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Friday, May 29, 2015

Libro III - Capítulo XIX: CINCUENTA SOMBRAS DE GREY - CHRISTIAN Y ANASTASIA

Un corazón vengativo, un carácter puesto a prueba y un tacto que duele

CAPÍTULO XIX



El duro entrenamiento ni siquiera opacó el borde de mi ira feroz. Necesito tener nuestras vidas bajo control y reprendo a todos lo que contribuyeron a que estemos en esta situación comenzando por  Katherine Kavanagh.

Aún sudoroso y con la toalla colgando de mi cuello, me voy a mi estudio y marco a Elliot. El contesta el teléfono de inmediato.

_ ¡Hey bro! Te iba a llamar. ¿Qué es esto que está en la noticia? ¿Cómo que alguien entró en tu apartamento?

_ Fue Jack Hyde. Entró en mi apartamento cuando yo estaba en Nueva York, y Ryan un escolta lo capturó. Esa es la razón por la que te llamo —le digo apenas controlando mi rabia— ¡Quiero que le digas a tu novia que se mantenga a raya de nuestras vidas y que deje de influir en Anastasia!  

_ ¿Qué? ¿Qué quieres decir? Su voz se vuelve seria, a la defensiva, incluso.

_ Gracias a ella, ahora estoy furioso y enojado con Ana y ella está en problemas conmigo. Había un protocolo de seguridad con este hijo de puta suelto. Fui a Nueva York por negocios y dejé a Ana con la seguridad, con la condición de que iba del trabajo a la casa. Me dijo que se iba a reunir con Kate y que iban a tomar una copa. Le dije que se fuera a casa mientras el hijo de puta de Jack Hyde, quien inició un incendio en GEH, estaba suelto. Estuvo de acuerdo en volver a casa con Kate, hasta que tu novia fue a su oficina y la convenció de romper el protocolo de seguridad.

_ Leí que el tal Hyde fue capturado en tu apartamento ¿No fue mejor que estuvieran fuera?

Tomo una respiración profunda.

_ ¡Elliot! ¡El equipo de seguridad dejó de venir a casa, sólo Ryan estaba aquí! ¡El hijo de puta tenía un arma! ¡Herramientas para secuestrar a mi esposa! ¡Cinta adhesiva, tranquilizantes para caballos, y dispositivos de tortura! ¿Cómo te sentirías si una amiga de tu novia se mete en tu vida personal y pone vidas en peligro?

_ ¡Oh, Mierda!

_ ¡Sí! ¡Mierda! ¡Gracias a tu novia, las cosas podrían haber sido mucho peor si a Ryan lo hubiesen dominado! ¡Nadie sabía lo que estaba pasando, hasta que Sawyer y Prescott llegaron a casa! ¡Mi casa fue invadida a pesar de las capas de niveles de seguridad que tengo en su lugar! Y todo gracias a que tu novia convenció a Ana de romper el protocolo, las cosas podrían haber salido terriblemente mal. ¡Me estremezco solo de pensar que Hyde pudo haber matado a Ryan!  

_ Pero, Christian ¿No está Ryan entrenado para ese tipo de situación?

_ ¡Elliot, no le permito a mi seguridad llevar armas de fuego en mi apartamento a excepción de Taylor! ¡Hyde tenía un arma, Ryan  no! ¿Te imaginas si Hyde la hubiera usado? Ryan no se pudo comunicar con los demás, cuando el resto de la seguridad llegó a casa con Ana no tenían ni idea de lo que había ocurrido minutos antes. ¡Todo el mundo estaba abierto al peligro! ¡Hyde pudo haber matado a Ryan y a la señora Jones,  esperar a que llegaran los demás para dominarlos con la intensión de  secuestrar y violar a mi esposa! ¿Tienes alguna idea de lo furioso que estoy ahora con todo el mundo? Todo porque tu novia engatusó a Anastasia para romper las reglas de seguridad que se pusieron cuidadosamente en su lugar... Yo pude haber perdido a mi esposa, ¡y no estaba aquí! ¡Me siento indefenso e impotente y ese no es mi estilo Elliot! ¡Así que dile a Katherine que saque su culo alrededor de nosotros! 

_ ¡Mierda! ¡Lo siento Christian! Yo  no  sabía... Voy a hablar con Kate, y le digo que se mantenga a raya, —dice avergonzado hablando de su novia— ¿Hay algo más que pueda hacer?

_ Sí. Te agradecería que llames a mamá y a papá y le avises que estamos bien. Yo voy a estar muy ocupado, hablando con los detectives y asignando otro tipo de investigación. A parte de eso mi apartamento todavía está como zona de guerra por la evidencias. La seguridad se mantiene en su lugar Elliot, porque no sabemos a ciencia cierta si Hyde tiene cómplices o no.

_ ¡Claro que sí, bro! Escucha, si necesitas algo, estoy aquí para ti, hermano... lo digo en serio.

_ ¡Gracias! Nada que yo no pueda manejar, le digo y cuelgo.
                                                                           
                                                                         ****      *****

Cuando voy a la cocina, la señora Jones está ocupada limpiando.

_ ¿Desayuno Sr. Grey?

_ No tengo hambre, señora Jones. Tal vez más tarde, le digo y ella está tan sorprendida con mi respuesta, que su boca cae abierta.

_ Sí, señor Grey.

Vierto en un vaso jugo de naranja para llevárselo a Ana, me imagino que después de lo que tomó anoche, necesitará refrescarse.  Sawyer dijo que se tomó varios cócteles. Esto la ayudará a sentirse mejor. Coloco el vaso en la mesa de noche y ella se mueve lentamente abriendo los ojos.  

_ Te traje un poco de jugo de naranja, le digo. Ella me mira con admiración. Pero no dice nada.

_ Voy a tomar una ducha, le murmuro y camino hasta el baño. Me quito la ropa sudada y abro la regadera. Me meto debajo para sentir el agua fría inicial y mi cuerpo le da la bienvenida sacudiendo mis nervios y un poco mis pensamientos. Poco a poco se calienta el agua y relaja mis músculos.  Pongo un poco de champú en la palma de mi mano y comienzo a lavar mi cabello. Siento a Ana deslizarse detrás de mí en la ducha y envuelve sus brazos alrededor de mi torso. Me pongo tenso de inmediato. Ella ignora mi reacción y me aprieta más fuerte, presionando su mejilla en mi espalda.  He aceptado su toque, me encanta de hecho, pero no puedo corresponder a sabiendas de lo enfadado que estoy. La verdad es que no puedo confiar ni en mí para mantener el control y no hacerle daño. No sabré como voy a reaccionar. Los viejos hábitos pueden volver y desesperadamente necesito tener el control de mi reacción. Finalmente me muevo en la ducha para que los dos utilicemos el agua caliente y continúo lavando mi cabello. Estoy rígido. No puedo. Si ella me besa, vamos a hacer el amor y no sé a donde me va a llevar esta situación.
_ Ana, le digo en tono de advertencia.

_ Hmm, murmura, deliberadamente obtusa. Sus manos se mueven hacia mi vientre, haciendo claramente su camino hacia mi pene. Pongo mis manos sobre las de ella para dejar mi punto claro.

_ ¡No!

Sus manos caen de inmediato sorprendida. Me volteo y le agarro la barbilla inclinándola hacia arriba y la miro a los ojos con cautela. Miro su cara de dolor.

_ Todavía estoy muy enojado contigo, le digo en voz baja y solemne. ¡La quiero, maldita sea! ¡La pude haber perdido la noche anterior! Me estoy volviendo loco pensando en todas las cosas que le pudo haber ocurrido. Me inclino y descanso mi frente contra la suya, y cierro los ojos, saboreando la conexión. En este momento, esto es suficiente. Siento su mano acariciar mi cara.

_ No te enfades conmigo, por favor. Creo que estás exagerando, susurra, y esa sola frase rompe el control que cuidadosamente estoy erigiendo para apenas apaciguar mi ira contenida.

_ ¡¿Exagerando?! Le gruño como un animal salvaje. ¡¿Un loco de mierda se mete en mi apartamento, para secuestrar a mí esposa y tu piensas que estoy exagerando?! Le grito desesperado. Apenas reconozco mi propia voz. ¿Mi esposa se ha vuelto loca que no valora su vida? ¡Ella actúa como una completa idiota, y me habla como si yo estoy loco! ¿Exagerando? ¿Qué debería haber hecho? ¿Ir a la cárcel y felicitar a Jack Hyde por tener éxito en irrumpir en mi casa y entregarle un regalo por no secuestrar, torturar y violar a mi esposa en lugar de pedir un rescate?   Está claro que ella está completamente ajena de lo que significa su vida para mí. Lo que significa para mí. ¡Eso explica por qué ella nunca escucha! ¿Por qué no acaba de rasgar mi corazón y empujarlo en mis putas manos?

_ No... uhm. A eso no es a lo que me refería. Pensé que esto era porque salí, responde ella.  Cierro los ojos y muevo la cabeza. Esto también es acerca de salir. ¡Ella no escucha! Ella puso la vida de todos en peligro. Las imágenes del colchón sucio, los tranquilizantes, los artilugios para hacerle daño y la nota de rescate vienen a mi mente espontáneamente.

_ Christian, yo no estaba aquí.

_ Lo sé, le susurro. Y todo porque no puedes seguir una simple solicitud, le digo con amargura. Su rostro palidece como si la hubiera golpeado.

_ No quiero discutir esto ahora en la ducha. Todavía estoy jodidamente enojado contigo Anastasia. Me estás haciendo dudar de mi juicio, le digo y salgo de la ducha tan rápido como puedo agarrando una toalla en el camino. ¡Me estoy comiendo vivo! Si ella se hubiese ido conmigo a Nueva York, todo este dolor se habría evitado y la seguridad habría corrido menos peligro. ¡Si me hubiera escuchado, estaría en casa, pero más cerca del cabrón! ¡A la mierda con esto! Llego a mi armario y me visto con rapidez y abandono la habitación tan pronto como mis pies pueden sacarme.

