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Saturday, May 30, 2015

Libro III - Capítulo XVI: CINCUENTA SOMBRAS DE GREY - CHRISTIAN Y ANASTASIA

Capítulo XVI
El infierno no se compara con una mujer furiosa



_ Señora Grey, parece que usted no es solamente una pieza decorativa, sino que también es útil, bromeo con diversión en mis ojos.

_ ¿Decorativa? Ella entrecierra sus ojos, en su propia manera burlona. La abrazo y la atraigo más hacia mí.

_ Muy, le digo y le planto un beso suave.

_ Usted es mucho más decorativo que yo señor Grey, responde ella.

Su proximidad, su olor y su belleza me embriagan tanto que despliegan un deseo en mí. Yo la abrazo con fuerza, tomo su cabello con mi mano y la beso apasionadamente. La suelto solo cuando los dos nos quedamos sin aliento. Estamos tan cerca que puedo sentir nuestros corazones latir en una gran carrera.

_ ¿Tienes hambre? Pregunto.

_ No, responde ella. Por supuesto. Si no la hago comer, ella se desaparecería delante de mí.

_ Yo sí,  le digo.

_ ¿De qué? Pregunta. Mi esposa siempre está deseosa por mí; igual que yo y me gusta.

_ Bueno, en realidad de comida señora Grey, digo sonriendo.

_ Está bien, voy a preparar algo, dice riendo.

_ Me encanta ese sonido, le digo con anhelo aun estando en mis brazos.

_ ¿De mí ofreciéndote comida? Pregunta con curiosidad.

_ De ti riendo, le digo mientras le beso el pelo, luego se pone de pie para irse.

_ Así que, ¿qué le gustaría comer, señor? Me pregunta en un tono dulce de voz.

Sin duda ella está jugando conmigo. Le entrecierro mis ojos.

_ ¿Está usted  siendo lista, señora Grey?
_ Siempre, señor Grey... dice y haciendo una pausa, añade: Señor. ¡Joder! Tengo que hacer algo al respecto. Siento espasmos en las palmas de mis manos. Sólo quiero tirar de ella en mi regazo y darle unas nalgadas y luego meterme dentro de ella.

_ Todavía puedo ponerte sobre mis rodillas, murmuro en un tono seductor con una sonrisa de oreja a oreja. Ella pone las manos en los brazos de mi silla y se inclina para besarme. 

_ Lo sé. Esa es una de las cosas que amo de ti, señor Grey. Pero guarda tu mano inquieta, tienes hambre,  dice ella.

¿Cómo puedo resistirme cuando es ella quien me está seduciendo, jugando conmigo, y girando sobre mí como una manguera de incendios? Sólo puedo sonreírle.

_ Oh, señora Grey, ¿qué voy a hacer con usted?

_ Responder mi pregunta, ¿Qué te gustaría comer?

_ Algo ligero. Sorpréndeme, le digo. Esta es una elección que le puedo dejar.

_ Voy a ver lo que puedo hacer, dice ella y sale de mi oficina.

Cuando Anastasia deja mi oficina, dirijo mi atención hacia el canal de video de Barney. ¡Jack Hyde me está jodiendo! Vas a lamentar el día que decidiste joder a mi esposa y a mí.  Tomo mi Blackberry y marco a Welch.

_ Welch, responde.

_ ¿Hablaste con Barney?

_ Estoy en eso señor. Estamos examinando la secuencia de vídeos juntos. Me informó que el sujeto en el video corresponde a Jack Hyde. Tenemos que informar a la policía mañana, pero antes de eso, he enviado a dos de mis hombres a su casa a revisar si todavía está allí. Si es inteligente, se debe haber marchado.

_ Si lo encuentran en su casa quiero que me informes inmediatamente. Antes de que tú y tu equipo lo interroguen quiero estar un tiempo a solas con él. Así, puedo patearle el culo de mierda. Oigo un raspado suave de la silla a través del teléfono. Se aclara la garganta.

_ ¿No  prefiere que Taylor hable con él en vez de usted señor? Me pregunta porque sabe que yo tengo una ira controlada.

_ ¡No! Si está en su casa, a continuación, me avisas.
_ Como usted quiera, señor, él se allana.

_ ¿Tienes a Barney en la otra línea?

_ Está en el servidor de la empresa, señor. No en el teléfono. Actualmente estamos ejecutando controles cruzados y tratando de identificar huellas digitales para ver si se puede emparejar con la huella parcial encontrada en el Charlie Tango. Pero eso es un tiro en la oscuridad. Nos llevará un tiempo.

_ ¡Mientras tanto, necesito la información adicional de seguridad lo antes posible! Todos los miembros de mi familia están conscientes de su llegada mañana.

_ Todo ya ha sido arreglado señor. Una vez que terminemos lo del video, le enviaré a usted y a Taylor la información de los de seguridad.

_ Está bien. Asegúrate de llamarme cualquier cosa que pase con Hyde.

_ Sí, señor, dice mientras cuelgo. Lanzo mi Blackberry en mi escritorio. Me aprieto el puente de mi nariz para evitar un dolor de cabeza y exhalo un suspiro.  No me gusta que el hijo de puta de Jack Hyde esté sobre mí, mi esposa y posiblemente mi familia. Yo no podría vivir si le hace daño a Ana por mi culpa. Me paro abruptamente con mis manos en puño. Si capturan a Hyde esta noche, me encargaré de que entienda que se equivocó conmigo. Pero en este momento, sólo quiero ir y estar con mi esposa, escuchar su voz y besarla. Tenemos que revisar los diseños de la nueva casa, antes de que Gía Matteo venga mañana en la noche. Meto mi  Blackberry en el bolsillo, me llevo los planos y llego al salón. Veo a Ana en la cocina haciendo algo de comer.  

Dejo los planos en la barra de desayuno y llego detrás de ella y envuelvo mis brazos a su alrededor, besándola en el cuello. Ella huele celestial, y se ve hermosa. Es jodidamente excitante encontrarla en mi cocina, descalza haciéndome de comer.  

_ Descalza y en la cocina, le murmuro al oído.


_ ¿No debería  ser descalza y embarazada en la cocina?  Me pregunta sonriendo. ¿Qué carajo? ¿Embarazada? Espero que no. ¡Diez años más por lo menos! ¡No antes! Yo no me he hartado de ella. Yo cuando la veo soy como un hombre hambriento frente de un buffet tratando de comer todo lo que pueda. Porque me muero de hambre por su tacto, su amor y su atención, nunca puedo tener suficiente de ella. Apenas estoy aprendiendo a tolerar y disfrutar su toque. Su toque es una magia, una curación, es sensual y adictivo. Quiero todo de ella. Cuerpo y alma. No puedo compartirla ahora y menos con un bebé que consumirá todo su tiempo y sin hablar de que le dará todo su amor y quitará su atención de mí. Siento que mi aliento se engancha rápidamente. Mi cuerpo se pone tenso y rígido.

_ ¡Todavía no! Protesto inmediatamente. Incluso la idea de tener un hijo tan pronto es repulsivo, da miedo, de inmediato  me inquieta.

_ ¡No! ¡Todavía no!  Responde ella. Oh Dios, siento un inmenso alivio. Pensé que ella quería niños ahora, y apenas tenemos como umm… tres minutos de casados. Quiero tener mucho más tiempo con ella a solas. Quiero mostrarle el mundo.   Poco a poco me relajo. 

_ En eso estamos de acuerdo señora Grey.

_ ¿Tú quieres hijos sin embargo no? Me pregunta preocupada.

_ Claro que sí. Eventualmente. Pero no estoy dispuesto a compartirte todavía, le respondo al besarle el cuello. Estoy listo para salir de esta conversación hasta por los próximos diez años. Necesito distraerla; de lo contrario ella va a insistir en esto. Yo no tengo ni una pizca de padre. No necesito ser padre ni ahora ni nunca. Ningún niño se beneficiaria de este hombre de mierda. Me estremezco de solo pensar lo que le puedo ofrecer. Así que cambio de inmediato el tema.  

_ ¿Qué estás haciendo? Se ve bien, le digo besando detrás de su oreja. Siento un escalofrío correr por su cuerpo, y ella se inclina hacia mi toque.

_ Submarinos, responde ella sonriendo, lo que hace que me sonría yo también. Le muerdo le lóbulo de su oreja y mis brazos sostienen su cuerpo con más fuerza.

_ Mi favorito, le respondo. Ella me empuja con el codo. Me agarro mi lado con un dolor fingido. 

_ Señora Grey, me está hiriendo, le digo.

_ Debilucho,  ella murmura en tono de burla.

_ ¿Debilucho?  Pregunto con completa incredulidad. Le doy una nalgada en su culo, ella salta de sorpresa y pega un grito.

_ Date prisa moza, que después voy a demostrarte lo debilucho que puedo ser y le doy otra nalgada mientras me voy a buscar una botella de vino. 

_ ¿Quieres una copa de vino? Pregunto.

_ Por favor, responde ella.

Sirvo nuestras copas y le extiendo una a ella.

Después de comer y recoger los platos, extiendo los planos de Gía sobre la barra. Ana los mira contemplando.

_ Me encanta su propuesta de convertir toda la parte trasera de la planta baja en vidrio, pero…

_ ¿Pero? Pregunto.

Yo la quiero completamente feliz con la remodelación. No la quiero disgustada ni aceptar un plan por complacerme. Todo esto es para ella. Si ella es feliz, yo soy feliz. Ecuación simple.  

Ella suspira y responde.

_ No quiero quitar todo el carácter de la casa.

_ ¿El carácter? Pregunto. ¿Qué es exactamente lo que quiere hacer con la casa?

_ Sí. La propuesta de Gia es bastante radical, pero.... bueno... me enamoré de la casa, tal como está, con verrugas y todo.

¿No quiere la remodelación? ¿Ella la quiere tal como es? Mis cejas se surcan.

_ A mí como que me gusta de la forma en la que es, susurra vacilante. Ella me ve preocupada. Pero no quiero que se preocupe. Esta casa es para ella. Quiero hacerla feliz de todas las maneras posibles.

_ Quiero que esta casa sea de la forma que tú quieras. Es tuya, le digo sin parpadear ni romper nuestras miradas. Su felicidad es esencial.

_ Quiero que te guste. Que seas feliz en ella, dice.

¿Es que no entiende que yo soy feliz a su lado? ¿Qué mi corazón le pertenece? Mi felicidad no depende de donde vivamos, sino de donde ella esté.

_ Seré feliz donde sea que estés. Es así de simple Ana. Ella parpadea sorprendida.

_ Bueno… dice emocionada.  Ella traga y toma una respiración profunda. 

_ Me gusta la pared de cristal. Tal vez podríamos pedirle que le incorpore a la casa un poco más de simpatía.  La idea de que mi esposa está tratando de complacerme derrite mi corazón, haciéndome sonreír.

_ Claro. Lo que quieras. ¿Qué pasa con los planos del piso de arriba y del sótano?

