es mejor ir progresivamente.

_ Estas pinzas son brutales, le digo porque no le quiero hacer daño. Usaremos estás. Ella parpadea hacia mí como una estudiante absorbiendo toda la información y a punto de tomar un examen justo después del curso intensivo.  

_ ¿Está claro? Le pregunto.

_ Sí, ella susurra su respuesta. ¿Vas a decirme lo que piensas hacer?

_ No, cariño. Iré improvisando sobre la marcha. Esto no es ninguna sesión Ana, ella parpadea.

_ ¿Cómo debo comportarme? Ella pregunta confundida.

Oh no, yo no quiero que piense que soy un Dominante porque estamos en este cuarto. Me trae malos recuerdos, mi frente se arruga de preocupación. 

_ Como quieras, le digo.

Su cara se cae y cambia de expresión. ¿La decepcioné?

_ ¿Esperabas mi alter ego, Anastasia? Pregunto perplejo. 

_ Bueno, en realidad, sí. A mi me gusta, ella responde sorprendiéndome. De alguna manera, su respuesta me complace. Eso me da la certeza de que ella ama a todas mis 50 sombras. 

_ ¿No me digas? Yo soy tu amante Anastasia no tu amo. Me encanta oír tus carcajadas y tu risita infantil. Me gustas relajada y contenta, como en las fotografías de José. Esa es la chica que un día entró cayendo de bruces en mi despacho. Esa es la chica de la que un día me enamoré, le digo mientras corro mi pulgar por el labio inferior. Mi declaración hace que su mandíbula caiga abierta. Estoy enamorado de ella, tal vez desde el principio. Yo lo negaba, pero ya no.
_ Pero una vez dicho esto, a mí me gusta tratarla con dureza y hacerle cosas groseras señorita Steele. Y mi álter ego sabe un par de trucos, le digo mientras mi mirada se oscurece. Quiero tomar el control y darle lo que quiere y lo vamos a disfrutar mucho. Así que haz lo que te ordeno y date la vuelta. Cuando se voltea abro el cajón y saco un par de puños de cuero.  

_ Ven, le ordeno tirando de la corbata y la llevo a la mesa. Señalando la mesa, le digo que se suba de rodillas. 

La ayudo a subirse y ella se pone de rodillas delante de mí quedando a mi nivel.  La miro fijamente y paso mis manos por sus muslos y cuando llego a sus rodillas las separo para abrirle las piernas. Ella es hermosa e irresistible y yo solo estoy deseando que llegue el momento de estar dentro de ella.

_ Pon los brazos en tu espalda, voy a esposarte.

Tomo los puños de cuero de mi bolsillo traseros y los paso alrededor. Nos estamos tocando y su olor es embriagador, verla de esta manera tan seductora, me pone durísimo. Anastasia pasa sus labios a lo largo de mi mandíbula y por mi mejilla. Yo cierro los ojos disfrutando del momento y también tratando de encontrar mi equilibrio. Mi respiración se tambalea, porque si ella lo hace de nuevo, esta será una corta sesión y ninguno de los dos querría eso. Me aparto de inmediato antes de que pierda el control.

_ Para, o esto se terminará mucho antes de lo que deseamos los dos, le advierto. Tocarla me inflama, su toque es fuego puro para mí y quiero corresponder. Por esto es que se debe tener control con lo que se hace si realmente queremos jugar.

_ No puedo evitarlo. Eres irresistible  dice haciendo pucheros. 

_ ¿Ah sí?  Ella asiente con sus hermosos ojos entornados.

_ Bueno no me distraigas o te amordazaré.

_ Me gusta distraerte, dice en un susurro que hace que mi polla salte de un brinco.

_ O te azotaré, le digo. Voy a disfrutar con las nalgadas mejor. Ella sonríe en respuesta. Que tiempos aquellos. Me río en complicidad, porque antes no hubiese permitido esa libertad de ella aquí. Solo podía tocarme o besarme si yo se lo ordenaba.  

_ Compórtese, le gruño y doy un paso atrás para golpear las palmas de mis manos con las esposas de cuero, para que sepa lo que puede venir si no sabe comportarse.  Vamos cariño que aunque estamos en una situación diferente el que manda aquí soy yo. Finalmente se las arregla para lucir escarmentada. 