Entro en mi estudio y llamo a Welch.

_ ¿Sr. Grey?  Responde.

_ ¿Dónde diablos estás?

_ Abajo en el garaje señor. Mi equipo está tomando fotos y observando al equipo de CSI. No se nos permite llegar hasta la escena del crimen porque ellos están procesando todo. Mientras tanto Barney está copiando el video de las cámaras de seguridad antes de que los detectives se lo lleven.

_ Bien. Necesito que...  le digo, y Anastasia aparece en la puerta de mi estudio. Le echo un vistazo y sacudo la cabeza en negación para indicarle que es inoportuna. Su rostro se cae y ella se devuelve y se va. Cierro los ojos. La ira no desaparece, pero echo de menos su cercanía también. Todavía no estoy seguro de si puedo controlar mi deseo de castigarla. La distancia es lo único que puede mantenerme al margen, por el bien de los dos. 

_ ¿Señor? Welch me incita después de mi pausa.

_ Voy a hablar con mis abogados y asegúrate de que no haya manera de que Hyde salga bajo fianza. Quiero bloquearla. Quiero toda la evidencia necesaria de manera que sea culpable de los crímenes que cometió y los que quería cometer, ¡quiero a ese maldito pedazo de mierda encerrado de por vida! Ya sabemos lo eficaz y rápida que la policía puede ser. ¡El hijo de puta tuvo que venir a mi apartamento para ser arrestado por Dios! ¡No quiero ninguna posibilidad de que salga! ¿Queda claro?

_ Claro como el cristal, señor.

 Taylor entra cuando cuelgo el teléfono.

_ Habla con el equipo de seguridad, y asegúrate de que lo que hemos hablado anoche les haya quedado muy claro. Si lo hago yo alguien va a ser despedido y ahora no es momento para eso.

_ Sí, señor Grey, dice sombríamente mientras salgo de mi oficina.

Cuando entro en la cocina Anastasia no está ahí, pero la señora Jones está limpiando su plato.

_ ¿Dónde está la señora Grey?

_ En el dormitorio señor. ¿Le sirvo su habitual desayuno?

_ Sí, por favor, Gail.

Gail coloca el plato delante de mí después de poner mi tortilla y pan tostado en él. Cuando estoy a la mitad de mi comida, Anastasia anda con el vestido púrpura que tanto me gusta con una chaqueta negra y su cabello en un moño. Está vestida para trabajar.

_ ¿Te vas? Le pregunto incrédulo.

_ ¿A trabajar? Sí, por supuesto, responde mientras descansa su mano en la mesa del desayuno. La miro fijamente con una expresión en blanco. ¡He estado loco toda la noche y toda la mañana, y ella está siguiendo con su vida como si nada hubiera pasado! Ella va a trabajar.

_ Christian,  apenas tenemos una semana que regresamos. Tengo que ir a trabajar.

_ Pero... le digo y me detengo desesperado. Mi mano pasa como rastrillo con fuerza por mi pelo. La señora Jones detecta mi agitación y sale rápidamente de la cocina dejándonos solos.  

_ Sé que tenemos mucho de que hablar. Tal vez cuando te hayas calmado, podemos hacerlo esta noche.

Mi boca se abre en temor. —¿Calmado?— Le pregunto con voz terriblemente suave.

Mi tono hace que ella replique  —Sabes lo que quiero decir— La verdad es que no tengo ni puta idea de lo que quiere decir, porque todo lo que ella me dice en realidad tiene otro significado al que no estoy acostumbrado.

_ No, Anastasia, yo no sé lo que quieres decir.

_ No quiero una pelea. Te vine a preguntar si puedo usar mi coche.

Usar... ¿qué? ¿El maldito auto? ¡Diablos no!

_ ¡No! Le digo inmediatamente, si ella quiere pelear, le daré una pelea.
_ Está bien, ella responde. Su aquiescencia me desarma. Parpadeo. ¿Está de acuerdo conmigo? ¡Aleluya!

_ Prescott te acompañará, le digo con menos amenaza en mi tono.

Su cara se arruga con disgusto, pero no discute. Buena jugada. La primera cosa inteligente que ha hecho en las últimas 24 horas.

_ Está bien, murmura.

Ella da un paso hacia mí y me pongo rígido. No sé porqué estoy reaccionando de esta manera. ¿Será por las paredes que erigí desde anoche hasta esta mañana? Estoy total y completamente vulnerable con su proximidad, su olor, y su mirada inocente.  ¡Odio cuando peleamos! Odio cuando ella no me escucha y odio cuando ella minimiza el peligro. Se inclina tentativamente y besa la esquina de mi boca. Cierro los ojos, y por un momento disfruto su toque. Quiero abrazarla, besarla, y nunca dejarla ir, pero estoy tan jodidamente enojado.

_ No me odies, susurra. Mis ojos se abren de par en par y le agarro las manos.

_ No te odio, respondo de inmediato. ¿Cómo se le ocurre pensar eso? ¿Cómo cree que puedo odiarla cuando mi alma se desgarra con solo pensar que la pude haber perdido? Estoy muy preocupado y asustado con la idea de perderla, de que le hagan daño de alguna manera.

_ No me has besado, susurra.

La miro con recelo. ¿Está tratando de desarmarme? —Lo sé— murmuro mi respuesta. Su aroma embriagador, el calor que desprende su proximidad, sus ojos interrogantes tiran de mí, y yo de repente me levanto y agarro su cara entre mis manos con fuerza y mis labios descienden sobre los de ella sellándolos. Su respuesta es una exclamación de sorpresa. Mi boca se apodera de ella, sintiéndola, mi lengua buscándola, añorándola. Ella recupera sus sentidos y comienza a responder, pero la dejo en libertad de inmediato, porque este deseo de castigarla aún no se va. Cuando la suelto mi respiración es profunda.  

_ Taylor y Prescott te van a llevar a SIP, digo con los ojos ardiendo de deseo por ella. Siento que no puedo tenerla en este momento porque sería un riesgo para nuestra relación. Yo la quiero y mucho, pero no puede ser ahora.

_ ¡Taylor!

_ Señor, responde de inmediato de pie en la puerta.

_ Dile a Prescott que la señora Grey va a trabajar. ¿Puedes llevarlas por favor?   

_ Por supuesto, dice y se vuelve en sus talones para buscar a Prescott.

_ Si pudieras tratar de mantenerte alejada de los problemas por hoy, le murmuro.

_ Voy a ver lo que pueda hacer, dice sonriendo dulcemente. Una sonrisa vacilante tira de mis labios.

_ Te veré más tarde, le  digo fríamente.

_ Hasta más tarde, susurra.

Cuando ella sale de la habitación, pongo mi cabeza entre ambas manos, dejando escapar un aliento que  no  sabía que estaba sosteniendo.

****      *****

El Detective Clark llega acompañado de Welch. Es alto con penetrantes ojos azules. Él salta directo a su interrogatorio.

_ ¿Dónde estaba anoche, cuando se produjo el incidente, Sr. Grey?

_ A 35.000 pies de altura.

_ ¿Estaba de regreso a Seattle?

_ Sí. Tuve una reunión de negocios seguido de una fiesta en Nueva York y tomé el vuelo alrededor de las 1:15am hora estándar del este.

_ ¿Por  qué no  se quedó toda la noche en Nueva York? Seguramente estaba cansado, dice con implicación.

_ Tengo un jet privado con habitaciones privadas para dormir. Lo tomé y regresé a Seattle. No podía dejar a mi esposa sola con un loco suelto.

_ ¿Así que usted  no  supo que su casa fue invadida hasta que llegó aquí? Me pregunta levantando las cejas, sorprendido.

_ Hasta que llegué, sí. 

_ ¿Cómo conoce a Jack Hyde, Sr. Grey?

_ Trabajó en SIP como un editor. Mi esposa era su asistente.
_ ¿Usted y el señor Hyde nunca han sido amigos, conocidos, tuvieron algunas conversaciones regulares, reuniones o cualquier tipo de conexión?

_ Lo vi una sola vez cuando fui a buscar a mi esposa en un bar. La señora Grey me lo presentó. Fue un encuentro breve, no más de unos pocos minutos, ya que teníamos planes para esa noche. 

_ ¿Dónde?

_ En un bar llamado Cincuenta.

_ ¿Por qué en un bar?

_ Era viernes y un grupo de empleados decidió tomar una copa después del trabajo y el señor Hyde estaba en el grupo. Era el jefe de mi novia, se presentó como tal. Así fue como lo conocí.

_ ¿Su novia?

_ La Señora Grey y yo estábamos saliendo en ese momento.  

_ Ya veo. Volviendo a la noche en que conoció al señor Hyde... ¿La señora Grey le presentó a algún otro compañero de trabajo esa noche?

_ No, yo no estaba fui allí para reunirme con nadie, solo fui a buscar a mi novia e irnos.

_ Pero usted dijo que otros empleados de su trabajo fueron al bar de cincuenta.

_ Sí. Cuando entré en el bar, mi esposa estaba sentada y él estaba sentado a su lado. Si había otros empleados junto a mi esposa o cercanos a ella no me di cuenta. No me quedé lo suficiente como para conocer a alguien más.

_ Ya veo. Un hombre que nunca tuvo otro contacto con usted aparte de un breve encuentro en… —dice mirando sus notas— el bar Cincuenta, solo por ser el jefe de su novia, y él parece tener un rencor personal contra usted. Su agente de seguridad el Sr. Welch me afirmó que él causó el incendio en su empresa. Me parece extraño que sin ninguna relación, positiva o negativa entre ustedes, tenga tales ataques que solo se cultivan con una rencilla personal que se haya cultivado antes, dice tratando de buscar otras implicaciones.