_ Estoy bien con eso.

_ Bien.

Luego se mueve como si algo le incomodara, algo que la está molestando.

_ ¿Quieres poner una sala de juegos? Me pregunta en voz baja, con miedo a mi reacción. Su pregunta me toma por sorpresa; mis ojos se ensanchan.

_ ¿Y tú? Le pregunto. Estoy tan sorprendido como divertido. ¿Ella quiere una sala de juegos en la casa nueva, o lo hace para beneficiarme? Quiero que ella quiera. Si no, no.

Se encoge de hombros con indiferencia. 

_ Uhm... si quieres.

Ella lo hace por mí. No quiero que esto sea sobre mí. Lo que tenemos ahora para complacernos está bien. Si ella no lo quiere, no quiero hacerlo. De todas maneras nos quedaremos con Escala. Podemos utilizar este Salón Rojo del Dolor cuando lo deseemos. Si vamos a tener una familia sin importar el tiempo en que la formemos, una sala de juegos no puede ser la mejor opción. Decisiones... decisiones...

_ Vamos a dejar nuestras opciones abiertas por el momento. Después de todo, esta será una casa familiar le digo, y su cara se cae. Ella realmente quiere una. Bueno podemos modificarlo más adelante.

_ Además, podemos improvisar, digo sonriendo.

_ Me gusta la improvisación, susurra. Entonces comenzamos con los detalles del dormitorio principal, de los baños y todo lo relacionado a nuestros aposentos.

****      *****

Cuando hemos terminado de discutir los planos de la casa y son casi las nueve y media de la noche. Cierro los planos para guardarlos.

_ ¿Vas a trabajar? Pregunta.  ¿Tiene planes?

_ No, si no quieres, le contesto con una sonrisa. ¿Qué te gustaría hacer?

_ Podríamos ver televisión, responde. 

A pesar de que no me gusta la televisión ni esa mierda sin sentido de lo que se llena la gente, haría cualquier cosa con Anastasia.

_ Está bien y la llevó a la sala de TV. Las pocas veces que hemos estado aquí, yo leo un libro mientras ella ve la televisión. Me encanta su proximidad. Me siento muy relajado cuando ella se acurruca a mi lado, con su cabeza apoyada en mi hombro. Su toque ha sido una curación. Es mágico para mí. El único contacto que no toleraba y ahora lo deseo y es una necesidad. Enciendo el televisor con el control y comienzo a pasar a través de los canales.

_ ¿Qué tontería específica  quieres ver? Pregunto sonriendo.

_ ¿No te gusta mucho la televisión verdad? murmura. Niego con la cabeza.

_ Perdida de tiempo. Pero voy a ver algo contigo, le respondo. Puedo lograr mucho con esa pérdida de tiempo incluyendo el placer.

_ Pensé que podríamos besuquearnos, dice ella y mi cabeza voltea hacia ella. 

Ella tiene toda mi puta atención ahora.  

_ ¿Besuquearnos? pregunto, probando las aguas. Puedo besuquearla. Estoy listo, y dispuesto. Dejo de cambiar los canales y en el fondo oigo una voz española que no me importa. Besuquearnos. ¿Qué implica eso? ¿Qué es exactamente lo que quiere?

_ Sí, responde ella.

_ Podríamos ir a la cama y besuquearnos, le digo. ¿Por qué en la sala de televisión? No hay juguetes, aunque nada de eso me detendrá.
_ Lo hacemos todo el tiempo. ¿Cuándo fue la última vez que ye besuqueaste frente de la televisión? Me pregunta burlona. 

Besuquearme frente a la TV… eso sería… ¡Nunca! Aquí hay algo que nunca he hecho. Me siento estupefacto. Me encojo de hombros con indiferencia y sacudo la cabeza. Presiono el control remoto de nuevo para cambiar a otra cosa. Yo no quiero demostrarle que esto es algo que no he hecho. He hecho más de lo que se pueda imaginar cuando se trata de sexo, pero ¿besuquearme? Nunca lo hice. Me detengo cuando llego al programa The X-Files.

 X-Files Música del tema

_ Christian… ella sondea. 

_ Nunca he hecho eso, yo respondo en voz baja. ¿Estoy avergonzado de no haber hecho eso?

_ ¿Nunca? Pregunta incrédula.

_ No.

_ ¿Ni siquiera con la señora Robinson?  Mi respuesta es un bufido. Besuquearme con Elena... Eso no ocurriría ni en un millón de años.

_ Bebé, hice un montón de cosas con la señora Robinson. Besuquearnos no fue una de ellas, le digo son una sonrisa que llega hasta mis ojos. Pero ahora estoy curioso. ¿Ella lo ha hecho?  

_ ¿Y tú? Pregunto con curiosidad.

Ella se pone roja. ¿Qué mierda?  

_ Por supuesto, responde ella. ¿Por su puesto? ¿Algún cabrón acarició a mi esposa?

_ ¡Qué! ¿Con quién? Grito. Ella niega con la cabeza. Necesito saber. Necesito saber. Me vuelvo loco sabiendo que algún otro hijo de puta la tocó  como yo. Que ella lo deseara. ¡Tengo que saber!

_ ¡Dime! Insisto.

Ella baja la mirada a sus dedos entrelazados como si mantuviera un secreto del universo. ¿Miedo de mí? Cubro sus manos con una de las mías. Entonces me mira y me encuentra sonriéndole.
_ Quiero saber Anastasia. Así puedo vencer a quienquiera a golpes. Se ríe. Ella piensa que estoy bromeando. No bromeo cuando se trata de mi afecto por Anastasia, o mi posesividad.

_ Bueno, la primera vez... ella comienza. ¿La primera vez? ¿Cuántas veces se besuqueó? ¿Con cuántos chicos?

_ ¡La primera vez! ¿Hay más de un hijo de puta? Gruño mi respuesta.

Se ríe de nuevo. Esto  no es  divertido Anastasia. 

_ ¿Por qué tan sorprendido, señor Grey? Su pregunta me toma por sorpresa. 

Bueno, para empezar, ella es mía y sólo mía. Nunca he pensado que otro hombre puso sus manos sobre ella... Y ahora... Yo frunzo el ceño. No me gusta la idea de saber que otro hombre la ha tocado. De hecho, yo quiero borrar cualquier marca, o algún recuerdo que le quede de ellos tocándola. ¡Ella es mía! ¡Mi mujer!  Paso mi mano por el pelo, exasperado. Me encojo de hombros. 

_ Solo lo estoy… Quiero decir… dada tu falta de experiencia.

_ Ciertamente he compensado muchas cosas desde que te conozco, ella responde. Eso, por supuesto, es la gracia salvadora. Ella  no ha  cogido con nadie antes que yo, y ella nunca va coger a nadie más. Yo soy el hombre al que ella se entregó por completo. Me dio su virginidad, su promesa de que me pertenece…  me refiero al matrimonio. ¡Ella es mía maldita sea!

_ Lo has hecho, sonrío satisfecho. Dime. Quiero saberlo, le insisto.

Ella me mira evaluándome. Quiere saber si estoy enojado con ella.  He tenido muchas mujeres antes. Pero es diferente con Anastasia. Sé que antes de conocerla no tenía derecho sobre ella. Y no puedo cuestionarle su comportamiento. Pero la idea de que alguien más la haya conocido de una manera similar a la mía, me está comiendo por dentro. Quiero descubrir hasta qué punto progresaron los hijos de puta. Quiero reconquistarla. Imprimir nuevos recuerdos sobre los que ellos dejaron en ella.  

_ ¿De verdad quieres que te diga? Asiento con la cabeza. ¿Tan malo es? Quiero saber que le hicieron para yo hacer algo mejor que eso. Así podré mostrarle cómo se hace correctamente. Que note lo bien que estoy por encima de cualquier tipo que la haya tocado. Mi confianza está escrita en mi sonrisa arrogante. Ella entrecierra sus ojos después que asiento con la cabeza.

_ Estaba de paso en Las Vegas con mamá y su marido número tres. Estaba en décimo grado. Su nombre era Bradley y era mi compañero de laboratorio en física.
Décimo grado... Ella era una adolescente.

_ ¿Qué edad tenías?

_ Quince.

Está bien, era una niña entonces. Pero, yo tenía quince años cuando Elena me introdujo en el mundo de la perversión. Quiero saber si ha hecho algo similar.

_ ¿Y qué está haciendo ahora? Le pregunto a la ligera. Quiero saber si se mantiene en contacto con él. Si realmente piensa en él, o si se acuerda de lo que hizo y cómo lo hizo.

_ No sé, responde ella realmente.

_ ¿A qué base llegó? Pregunto.

_ ¡Christian! Me regaña. 

¡Quiero saber! ¡Ella es mi mujer, maldita sea! De repente le agarro las rodillas y luego por los tobillos y la dejo caer en el sofá. Me deslizo sobre ella, atrapándola con eficacia debajo de mí.  Meto una pierna entre las suyas y no voy a dejar que se mueva. Lo repentino de mi movimiento la hace gritar. Capturo sus manos y las elevo por encima de su cabeza.

_ ¿Entonces, este Bradley llegó a primera base? Le pregunto al mismo tiempo que paso mi nariz a lo largo de la de ella y comienzo a besar la comisura de su boca, suavemente, sensualmente. 

_ Sí… contesta acalorada.

_ ¿Cómo esto? Le pregunto tomando una bocanada de aire.

Libero una de sus manos y tomo su barbilla, y meto mi lengua en su boca con voracidad.  

_ No... ella jadea de placer.  Nada de eso.

De alguna manera me inundo de tranquilidad. Estoy celoso de saber que alguien, un conocido de mi esposa la beso de una manera carnal, incluso si fue un estudiante de décimo grado. Vamos a explorar qué más le hizo.  Suelto su barbilla y paso mi mano por su cuerpo, por sus pechos, pasando mis pulgares varias veces por sus pezones, que se endurecen bajo mi toque.

_ ¿Hizo esto? ¿Te tocó así?

_ No, ella gime su respuesta mientras se retuerce bajo mi toque.

_ ¿Acaso llegó a segunda base? Le murmuro escabrosamente al oído. Deslizo mis manos hacia abajo, a través de sus costillas, hasta las caderas. Ella no responde. Tomo el lóbulo de su oreja entre los dientes y tiro suavemente.

_ No... 

No puedo creer que esté sintiendo un alivio abrumador con su respuesta. Mi mirada es carnal, completamente obsesionado por ella. Yo sonrío triunfalmente.

_ Bueno, le digo cuando deslizo mi mano entre sus pantalones y la coloco como ventosa en su sexo. ¡No tiene bragas!

_ Sin ropa interior señora Grey… Lo apruebo. Y empujo mi dedo índice en ella lentamente. Luego comienzo a girar en círculos lentos mi pulgar sobre su clítoris.

_ Se supone que estaríamos besándonos, me dice. Me detengo en seco.