_ Eso está mejor, le digo finalmente satisfecho y me inclino de nuevo para ponerle las esposas. Ella cierra los ojos y respira profundamente. Coloco cada esposa en cada uno de sus codos, lo que hace que arquee su espalda y empuje sus pechos hacia delante gloriosamente. Me echo hacia atrás para admirar mi obra.

_ ¿Te sientes bien? Le pregunto.

_ Estoy bien, responde ella. 

Tomo la máscara y la paso por encima de su cabeza. Ahora está ciega ante el mundo. Todo está en su imaginación. Inmediatamente su respiración se acelera por la anticipación. Está caliente e incapaz de ver, tiene que confiar en su oído, tacto y olfato. Confiamos en nuestra vista demasiado. Sólo la ausencia de ella aumenta nuestros otros sentidos. En un juego sexual, se tiene que confiar en su pareja para proporcionar no sólo  placer, sino también para mantenerse a salvo. La incógnita sube la emoción y el no saber lo que está sucediendo, hace que su cerebro no se prepare para la próxima reacción. Solo se reacciona cuando se siente y el cuerpo responde de manera diferente cuando se está desprovisto del sentido de la vista.   Debido a este vacío, la adrenalina está constantemente corriendo por el cuerpo lista para disparar a la siguiente reacción. Doy un paso hacia atrás para tomar una botella de aceite de masaje. No solo quiero relajar sus músculos con este aceite, sino que también quiero que entre a actuar su olfato, quiero integrarlo a sus sensaciones. Los aceites perfumados se han utilizado desde los antiguos egipcios para enfocar, estimular, motivar y aumentar el deseo sexual. Las feromonas son un afrodisíaco natural, por lo que se usan en los perfumes para atraer al sexo opuesto. Al permitirse que el sentido del olfato actúe con ciertos aromas, se aumenta el apetito y la atracción sexual. Este aceite desprende un rico y almizclado olor acre. Casi se puede probar dulce y apetitoso.

_Yo no quiero arruinar mi corbata favorita, murmuro y se la quito.   A medida que la quito lentamente de su cuerpo ella inhala fuertemente. Paso mis nudillos por la mejilla de Ana dibujando una línea lenta y sensualmente. Todos sus sentidos se despiertan con un simple toque. Se crea una expectativa. Sin saber lo que viene después; todo su cuerpo está en posición firme, temblando de alegría, despertando todos los nervios a su paso. Paso mi mano por su cuello y fácilmente bajo hasta su garganta. Voy masajeando poco a poco con el aceite.

La otra la pongo en su hombro y lentamente la deslizo por su clavícula. Ella gime de placer y arquea su cuerpo empujando sus pechos turgentes que buscan desesperadamente atención. Pero mis manos los evitan y se mueven a sus costados. El ritmo de la música, el olor del aceite y mis manos despiertan todos sus sentidos, ella gime en voz alta.

_ Eres tan hermosa Ana, susurro junto a su oído con voz ronca mientras mis manos viajan en su cuerpo. Mi nariz hace un recorrido a través de su mandíbula, inhalando su aroma particular y la mezcla intoxicante que ahora se infunde en su piel. Mis manos viajan y masajean por debajo de sus pechos, su vientre y por encima de su hueso púbico. Comienzo a colocar besos ligeros sobre su boca y luego despacio y sensualmente dirijo mi nariz por su cuello y garganta inhalando… olfateando. Mi respiración  acaricia su piel hipersensible y expectante.

_ Y pronto serás mi esposa para poseerte y mantenerte.  Su respiración se incrementa y abre los labios.

_ Para amarte y cuidarte... Mis manos se mueven sensualmente sobre su vello púbico, acariciándola.

_ Con mi cuerpo te adoraré…

Mis dedos se mueven hacia su sexo y con la palma de la mano comienzo a rozar su clítoris. Ella gime y echa la cabeza hacia atrás.

_ Señora Grey… le digo con reverencia, mi palma continúa frotando su perla de placer despertando cada nervio de su cuerpo. ¡Ahgg!  