_ Detective Clark; ¿tiene usted alguna idea de cuántas empresas manejo? ¿Alguna idea de cuántas horas trabajo? ¿Lo que necesito hacer para que mis empresas marchen? ¿Cuánto tengo que viajar? No tengo tiempo para cultivar amistades. Estoy contento con todas las personas que están en mi vida. Yo  no  necesito agregar a Hyde en mi lista de amigos simplemente porque era compañero de trabajo de mi esposa. Seguramente, usted  no es  amigo de todo el mundo con el que trabaja o con las personas que trabaja su esposa, le digo mirando el anillo en su dedo.

_ Sr. Grey, —dice con una paciencia controlada— Se lo sugiero porque no tengo ni idea de lo que se necesita para ser usted.

_ Yo trabajo todo el tiempo —Y como para demostrar mi punto el Black Berry suena. Es Ros— Disculpe, le digo levantando mi dedo.

_ ¡Christian! ¡Acabo de enterarme de la noticia! ¿Están todos bien en casa?

_ Sí, Ros. Estoy con el detective en este momento. Dile a Andrea que tome todas las llamadas, y cuelgo. A continuación me giro hacia el detective Clark y continúo.

_ Cuando no trabajo, prefiero pasar el tiempo libre con mi esposa. Usted entiende. No tengo tiempo ni deseo cultivar ninguna otra relación de amistad, finalizo mirándolo a los ojos sin pestañear.

_ Pero por el contenido de su ordenador en el trabajo, —dice recitando lo que Barney había encontrado allí— ¿Por qué cree que está obsesionado con usted?

_ Detective, como también se dará cuenta, él comenzó a recoger esa información casi dos semanas después de que mi esposa fuera contratada en SIP. Si usted lee la revista Forbes, soy el vigésimo quinto hombre más rico de la tierra. Hay millones de personas que saben de mí, y posiblemente recogen información sobre mí de los periódicos u otras publicaciones en línea, y yo no tengo ni la menor idea de quienes son. Simplemente viene con el territorio. Yo  no debería  explicarle acerca de las personas naturalmente obsesionadas. Algunos son más que otros. ¡Realmente me importa un carajo, porque no tengo tiempo! Es por eso que tengo un gran grupo de profesionales que están trabajando para proporcionarme la seguridad adecuada para mí y mi familia, le digo señalando a Welch con mi mano.  

_ Sr. Grey, yo entiendo lo que está diciendo de que Hyde es un completo desconocido para usted, pero no para su esposa. Anoche la señora Grey dijo que él fue su jefe… yo lo interrumpo.

_ Detective, ¿Le acabo de hablar en sueco? Porque, yo ya se lo dije. No es un secreto del gobierno que fue brevemente jefe de mi esposa.

_ Y el señor Hyde fue despedido de su trabajo poco después. ¿Por Qué?

_ Si  usted ha  destapado que fue despedido de su trabajo, estoy seguro de  que sabrá cual fue el motivo.
_ Pero, señor Grey, le estoy preguntando. Es el dueño de SIP, ¿no?

_ Soy dueño de SIP. Más de cuarenta mil personas trabajan para mí a nivel mundial. No llevo un registro de todas las contrataciones y despidos.

_ ¿Cuándo compró SIP? ¿Antes o después de que su esposa consiguió el trabajo con la empresa?

 _ La semana que fue contratada, respondo con sinceridad y él levanta las cejas.

_ ¿Por qué?

_ Porque puedo.

_ ¿Tiene el hábito de ir a comprar empresas de manera improvisada?

_ ¡Detective Clark! —Le digo con firmeza— La señora Grey era mi novia, y estábamos enseriando la relación. Los paparazzi estaban tras de ella en cada esquina. En el camino al trabajo, mientras tomaba un café, hasta para ir a almorzar ¡por Dios! y SIP no tenía las medidas de seguridad adecuadas para mi esposa. Cualquiera podría entrar a SIP con la malicia en mente. Si conoce mi valor financiero y lo que significa mi esposa para mí, entendería porque fue necesario establecer una seguridad para ella. Las medidas de seguridad de SIP no eran buenas. Si estuviera en mi lugar, haría lo que fuera para salvaguardar a sus seres queridos. Para proporcionar una adecuada seguridad para mi esposa, en aquel momento mi novia, no solo me pareció necesario, sino indispensable adquirir la empresa. No era cuestión de comprar SIP. Cualquier empresa donde ella trabajara la hubiese comprado. Esa es la manera en donde puedo tener voz y voto por su seguridad y el haberla comprado me dice que tomé la mejor decisión gracias a los acontecimientos de anoche, le digo con tono controlado.

_ Sí. Pero ¿por qué cree que llegó a su casa con la intención de secuestrar a su esposa? ¿Estaba obsesionado con ella? ¿Con usted? ¿Con su familia?

_ ¿No  se supone que es su trabajo investigar?

_ Sr. Grey le estoy preguntando. Usted debe tener una opinión...  dice dejando el final de su pensamiento abierto.

Mi mirada es impasible.

 _ Me gustaría que lo averigüe detective y quiero tener los resultados con rapidez. Mi helicóptero fue saboteado. Una huella parcial apunta a la dirección de Hyde. Trató de quemar mi empresa. Y él entró en mi apartamento anoche detective. Ah debo añadir, un apartamento con todas las medidas de seguridad disponibles. Saqué usted sus conclusiones. Si él fue capturado y se encuentra bajo custodia policial, no es gracias al Departamento de Policías, a pesar de nuestras reiteradas solicitudes de ayuda. ¡Si no tuviese mi seguridad personal, probablemente estaríamos hablando sobre secuestro, violación, o del asesinato de mi esposa! Así que apreciaría que dejara de tratarnos a mi esposa y a mí como si fuéramos los criminales y empezar a interrogar al hombre que está bajo su custodia. ¿Hemos terminado ya? Pregunto con los ojos ardientes.   

_ No del todo, señor Grey. ¿Está usted consciente de que el Sr. Hyde nació en Detroit? Usted nació en Detroit, si mi investigación es correcta, —Asiento con la cabeza afirmativamente— Puede haber una conexión ahí, señor, dice Clark. Los ojos de Welch se deslizan hacia mí, pidiendo permiso. Asiento con la cabeza imperceptiblemente.

_ Sí, sabemos que nació en Detroit. No hemos descubierto ninguna conexión, pero estamos investigando detective.  

_ Si encuentra algo, le agradeceríamos su cooperación, señor Grey, Sr. Welch, —dice dirigiéndose a los dos— También necesitaré la declaración de la señora Grey. Puede que tenga que venir al departamento de policía.  

_ Ella  no se  va a ir al departamento de policía. Si usted necesita su declaración, me gustaría que la interrogara en su trabajo.

Él mira su reloj.

_ Muy bien señor Grey. Son casi la una de la tarde, ¿estaría bien a las tres de la tarde de hoy?

_ Bien. Voy a avisarle de su inminente visita.

_ Welch, acompaña al detective por favor, le digo y lo despido.

Entonces rápidamente escribo un e-mail a Ana ya que no quiero que sea sorprendida con la visita del detective. Pero, todavía estoy enojado con ella, así que mi mensaje es breve y al grano.
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De: Christian Grey
Asunto: Declaración
Fecha: 26 Agosto de 2011 13: 04
Para: Anastasia Grey

Anastasia

El Detective Clark va a visitar tu oficina hoy a las 3:00pm para tomar su declaración.
He insistido en que vaya a ti, ya que no quiero que vayas al departamento de policía.  
Christian Grey
CEO, Grey Enterprises Holdings Inc.
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Su correo llega minutos después. También es corto y al grano. No hay expresiones de cariño. Sin afecto. Frío y sin emociones. Al igual que fue el mío.
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De: Anastasia Grey
Asunto: Declaración
Fecha: 26 Agosto de 2011 13: 12
Para: Christian Grey

Bien.

A x

Anastasia Grey
Coordinadora Editorial SIP
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No le respondo. No tengo nada que decir. Todavía esto enojado y enfadado con todo el mundo y todavía siento que no tengo ningún control sobre lo que está pasando. Necesito control. Necesito tenerlo, de lo contrario todos esos viejos sentimientos vendrán a mi mente, arrollándome. No puedo estar en ese lugar oscuro de nuevo. Es un abismo, un lugar horrible lleno de impotencia. Destructivo para mí y para todo el que está a mi alrededor.

Miro el video que Barney logró salvar. Miro a Hyde entrar en mi edificio, y buscar el acceso a mi apartamento. Él tiene una gorra de béisbol, overoles y guantes. Calcula su comportamiento, listo para cualquier cosa. La cámara graba cuando sube y le da acceso a mi apartamento. Ryan está esperando. Todo pasa ante mí como mi peor pesadilla hecha realidad. Mi correo electrónico suena de nuevo. Es Anastasia. ____________________________________________________
De: Anastasia Grey
Asunto: Tu Vuelo
Fecha: 26 Agosto de 2011 13: 24
Para: Christian Grey

Ayer, ¿A qué hora decidiste regresar a Seattle?

Anastasia Grey
Coordinador Editorial SIP
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¿Por qué está preguntando eso? Ella siente que volví porque fue desobediente.
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De: Christian Grey
Asunto: Su vuelo
Fecha: 26 Agosto de 2011 13: 26
Para: Anastasia Gris

¿Por Qué?