_ Pensé que lo estábamos haciendo… le respondo.

_ No. Sin sexo, dice ella. ¿Qué demonios significa sin sexo? ¿Cómo puedo tocar sus pechos y su sexo empapado y no tener relaciones sexuales con ella?

_ ¿Qué? Pregunto.

_ Nada de sexo...

Puedo tratar con eso... creo.

_ Nada de sexo, ¿eh? Saco mi mano de sus pantalones de mala gana y paso mi dedo índice sobre sus labios.  

_ Aquí, le digo, trazando el surco de sus labios y luego lo empujo en su boca. Muevo mi dedo en su boca como lo haría con su sexo. Entonces me acomodo para colocarme de nuevo entre sus piernas. Mi erección empuja contra su sexo en varias ocasiones, atormentándola. Ella jadea cuando me aseguro de que sus pantalones de chándal estimulan su sexo de la manera correcta. Empujo hacia ella de nuevo, en el punto exacto.

_ ¿Esto es lo que quieres? Le pregunto si dejar de moverme rítmicamente contra ella.  

_ Sí, ella gime.

Mi mano se mueve de nuevo a su pezón, cuando mis dientes pasan a lo largo de su mandíbula. Ella es tan jodidamente irresistible ¡Yo nunca hice nada así, esto es de adolescentes! Mi pene esta disfrutando cada roce ¡Y es caliente como el infierno!

_ ¿Sabes lo caliente que eres, Ana? Le pregunto con voz ronca sin dejar de moverme.  Ella abre la boca y solo un gemido sale con fuerza. Mi boca se apodera de la de ella, y empiezo a besarla. Yo atrapo el labio inferior y lo tiro con mis dientes, lo chupo. Entonces mi lengua encuentra su camino hacia su boca, explorando, lamiendo y acariciando sensualmente. Cuando libero sus manos, ella las lleva hasta mi cabello y me mantiene en su boca. Cuando hace eso, es porque su deseo ha llegado a su pico. Yo gimo con el placer que recorre mi cuerpo, toda mi sangre dirigida al sur de mi cuerpo, obligando a mi pene a salir de mis jeans.

_ Ah... apenas puedo pronunciar, cuando levanto mi mirada para verla directamente a sus ojos.

_ ¿Te gusta cuando te toco? Susurra. ¿Ella malinterpretó mi reacción como aprehensión? Mis cejas surcan. Necesito su toque, lo deseo, lo quiero... Ahora que lo pienso, no puedo vivir sin ello.

_ Por supuesto que me gusta. Te amo cuando me tocas Ana. Parezco un hombre hambriento en un banquete cuando viene tu toque, le digo con sinceridad.

Parece que voy a hacer el amor después de todo. Me arrodillo entre sus piernas y me siento. Agarro y le quito su camisa y me quito la mía por encima de mi cabeza y la tiro al suelo. Finalmente la atraigo hacia mi regazo con mis manos entrelazadas en su trasero.

_ Tócame, le digo en un suspiro. Quiero sus manos y dedos por todo mi cuerpo. Lo necesito como mi próximo aliento. Ella no se atreve. Primero llega a mí con sus dedos, rozando ligeramente por encima del pelo en el pecho. Luego sus dedos acarician mis cicatrices de quemaduras. Su toque me inflama el interior, encendiendo fuego en mi sangre, por lo que el deseo por supuesto corre a través de mí por ella. Suspiro con fuerza y mis ojos se oscurecen, pero yo no tengo miedo de su toque. Lo quiero. Ella es mi amante, mi esposa, mi vida. Mis ojos la siguen sin pestañear. Todo mi cuerpo está atento a su toque. Siento que cada célula de mí se reaviva. Sus dedos tocan tentativamente un pezón primero, luego va hacia el otro. Mi cuerpo responde y mis pezones se fruncen por sus caricias sensuales. Ella se inclina y me besa por todo el pecho, sus manos se deslizan hacia mis hombros. Soy una bola de deseo. Tengo que tenerla.

_ Te quiero, le digo, y  sus dedos se mueven en mi pelo, agarrando y tirando de mí hacia ella, forzando mi cabeza hacia atrás para capturar mi boca. ¡Oh mierda, esto es jodidamente caliente! Gimo y la empujo sobre el sofá. Me incorporo y prácticamente de un tiro le quito sus pantalones y deshago mi bragueta.  
_ Jonrón, le susurro, y rápidamente me meto dentro de ella, llenado su sexo, estirándola.


_ ¡Ah! Ella gime. Todavía dentro de ella, tomo su rostro entre mis manos, y me inclino hacia sus labios. 

_ Te amo, señora Grey, y poco a poco me pongo en movimiento. Besándola con todo lo que tengo, explorando su boca, succionando su labio. Me incorporo y subo a mi esposa a mi regazo, haciendo nuestra cercanía más íntima que nunca. Poco a poco la levanto y con facilidad la acomodo sobre mi pene y me hundo lo más profundo. Cada vez que su pecho frota sobre mi pecho, me despierta aún más. Sus brazos permanecen como serpientes a mi alrededor, sus manos tirando de mi cabello, nuestros labios moldeados el uno con el otro. Nos movemos a nuestro delicioso ritmo, hasta que ambos llegamos a nuestro pico. Siento el endurecimiento familiar de su sexo tirando de mí más profundamente hacia ella. Ella comienza a moverse más rápido, igualando mi empuje con sus movimientos, girando sus caderas, cuando inclina su espalda y echa hacia atrás su cabeza.

_ Christian… dice en voz alta cuando su orgasmo es inminente y yo me pierdo en la sensación y vierto todo el amor que puedo entregarle.  

****      *****
Cuando nuestros sentidos vuelven a nosotros, estamos tendidos en el suelo, y ella está recostada sobre mi pecho.

_ Sabes, saltamos por completo la tercera base, dice ella acariciando mis pectorales. 

_ La próxima vez, señora Grey, le contesto riendo, besando la parte superior de su cabeza. ¿Cómo puedo resistirme a mi bella esposa?

Anastasia mira la televisión donde los X-Files están dando los créditos finales. Pongo el sonido de nuevo.

_ ¿Te gustaba ese show? Pregunta burlona.

_ Cuando era niño lo veía, le respondo.

_ ¿Y a ti? Le pregunto.

_ Es anterior a mi época, responde. Tiendo a olvidar lo joven que es. Ella sólo tiene 21. Ella es seis años menor que yo.

_ Eres tan joven, comento, sonriendo a mi mujer cariñosamente. Me gustó besuquearme contigo señora Grey.

_ Lo mismo digo señor Grey, dice  besando mi pecho.

_ Han sido unas tres semanas divinas. A pesar de las persecuciones de coches, incendios y ex jefes sicópatas. Me gusta estar en nuestra propia burbuja, murmura. 

_ Hmm, yo tarareo. No estoy seguro de estar dispuesto a compartirte con el resto del mundo aún, le digo con sinceridad. He tenido una luna de miel dichosa. He descubierto lo mucho que la amo y deseo. La amo más de lo que pensé que jamás podría amar a una persona. Yo  no  sabía que podría ser capaz de dar amor ni tener una relación con nadie, y sin embargo, ella me conquistó en cuerpo y alma.

_ Devuelta a la realidad de mañana, murmura Anastasia, aunque suena abatida. Si ella realmente tiene que ir a trabajar, tengo que hacerle saber acerca de la seguridad adicional. La exasperación se cierne sobre mí otra vez, pensado que el hijo de puta de Hyde está ahí fuera y conoce bien SIP. Y mi esposa tiene la capacidad de poner  atención como un niño de tres años, cuando se trata de cualquier cosa que yo le pido. Me paso la mano por el pelo otra vez, frustrado.

_ La seguridad será estricta, empiezo diciendo, pero Anastasia pone sus dedos sobre mis labios.

_ Lo sé. Estaré bien. Lo prometo, dice ella y se mueve para apoyarse en sus codos.

_ ¿Por qué le gritaste a Sawyer? Me pregunta y me pongo rígido. Su incompetencia nos puso en peligro.

_ Porque fuimos seguidos, le respondo.

_ Eso no fue culpa de Sawyer, dice ella. 
Las excusas pueden hacer que te maten. No puedo disculpar un error fatal que pudo haber costado nuestras vidas. ¡Es su trabajo! Si él es incapaz de hacerlo, será reemplazado. ¡Fin de la historia! Miro a Anastasia plácidamente. Esto no es negociable. 

_ Ellos nunca debieron  dejar que llegaras tan lejos conduciendo. Es uno de los requisitos básicos de los cuales he insistido tanto con Taylor como con Welch.

_ Eso no fue... ella comienza a excusarlos.

_ ¡Suficiente! La corto. ¡Esto no está en discusión, Anastasia! Es un hecho, y no van a dejar que suceda de nuevo.

¿No se da cuenta del miedo que he experimentado por estar ella tan cerca del peligro? ¿Que este hijo de puta se atrevió a seguirnos a sabiendas de que un equipo de seguridad nos estaba cuidando? Y aquí está mi esposa discutiendo conmigo sin comprender la gravedad de la situación. Su vida no tiene precio. Ella es mi lugar seguro, es mi vida. Cualquier cosa o cualquier persona que ponga en peligro su bienestar serán eliminadas, y si mi seguridad actual no es capaz de protegerla, será sustituida por los que sí pueden. 

_ Está bien, murmura, conciliando. ¿Alcanzó Ryan a la mujer en el Dodge?

_ No. Y no estoy convencido de que fuera una mujer.

_ ¿Ah, sí? Dice levantando sus cejas.

_ Lo que Sawyer vio fue a alguien con el pelo recogido hacia atrás, pero fue una breve mirada. Supuso que era una mujer. Ahora, teniendo en cuenta que has identificado a ese hijo de puta, tal vez era él. Llevaba el pelo así, le digo con disgusto. Pero no voy a abandonar por completo la idea de que Hyde pueda estar trabajando acompañado. Si quiero la seguridad completa de mi familia, tengo que considerar todas las posibilidades. Anastasia no tiene por qué saberlo. Ella se preocupa lo suficiente por mí ya.

La idea de perderla... No puedo soportar pensar en ello. Paso mi mano acariciando su espalda desnuda.

_ Si hay algo te pasara… digo. Soy incapaz de llevar la frase hasta el final. Simplemente me moriría si la pierdo. Yo estaría sin alma. ¡Peor que muerto! Me siento impotente y es un territorio que no quiero estar. Retrocedo a cuando tenía cuatro años, no pude salvar a mi madre del proxeneta. No quiero volver a esa posición. ¡No puedo dejar que lastimen a Ana!

_ Lo sé, Anastasia susurra en tono tranquilizador. Siento lo mismo por ti, dice ella y siento como un escalofrío corre a través de su espalda. Niego con la cabeza como para aclarar los pensamientos oscuros.