_ Sí, cariño, le digo. Abre tu boca, le ordeno. Ella la abre y yo deslizo un vibrador que parece una chupeta larga.

_ Chupa, le ordeno. Voy a meterte esto dentro cariño.

_ Chupa, le ordeno otra vez y detengo mi mano para ponerme más aceite. Froto mis manos y comienzo a masajear sus pechos.

_ No dejes de chupar, le digo. Ella necesita lubricarlo y calentarlo.

Tomo sus pezones con el índice y el pulgar y los ruedo para que se alarguen con mi toque. Ella hace un gemido ahogado.

Me encantan sus pechos. 

_ Tienes unos pechos tan hermosos Ana, murmuro, y su cuerpo reacciona inmediatamente endureciendo sus pezones aun más. Me encanta la forma en que su cuerpo entra en sintonía con el mío. Ella reacciona a mi voz, a mi olor, a mi tacto. Sí, cariño, le murmuro.

Paso mis labios hasta su cuello y sin detenerme me muevo lentamente hacia su pecho, lentamente pellizcando, mordiendo y chupando en el camino una y otra vez. Mis labios  rozan en la parte superior de sus pechos y mientras chupo un pezón coloco la abrazadera en el otro.
_ ¡Ah! Gime con la sensación inesperada. Mi lengua comienza a lamer el pezón sujetado por la abrazadera y mientras hago eso coloco la otra en el otro pezón. Cuando siente la mordedura doble gime en voz alta. La sensación es nueva y extraña para ella.

_ Siéntelo nena, le susurro. Pongo un poco más de aceite en mis manos.

_ Dame esto, le digo y saco el vibrador de su boca. Mis manos una vez más comienzan a deslizarse por su cuerpo y las voy arrastrando hasta su sexo y hasta sus nalgas. Paso mis dedos entre sus nalgas y ella salta sin saber lo que voy a hacer. Ella es una virgen anal y esperaba esa reacción.

_ Shhh, le susurro al oído y beso su cuello mientras juego con mis dedos entre sus nalgas. Ella no sabe lo que va a pasar y su cuerpo está en alerta máxima. A medida que mi mano se desliza hacia abajo a su vientre y su hueso púbico, paso la palma otra vez por su clítoris. Mi dedo medio se desliza dentro de su sexo y ella gime de placer.  

_ Voy a meterte esto dentro, le digo arrastrando mi dedo entre sus nalgas tocando su ano. Pero no aquí, sino aquí, y meto mis dedos en su sexo moviendo en forma circular tocando la pared frontal de su vagina. Ella gime cuando la sangre recorre su sexo y sus pezones contenidos se hinchan.

_ ¡Ah! Es la reacción de su cuerpo. 

_ Ahora silencio… le digo cuando saco los dedos de su sexo y deslizo el vibrador dentro de ella. Tomo su cara entre mis manos y la beso casi con violencia, mi lengua invade su boca y prendo el vibrador. Anastasia jadea con esa sensación totalmente inesperada. 

_ ¡Ah!

_ Tranquila…  le digo en su boca.  Mis manos bajan a sus pechos y tiro delicadamente de las abrazaderas, ella gime en voz alta.

_ ¡Christian, por favor!

_ Shhh nena… aguanta, trato de convencerla. 

El vibrador, las abrazaderas en sus pezones, mi boca sobre la de ella, mis manos que viajan alrededor de su cuerpo, dándole sensaciones por todas partes.  

_ Buena chica, la calmo. 

_ Christian… ella ruega desesperadamente.

_ Shhh. Siéntelo, Ana. No tengas miedo… le digo mientras la sostengo por su cintura. Paso mis manos alrededor de sus caderas, tocando, sintiendo, amasando la piel de sus nalgas y froto entre ellas  el aceite de mis manos.

_ Tan hermosa, le digo hipnotizado. Y finalmente empujo mi  dedo meñique lubricado dentro de su ano. Muevo mi dedo lentamente dentro y fuera cuando mis dientes rozan su barbilla que está inclinada hacia arriba. 