Christian Grey
CEO, Grey Enterprises Holdings Inc.
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De: Anastasia Grey
Asunto: Tu Vuelo
Fecha: 26 Agosto de 2011 13: 29
Para: Christian Grey
Llámalo curiosidad.
Anastasia Grey
Coordinadora Editorial SIP
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De: Christian Grey
Asunto: Su vuelo
Fecha: 26 Agosto de 2011 13: 32
Para: Anastasia Grey

La curiosidad mató al gato.

Christian Grey
CEO, Grey Enterprises Holdings Inc.
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De: Anastasia Grey
Asunto: ¿Eh?
Fecha: 26 Agosto de 2011 13: 35
Para: Christian Grey

¿A que te refieres con esa indirecta? ¿Otra amenaza?

Tú sabes a dónde voy con esto, ¿cierto? ¿Decidiste regresar porque salí a tomar un trago con mi amiga después que me dijiste que no lo hiciera, o porque un hombre loco estaba en tu apartamento?

Anastasia Grey
Coordinadora Editorial, SIP
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Ella me conoce bien. Amo a mi esposa con todo lo que tengo, con todo lo que soy. Pero, ella me puede llevar a la locura más rápido de lo que puedo parpadear. No respondo a su mensaje. Ella sabe por qué he vuelto. Cuando no respondo, otro mensaje de ella entra.
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De: Anastasia Grey
Asunto: Aquí está la cosa...
Fecha: 26 Agosto de 2011 13: 57

Para: Christian Grey

Tomaré tu silencio como una admisión de que, efectivamente, regresaste a Seattle porque CAMBIÉ DE OPINIÓN. Yo soy una mujer adulta y me fui a tomar una copa con mi amiga. No entendía las implicaciones de seguridad de CAMBIAR DE OPINIÓN porque nunca me DICES NADA. Me enteré por Kate, de hecho, que la seguridad había sido incrementada para todos los Grey, no solo nosotros. Creo que por lo general reaccionas de forma exagerada en cuanto a mi seguridad se refiere y entiendo por qué, pero eres como el niño que grita el lobo.  

Nunca tengo la menor ni idea de lo que es una preocupación real o simplemente algo que se percibe como una preocupación por ti.  Tenía a dos personas de seguridad conmigo. Pensé que tanto Kate como yo estaríamos a salvo. El hecho es que estábamos más seguras en ese bar que en tu apartamento. Si hubiera estado PLENAMENTE INFORMADA de la situación, habría tomado un curso diferente de acción.

Entiendo que tus preocupaciones tienen algo que ver con el material que estaba en el equipo de Jack, o eso cree Kate. ¿Sabes lo molesto que es que mi mejor amiga sabe lo que está pasando contigo que yo? Y yo soy tu esposa. Así que ¿qué vas a decirme? ¿O vas a seguir tratándome como a un niño, garantizando que me comporte como tal? No eres el único que está jodidamente molesto. ¿De acuerdo?

Ana

Anastasia Grey
Coordinadora Editorial, SIP
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Ella me clava un clavo en la cabeza, por supuesto. ¡Mi hermano y su maldita boca floja! A esto es lo que Pella se refería. Hay que mantenerse herméticos. Mi hermano no puede mantener la boca cerrada con su novia. No es que quiera excluir a Anastasia de lo que está pasando, pero tengo que protegerla. Ella se preocupa y tiene pesadillas. Quiero darle un poco de normalidad ¡por el tren lleno de mercancías que soy yo! Incluso en medio de terribles acontecimientos y ella solo debe hacerme caso y seguir los procedimientos de seguridad.  Pero como siempre, tiene razón, por supuesto.


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De: Christian Grey
Asunto: Aquí está la cosa...
Fecha: 26 Agosto de 2011 14: 00
Para: Anastasia Grey

Como siempre, señora Grey, es directa y desafiante en su correo electrónico. Tal vez podamos hablar de esto cuando llegue a casa a NUESTRO apartamento. Debería cuidar su lenguaje. Todavía estoy jodidamente molesto también.

Christian Grey
CEO, Grey Enterprises Holdings Inc.
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Anastasia no responde. Y me paso el resto del día haciéndole frente a la mierda que Jack Hyde dejó atrás. Amo a mi esposa hasta el punto de morir por ella. ¡Pero, Dios, ella me conduce a la locura! Quiero mostrarle cómo ella me hace sentir de impotente, inadecuado, indigno de confianza, frustrado, y completamente perdido. El resto del día no pasa lo suficientemente rápido.

Cuando se acerca la hora de que Ana llegue del trabajo, me doy una ducha y me pongo mi franela negra ajustada y mis jeans pálidos azules, los que uso en el cuarto de juegos. Estoy cómodo, necesito que ella me tenga en su mente. Los acontecimientos de ayer hicieron que no tocara a mi esposa y eso también me está volviendo loco. Pero necesito mostrarle cómo sus acciones me hacen sentir. Ella tiene que entender que ella es la persona más importante en mi vida, y todo lo que ella hace para ponerse en peligro me llevará a la muerte.

****      *****

Anastasia entra en la gran sala. Estoy de pie junto al piano.

_ Buenas noches, señora Grey. Es bueno tenerte en casa. He estado esperando por ti.

La saludo con una voz suave. Sí, ella esperaba algo, pero no esto. Probablemente estaba pensando que íbamos a tener una pelea. Ella no dice nada. Su boca se abre. Ella me mira de arriba a bajo y sus ojos se quedan brevemente en el botón desabrochado de mis pantalones. Entonces finalmente mira mis pies descalzos. Lentamente me paseo hacia ella, con mirada inquebrantable, caliente, con lujuria por ella.

_ ¿Ah si? Susurra de vuelta. Ella trata de tragar.

_ Así es, le ronroneo y sonrío. Me pongo más cerca de ella. Su mirada va a mi cintura, mirando con avidez mis vaqueros colgando de mis caderas.



_ Me gustan tus pantalones, murmura. Sonrío como un depredador sabiendo cómo le afecto a mi esposa. Porque ella tiene el mismo efecto en mí. Pero todavía estoy enojado, y no lo puedo esconder. Me mantengo justo por  debajo de la superficie. La miro quemándola con mi mirada. Ella traga de nuevo.

_ Tengo entendido que tiene asuntos, señora Grey, digo en voz baja, y saco su e-mail del bolsillo trasero de mis jeans. Ella no puede quitar su mirada lejos de mí.

_ Sí, tengo asuntos, ella susurra, su voz sale sin aliento. Ella va a dar un paso atrás, pero antes de que lo haga yo me inclino y corro mi nariz a lo largo de la de ella. Sus ojos se cierran con mi toque, saboreando.

_ Yo también, le susurro contra su piel suave. Ella abre los ojos cuando hablo. Me enderezo y la miro intensamente una vez más.

_ Creo que estoy familiarizada con tus asuntos Christian, dice con ironía. Mi esposa me conoce bien, demasiado bien diría yo. Ella sabe que tengo problemas de control. Ella sabe que su seguridad es de suma importancia para mí. Entrecierro mis ojos, tratando de suprimir la diversión que me causan sus palabras. Ella da un paso atrás ante mi reacción. Pero inhala lentamente mi olor, odiando la distancia, sus ojos van hacia mis jeans. Mi distracción está funcionando… hasta ahora. A pesar de todo, ella se aleja; su reacción me hace fruncir el ceño.
_ ¿Por qué volviste de Nueva York? Susurra.

_ ¿Sabes por qué? le contesto en tono de advertencia.

_ ¿Porque salía con Kate?

_ Porque te fuiste en contra de tu palabra, y me desafiaste, poniéndote en riesgo innecesario.

_ ¿Fui en contra de mi palabra? ¿Así es como lo ves?  Se queda sin aliento.

_ Sí, le respondo, porque es verdad.

Ella mira hacia arriba y comienza a rodar sus ojos, pero se detiene después de ver mi ceño.

_ Christian, cambié de opinión. Soy una mujer. Somos reconocidas por ello. Eso es lo que hacemos, explica lentamente como si yo fuera un niño pequeño. Su respuesta me hace parpadear. ¿Cambió de opinión? ¿Cómo puedo cambiar mi opinión cuando le digo que voy a hacer algo? Le dije que iba a Nueva York, fui a Nueva York. Le dije que tenía una reunión, fui a una reunión. Yo  no  cambio de opinión por querer ir a otro lugar, o hacer otra cosa. Yo hice lo que dije que iba a hacer, y no lo contrario de lo que dije. ¿Cómo puedo confiar en ella si no puede mantener su palabra?

_ Si yo hubiera pensado por un minuto que ibas a cancelar tu viaje de negocios... dice haciendo una pausa, sin palabras. Ella me mira como si lo va a hacer cada vez que pueda. Como si su palabra no significada nada, solo porque ella es mujer. ¿Es solo mi género el que tiene que mantener su palabra?

_ ¿Has cambiado de opinión? Pregunto con escarnio.

_ ¿Y  no pensaste en llamarme? —La miro con incredulidad—  Aun más, dejaste el detalle de la seguridad a un lado y pusiste a Ryan en peligro.

Su rostro muestra la realización de las ramificaciones de su comportamiento por primera vez. ¡Aleluya!

_ Debería haber llamado, pero  no  quería preocuparte. Si lo hubiera hecho, estoy segura de que me habrías prohibido ir y yo quería ver a Kate. Además, aquello me mantuvo fuera del camino cuando Jack estaba aquí. Ryan  no debería haberlo dejado entrar,  dice todavía impenitente. ¿Qué hubiera pasado con ella si Ryan  no  hubiese tenido éxito en capturar a Hyde? El pensamiento me hace cerrar los ojos con horror. Mi rostro se tensa preocupado y agonizo imaginándome las posibilidades. Niego con la cabeza, y tiro de ella en mis brazos. Sosteniéndola con fuerza.
_ Oh Ana, susurro mientras la sostengo —no puedo ni respirar— Si algo te llegara a suceder... susurro con voz apenas audible.