_ Vamos te estás poniendo fría, le digo y me incorporo. Vamos a la cama. Podemos cubrir la tercera base allí, le digo sonriendo. La tomo de la mano y completamente desnuda la llevo a través de la gran sala a nuestra habitación.
****      *****

A la mañana siguiente, estoy inquieto cuando la dejo en la entrada de SIP. Sostengo su mano y la aprieto. Ella pasea sus ojos por mi traje oscuro y corbata azul marino, y se ríe, le gusta lo que ve.

_ ¿Sabes que no tienes que hacer esto? Me quejo. Ella entrecierra sus ojos un poco, lista para rodarlos en cualquier momento. Me gustaría poder decirle los peligros, pero no puedo. No quiero preocuparla por algo que me concierne a mí.  Es mi carga. Me prometí cuidarla y protegerla. Es mi trabajo.

_ Lo sé, susurra, mirándome con determinación. Yo frunzo el ceño, pero ella sonríe tranquilizándome.

_ Pero yo quiero. Tú lo sabes, dice y se inclina y me besa. Odio dejarla ir. El hijo de puta conoce el edificio. Ha trabajado aquí.  Todavía estoy preocupado.

_ ¿Qué está mal? Dice cuando  mira  mi ceño persistente. Echo un vistazo a Ryan, y Sawyer que salen del coche. 

_ Te extrañaré teniéndote conmigo, le digo.

Sus manos se extienden para acariciar mi cara. 

_ Yo también, dice ella, besándome. Fue una luna de miel maravillosa. Gracias.

_ Vaya a trabajar señora Grey. 

_ Tú también, señor Grey.

Cuando Sawyer abre la puerta, aprieto la mano de Anastasia, reacio a dejarla ir. Ella finalmente baja del coche. Se da la vuelta y me da un saludo con su mano y entra al edificio.
Ryan me lleva a GEH. Después de aparcar la camioneta, nos dirigimos a los ascensores.

_ Ryan, voy a tener una reunión con Welch en breve. Quiero que vengas y des una descripción del sujeto. ¿Tiene un video del Dodge?

_ No muy claro señor. No tuvimos un buen ángulo visual para empezar. Después de dejar a Sawyer, traté de acercarme lo más que pude, pero ella zigzagueó entre el tráfico. Se estaba volviendo imprudente y poniendo en peligro a otros conductores, tratando de perderme. Traté de hacer una identificación visual, pero fue una tarea difícil debido al hecho de que se trataba de una persecución a alta velocidad. Las ventanas del Dodge eran oscuras, el conductor llevaba el cabello recogido en una cola y tenía gafas.  

_ Sigues diciendo “ella”. Pero  identificamos a Jack Hyde anoche. No estoy del todo convencido de que fue una mujer. Me acabas de decir que las ventanas estaban oscuras, llevaba gorra y gafas.

_ Tiene razón, no es fácil saber claramente el sexo en base a lo limitado de la vista. Pero hay algunas señales que nos enseñaron en el FBI señor.

_ ¿Por ejemplo? Le pregunto cuando las puertas del ascensor se abren en mi piso. Andrea se apresura a ponerse de pie.  

_ Buenos días Sr. Grey. Welch y Barney lo están esperando en su oficina. ¿Le llevo el café ahora?

_ No en este momento Andrea, le respondo.

_ Ryan, mejor nos explicas a todos.

_ Por supuesto, señor, dice, y me abre la puerta de mi oficina.

Welch y Barney se levantan al mismo tiempo.

_ Buenos días señor Grey.

_ Señores, yo asiento. Como ya saben Jack Hyde ha sido identificado como el pirómano.  También tuvimos una persecución de coches de ayer. Ryan parece insistir en que se trata de una mujer a pesar de que Jack Hyde, en el canal de video  que me mostraste anoche, tenía una cola en el cabello similar. Digo mirando a Barney.

_ Permítanme explicarle, señor. En general, las tendencias de hábitos de conducción cambian drásticamente con el género. He examinado el expediente de Hyde que Welch compartió con nosotros. Los rasgos de personalidad reflejan la postura y los hábitos de conducción. Hyde es agresivo, temerario, pero cuidadoso. Él está calculando. Por lo que visualicé, este conductor tenía una postura diferente. Se puso nervioso. Su objetivo principal fue alejarse de mí. El objetivo principal de Hyde es hacerle daño.

_ ¡Eso no me dice nada, podría haber sido él! Ha sido identificado en los videos, y tú mismo has dicho que no estás completamente seguro dado que la visión era poca.

_ Sr. Grey, interviene Welch. Vamos a suponer que se trataba de Hyde el del Dodge. Él todavía tiene que ir a alguna parte. Él no estaba en su casa. De hecho, él  no ha  estado allí durante algún tiempo. Semanas incluso... ¿Cómo se está manteniendo? He estado buscando actividad en su tarjeta de crédito, retiro de efectivo y no hay ninguno, señor. Esa es una fuerte indicación de que tiene un cómplice. No podemos pasar por alto ese detalle.

Esa declaración hace que entre en pánico. Mis labios se curvan en una línea apretada. Exhalo un suspiro de frustración. Me doy la vuelta y miro a la ciudad de Seattle con aire ausente.

_ Quiero que todos se reúnan y compartan sus datos, hallazgos y preparen un informe con imágenes y vídeos. Quiero ver qué tan pronto lo hacen, les digo cuando lentamente me volteo hacia ellos.

_ Ya estamos trabajando en eso señor.  Estoy recopilando los datos para mi encuentro con Pella esta noche. Los examinará y nos dará una nueva perspectiva. Barney tendrá que limpiar lo más que pueda el video.  

_ Si eso es todo lo que tienen señores, voy a hablar con ustedes más tarde al compilar los datos.

Cuando todos se van de mi oficina, me doy cuenta de que mi preocupación por la seguridad de Anastasia está aumentando, y me encuentro extrañándola. Si la perdiera… Su ausencia después de las últimas tres semanas juntos es bastante evidente y pesa mucho en mi mente. De inmediato le escribo un email.
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De: Christian Grey
Asunto: Burbuja
Fecha: 22 Agosto 2011 09:31
Para: Anastasia Grey
Señora Grey amo cubrir todas las bases contigo.
Ten un gran primer día de regreso.
Extrañando nuestra burbuja ya.
X
Christian Grey
De vuelta al mundo real. CEO Grey Enterprises Holding Inc.   
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Pero, en menos de unos pocos segundos más tarde, el correo electrónico es devuelto desde el servidor de SIP  afirmando que no existe el usuario. El usuario existe. O ya sea que hay un problema tecnológico, o peor, mi esposa probablemente no ha cambiado su nombre. Pongo mi teoría a prueba. Le escribo un correo a su usuario anterior.
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De: Christian Grey
Asunto: Esposas errantes
Fecha: 22 Agosto 2011 09:55
Para: Anastasia Steele
Esposa le envié un email más abajo y rebotó. Y es porque no has cambiado tu nombre. ¿Algo que quieras decirme?
Christian Grey Gerente General, Grey Enterprises Holdings Inc.

Datos adjuntos:
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De: Christian Grey
Asunto: Burbuja
Fecha: 22 Agosto 2011 09:31
Para: Anastasia Grey
Señora Grey amo cubrir todas las bases con usted.
Ten un gran primer día de regreso.
Extraño nuestra burbuja ya.
X
Christian Grey 
Devuelta la mundo real. CEO Grey Enterprises Holdings Inc.
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Efectivamente, el correo llega perfectamente. Eso significa que ella no ha cambiado su nombre en el trabajo. ¿Por qué haría eso? ¿Se avergüenza de mí? ¿Por qué no quiere llevar mi nombre? ¿Por qué tiene la necesidad de ocultar que yo soy su marido? ¿No soy digno de ella? Mis dedos están tocando la mesa como los cuatro jinetes del Apocalipsis. Cuando llega la respuesta.
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De: Anastasia Steele
Asunto: No reviente la burbuja
Fecha: 22 de agosto 2011 09: 57 
Para: Christian Grey
Marido
Soy toda una metáfora de béisbol contigo señor Grey.
Quiero mantener mi nombre aquí.
Te explicaré esta tarde.
Entro en una reunión ahora.
Extraño nuestra burbuja también…
PS: ¿Pensé que tenía que usar mi BlackBerry? 

Anastasia Steele Editor, SIP
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¿Qué diablos significa eso? ¡No puedo respirar! ¿Por qué quiere distanciarse de mí? Nos casamos. Leí sus votos. Ella quiere mantener su nombre. ¡Me está me menospreciando! ¡Ella es mi esposa! ¡Yo quiero que tenga mi nombre! Quiero que todo el mundo sepa que yo, Christian Grey, soy su marido. ¡Anastasia Steele ya no está disponible! ¿Se quitará los anillos en el trabajo?

Me paseo por mi oficina. La parte dominante de mí me dice que debo ir a SIP, montarla sobre mi hombro y llevarla de vuelta a Escala y mantenerla allí para siempre. Pero eso no sucederá. Sería alejarla de mí. Quiero que ella me quiera, por su cuenta, no obligada. Yo quiero que ella le declare al mundo, a sus amigos, sus compañeros de trabajo que soy su marido. Soy el hombre que la tiene, que nadie más podrá reclamarla. ¡Ella es mía!  

¡Mierda! ¡Tengo reunión!

_ ¡Andrea! Grito a través del intercomunicador.

_ Sí, señor Grey, responde con prontitud.

_ Borra mi horario después del almuerzo y programa una cita con el Dr. Flynn esta tarde.

_ Sí, señor. El Equipo de Ingeniería y Ros lo están esperando en la sala de reuniones.

_ Voy a estar allí en pocos minutos, le digo, y dejo el problema de Anastasia hasta la hora del almuerzo. Durante la reunión, tengo dificultad para concentrarme. Me pongo mi segunda piel. La máscara impasible que me acompaña cuando no quiero saber de ninguna mierda. Yo solo escucho. Anastasia no envía otros mensajes. Me siento como un cable pelado de alta tensión. Ros me mira con curiosidad. Le devuelvo la mirada como si nada. Tan pronto finaliza la reunión abandono la sala de manera cortante dejando a todo el mundo perplejo. Ryan sale de la habitación conmigo.

_ Vamos a SIP, le digo bruscamente.

_ ¿Ahora mismo, señor? Levanto mis cejas hacia él.

_ Sí, señor, responde de inmediato. La ida hasta SIP no es lo suficientemente rápida. Estoy hecho un manojo de nervios desde hace dos horas y media. No entiendo por qué mí esposa no quiere asociarse conmigo. ¡Pensé que me amaba! Bueno, ella me lo dice con bastante frecuencia. ¿Será un juego? ¿Se me va a escapar entre los dedos? ¿Esta tratando de aparentar ante los demás que en un futuro puede estar disponible?  ¡Mierda!

Saco mi Blackberry y le marco a Sawyer.

_ Sí, señor Grey.

_ ¿Está la señora Grey en reunión?