_ Tan hermosa Ana…

Finalmente sucumbe a todas las sensaciones y se corre  en un orgasmo que hace que su cuerpo convulsione. La sensación atraviesa todo su cuerpo y en medio de su orgasmo quito las abrazaderas de sus pezones, ella grita de dolor y placer mientras su orgasmo continúa y yo sigo moviendo mi dedo dentro y fuera de ella.

_ ¡Agh! Ella grita y la envuelvo con un brazo sosteniéndola, pero sus impulsos corporales por el vibrador siguen trabajando en su interior y mi dedo sigue trabajando con ella. ¡No! Grita en una súplica y sé que ella está en sus límites; esta vez saco el dedo y el vibrador y su cuerpo sigue convulsionando. Yo desato rápidamente los puños y sus brazos caen hacia adelante y la cabeza se desploma sobre mi hombro perdida en su abrumador orgasmo. Su respiración es irregular, está perdida.

Levanto a Anastasia y la llevo en mis brazos a la cama y la acuesto sobre las sábanas de satén rojo. Me froto las manos de nuevo con aceite y froto la parte posterior de sus muslos, las rodillas, las pantorrillas y los hombros. Me quito rápidamente mi ropa y las tiro a un lado de la cama.

Le quito la máscara y sus ojos permanecen cerrados. Tomo su trenza y la deshago. Me inclino y la beso suavemente en sus hermosos labios. Detengo la música presionando el botón de apagado con el control remoto.

_ Maravilloso,  murmuro a la belleza que va a ser mi esposa. 

Ella finalmente logra abrir un ojo. Le sonrío mirándola con un poco de temor. 

_ Hola, le saludo. Ella solo gruñe una respuesta sonriendo ampliamente.  ¿Te ha parecido suficientemente brusco?

Ella asiente con la cabeza en respuesta, y me sonríe. 

_ Creo que intentas matarme, murmura.

_ Muerta por un orgasmo, le sonrío. Hay formas peores de morir, le digo lamentando mi encuentro con la muerte. Las manos de Anastasia inmediatamente llegan a mi rostro y me acaricia.

_ Puedes matarme así siempre que quieras, me dice. Ella se da cuenta que estoy completamente desnudo junto a ella, y listo para la acción. Tomo su mano y le beso los  nudillos y en respuesta ella se inclina y captura mi cara entre sus manos y tira de mi boca a la suya para fundirnos en un beso apasionado. La beso brevemente y me detengo. 

Tomo el control remoto de la música y presiono el botón.

_ Esto es lo que quiero hacer, le digo. Y una suave guitarra comienza a hacer eco en la habitación.


_ Quiero hacer el amor contigo, cariño, le digo mirándola, con amor, deseo y pasión. Roberta Flack comienza cantando, La Primera vez que vi tu rostro.  Mis labios buscan los de ella y al igual que los amantes en la antigüedad unimos nuestras almas selladas con este beso.  



4 comments:

fanny rebellon said...

Mi madre, esto enciende a cualquiera, que intensidad, que pasión, que romántico, que sexual, que libidinoso, es definitivamente excitante, amo a Cristian Grey, seria genial que existiera alguien así,Emine te la comiste con este capitulo muchas gracias, siempre vivo pendiente de tu blog de tu historia, no entiendo porque no has sacado un libro romántico erótico, waw seria lo máximo, gracias mil y a ti mi amiga Patricia, eres fabulosa e increíblemente inteligente y sabia en lo que haces te felicito y admiro amiga, y es un verdadero placer poder decirte mi amiga, un besote madre, T.Q.Q.J.

Anonymous said...

Que otras palabras que no halla utilizado fanny rebellon puedo usar yo para describir lo que me a parecido y lo que me han transmitido con este capitulo, las admiro, las sigo fielmente y las adulare hasta quedarme sin sentido, magestuoso, esplendido, exquisito, sin palabras, solo gracias y felicitarlas. Andrea desde Argentina.

Patricia Pinto said...

Gracias chicas por seguir esta historia fabulosa y mil gracias por sus palabras. Seguiré con la traducción que cada capítulo, me lleva al cielo!

Anonymous said...

buenisimo te felicito!!! Esperamos el tercer libro!! Me siento tan triste por haber terminado de leeer los 3 q es como si no quisiera continuar con mi vida real, quiero la vida de anastasia, me enamore de grey!!!!