_ Pero no sucedió, dice ella.

_ Pero podría haber sucedido. Morí mil veces pensando en lo que te pudo haber pasado. Estaba enojado. Contigo, conmigo con todo el mundo. No recuerdo haber estado tan enojado excepto…

_ ¿Excepto? Pregunta.

_ Aquella vez en tu apartamento cuando Leila estaba allí.

_ Estabas tan frío esta mañana, murmura con la voz quebrada. Yo no estaba frío, estaba ardiendo de rabia, y no  sabía si podía controlarme. Mis manos se mueven a la base de su cuello, y ella toma una respiración profunda, muevo su cabeza hacia atrás.

_ No sé cómo lidiar con esta rabia. No creo que quiera herirte… —soy cauteloso al hablarle porque no quiero asustarla— pero esta mañana quería castigarte  mucho y... Si me hubiese acercado a ella en la cama, en la ducha, sentía la necesidad de pegarle y no sé si podría parar.  

_ ¿Estabas preocupado por herirme? Dice ella terminando mi miedo.

_ No confiaba en mí mismo, le confieso con sinceridad.

_ Christian, sé que nunca me harías daño. No físicamente de todos modos, me dice mientras sus manos agarran mi cara.

_ ¿De verdad? Pregunto con dolor. Es sólo la verdad. Yo podría hacerle daño.  ¿Y a dónde nos llevaría eso? A nuestro fin, definitivamente.

_ Sí. Sabía que lo que dijiste fue una vacía y frívola amenaza. Sé que no vas a sacarme la mierda a golpes.

_ Quería.

_ No,  no lo querías. Sólo pensaste que querías.

_ No sé si eso es cierto, me quejo. Yo sabía cómo me sentía cuando me fui a Nueva York, y cuando regresé a casa.

_ Piensa en ello, —me insta cuando envuelve sus brazos alrededor de mi torso acariciando mi pecho con su nariz— Es como te sentiste cuando me fui. Me has dicho con frecuencia que te provoco eso. Cómo alteró tu visión del mundo de mí. Sé a lo que has renunciado por mí. Piensa en como te sentiste con las marcas de las esposas en nuestra luna de miel.

Sus palabras me hacen recordar. Ella tiene razón en todas esas cosas. Me aprieta con más fuerza. Estoy tieso como una tabla, porque estoy demasiado preocupado por lo que pude haberle hecho hoy. En cómo podría haber afectado nuestra relación. Pero su toque me relaja. Me relaja como nunca. La realidad me golpea. Mi esposa está aquí a salvo en mis brazos. Me inclino y beso su pelo. Ella levanta la cara hacia mí, y finalmente mis labios encuentran los suyos, sintiendo su presencia, ofreciéndome. Deseo su amor, su tacto, su afecto y una inmensa necesidad de ella.  Tratando de cerrar este agujero que se había formado durante la noche. Rogándole desesperadamente que me ayude a cerrarlo. Ella regresa mi beso con toda su pasión.

_ Tienes tanta fe en mí, le susurro después que los dos nos quedamos sin aliento.

_ Así es, me dice cuando con el dorso de mis nudillos y la punta de mi dedo pulgar acaricio su cara. La miro fijamente. Ya no me siento enojado. Ella me mira y sonríe con su sonrisa tímida.

_ Además, no tienes el papeleo, susurra. Mi boca se abre por su comentario entre divertido y sorprendido. Yo la llevo a mi pecho de nuevo.

_ Tienes razón. No lo tengo, le digo riendo.

Estamos una vez más en nuestra pequeña burbuja, abrazados en medio de la gran sala.

_ Vamos a la cama, le susurro.

_ Christian tenemos que hablar.

_ Más tarde, le exhorto.

_ Christian, por favor. Habla conmigo, me suplica. Una vez más suspiro.

_ ¿Acerca de qué?

_ Ya sabes. Me mantienes en la oscuridad.

_ Quiero protegerte.

_ No soy un niño.

_ Estoy plenamente consciente de eso, señora Grey, le digo mientras corro mis manos por su espalda y luego agarrazo sus nalgas. Doblo mis caderas y le muestro como mi pene está impaciente por ella.

_ ¡Christian! —dice regañándome— Háblame.

Suspiro de nuevo. No gano.

_  ¿Qué quieres saber? Le pregunto y la libero. Recojo el email del piso.  

_ Un montón de cosas, murmura. La tomo de la mano y la llevo al sofá.

_ Siéntate, le ordeno. Se sienta, y me siento a su lado. Me inclino hacia delante, y pongo mi cabeza entre mis manos. Es difícil decirle a todos los peligros que pudo estar expuesta, a todos los peligros que nos rodean. No quiero ser débil, incapaz de protegerla. Soy el marido, su protector, su amante, su proveedor. Si pongo esa carga sobre ella, ¿Qué hago yo? Dirijo mis manos por mi cabello exasperado y finalmente cedo ante ella.

_ Pregúntame

_ ¿Por qué la seguridad adicional para tu familia?

_ Hyde era una amenaza para ellos, le digo simplemente. Porque es verdad.

_ ¿Cómo lo sabes?

_ Por las cosas que tenía en su ordenador. Tenía detalles personales sobre mí y el resto de mi familia. Especialmente de Carrick.

_ ¿Carrick? ¿Por qué él?

_ No lo sé todavía. Vamos a la cama.

_ ¡Christian, dime! Ordena.

_ ¿Que te diga qué?

_ Eres tan... desesperante.

_ También tú, le contesto.

_ No reforzaste la seguridad cuando te diste cuenta por primera vez de que había información sobre tu familia en el ordenador, así que ¿Qué sucedió? ¿Por qué ahora? ¡Oh no! Entrecierro mis ojos hacia ella.

_ No sabía que él iba a intentar incendiar mi edificio o… —Me detengo. Cuando estás bajo el escrutinio público, las personas se interesan— Eran cosas al azar: reportes de noticias de mí cuando estaba en Harvard, mis peleas, mi carrera. Informes sobre Carrick, siguiendo su carrera, siguiendo la carrera de mi mamá y algo también de Elliot y Mia. 

Ella inclina la cabeza hacia un lado, absorbiendo todas estas noticias, y también formando nuevas preguntas en su cabeza.

_ Has dicho o, ella sondea.

_ ¿O qué? Actúo como si no entendiera.

_ Tú dijiste: intentó  quemar mi edificio, o... como si ibas a decir algo más.

No quiero decirle. Puedo manejar daños en contra de mi propiedad. Incluso puedo manejar atentados contra mí. Pero no puedo manejar cualquier daño que le quieran hacer al amor de mi vida, a mi razón de ser y existir.

_ ¿Tienes hambre? Pregunto cambiando tema.

Su estómago se queja en respuesta. Por primera vez, su costumbre de no comer es bienvenida.

_ ¿Has comido hoy? Le regaño con ojos fríos. Ella se sonroja.

_ Como pensé. Sabes como me siento, cuando no comes, —le digo y me pongo de pie—Ven —Le extiendo mi mano— Déjame que te alimentaré, susurro en un tono seductor y sensual.

_ ¿Alimentarme? Susurra. Asiento con la cabeza, sin quitar mi mirada de ella. La llevo a la cocina. Agarrando un taburete de la barra, lo llevo al otro lado de la isla.

_ Siéntate, ordeno.

_ ¿Dónde está la señora Jones? Pregunta.

_ Le he dado a ella y Taylor la noche libre.

_ ¿Por qué?

Me le quedo mirando por un rato. Y me divierte su curiosidad. Pero me gustaría decirle: Porque quiero estar a solas contigo. Porque Taylor también soportó mi mierda de regreso a Seattle. Porque la señora Jones también se asustó cuando un lunático entro en nuestro apartamento. Porque ellos también quieren estar solos. Porque puedo. Porque soy el dueño de este lugar.

_ Porque puedo, le contesto simplemente.

_ ¿Así que vas a cocinar? Ella me sonríe con incredulidad.

_ Oh, ustedes los de poca fe, señora Grey. Cierra tus ojos.

Ella parpadea y me mira con ojos salvajes.

_ Ciérralos, le ordeno. Me pone los ojos en blanco, pero finalmente los cierra.

_ Hmm. No es suficientemente, murmuro. Ella abre los ojos y me ve sacando un pañuelo de seda color ciruela del bolsillo trasero de mis jeans.

_ Ciérralos, sin espiar, le ordeno.  

_ ¿Vas a vendarme los ojos? Murmura, completamente atónita y sin aliento.

_ Sí.

_ Christian, dice protestando. Pongo mi dedo en sus labios silenciándola.

_ Hablaremos más tarde. Quiero que comas ahora. Dijiste que tenías hambre.

La beso en los labios suavemente y ato el pañuelo de seda detrás de la cabeza con un nudo.

_ ¿Puedes ver? Pregunto.

_ No, murmura su respuesta, en un tono exasperado. Yo sé que me quiere poner los ojos en blanco y la idea me hace reír. Algunas cosas nunca cambian.

_ Puedo saber cuando estás poniendo los ojos en blanco lo sabes… Y sabes como me hace sentir eso.

_ ¿Podemos solo terminar con esto?

_ Tanta impaciencia señora Grey. Tan ansiosa por hablar, le digo en broma.

_ ¡Sí!

_ Tengo que alimentarte primero,  y paso mis labios por su frente. Ella se calma con el toque de mis labios.  

Me dirijo a la cocina y abro la puerta de la nevera. Saco Sancerre, cordero asado, hojas de parra rellenas, salsa de yogur, hummus y pan de pita alineándolos en el mostrador. Meto el cordero en el microondas y pongo el pan de pita en la tostadora.

_ Sí, quiero hablar, murmura, moviéndose en su asiento.