_ Ya salió señor. Ahora está en su oficina con su asistente.

_ Estaremos en SIP en breve.

_ ¿Debo informar a la señora Grey señor?

_ No. No le informes a nadie. Estamos yendo hacia allá en este momento.

_ Nos encontraremos en la puerta, señor, dice, y cuelgo. Es hora de recuperar a la esposa errante. Después de que Ryan parquea la SUV, entramos en el edificio. Los ojos de la secretaria se ensanchan cuando entro al edificio.

_ Buenos días... quiero decir, buenas tardes señor Grey. ¿Quiere que le avise a Ana? Perdón ¿a la señora Grey?

_ No, gracias. Sólo informe a Roach que estoy aquí.

_ Por supuesto, señor, responde ella y Roach se tropieza en mi camino, acomodándose la chaqueta para saludarme. Él extiende su mano calurosamente.

_ ¡Sr. Grey! ¡Qué agradable sorpresa, señor! ¿A qué debemos el honor de su visita?  Pregunta.

_ Estoy aquí para visitar a la señorita Steele. Confío en que no esté ocupada.

_ Yo... uhm... no conozco su horario, señor. Hemos terminado con nuestras reuniones, y es hora de almuerzo. Estoy seguro de que está en su oficina. ¿Quiere que lo acompañe? Pregunta. Vamos a dejar que sea amable.

_ Sí, muy bien, respondo con una sonrisa. Estoy a cargo. El lidera el camino a su oficina, y golpea su puerta. Espero con confianza también estoy decidido a resolver el último problema con su nombre y renombrar a mi esposa errante con el mío.

_ Adelante, oigo la voz de Anastasia. Roach abre la puerta. Anastasia está sentada en su escritorio con su asistente. Cuando Anastasia me ve, se queda perpleja. La reacción que estaba buscando. Mi mirada se fija en ella y estoy ardiendo en fuego. Entro a la oficina completamente a cargo. Me volteo y miro a su asistente, que se comporta de la misma manera que otras mujeres cuando me ven. La saludo con una sonrisa cortésmente y me presento.


Sting

_ Hola, tú debes ser Hannah. Soy Christian Grey, le digo, y ella se apresura a ponerse de pie y me extiende su mano.

_ Sr. Grey. En… encantada de conocerlo, ella tartamudea sus palabras mientras estrecha mi mano. ¿Le puedo traer café? Pregunta.

_ Por favor, le digo dispuesto a despejar la sala, a excepción de mi esposa que se niega a tomar mi apellido. Hannah mira a Anastasia desconcertada y rápidamente se escabulle fuera de la pequeña oficina.

_ Si me disculpa Roach. Me gustaría tener unas palabras con la señorita Steele, digo haciendo hincapié en la S con sarcasmo.

_ Por supuesto, señor Grey. Ana, murmura Roach y cierra la puerta tras él.

_ Sr. Grey, que lindo verte, Anastasia dice con una dulce sonrisa.

_ Señorita Steele, ¿puedo sentarme? Pregunto sibilante de nuevo.

_ Es su empresa, dice señalando la silla que Hanna dejó vacante.

_ Sí, lo es. Le sonrío, pero es sólo un ardid. Estoy demasiado nervioso, demasiado tenso.

_ Tu oficina es muy pequeña, le digo cuando me siento frente a su escritorio. Miro alrededor de su oficina tranquilamente observando.

_ Me va bien, responde ella. La miro con indiferencia, aunque estoy hecho un manojo de nervios. Estoy enojado, ansioso, herido y aun hirviendo por dentro con esa sensación a la que no estoy familiarizado.

_ Entonces, ¿qué puedo hacer por ti, Christian?

_ Sólo estoy mirando mis activos, le respondo.

_ ¿Tus activos? ¿Todos ellos?  Pregunta.

_ Todos ellos, le digo con todo el sentido de la palabra. Algunos de ellos necesitan reposicionamiento.

_ ¿Reposicionamiento? ¿De qué manera? Pregunta. Ella sabe por qué estoy aquí, y sin embargo, todavía actúa obtusa. Necesito resolver esto. Estoy ansioso, ella no está dispuesta a ser reconocida como mi esposa.  

_ Creo que lo sabes.

_ Por favor... No me digas que has interrumpido tu día después de tres semanas fuera para venir aquí y pelear conmigo por mi nombre, dice combativa.

Estoy aquí para negociar, y ganar. No pelear. Me acomodo en la silla buscando una mejor posición. Una posición de poder. Cruzo mis piernas.

_ No exactamente para pelear, no.

_ Christian, estoy trabajando, responde ella con desdén.

_ Me pareció que estabas chismoseando con tu asistente.

_ Estábamos discutiendo nuestros horarios, ella arremete. Y no has respondido a mi pregunta. Al momento que voy a contestar, suena la puerta y Anastasia contesta molesta.

_ ¡Adelante!

Su asistente entra con una bandeja con todo para preparar el café y la coloca en el escritorio. Recobrando sus sentidos Ana le da las gracias.  

_ ¿Necesita algo más, señor Grey? Pregunta Hanna con voz de Marilyn Monroe.

_ No, gracias. Eso es todo, le contesto con una sonrisa. Su reacción es la misma de todas las mujeres, pero me importa una mierda. Lo único que me importa es la reacción de la mujer con quien estoy casado y que se niega a llevar mi nombre.

_ Ahora, señorita Steele, ¿donde estábamos? Digo enfatizando, listo para cualquier cosa.
_ Estabas interrumpiendo groseramente mi jornada laboral para pelear conmigo por mi nombre, ella responde sin rodeos, tomándome completamente por sorpresa. Mi rostro impasible cuidadosamente colocado se desliza por un segundo y parpadeo por su furiosa reacción. Es de esta manera ¿verdad señorita Steele? Yo sé como conseguir su atención en la dirección que quiero. Mis dedos pasan lentamente a mi pierna atrayendo su atención a mi más valioso atractivo físico. Recojo una pelusa invisible mientras muevo mis dedos lentamente hacia el norte. Ella se centró en mí, en mi entrepierna, como yo pretendía. Pero se está resistiendo. Ella conoce mi juego y me entrecierra sus ojos.

_ Me gusta hacer alguna que otra  visita improvisada. Mantiene a los directivos alertas, esposas en su lugar… ya sabes… digo encogiéndome de hombros como si nada.

_ No tenía idea de que podías perder el tiempo, me ladra de nuevo y decido ir directo al grano.

_ ¿Por qué no quiere cambiar tu nombre aquí? Pregunto, con una voz tranquila bien controlada. Ella trata de descartarlo como de costumbre.

_ Christian, ¿realmente tenemos que hablar de esto ahora?

_ Estoy aquí. No veo por qué no.

_ Tengo un montón de trabajo que hacer, después de haber estado ausente durante las últimas tres semanas, dice ella, como si las tres semanas que ha estado ausente fueran obligadas. Algo se rompe dentro de mí. Tal vez ella no me quiere tanto. Tal vez asociarse conmigo de alguna manera la avergüenza.

_ ¿Te avergüenzo? Le pregunto en voz baja, con mi ansiedad desgarrándome por dentro. Mi pregunta la sorprende, y al instante se da cuenta de que no es la razón.

_ ¡No! Christian, por supuesto que no, dice ella con el ceño fruncido.  Esto es sobre mí, no sobre ti,  responde ella. El clásico  no eres tú, soy yo.

_ ¿Cómo es que esto no es por mí? Le digo ladeando la cabeza hacia un lado, desconcertado. Mi esposa, la mujer que es el centro de mi existencia no quiere tener mi apellido, y cómo es eso de que no se trata de mí. ¿Eso no es un rechazo? Mi máscara cuidadosamente colocada de indiferencia se desliza con el fervor de mi pregunta. Necesito saber si ella se está distanciando de mí.

_ Christian, cuando tomé este trabajo, acaba de conocerte, dice lentamente. Yo  no  sabía que ibas a comprar la empresa, dice ella exasperada pero su cara me dice que hay más. Ella no quiere que yo la proteja. Está molesta con el hecho de que soy dueño de SIP y eso me medio tranquiliza. Pero ella me conoce, sabe mis tendencias. No voy a ceder en nada en cuanto a ella respecta. Ella finalmente pone su cabeza en sus manos desviando su mirada.

_ ¿Por qué es tan importante para ti? Pregunta con su temperamento apenas controlado y levantando la mirada. Quiero ver sus ojos, su expresión ante mi señalamiento.  

_ Quiero que todos sepan que eres mía.  ¿No es  suficiente razón? Que bien podría ponerse la etiqueta de "disponible" en el cuello si no dice señora Grey.

_ ¡Soy toda tuya! Mira, dice ella levantando su mano y mostrando sus anillos de boda y de compromiso. Quiero la propiedad completa. Quiero que mi nombre esté amarrado al de ella. Los anillos pueden dar la titularidad a cualquiera.  Mi preocupación fundamental es que ella está molesta por  nombre, por mí, por Christian Grey. De lo contrario, bien podría estar casada con cualquier tipo. ¡El nombre de Anastasia Steele, aún con los anillos en su dedo no dice nada de que es mí esposa! Simplemente dice que está casada con alguien posiblemente de apellido Steele.

_ No es suficiente, le respondo.

_ ¿No basta con que me casé contigo? Susurra horrorizada. 

¡No! ¡Por supuesto que no! Eso es lo que quiero mostrarle a todo el mundo, que ella se casó conmigo y ella lo niega al no tener mi apellido.  Parpadeo con sorpresa.

_ Eso no es lo que quiero decir, le digo. Ahora es mi turno de estar completamente exasperado. Me paso la mano por el pelo.

_ ¿Qué quieres decir? Pregunta. Yo trago. ¿Puedo decirle? ¿Que quiero ser tan importante para ella, tan central en su vida como ella es para mí?

_ Quiero tu mundo empiece y termine conmigo, le digo en una expresión cruda, finalmente desnudando mi alma. Ella se hunde más en su silla como si el impacto de mis palabras la hiriera.

_ Lo hace, ella finalmente dice. Sólo estoy tratando de establecer una carrera, y yo no quiero negociar en tu nombre. Tengo que hacer algo, Christian. No me puedo quedar presa en Escala o en la nueva casa sin nada que hacer. Enloqueceré. Me asfixiaré. Siempre he trabajado y yo disfruto de esto. Este es el trabajo de mis sueños. Es todo lo que siempre he querido. Pero eso no quiere decir que te ame menos. Tú eres mi mundo.

Siento el peso de sus palabras y me hundo. ¿Mi amor y atención la sofocan? Esa es la última cosa que quiero hacer.

_ ¿Te asfixio? Le pregunto con voz desolada. Sin ella, no tengo nada. Todo lo que tengo no tendría sentido si no es el foco central de mi vida.

_ No... Sí... no, responde ella. Así, que ella piensa que yo la asfixio. Cierra los ojos y se frota la frente, como si esta acción le traerá algún pensamiento que quiere expresarme. Mira, estábamos hablando de mi nombre. Quiero mantener mi nombre aquí, porque quiero poner distancia entre tú y yo, pero solo aquí, eso es todo. Todo el mundo piensa que conseguí el trabajo por ti, cuando en realidad es… dice y se detiene, porque mi expresión facial le dice que esa no es la razón por la que consiguió el trabajo.

_ ¿Quieres saber por qué conseguiste el trabajo, Anastasia? Le pregunto. Ella pone una expresión de horror en su rostro. Me inclino hacia delante para explicarle. El cuero de la silla protesta bajo mi movimiento.

_ Los directivos te dieron el trabajo de Hyde, para cuidarse. Ellos no querían correr el riesgo de contratar un alto ejecutivo cuando la empresa aun estaba en venta. No tenían ni idea de qué haría el nuevo dueño con eso una vez que pasara a ser de su propiedad y sabiamente no querían un despido caro. Así que te dieron el trabajo de Hyde para que lo mantuvieras hasta que llegara el nuevo dueño, o sea hasta que yo tomara el mando. Le digo con una sonrisa irónica.

Ella se inclina hacia adelante en su silla, tensa, con los ojos muy abiertos, sorprendida y horrorizada.

_ ¿Qué estás diciendo?

Le sonrío y la tranquilizo negando con mi cabeza.

_ Tranquilízate. Has superado el desafío. Lo has hecho muy bien, le digo completamente orgulloso de ella. Como siempre ella me sorprendió con su competencia.

_ Oh, dice ella, sorprendida por mi tono, y mi respeto por ella en mi voz.

_ No quiero sofocarte Ana. No quiero ponerte en una jaula de oro. Bueno... Digo con pausa. El hecho es que una parte de mí quisiera hacerlo. Quiero protegerla del mundo, protegerla de todo lo malo que puede ponerse en su camino. Pero eso  no sería permitir su crecimiento natural como persona. Por lo tanto, mantengo esa parte de mí en jaque. 

_ Bueno, la parte racional de mí no, le digo. ¿Cómo puedo expresarle lo que ella realmente significa para mí? Acaricio mi barbilla, pensativo. Entonces recuerdo lo que decidí en Londres, cuando estuvimos en la casa de Jane Austen. ¡Por supuesto!

 _ Así que una de las razones por las que estoy aquí... aparte de tratar con mi esposa errante, digo con los ojos entrecerrados, es discutir lo que voy a hacer con esta empresa. Ella frunce el ceño mientras se cruza de brazos.

_ ¿Cuáles son sus planes? Pregunta ella mordazmente, inclinando la cabeza hacia un lado, reflejando mi acción. ¡Bebé, eres completamente mía, y ni siquiera lo sabes! ¡Incluso su lenguaje corporal indica que eres mía! Una pequeña sonrisa se arrastra en mis labios.

_ Voy a darle un nuevo nombre a la compañía. Editorial Grey. Y dentro de un año será tuya.

Ella está sorprendida. ¡Cambio de nombre para todo querida! Mi empresa y mi esposa, así que a nadie se le ocurra pensar que está disponible. Ella está completamente desconcertada; su boca se cae abierta.

_ Este es mi regalo de bodas para ti.

Cierra la boca, la abre de nuevo para decir algo, pero ni una palabra le sale.

_ Así que, ¿tengo que cambiar el nombre a Editorial Steele? Le digo en una expresión completamente seria.

_ Christian. Ya me diste un reloj…  No puedo dirigir un negocio, dice.

Un reloj es casi un regalo. Quiero darle la oportunidad de cumplir sus sueños. Dijo que este es su trabajo ideal. ¿Por qué dejar las cosas así? Ella puede hacer mucho más. Inclino mi cabeza hacia un lado. 

_ Comencé mi propio negocio cuando tenía veintiún años.

Esto es algo que ella puede hacer, y estoy aquí para guiarla, enseñarle, ayudarla a alcanzar sus metas. He hecho una promesa de hacer precisamente eso.

_ ¡Pero tú eres tú! Controlador y un joven extraordinario. Por Dios Christian, te especializaste en economía en Harvard antes de dejarla. Por lo menos tienes una idea. Vendí pintura y abrazaderas plásticas por más de tres años, en un trabajo a medio tiempo. ¡He visto tan poco del mundo y no sé casi nada! Dice, con ansiedad.

No se da cuenta de sus propios talentos. Ella puede hacer cualquier cosa que se proponga, si le dan la oportunidad y quiero proporcionarle esa oportunidad. ¿Tan horrible es?

_ También eres la persona más culta que conozco, le refuto. Te encanta un buen libro. No podías dejar de hacer tu trabajo mientras estábamos de luna de miel. ¿Te leíste cuantos manuscritos? ¿Cuatro?

_ Cinco, susurra.

_ Y escribiste informes completos sobre todos ellos. Eres una mujer muy brillante, Anastasia. Estoy seguro de que lo lograrás.

_ ¿Estás loco? Me grita.

_ Loco por ti, le susurro, y es la pura verdad. Todo en mi mundo gira a su alrededor. Ella es la mitad de mi alma. No hay una hora que pase sin pensar en ella. Cada decisión que tomo tiene su bienestar en mi mente. ¿Ella no entiende esa simple verdad? Ella resopla con mi respuesta. Entrecierro mis ojos. ¿Son mis sentimientos por ella algo para burlarse?

_ Serás un hazmerreír. Comprar una compañía para la pequeña mujer que solo ha tenido un trabajo completo durante unos meses de su vida adulta.

Nunca baso mis decisiones en lo que otros puedan pensar. ¡Simplemente me importa una mierda!

_ ¿Crees que me importa un carajo lo que piensa la gente? Además, no estarás por tu cuenta, le respondo.

_ Christian, yo... ella dice y no puede completar la frase. 

Se pone de nuevo la cabeza entre sus manos y comienza a reír. Finalmente levanta la mirada con ojos de asombro.

_ ¿Algo divertido, señorita Steele? Pregunto sarcásticamente.

_ Sí. Usted, responde ella sin vergüenza. Hay un toque de diversión en su tono. Me sorprende aún más y me divierte.

_ ¿Riéndote de tu marido? Eso nunca se hace. Y te estás mordiendo el labio.

Mi lenguaje corporal es seductor, con deseo y ella lo sabe.

_ ¡Ni siquiera lo pienses! Advierte.

_ ¿Pensar en qué Anastasia?

_ Conozco esa mirada. Estamos en el trabajo.

Nada me detendría. Ella es mí esposa, que trabaja en mí empresa, donde ella se niega a llevar mi apellido. No veo por qué no puedo declarar mi territorio aquí y ahora.

_ Estamos en una oficina pequeña, a prueba de sonidos con una puerta que puede ser cerrada con llave, le digo mientras me inclino hacia delante.

_ Inmoralidad obscena, sisea.

_ No con tu esposo.

_ Con el jefe del jefe de mi jefe, ella asiente.

_ Eres mi esposa, le repico.  

_ Christian, no. Lo digo en serio. Puedes cogerme hasta dejarme siete tonos distintos esta noche. Pero no ahora. Aquí no.

Su declaración me sorprende. Estoy interesado. Es negociable.

_ ¿Siete tonos distintos? Tal vez le tome la palabra señora Steele.  

_ ¡Oh, detén eso de señora Steele! Me grita golpeando el escritorio. Por el amor de Dios Christian si tanto significa para ti, ¡cambiaré mi nombre!

¿Ella está de acuerdo? ¡Guau! Mi mandíbula se cae, y tomo una respiración fuerte. Finalmente todo el impacto de sus palabras se hunden y yo sonrío lo más amplio posible.

_ ¡Bien! digo dando un aplauso y poniéndome de pie.  Mi negocio aquí ya está hecho.

_ Misión cumplida. Ahora, tengo trabajo que hacer. Si me disculpa, señora Grey, le digo. Ella parpadea, completamente sorprendida.

_ Pero... ella balbucea.

_ ¿Pero qué, señora Grey? Pregunto. Ella niega con la cabeza mientras se hunde en la silla. 

_ Sólo vete.

_ Lo hago. Nos vemos esta noche y estoy pensando en los siete tonos distintos. Ella sólo frunce el ceño.

_ Ah,  tengo un montón de compromisos sociales relacionados con los negocios y me gustaría que me acompañes. Le diré a Andrea que llame a Hanna para acomodar las fechas en tu calendario. Hay algunas personas que me gustaría que conocieras. Debes dejar que Hanna maneje tu agenda a partir de ahora.  Ella sólo abre la boca incapaz de decir nada.

_ Está bien, murmura, desconcertada. Me inclino sobre su escritorio y me acerco a ella tanto como puedo sin tocarla.

_ Amo hacer negocios con usted señora Grey y le planto un beso suave en sus labios. Nos vemos nena,  y con un guiño dejo la oficina de mi esposa. ________________________________________________________________________

De: Anastasia Steele
Asunto: ¡NO SOY UN ACTIVO!
Fecha: 22 Agosto 2011 14:22
Para: Christian Grey

Sr. Grey La próxima vez que venga a verme, haga una cita, para tener por lo menos un previo aviso de su dominante megalomanía adolescente.

Tuya

Anastasia Grey 
Editor, SIP
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De: Christian Grey
Asunto: Sietes tonos distintos
Fecha: 22 de agosto de 2011 14:33
Para: Anastasia Steele

Mí Querida señora Grey (énfasis en Mí)
¿Qué puedo decir en mi defensa? Estaba por los alrededores. 
Y no, no eres un activo, eres mi amada esposa.
Como siempre, usted hace feliz mi día.

Christian Grey
 
CEO y Megalómano Dominante, Grey Enterprises Holdings Inc.

Ella no responde mi mensaje y aumenta mi preocupación. Todavía debe estar molesta. Cuando llego a la oficina de Flynn, estoy hecho un manojo de nervios, una vez más.

_ ¡Hola Christian! Dice extendiendo su mano cuando la recepcionista me hace pasar a su oficina. Estoy en mi modo de negocio. Tiendo a ponerme de ese modo cuando quiero cubrir mis vulnerabilidades, incluso con Flynn, a pesar de que es la única persona con la que  realmente me abro.  Él me mira con cuidado.

_ John, le respondo con un gesto brusco. Nos damos la mano, y él me indica el sillón de cuero para sentarme. Siento como si le fuera a entregar una propuesta de negocios a mi siquiatra, como lo hice hace un  rato con mi esposa. A pesar de que es todo lo contrario. No sé como lidiar con estas emociones ajenas a mí. Nunca me he sentido así antes. Tomo una respiración profunda y no digo nada.

_ Christian, parece que tienes en mente un tema que discutir conmigo. ¿Qué te preocupa?

Hago un minuto de silencio considerando cómo se lo voy a plantear.