_ Quédate quieta Ana. Quiero que te comportes… le susurro al oído. Ella se muerde los labios automáticamente.

_ Y no te muerdas el labio, le digo liberándolo del cautiverio de sus dientes, ella sonríe.

Entonces me voy de nuevo a la barra y saco el corcho de la botella de vino y vierto en una copa. Finalmente voy hacia la música y pongo a Chris Isaazk cantando Wicked Games. Creo que es apropiado para jugar con ella.

Chris Isaak Wicked - Juegos


Acomodo el volumen de manera que quede como música de fondo. Agarro la copa de vino y camino hacia Ana, sentada en el taburete con los ojos vendados. Se ve deseable y hermosa la mujer con la que me casé. 

_ Un trago primero, creo, —le susurro— La cabeza hacia atrás. Más. —Ella lo hace. Tomo un sorbo de vino primero y trago, luego tomo otro sorbo. Mis labios están fríos por el vino. Toco mis labios con los de ella y vierto el vino en su boca. Ella traga. Sus labios son suaves al tacto y es como un toque eléctrico.

_ Hmm, murmura con aprecio.

_ ¿Te gusta el vino? Le susurro. Ella suspira, se está sonrojando y calentando para mí, aunque yo no la he tocado.

_ Sí...

_ ¿Más?

_ Siempre quiero más contigo, responde. Es una respuesta bienvenida que me hace sonreír ampliamente.  Ella sonríe de nuevo. 

_ ¿Señora Grey, está coqueteando conmigo?

_ Sí.

Quiero que ella me quiera.  Tan apasionadamente como yo la quiero a ella. Agarro de nuevo la copa y el anillo de bodas golpea el cristal. Tomo otro sorbo de vino para mí y luego otro para ella. Llevo su cabeza hacia atrás y la beso de nuevo vertiendo el vino de mi boca a la suya. Ella traga y se lame el labio. La beso de nuevo.

_ ¿Hambrienta?

_ Creo  que ya hemos  establecido eso Sr. Grey.

Cuando suena el microondas recordando que metí el cordero ahí, suelto a Anastasia. Ella se siente recta. Abro la puerta del microondas, y agarro el plato que me quema.  

_ ¡Mierda! ¡Cristo! grito. Apenas me arreglo para soltar el palto en el  mostrador.

_ ¿Estás bien?

_ ¡Sí! Rompo con ella. Muevo mi mano repetidas veces tratando de buscar que cese el ardor. Voy junto a Anastasia.

_ Sólo me quemé aquí, —le digo y coloco mi dedo índice en su boca— Tal vez podrías chuparlo.

_ Oh, ella dice y sostiene mi mano, acercándola a su boca.

_ Aquí, dice en tono suave, lo chupa y luego sopla el dedo ahora mojado enfriándolo. Entonces lo besa dos veces más. Estoy sin aliento. ¿Por qué es tan jodidamente sexy? Ella toma mi dedo y lo reinserta en su boca y chupa suavemente, pero con cierta codicia, como si estuviera chupando mi polla, y siento el efecto en cada célula de mi cuerpo. Aspiro bruscamente. Su cara se enrojece. Pareciera que es ella la que me esta haciendo el amor a mí y es totalmente caliente.

_ ¿Qué estás pensando? Le pregunto y saco mi dedo de su boca.

_ Cuan voluble eres.

_ Cincuenta sombras bebé, le contesto inmediatamente y coloco un tierno beso en la comisura de su boca.

_ Mi Cincuenta Sombras, susurra. Ella se acerca y agarra mi camiseta, tirando de mí hacia ella. Yo no quiero que me toque, de lo contrario, los términos del juego van a cambiar y yo no quiero que eso suceda.

_ Oh, no lo haga señora Grey. No tocar... todavía no. Tomo su mano y la quito de mi camiseta y beso cada uno de sus dedos.

_ Siéntate, le ordeno. Ella me hace pucheros.

_ Te daré nalgadas si me haces pucheros. Ahora abre bien.

Ella obedece. Tomo un trozo de cordero y lo sumerjo en la salsa de yogurt griego que contiene menta y pepino finamente picado. Lo introduzco en su boca y ella mastica con aprecio.  

_ ¿Te gusta?

_ Sí, responde. Tomo un bocado y realmente esta muy bueno.

_ ¿Más? Pregunto, y ella asiente. Le doy otro bocado y mastica. Agarro un pedazo de pan de pita y lo sumerjo en el hummus llevándolo a su boca.


_ Abre, le ordeno y ella obedece.

_ ¿Más? Le pregunto de nuevo. Ella asiente con la cabeza.

_ Más de todo, por favor. Me muero de hambre. —Ese es un sonido bienvenido para mis oídos. Sonrío lo más amplio posible. Lentamente la alimento con las hojas de parra rellenas, cordero asado en salsa de yogurt, hummus y pan pita, hasta que está completamente llena. Cuando finalmente niega con la cabeza indicando que no puede comer otro bocado— Bien, porque es tiempo de mi plato favorito. Tú. —La levanto en mis manos tan rápido que ella se sorprende y chilla.

_ ¿Me puedo quitar la venda de los ojos?

_ No.


_ Sala de juegos. —Yo sé que ella pudiera protestar, pero con algo que nunca se echará para atrás es un desafío— ¿Estás lista para un desafío?  Pregunto seductoramente.

_ Hagámoslo, murmura, su voz mezclada con  deseo y excitación. Yo la llevo en mis brazos a la segunda planta.

_ Creo  que has  perdido peso, murmuro con desaprobación. Ya de por sí ella es delgada. No necesita bajar de peso. Cuando llego a la puerta de la sala de juegos, la deslizo por mis brazos y la pongo de pie de espaldas hacia mí. Mi brazo todavía está sujetándola por la cintura. Abro la puerta. La madera y el olor a cítricos nos saludan. Le quito la venda y ella parpadea para ajustar su mirada. Suavemente saco la horquilla de su moño y su trenza cae libre.  La agarro y la atraigo hacia mí, contra mi erección.

_ Tengo un plan, le susurro al oído.

_ Pensé que lo tenías, responde ella. La beso debajo de la oreja.

_ ¡Oh, señora Grey, lo tengo! le contesto con tono fascinante. Tiro la trenza a un lado y se ve obligada a inclinar la cabeza. Yo le doy besos por su garganta.

_ Primero tenemos que desnudarte, le susurro tarareando. Volteo a Ana enfrente de mí y sus ojos se van directo hacia mis pantalones, hacia el botón superior. Ella pasa su dedo índice alrededor de mi cintura y se detiene justo en le rastro de mi vellos hacia el camino feliz. Su toque es jodidamente eléctrico, tanto, que inhalo fuertemente. Ella me mira y se encuentra con mis ojos. Su dedo en el botón de mis jeans. Mi mirada está llena de necesidad carnal y deseo por ella.

_ Deberías quedarte con estos puestos, susurra.

_ Tengo la intención Anastasia.
Me muevo tan rápido, como puedo y pongo una mano en su nuca y otra mano en su trasero. La atraigo hacia mí y mi boca sella la suya, besándola con todo lo que tengo, de manera que afirma nuestras vidas. Todo lo demás podrá dejar de existir, excepto nosotros por este beso.  

La llevo caminando hacia atrás mientras mi lengua invade su boca y empezamos nuestro tango erótico de lenguas entrelazadas.


Pasión Del Tango

Yo la empujo hacia la cruz de madera y me detengo cuando su espalda la toca. Me apoyo en ella y cada parte rígida de mi cuerpo está necesitada del de ella, presionando nuestra necesidad.

_ Vamos a deshacernos de este vestido, le susurro, y lo voy subiendo por sus muslos, sus caderas, su vientre hasta llevarlo a sus pechos.

_ Inclínate hacia delante. Y ella lo hace. Saco el vestido por su cabeza y lo tiro al suelo. Ella está con sus tacones y en ropa interior. Agarro sus manos y las subo hasta su cabeza y en silencio parpadeo una vez pidiéndole permiso. Ella está hipnotizada, cautivada. Finalmente traga y asiente aprobando. Me encanta la vista extremadamente atractiva de mi esposa. Me hace sonreír. Amarro sus muñecas con los puños de cuero hacia arriba. Agarro el pañuelo y se lo muestro para hacer clara mi intención.

_ Creo que  has  visto suficiente, me quejo. Le vendo los ojos y mi nariz toca la suya. Así es como la quiero ver, sexy como el infierno.

_ Voy a volverte loca, le en su oído. Mis manos agarran sus caderas y bajo sus bragas deslizándolas por sus piernas.

_ Levanta tus pies, uno a la vez, le ordeno. Ella lo hace. Saco sus bragas y a continuación sus tacones. Agarro el tobillo y muevo su pierna suavemente hacia la derecha.


_ Paso, le digo y pongo el brazalete en el tobillo derecho, a continuación hago lo mismo con el izquierdo. Ella está extendida en la cruz.  

_ Necesitamos música y algunos juguetes, creo. Te ves hermosa como estás señora Grey. Puede que me tome un momento para admirar la vista, le digo en voz baja. Anastasia, en esta pose es la vista más hermosa en la que jamás había puesto mis ojos. Finalmente voy hacia la cómoda y saco los juguetes que considero que la llevará a los picos más altos y delirantes.  Entonces hago mi camino hacia el estéreo y coloco  "Variaciones Goldberg de Bach, en repetición.