_ Anastasia no quiere cambiar su nombre en el trabajo. Incluso no quería decírmelo. Lo descubrí cuando le envié un email esta mañana con su nuevo apellido y rebotó. Pero al enviarlo con su apellido de soltera, llegó bien. ¡Ella no quiere llevar mi apellido en el trabajo!

El asiente con la cabeza como si no fuera gran cosa, no critica y me anima a dar más detalles.

_ Tuve que ir a su trabajo para convencerla de lo contrario. Me entró el pánico. Sentí que quería distanciarse de mí y descubrí que no estaba lejos de la verdad. Ella  no  quiere ser asociada a mí en su trabajo y yo quería que ella lo declarara hoy. ¡Que ella está conmigo! le digo con fervor.

_ ¿Será que te sientes con baja autoestima y estás dudando de ti mismo en cuando a ella se refiere? ¿Sabes que estás viendo esto bajo tu punto de vista? La decisión de Ana no puede ser del todo sobre ti. Me parece que ella solo quiere ejercer su libertad personal en su trabajo.

_ ¡Ella dijo eso, pero no es del todo cierto! Me dijo que quiere distanciarse de mi apellido en el trabajo ¿Qué significa eso John?

_ Christian, ¿Eres emocionalmente dependiente de Anastasia? Resoplo.

_ Todo mi universo se centra singularmente en ella. La simple verdad John, es que no puedo existir sin ella. No es una dependencia emocional, se trata de que encontré mi centro en ella.

_ Esa es una co-dependencia. Tienes que aprender a existir por ti mismo, luego como su pareja, como su marido.

_ ¡Eso es una mierda John! Le digo con ira surgiendo a través de mí.

_ Christian, he notado cambios significativos en ti desde que Anastasia entró a tu vida. Y todos los cambios han sido positivos. Por primera vez te veo realmente feliz. Sé que ahora estás amando. Pero la parte integral de una relación sana, es la de dar y recibir: “Compromiso” Todos necesitamos de nuestro tiempo de independencia, aun cuando estamos casados. Eso no significa que la otra persona te está rechazando. Solo que ejerce su libertad personal.

_ ¡No me importa su libertad personal, John! ¡No la estoy limitando! De hecho, quiero ayudarla a que todos sus deseos se hagan realidad. Pero quiero protegerla y quiero que el mundo sepa que ella es mi esposa. ¡La esposa de Christian Grey! ¿Sabes cuántos hijos de puta le temen al apellido Grey?

_ ¿Te preocupa que alguien pueda pensar que no es tu esposa?

_ Tu esposa lleva tu apellido. Eso es parte natural del matrimonio. Todo el mundo sabe que ella es la señora Flynn. No solo porque esté usando un anillo de bodas, o porque la vean colgando en algún lugar de tu brazo, sino porque su apellido es Flynn. ¿Por qué no puedo esperar lo mismo de mi esposa? ¿Qué tan terrible es que el mundo sepa que me pertenece? ¿Qué nos pertenecemos el uno al otro?

_ Pero Christian, aquí no se trata de mi esposa. Ella decidió tener mi nombre. Si en algún caso ella desearía tener su apellido de soltera, también sería su elección y eso no cambiaría el hecho de que seguirá siendo mi esposa. Es solo un nombre.

_ No es sólo un nombre; es lo que representa. ¿Tienes alguna posesión invaluable John? ¿Algún artículo, o una persona tan valiosa que no quieres que nadie le ponga la mano, pero que deseas que el mundo sepa que es tuyo? ¿Crees que el Musée du Louvre habría permitido que no se sepa que la Mona Lisa es una pintura que le pertenece? ¿O que el Museo Británico no permitiera que se sepa que tiene la Piedra Rosetta? Y eso son tan solo artículos. Pueden ser de un valor incalculable, además existen copias similares en todo el mundo. Sin embargo nada se compara con Anastasia. Ella es la mitad de mi alma. Pero ella se niega a llevar mi apellido ahora, porque no quiere que sepan que soy abominable.

_ Tal vez sus compañeros de trabajo se sienten intimidados por con quien está casada y con eso ella quiere apaciguar la tensión que surge por el hecho de que tú eres el dueño.

_ ¡Me importa un carajo lo que otros piensen! ¡Sólo me importa lo que ella piensa! La falla en su argumento es que ella está poniendo sus sentimientos  por los demás antes que los de su marido. ¡Conmigo es con quien está casada! ¿Cómo se sentiría si escondo que me casé con ella a mis compañeros de trabajo? ¡La amo! ¡Quiero que todo el mundo lo sepa! Y tú me conoces John. Yo no soy el tipo de persona que declara su amor y atención en público. Pero con ella, es diferente. ¡Me sentí rechazado! ¡Ella prefiere proteger los sentimientos de los demás! Esos otros no tienen ningún lazo permanente con ella. Teniendo en cuenta que… ¡Me siento devaluado! ¿Quién antepone los sentimientos de sus compañeros de trabajo a los de su pareja? ¿No se supone que los matrimonios tienen una relación profunda, donde nos comprometemos el resto de nuestras vidas el uno al otro? ¿Es tan irracional y tan horrible querer compartir mi apellido?

John finalmente se sienta desconcertado, y me mira. Su expresión no se puede leer.

_ Ustedes se han dado un montón de votos Christian. Lo que tú pides no es irracional. Pero para Anastasia no llevar tu apellido, no significa que te quiere menospreciar. Me imagino que ella simplemente desea crecer sin el peso de tu apellido. Ir escalando posiciones por su propios méritos y no porque tenga el apellido Grey. Que aunque lo haga, todo el mundo dirá que es por ser la esposa del dueño. Pero ella debe tener sus propias explicaciones y no puedo hablar por ella. Sin embargo puedo aconsejarte que la escuches. Escucha su razonamiento.

_ ¡Es innegociable Jonh! ¡Límite duro!

_ Tal vez debería ser con Anastasia con quien estés hablando sobre límites. Ustedes se los han fijado y tienen preocupaciones legítimas. Estoy seguro que ella también tiene sus límites. Escúchala. Si no escuchamos a la otra parte, no se puede negociar. Déjala expresarse y transmitir sus preocupaciones e inquietudes. Ella es una mujer muy inteligente, razonable, sensata y te ama. ¡Cualquiera puede ver eso! Esto no es más que un obstáculo menor que se puede resolver conversando. No puedes emplear el mecanismo habitual de controlar.

_ Ella aceptó llevar mi apellido en el trabajo, pero sé que está enojada. Él sonríe.

_ No te preocupes. Es completamente normal. Las esposas tienden a enfadarse con sus maridos, incluso si están locamente enamoradas de ellos. Asiento con la cabeza, sin saber.

Cuando salgo de la oficina de Flynn aún no he podido calmarme porque ella no ha respondido mi email. Ryan me devuelve a SIP para recoger a Ana. Sawyer le abre la puerta al salir y se sube a la camioneta.  Me siento como un depredador acorralado.

_ Hola, murmura.

_ Hola, le respondo con cautela.
_ ¿Interrumpiste el trabajo de alguien más hoy? Pregunta con dulzura. Está siendo sarcástica, pero me hace sonreír.

_ Sólo el de Flynn, respondo.

_ La próxima vez que vayas a verlo, te voy a dar una lista de temas que debes cubrir, me dice entre diente. Todavía está brava.  

_ Parece de mal humor señora Grey, le digo, pero ella no voltea a mirarme, solo se concentra en mirar a Ryan y a Sawyer en el asiento delantero del auto. Me volteo para mirarla.

_ Oye, le digo incapaz de soportar la distancia física y emocional entre nosotros. Alcanzo su mano, pero ella la separa de mí con enojo.  

_ ¿Estás enojada conmigo? Estoy fuera de mi elemento.

_ ¡Sí! Susurra de nuevo entre dientes. Ella cruza sus brazos en posición de cierre y se queda mirando por la ventana. Me muevo de nuevo a su lado, dispuesto a que me mire. Pero ella tercamente evita mi mirada. ¡Está muy molesta! Hacemos todo el camino a Escala sin hablar y apenas aparcamos ella salta del coche directo al ascensor. Ryan sale velozmente detrás de ella para acompañarla.

_ ¡¿Qué?! Le espeta. El se pone color carmesí.

_ Mis disculpas, señora, murmura. Me acerco a ella a esperar el ascensor y Ryan se siente aliviado cuando me ve. Si las miradas mataran, tendríamos una escena de crimen.

_ ¿Así que no es solo conmigo con quien estás enfadada? Murmuro sarcásticamente. Ella me ve y siento la ferocidad en sus ojos y es un espectáculo para la vista.

_ ¿Te estás riendo de mí? Me dice con ojos entrecerrados.

_ No me atrevería, digo levantando mis manos en un gesto universal de paz. Sin embargo ella me tiene de rehén con su mirada.

_ Necesitas un corte de pelo, murmura en voz baja. Entonces por fin el ascensor abre sus puertas.

_ ¿Enserio? Pregunto mientras me quito el cabello de la frente.

_ Sí, dice mientras marca el código al ático.

_ ¿Entonces ahora si me hablas? Pregunto.

_ Apenas.

_ ¿Y por qué exactamente estás enfadada? Le pregunto tentativamente.
Se da la vuelta y me enfrenta.

_ ¿De verdad no tienes ni idea? Seguramente siendo alguien tan inteligente, no creo que seas tan obtuso. Sus palabras son como una bofetada en la cara. Doy un paso hacia atrás, completamente alarmado.

_ Realmente estás molesta. Pensé que habíamos solucionado todo esto en tu oficina, murmuro, desconcertado.

_ Christian, solo recapitulé tus petulantes demandas. Eso es todo.

Así que mis temores no eran infundados. Ella no quiere llevar mi nombre. Ella quiere estar lejos de mí. ¿Por qué? ¿Soy tan repulsivo? Cuando las puertas del ascensor se abren, ella sale corriendo de nuevo. Taylor está de pie en el pasillo esperando por nosotros. Cuando ve la ira de mi esposa da un paso hacia atrás.

_ Hola Taylor, ella murmura.

_ Señora Grey, contesta.

Ella deja caer su maletín en el pasillo y se va de cabeza al salón. Gail está en la cocina preparando algo.

_ Buenas noches señora Grey, la saluda.

_ Hola señora Jones, Anastasia murmura de nuevo. Ella va directo a la nevera y saca una botella de vino blanco. La sigo a la cocina sin dejar de mirarla. ¿Qué hará? ¿Podría decir algunas palabras y terminar? ¿Todo porque quiero que ella tenga mi apellido? ¿Ella no valora nuestra relación? Mejor me quedo callado y solo la veo como un halcón. Me quito la chaqueta y la coloco sobre el mostrador.

_ ¿Quieres un trago? Pregunta con dulzura. Este es el momento en que mi esposa quiere derribarme.

_ No, gracias, le contesto, mirándola. No sé qué hacer, o cómo lidiar con esto. Poco a poco me aflojo la corbata y me la quito, abriendo finalmente el botón superior de la camisa. Veo que se sirve una copa grade de vino, mientras corro mi mano exasperado por mi pelo. Gail se da cuenta de la tensión que hay entre nosotros, así que toma la decisión de  dejarnos solos en la cocina. Anastasia se toma un gran trago de vino.

_ Deja esto, le susurro, perdido, impotente, ahogado. Doy dos pasos para cerrar la brecha que hay entre nosotros y me pongo justo en frente de ella. Yo extiendo mi mano y meto un mechón de su cabello detrás de la oreja y acaricio el lóbulo con mis dedos, buscando una conexión física.

I Hate You Entonces Te Amo - Pavarotti & Celine Dion

_ Háblame, murmuro. Voy a mendigar si ella quiere.

_ ¿Cuál es el punto? No me escuchas.

_ Sí lo hago. Eres una de las pocas personas que escucho.

Ella no dice nada. Sólo toma otro gran trago de vino.

_ ¿Todo esto es por tu nombre? Le pregunto.

_ Sí y no. Es la forma en la que lidias el hecho de que no esté de acuerdo contigo. Mis cejas se fruncen y las palabras de Flynn vienen a mí. Habla con ella… Escucha su versión... Realmente escúchala…

_ Ana, tú sabes que tengo... problemas. Me es difícil dejarlo pasar cuando estás involucrada. Sabes eso, le digo suplicante.

_ Pero yo no soy una niña y no soy un activo.

_ Lo sé, le digo suspirando.

_ Entonces deja de tratarme como lo fuera, susurra. Paso mis dedos por su mejilla y luego con el pulgar paso por el contorno de sus labios.

_ No te enojes. Eres muy valiosa para mí. Al igual que un activo de valor incalculable, como un niño, le susurro. ¿Cómo puedo comenzar a decirle lo que ella significa para mí? Cómo mi existencia depende de la de ella. Siento que todo lo que trabajé, era para usarlo en el momento en que la encontré. Todo tiene sentido con ella. Mi vida significa algo, mi existencia no es irrelevante. Tengo un gran propósito: amarla y protegerla.

_ No soy ninguna de esas cosas Christian. Soy tu esposa. Si te sentiste dolido porque no quise tomar tu apellido, deberías haberlo dicho.

_ ¿Dolido? Pregunto frunciendo el ceño. Quiero resolver este problema, pero también tenemos que comer y atender al arquitecto. Miro mi reloj. El arquitecto estará aquí en menos de una hora. Debemos comer, le recuerdo. 

_ Esta discusión  aún no ha  terminado, murmura.

_ ¿Qué más hay que discutir?

_ Podrías vender la compañía, me espeta. ¿Por qué querría hacer eso?

Resoplo. ¿Venderla?

_ Sí.

_ ¿Y crees que encontraría un comprador con el mercado actual?

_ ¿Cuánto te costó? Me interroga.

_ Relativamente barata, le digo con tono indiferente. Barata en comparación con el valor que tiene para mí.  He pagado el precio máximo por adquirir una empresa que no estaba en venta.

_ ¿Y si va a la quiebra?

Sonrío. Yo nunca dejaría que eso suceda. 

_ Sobreviviremos. Pero no dejaré que quiebre Anastasia. No mientras estés ahí.

_ ¿Y si me voy? ¡¿Qué coño?!

_ ¿Y qué harás?

_ No lo sé. Algo más.

_ Tú ya has dicho que es el empleo de tus sueños. Y perdóname si me equivoco, pero te prometí ante Dios, el reverendo Walsh, y una congregación de nuestros seres más cercanos y queridos, apoyar tus sueños y esperanzas y mantenerte a salvo a mi lado.

_ Citarme tus votos de bodas es hacer trampa.

¡Ja! Quien lo dice… la esposa que una vez citó los suyos en mi contra, para salirse con la suya…  

_ Nunca he prometido jugar limpio, en cuanto a ti se refiere. Además tú has usado los votos como un arma en mi contra antes. Ella frunce el ceño otra vez, sabiendo la verdad de lo que digo.

_ Anastasia, si sigues enfadada conmigo, desquítate más tarde en la cama, le digo con voz sensual y con anhelo. Lucha contra mí en la cama nena, niégame el orgasmo, allí me frustraría. ¡No sé como hacerle frente a este desbordamiento emocional! Ella está confusa. Le sonrío.

_ Siete tonos distintos, le susurro al oído. Lo estoy esperando.

_ ¡Gail!, llamo a la señora Jones que aparece rápidamente.  

_ ¿Sr. Grey?

_ Nos gustaría comer ahora, por favor.

_ Muy bien, señor.

No puedo quitar mis ojos de mi mujer, que sigue con el ceño fruncido y enojada. Ella no dice nada, y sólo toma un sorbo de vino.

_ Creo que voy a acompañarte con una copa, y me paso una mano por el pelo de nuevo nervioso.

Ella no dice nada durante el transcurso de la cena y tampoco termina su comida.

_ ¿No lo vas a terminar?  

_ No, responde y toma nuestros platos para lavarlos. Gia estará con nosotros en breve, ella murmura. No estoy feliz porque ella no ha comido casi nada, además de que no hemos resuelto el problema y ahora Gía Matteo que es una depredadora sexual viene a discutir los planes sobre nuestra vivienda. ¡Que noche de mierda! Anastasia y Gail intercambian una pequeña conversación, pero no estoy con la mente para escuchar.

_ Voy a hacer un par de llamadas, digo a regañadientes. He reajustado toda mi agenda de la tarde, y no he tenido la oportunidad de hablar con Barney o Welch, que se supone están con Pella antes de mi encuentro con él mañana. No me puedo concentrar.

Marco primero a Welch.

_ ¿Sr. Grey? Responde.

_ ¿Cómo estuvo la reunión?

_ En progreso señor…

_ Llámame cuando termines entonces, le digo y cuelgo.

Luego marco a Barney.

_ ¿Señor?

_ ¿Has conseguido compilar un informe?

_ Sí, señor, he completado los informes, pero todavía estoy tratando de despejar el canal de video de la Audi. Dado que la tarea  no ha  sido completada,  no quiero presentar un informe incompleto. Debería estar terminado en los próximos minutos, señor.

_ Está bien, le digo y cuelgo.

Tomo los planos de la casa conmigo y me voy de vuelta al salón y pongo una música. Coloco los planos en la mesa del comedor y Anastasia entra. La veo diferente. Tiene los dos botones de su blusa abiertos, mostrando un escote prominente. Su cabello como una melena que cae deliciosamente sobre sus pechos y en tacones altos.  

_ Señora Grey,  le digo con gusto de saludarla.

_ ¿Qué es esto? Pregunta indicando la música.

_ Réquiem de Fauré. Te ves diferente, le digo completamente tomado por ella.

 Requiem de Fauré

_ Nunca lo había oído.

_ Es muy tranquilizante, relajante, digo levantando una ceja. Quiero calmarla, así como calmar el hervidero que llevo dentro. ¿Te hiciste algo en el pelo?

_ Me lo peiné, murmura. Dejando los planos sobre la mesa, me paseo hacia mi esposa, en el tiempo con la música.

_ ¿Bailarías conmigo?

_ ¿Esto? Es un réquiem.

_ Sí, le digo atrayéndola a mis brazos, hundiendo mi nariz en su pelo y comienzo a balancearme de un lado a otro.  Finalmente envuelve sus brazos alrededor de mí.

_ No me gusta pelear contigo, le digo odiando la distancia que se ha creado durante el día.

_ Bueno, deja de ser como un asno.

_ ¿Asno? Le pregunto cuando aprieto mi control sobre ella.

_ Imbécil.

_ Prefiero Asno.

_ Debieras. Te queda bien. Me río, una vez más, y beso la parte superior de la cabeza.

_ ¿Un réquiem? Murmura de nuevo, sorprendida.

Me encojo de hombros. 

_ Es sólo una bella pieza de música, Ana.

Entonces oímos la tos discreta de Taylor, y yo suelto a Ana.

_ La señorita Matteo está aquí, dice.

_ Dile que pase, y tomo la mano de mi esposa para mostrar un frente unido cuando Gia Matteo entra en la habitación.  






6 comments:

Andrea Valenzuela said...

me encanto...como siempre me declaro una fanatica de tus capitulos..pobre christian ese temor de perderla para algunas debe ser molesto pero me encanta esa idolatracion que siente por ella hermoso capitulo me encantan me reenamoro de nuevo de la trilogia..no puedo dejar de leer tus capitulos es un vicio para mi muchas gracias

fanny rebellon said...

Me encanto el capitulo, amo la manera que Cristian ama a Ana, En cuanto a la pelea, estoy de acuerdo con los dos, Ana quiere conservar su independencia, pero es tiempo perdido al estar casada con Grey todo el mundo la conoce, entonces ¿done le queda su dichosa independencia? en cuanto a Cristian Ana sabe sus inseguridades y al hacer eso lo jode mas inconscientemente, ella debe entender lo vital que es ella para el. Ella logro lo que nadie, así que debe saber que puede y que no puede cambiar. Eso si debe seguir en su empeño de trabajar, sentirse útil, allí la apoyo, pues puede abrirse paso por si misma, es muy inteligente en su área. Gracias Emine como siempre eres fabulosa.¿Viste que E.L:James va a sacar el libro desde la visión de grey? esperemos haber que tal. Pero no creo que te supere, tu fic es espectacular, muchas gracias.Y mi amiga Patricia, mil gracias por tomarte tu tiempo se que tienes tus ocupaciones así que esto no tiene precio, gracias madre, un besote. (Extraño nuestras charlas por el chat amiga)

Anonymous said...

Me encanto en capítulo como lidia christian x no controlar todo y proteger a Ana y ella buscar q no la absorba el estilo de vida de el la lucha interna de los dos ser alguien si q la catalogen y el hacerle ver a Ana q es su viday haría cualquier cosa x ella con tal de tenerla a salvo q mas hay q decir emocionante, sensual, con un toque de drama todo en conjunto m encanta como lleva la pluma y plasma en cada capítulo lo q christian piensa grax emine y pathy x la traducción

blanca e lerma said...

Nunca antes e comentado pero siempre estoy súperpendiente si subes una capitulo mas!! Te agradezco tu esfuerzo en esta traducción es asombrosa y realmente me encanta la forma de escribir de esta autora!!

Anonymous said...

Patricia muchas gracias por seguir traduciendo, mis saludos y espero puedas seguir traduciendo Emine estoy en duda que Grey,el libro de E James pueda estar a la altura, me he enamorado de tu novela, mil gracias por compartir tu trabajo, mis mas sinceros saludos y como siempre esperando un nuevo cap cada lunes, como antes.Uno puede soñar, Andrea de Argentina.

nufu said...

Hola como siempre excelente comparto la idea de ana ella quierellevar su apellido para ser respetada por el y que no le tengan temor por llevar el apellido grey pero con cincuenta como siempre es dificil negociar. gracias por un capitulo mas