Variaciones Goldberg de Bach

Voy de regreso a Ana. Ella se está mordiendo el labio de nuevo. Le agarro la barbilla y saco el labio de su cautiverio. Le paso mi mano desde la barbilla a lo largo de su garganta y llego hasta sus pechos. Uso mi dedo pulgar para bajar el sujetador y liberar el derecho. ¡Oh mi Dios! ¡Extrañaba verlos y solo ha pasado un día! El sonido que sale de mi garganta es de agradecimiento. Beso sus labios, su cuello y poco a poco hago camino a sus pechos, besando y chupando todo el camino. Mis dedos se mueven a su pecho izquierdo, y lo libero del sujetador también. Ahora ambos están erectos pidiendo mi atención. Yo paso mi pulgar por su pezón izquierdo, mientras atrapo con mi boca el derecho chupando con avidez. Mi lengua y mis labios expertamente juegan con su pezón mientras mi pulgar hace lo mismo con el izquierdo, alargándolo.

_ ¡Ah! Ella gime. Lentamente y con cuidado aumento la intensidad de mis caricias sobre sus pezones. Ella tira contra sus ataduras, porque ella está construyendo un orgasmo. Trata de retorcerse, pero es en vano. Sus movimientos están limitados por sus restricciones.

_ Christian… suplica.

_ Lo sé, murmuro con voz ronca. —Esto es lo que me haces sentir— le digo. Ella me hace sentir impotente, incomunicado, va construyendo un vapor dentro de mí que me quema por dentro y no hay forma de escapar.  

_ Por favor… ella ruega.

_ Aargh... Me quejo con una  voz primitiva que apenas puedo reconocer. Entonces me levanto. Su pecho se eleva en rápida sucesión como si hubiese corrido un maratón, retorciéndose. Dirijo mis manos hacia sus costados y detengo una mano en su cadera y la otra la llevo a su vientre.

_ Vamos a ver cómo lo estás haciendo, le susurro en voz baja. Llevo mi mano hasta su sexo y suavemente con mi pulgar acaricio su clítoris, ella grita respondiendo a mi toque. Está lista para estallar. Lentamente y con cuidado inserto un dedo y luego dos. Ella gime y empuja sus caderas hacia delante, ansiosa por conseguir una fricción, lista para liberarse. Hago círculos en la pared frontal de su vagina mientras mi dedo pulgar juega con su clítoris. Me muevo y agarro una varita eléctrica que hace un zumbido bajo.
  

_ ¿Qué? Ella corta su respiración, incapaz de entender lo que tengo en mi mano.

_ Silencio, susurro con dulzura y sello mis labios sobre los de ella. Ella me besa de nuevo con avidez, como si su vida dependiera de ello. Cuando llega a la cima de su deseo, rompo el beso y acerco la varita.

_ Esta es una varita, bebé. Vibra, digo y la coloco contra su pecho. Tiene una punta suave y redonda. Recorro su piel con ella, entre sus pechos, sobre sus pezones y sé que son sensaciones que la va sobrecargando.

_ ¡Ah! Ella gime. Mis dedos siguen en movimiento dentro de ella mientras con la varita recorro su piel. Ella inclina la cabeza hacia atrás y se queja en voz alta creando su punto culminante. Detengo el movimiento de mis dedos al mismo tiempo que retiro la varita de su piel.

_ ¡No Christian! se queja empujando las caderas hacia delante rogando por una fricción.  

_ Quieta bebé, le susurro. Me inclino hacia delante y la beso apasionadamente una vez más.

_ ¿Es frustrante  verdad? Le pregunto recordándole cómo me hace sentir.

_ Christian, por favor, ella ruega de nuevo.

_ Silencio, le digo, y la beso una vez más. Cuando ha bajado la construcción de su orgasmo, empiezo a mover mis dedos de nuevo dentro de ella, sobre su clítoris, y la varita sobre sus pezones.  Me acerco a ella y me aseguro de que sienta mi erección. Muy cerca, pero lejos de ofrecerle cualquier liberación.

_ No… ella gime.

Le doy un beso húmedo en el hombro y retiro mis dedos de ella y comienzo a mover la varita por su estómago, su vientre, su sexo y en contra de su clítoris.

_ ¡Ah! Ella grita, y esta vez con fuerza empuja contra sus limitaciones, al igual que yo lo hago cuando tiro mis limitaciones invisibles que ella me obliga a poner.

_ ¡Christian! Ella grita.

_ ¿Es frustrante no? —Me quejo contra su garganta— Igual que tú. Prometiendo una cosa y luego...

_ ¡Christian, por favor! Ella ruega de nuevo. Empujo la varita contra ella una y otra vez; contra su clítoris proporcionando suficiente acumulación y me detengo justo cuando comienza a construir su orgasmo. Igual que ella lo hace conmigo.

_ Cada vez que me detengo, se siente más intenso cuando empiezo de nuevo. ¿Verdad?

_ Por favor… ella gime finalmente. Detengo la varita y la beso. Corro mi nariz a lo largo de la de ella.

_ Eres la mujer más frustrante que he conocido en mi vida.

_ Christian, nunca prometí obedecerte. Por favor… por favor…

Me muevo en frente de ella y agarrando sus nalgas, empujo mis caderas contra ella, y ella jadea. Froto mi ingle en la de ella, me muevo rítmicamente para tocar el punto justo de placer, mi erección protestando por salir. Con una mano tiro de la venda de los ojos y le agarro la barbilla. Ella parpadea ajustando su mirada.

_ Tu me vuelves loco, le susurro, flexionando mis caderas contra ella una y otra vez, y otra vez, y otra vez. Me detengo cuando su boca cae abierta en al borde de su orgasmo.

_ Por favor, susurra este momento. La miro implacable.

Como mi mano viaja por su cuerpo una vez más, ella comienza a llorar profusamente.

_ Rojo… gime. Rojo… rojo… y la lágrimas comienzan a correr por su rostro en un flujo constante. Me congelo inmediatamente.

_ ¡No! Jadeo, desconcertado. ¡Oh Dios! ¡Que he hecho! ¡Jesucristo, no!

Me muevo con rapidez y suelto sus manos. La abrazo por la cintura y de inmediato me inclino hacia abajo para soltar sus tobillos. Cuando la miro ella ha puesto sus manos en su rostro y llora copiosamente.

_ ¡No, no, no! Ana, por favor. No.

La cargo en mi regazo y me muevo a la cama con dosel, me siento y la acuno. Ella continúa sollozando con desaliento, completamente desolada y triste. Me volteo y agarro la sábana de satén y abrigo su cuerpo. Envuelvo mis brazos alrededor de ella, abrazándola lo mas cerca de mi cuerpo, meciéndola suavemente hacia atrás y hacia adelante.

_ Lo siento, lo siento nena, —mi voz es completamente cruda. Le beso la cabeza y el pelo una y otra vez— Ana, por favor, perdóname.
 
Es difícil decir lo siento - Boyz II Men

Ella acomoda su cara en mi cuello y sigue llorando sin palabras. No sé qué hacer, excepto abrazarla. ¡La cagué de nuevo! Oh, cariño, por favor, perdóname. Yo la tengo en mis brazos meciéndola de ida y vuelta. Ella toma la esquina de la sábana y se limpia la nariz.

_ Por favor, apagar la música, dice.

_ Sí, por supuesto, digo, y me muevo para sacar el control remoto del bolsillo trasero de mis pantalones. Aprieto el botón y lo apago. El único sonido en la habitación son las respiraciones de estremecimiento de Anastasia.

_ ¿Mejor? Pregunto. Ella asiente con la cabeza y sus sollozos se van calmando lentamente.

_ ¿No eres fan de las Variaciones Goldberg de Bach?

_ No de esa pieza, responde ella.

_ Lo siento, digo disculpándome.

_ ¿Por qué hiciste eso? Pregunta, su voz apenas audible.

Niego con la cabeza gravemente. 

_ Me perdí en el momento, le respondo. Aunque eso es sólo parte de la razón. Ella me hace sentir impotente. Cada vez que la castigo por una transgresión que ha hecho, me siento como una mierda, peor cada vez. Ella me pone el mundo al revés. Soy masilla en sus manos. Desamparado. Ella frunce el ceño hacia mí sabiendo que hay más. Negar el orgasmo es un castigo estándar en una relación dom/sub,  pero ella no es mi sub. Ella es mi esposa. ¡La cagué de nuevo! ¡Mierda!

_ Ana, la negación del orgasmo es una herramienta estándar en... Tú nunca... me detengo. Ella se mueve sobre en mi regazo y hace una mueca de dolor. 

_ Lo siento, murmura al darse cuenta.  

Ella mueve sus manos detrás de su espalda para ajustar su sujetador.

_ ¿Necesitas ayuda? Pregunto vacilante. Ella niega con la cabeza. Yo sé que ella no quiere que yo la toque íntimamente. Me muevo un poco para poder mirarla a la cara. Vacilante levanto la mano y le acaricio el rostro suavemente y sus lágrimas comienzan a caer de nuevo. No puedo soportarlo. La he herido y todo es culpa mía.

_ Por favor, no llores, le susurro. Mi corazón se está rompiendo, estoy enojado conmigo mismo. Mis ojos están desolados y reflejan mi angustia.  No sé cómo lidiar con mis sentimientos, y le causo dolor a la persona que más me gusta. Ella toma un suspiro tembloroso, y sigo mirándola sin pestañear; temeroso de que si parpadee ella desaparecerá, huirá de mí. Estoy horrorizado, asustado.

_ ¿Nunca qué? Pregunta.

_ Haces lo que te dicen. Cambiaste de opinión y no me dijiste en dónde estabas. Ana yo estaba en Nueva York, impotente y furioso. Si hubiera estado en Seattle te habría traído a casa.

_ ¿Así que me estás castigando?

Trago y cierro los ojos. Sí, eso es lo que estaba haciendo Pero, claramente la he jodido regiamente... otra vez.

_ Tienes que dejar de hacer esto, murmura. Mis cejas se surcan. No sé cómo detenerlo. Dios sabe que he intentado todo el día de hoy de mantenerme alejado de ella para evitar esto. Perder el control trae recuerdos horribles. Los recuerdos que no puedo manejar. 

_ Para empezar, sólo terminas sintiéndote como una mierda. Resoplo.  

_ Eso es cierto, murmuro. No me gusta verte así.

_ Y no me gusta sentirme así. Me dijiste en el Firts Lady que no te habías casado con una sumisa.

_ Lo sé. Lo sé. Mi voz es suave. ¡Que mierda conmigo!  

_ Pues deja de tratarme como a una. Lo siento,  si no te llamé. No voy a ser tan egoísta de nuevo. Sé que te preocupas por mí.

La miro examinando su expresión de cerca. ¿Está diciendo que accede a escucharme la próxima vez? Mis ojos ansiosos. —Bien, bien— por fin contesto. Me inclino hacia abajo. Quiero darle un beso, pero yo sé que hace unos minutos,  rechazó mi contacto. Quiero besarla. La miro para ver si me permite tocar sus labios. Ella levanta su cara y me besa suavemente, con afecto y ternura.

_ Tus labios siempre están suaves cuando  has llorando, le digo. 
_ Nunca prometí obedecerte, Christian, susurra.

_ Lo sé.

_ Entiende eso por favor. Por nuestro bien. Yo voy a tratar de ser más considerada contigo y tus tendencias de control…

Me siento perdido. Necesito control. Pero yo la necesito más a ella. Más que mi próximo aliento. Me siento sin timón, sin poder encontrar mi dirección.

_ Lo intentaré, respondo.

Yo realmente, realmente quiero, pero dame algo para trabajar con Ana. Por favor, algo.

Ella suspira, y todo su cuerpo se estremece. 

_ Por favor hazlo. Además si yo hubiera estado aquí...

_ Lo sé, digo haciendo una mueca. Me acuesto de nuevo y pongo mi brazo sobre mi cara. Pensativo. Perdido. No me he sentido así en un muy largo tiempo. Ella se acuesta a mi alrededor y apoya la cabeza en mi pecho. Nos quedamos en silencio, cada uno perdido en nuestros propios pensamientos. Por último, quiero cerrar esta distancia emocional entre nosotros. Odio la pelea que hemos tenido, odio la ira que tengo, odio al hijo de puta de Hyde que se metió en nuestras vidas en las últimas semanas. Levanto mi mano y le quito la goma de su trenza y poco a poco voy peinando su cabello con mis dedos.

_ ¿Qué quisiste decir antes, cuando dijiste o? Pregunta.

_ ¿O?

_ Algo sobre Jack.

_ No te rindes, ¿verdad? Digo mirándola.  Ella pone su barbilla en mi esternón, relajada bajo las caricias de mis dedos sobre su pelo.

_ ¿Rendirme? Nunca. Dime. No me gusta que me mantengas en la oscuridad. Tienes una idea exagerada de que necesito protección. Y tú ni siquiera sabes disparar, yo sí. ¿Crees que no puedo manejar lo que sea que me digas Christian? He tenido a la acosadora de tu ex sub con un arma frente de mí, a tu pedófila ex amante acosándome, dice y yo frunzo el seño. ¡Elena no era mi amante!

_ ...Y no me mires así, me grita tomando el control. Tu madre siente lo mismo por ella, añade. ¿Qué demonios?
_ ¿Has hablado con mi madre acerca de Elena? Le pregunto casi gritando. ¿Por qué iba a hacer eso sin preguntarme? Estoy impactado y solo me puedo quedar con la boca abierta.  

_ Sí, Grace y yo hemos hablado de ella. No puedo encadenar una frase coherente a la luz de esta información.

_ Y está muy molesta por eso. Se culpa a sí misma.

_ No puedo creer que hayas hablado con mi madre. ¡Mierda! Murmuro  completamente mortificado, me acuesto y pongo mi brazo sobre mi cara.

_ No  entré en ningún detalle.

_ Espero que no. Grace no necesita saber todos los detalles sangrientos. Cristo, Ana. ¿Mi papá también? Pregunto. 

Eso es todo lo que necesito. ¡Mi vida sexual se extendió ante los ojos de mi familia para criticar! ¡La peor pesadilla de todo hombre! ¡Mierda!

_ ¡No! —Dice sacudiendo la cabeza gravemente— De todos modos, estás tratando de distraerme... otra vez. Jack. ¿Qué hay de él?

Levanto mi brazo brevemente lejos de mis ojos y la miro fijamente. Con dolor tengo que decirle de lo que Jack está acusado. La raíz de mis miedos. Suspiro por último, y me tapo la cara con mi brazo otra vez.

_ Hyde está implicado en el sabotaje de Charlie Tango. Los investigadores encontraron una huella parcial... sólo parcial, por lo que  no podían  acusarlo. Pero luego que reconociste a Hyde en la sala de servidores, se comparó la huella con un registro juvenil que tenía en Detroit.

Estoy temblando por dentro. Las imágenes... La furgoneta... lo que pensaba hacerle a mi esposa. Me habría destruido por completo. Lo habría matado. 

_ Esta mañana, una camioneta de carga se encontró en el garaje de aquí. Hyde era el conductor. Ayer, le entregó alguna mierda a ese nuevo tipo que se mudó. El chico que conocimos en el ascensor.

_ No me acuerdo de su nombre.

_ Yo tampoco. Pero así fue como Hyde logró entrar en el edificio legítimamente. Él estaba trabajando para una compañía de entrega... me detengo. Es difícil para mí continuar. Lo que pretendía hacer con ella es tan horrible. Las palabras son como grandes rocas que bloquean mi esófago.

_ ¿Y? ¿Qué es tan importante sobre la camioneta?

Me quedo en silencio. El colchón... los tranquilizantes... las herramientas para inflingir dolor. No puedo formular las palabras. Ellas simplemente no salen de mi boca.

_ Christian, dime.

_ Los policías encontraron...  cosas en la camioneta. Me detengo y la abrazo con fuerza en mis brazos. Como si Hyde fuera a aparecer en la puerta y arrancarla de mis brazos. Llevarla lejos de mí. El temor pasa por cada fibra de mi ser en grandes olas. Me quedo tranquilo hasta que encuentro mi voz. No sucede durante varios minutos.

_ Un colchón, suficiente tranquilizante como para dormir a una docena de caballos y una nota. Mi voz es baja; tan baja que ni siquiera yo mismo me puedo oír. Es asfixiante.

_ ¿Una nota?  Susurra con voz temerosa.

_ Dirigida a mí.

_ ¿Qué decía?

Niego con la cabeza. No quiero decirle. No quiero hablar de ello.

_ Hyde vino aquí ayer por la noche con la intención de secuestrarte. Me congelo en mi lugar. Toda la tensión de mi cuerpo se siente y se centra en mi cara. Ella se estremece en mis brazos.

_ Mierda,  murmura.

_ Absolutamente.

_ No entiendo por qué. No tiene sentido para mí.

_ Lo sé. La policía está investigando más y también lo está haciendo Welch. Pero creemos que en Detroit está la conexión.

_ ¿Detroit? Pregunta confundida.

_ Sí. Hay algo ahí.

_ No entiendo.

Levanto mi cara y la miro con expresión de dolor.

_ Ana, yo nací en Detroit.




7 comments:

Anonymous said...

No importa si no publican este comentario ya que es muy personal y aun no he leído el cap, solo quiero agradecerte Emine por publicar el cap que Patricia ha traducido con tanto esmero y que sin duda refleja tu trabajo de forma maravillosa, soy Andrea desde Argentina quien te agradece por que como siempre son mi cabala y me ha ido de maravilla en los examen de esta semana, tengo desde el año pasado reservar un cap para leer antes de cada examen y me ha funcionado de maravilla, casualidades de la vida, no se pero sirve y agradezco de corazón su trabajo, ojala nunca dejes de escribir esta historia, aunque no he leído grey y por los comentarios se que no le llegara ni hasta los talones tu fan fiction, is mas sinceros saludos.

Andrea Valenzuela said...

mw wncanta el capitulo y siempre los espero imapciente muchas gracias por el trabajo y la dedicacion y me decalra una adicta sin temor a parecer ridicula ame la trilogia y me abrio las peurtas a este tipo de lectura y me encanta...exclente capitulo...se siente la preocupacion y el dolor de el y la batalla u tiene en su interior para no salirse de control y perder a anastasia muchisimas gracias de nuevo.Esperare impaciente el proximo

fanny rebellon said...

Mala costumbre la de Cristian en no decirle las cosas claras a Ana, el en parte tiene razón, pero Ana no sabia la gravedad de todo, esa es una de las fallas de 50 sombras, pero después pobrecito desesperado por su Ana, se vuelve un ocho de la preocupación. Adoro su amor por Ana, lo siente hasta los huesos, es envidiable. Gracias Emine eres fabulosa. Patricia mil gracias amiga, fue una sorpresa este capitulo eres genial madre, infinitas gracias por darnos este regalo, un besote.

Andrea Valenzuela said...

no publicaron mi anterior comentario...me encanto el capitulo...maravilloso y minucioso como nunca antes habia leido una novela maravilloso me hacen amar mas la trilogia

nufu said...

Simplemente maravilloso como escribes esta forma de pensar de christian cada capitulo que leo hace que me enamore mas de el es super protector pero en el fondo algunas mujeres nos gustaria tener un hombre que nos cuide de esa forma.Eminen que forma de escribir mujer te la envidio en serio gracias por compartir esta maravilla. patricia gracias a ti tambien por traducirla por tomarte el tiempo. Saludos desde Colombia

nufu said...
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Anonymous said...

Gracias Patricia por la traducción, esta historia me encanta . Hasta el proximo capítulo, beso desde Nueva Caledonia